Google+ tombstoneEl anuncio del próximo cierre de Google+, el intento de Google de introducirse en el mundo de las redes sociales, tras un problema de seguridad que aparentemente nadie llegó a descubrir ni explotar, pero que no reportó por miedo a las posibles repercusiones, es una prueba evidente del conjunto de malas prácticas de gestión que tiene una compañía como Google. Que la compañía esté valorada por encima de los 790,000 millones de dólares y sea una de las más valiosas del mundo no es prueba de nada: es una empresa mal gestionada, con un lucro cesante enorme derivado de esas tremendamente malas prácticas de gestión, y que además, no es capaz de reconocerlo. Mitificar unos resultados aparentemente buenos no tiene ningún sentido si podrían estar siendo infinitamente mejores. Es lo peor que te puede pasar: ser un completo desastre haciendo algo, y además, negarte a admitirlo.

Muchos pueden pensar que el cierre de Google+ o sus problemas de seguridad no les afectan porque no lo usaban, pero el concepto no solo es erróneo, sino que además no deja de ser una prueba de las consecuencias de todas esas cuentas que vamos abandonando en sitios mal gestionados o que terminan cerrando por la razón que sea, y que también contienen, en muchas ocasiones, abundante información personal. Ya hay varios reguladores que han abierto investigaciones en torno al tema, así que es posible que a Google, además, le acabe costando una buena y muy merecida multa. Es lo que tiene el mismanagement, dejar pudrirse iniciativas y productos porque nadie quiere encargarse de ellos.

La evolución de Google+ ha sido un desastre sin paliativos, un conjunto de despropósitos indigno de cualquier compañía y un caso claro para estudiar en las escuelas de negocios. Su concepción como producto no fue nada mala: se apoyó en el éxito de Facebook, trató de mejorar varios de los aspectos que Facebook hacía mal y lo consiguió gracias a diseños brillantes, tuvo infinidad de oportunidades para capitalizar los fallos de su adversario… y renunció a todo ello para hundirse en la más honda de las indiferencias. Google intentó apoyar su producto hasta con prácticas que podríamos calificar de posiblemente ilegales y en abierta vulneración de las leyes antimonopolio, pero nada funcionó, sencillamente, porque estuvo todo mal planteado.

Tras la salida de Vic Gundotra, el principal artífice del diseño del producto, este cayó en las malas prácticas de la peor Google, una compañía capaz de dejar caer sus productos en un abismo de indiferencia en el que nadie es responsable ni se preocupa de su marcha ni de su evolución, donde pululan como auténticos zombies hasta que alguien decide que la brecha de mantenimiento es ya excesiva y decide pegarles el tiro de gracia en algún Spring Cleaning. La peor Google es la que es capaz de dar por amortizados productos que podrían tener un enorme potencial, pero es incapaz de asignarles una gestión y unos objetivos razonables, y prefiere dejarlos morir de manera indigna porque, simplemente, son unos completos inútiles a la hora de hacer una de las tareas más importantes del management: marcar prioridades. Si alguien tuviese dos dedos de frente en Google, debería atar a todos sus ingenieros a las patas de sus mesas para evitar que se marchasen, pero poner a todos o a la inmensa mayoría de sus directivos de negocio en la cola del paro y abrir la contratación de otros con las credenciales y el saber hacer adecuado.

Es verdaderamente increíble que una de las compañías más importantes del mundo esté tan asombrosamente mal gestionada: puedes contar con algunos de los mejores ingenieros del mundo, pero si te dedicas a despreciar la importancia del management en la marcha de las compañías, acabas así, incurriendo en pérdidas imposibles de contabilizar en términos de lucro cesante. La consecuencia de que una de las mejores compañías reclutando ingenieros sea tan patentemente mala incorporando directivos, a los que en el fondo de alguna manera desprecia. Que Google no sea hoy la compañía más valiosa del mundo no es responsabilidad de ninguno de sus competidores ni buen hacer de los que la han superado en valoración: es simplemente un reflejo de lo mal gestionada que está. Y el episodio de Google+, como anteriormente el de Google Reader o el de muchos otros productos, no es más que una prueba más, a las que podríamos adjuntar cuestiones como las continuas pérdidas de talento, la falta de previsión o la patente ingenuidad aplicadas a la gestión, o las constantes muestras de ineficiencia. Si de algún pecado es culpable Google es, sin duda, de gestionar tremendamente mal un talento y un potencial virtualmente inmenso.

Google+ pudo hacer hecho frente a Facebook perfectamente, y si no lo hizo no fue ni por problemas del diseño del producto, ni porque Facebook lo hiciera especialmente bien: fue por la enorme y patente incapacidad de sus directivos. Pudo ser muchísimo más de lo que fue, y tenía de hecho muchísimos elementos para serlo. De haber contado con un management siquiera mínimamente competente y capaz de estar a la altura de las circunstancias, hoy estaríamos hablando de un panorama de las redes sociales completamente distinto. En su lugar, hoy cerramos un capítulo más, tiramos a la basura un enorme esfuerzo y muchísimas horas de trabajo, y ponemos otra cruz más en un ya gigantesco e indigno cementerio.

 

Un yo-negocio es una forma de ganarse la vida generando ingresos gracias a una marca personal establecida. Ejemplos serían vender cursos, libros, menciones en perfiles sociales, etc.

yo-negociosDerechos de foto de Adobe Stock

Quondos ha sido uno de los primeros ejemplos dentro del sector del marketing online de cómo montar un yo-negocio basando en las marcas personales de Alex y de la mía propia. Por lo tanto una de las principales metas fue convertir Quondos en el actor principal para que funcione sin que nosotros estemos continuamente encima. Creo que después de 5 años podemos decir que eso se ha logrado. O por lo menos al 80%… ;)

Las grandes ventajas de un yo-negocio

Para montar un yo-negocio tienes que tener una alta auto-estima. Con esto ya cumples el 50% de los criterios. Lo digo en serio. Hoy en día van a marcarte rápidamente como “vendehúmos” por muy bueno que seas así que será mejor que tengas una confianza en ti mismo suficientemente elevada para superar todas las críticas que te van a llover. Esto empieza mal, lo sé. ¿Iba a hablar de ventajas, no?

A pesar de que no crea en los negocios pasivos, esto es algo que más o menos se acerca a la teoría. Te necesitas a ti mismo y poco más. Bueno un poco sí.

  1. Conocimiento específico de un sector, nicho, campo concreto y tener cierto talento para transmitirlo.
  2. Capacidad de crear contenidos en texto, vídeo y/o audio.
  3. Acceso y/o conocimiento para crear una tienda online que permita la venta de productos y servicios relacionados con yo-negocios.

Los yo-negocios requieren mucho auto-bombo. Tienes que crear una comunidad alrededor de ti que quiere ser entretenida y formada. Tienes que tener una capacidad infinita de creación de contenido gratuito. Únicamente si compartes cosas sin coste vas a poder encontrar a algunos que estarán dispuestos a pagarte por algo más premium (p.ej. un curso, e-book, evento o parecido).

Las grandes desventajas de los yo-negocios

Los yo-negocios en pocas ocasiones son perfectamente escalables. Esto no significa que no puedan ser increíblemente rentables. Mira p.ej. a Tony Robbins. Es un Life Coach que ha conseguido montar un yo-imperio que le ha hecho ganar cientos o incluso miles de millones de dólares. Eso está muy bien si no te importa estar viajando todo el año, estar siempre presente en redes sociales y ser siempre el centro de atención.

Si eso es tu “rollo” los yo-negocios son perfectos para ti.

Una desventaja posiblemente más subjetiva que veo es que muchos de los yo-negocios venden algo que no es o digamos que en mis ojos se queda corto. Entre los productos y servicios del mundo del marketing online que es el que conozco, podríamos ver esto:

“Te enseño a montar un negocio online” cuando lo máximo que ha llegado a facturar esta persona son 1.000 euros al mes (que no está mal ojo).

“Te enseño a montar un blog que vende” que suele enseñar como montar un blog personal pero que pocas veces sirve para tiendas online u otros no yo-negocios.

Gracias al hecho de haber montado una start-up hace 11 años (que fracasó) llegué a tener curiosamente una buena reputación. Bueno, el hecho de tener este blog también ayudó. En los últimos años me he ido despidiendo cada vez más de las redes sociales (ahora mismo estoy siendo otra vez un poco más activo) por una sensación de que no me merecía toda esa atención. Mi reputación está por encima de mis logros y hay un hueco importante (“gap” como dirían los anglosajones) que tengo que rellenar.

Mi misión personal es montar un negocio que esté por encima de mi reputación. Quiero operar en toda Europa, pagar decenas o cientos de nóminas, tener tiendas físicas en varios países, etc. Es un camino largo. Estamos hablando de una labor de 5-10 años y más. Dinero no me motiva. Para ello hubiera sido más fácil seguir por la vía de los yo-negocios. No me interesa acumular riquezas, no me reta, no es lo que me aporta felicidad. Me gustan los retos. Es lo que me llena, es lo que me apasiona. Ya te iré contando.

Stay tuned.

IMAGE: FacebookFacebook anuncia el lanzamiento de un dispositivo, Facebook Portal, una pantalla en dos tamaños diseñada para hacer videollamadas, con una cámara que sigue el movimiento de la persona, en línea con la misión de la compañía, enunciada como “bring the world closer together”. La experiencia de diseñar y fabricar con hardware no es enteramente nueva para una compañía que adquirió Oculus VR en marzo de 2014 y que ha evolucionado el diseño de su monitor de realidad virtual ya en varias versiones, pero sí supone una escalada del concepto de “relaciones entre personas” que abarca más de las habituales aplicaciones de ordenador o smartphone y entra en otro ámbito que, aunque tangencialmente relacionado por propósito, es un negocio completamente distinto y sujeto a otras reglas.

En este nuevo entorno, Facebook va a encontrarse con dispositivos de la gama de las llamadas smart screens, como los asistentes con pantalla de Amazon (Echo Spot y Echo Show) o de Google , que ya de por sí pugnaban, con estrategias distintas, por hacerse con un mercado en crecimiento. El mercado de asistentes domésticos está creciendo de manera muy significativa, pero los dispositivos con cámara y pantalla aún representan un pequeño porcentaje del total, en una categoría que aún se relaciona más con la voz que con la imagen.  Facebook Portal tiene una pantalla horizontal de10 pulgadas y un precio de $199, mientras que Portal+ tiene una pantalla vertical de 15 pulgadas y un precio de $349. La idea de posicionar este tipo de dispositivos como intercomunicadores mediante videollamadas, unida a la integración con la Alexa de Amazon y al hecho de liberar al usuario para que pueda moverse sin miedo a salirse de la escena podría llegar a posicionar a Facebook, si se plantease una estrategia razonablemente agresiva, como un competidor interesante en un segmento con grandes posibilidades de crecimiento.

El problema, sin embargo, puede estar en las actitudes que Facebook genera en una amplia base del parque potencial de usuarios. La compañía sigue mostrando crecimiento en número de usuarios, pero ese crecimiento esconde un cambio de relación de los usuarios con ella, sobre todo en mercado maduros, que llevan a algunos a anunciar el fin del social media tal y como lo conocemos, víctima de una fuerte crisis de confianza. Quien no ve a Facebook como una herramienta de manipulación política, la ve como una compañía peligrosa que puede ser víctima de intrusiones y poner en peligro sus datos, o incluso como un socio poco confiable porque vende a terceros los datos que no debería vender. Visto así, plantearse meter un dispositivo en el salón de casa con una cámara capaz de seguirnos podría ser para muchos una fuente de preocupaciones y una amenaza para la privacidad, ante una compañía que, posiblemente, ha incumplido sus promesas y ha tenido que disculparse en demasiadas ocasiones. Que el dispositivo venga con un interruptor para desconectar la cámara, una tapa para la lente y que los algoritmos de seguimiento se procesen en el dispositivo, sin enviar datos a la compañía, indica que Facebook es consciente de este tipo de problemas, pero no sabemos si hasta el punto de inspirar la confianza suficiente como para superar todas las dudas.

Tampoco está especialmente claro el nivel de demanda que el concepto de videollamada puede llegar a tener. Si bien muchos creen que en el futuro, todas o la gran mayoría de las comunicaciones implicarán no solo sonido, sino también vídeo, también es verdad que técnicamente este tipo de llamadas son posibles y bastante sencillas desde hace ya bastante tiempo, y sin embargo, su uso no ha crecido de una manera especialmente significativa más allá de algunas situaciones que puedan justificarlo. ¿Está el mercado suficientemente maduro como para aceptar un intercomunicador de vídeo en el salón pensado para un uso habitual o rutinario, cuando ya puede hacerlo simplemente utilizando una app en el smartphone o en el ordenador? Es susceptible ese concepto de generar una demanda suficientemente sólida, que supere además las expectativas de una Facebook muy cuestionada como compañía? ¿van los usuarios a otorgar a Facebook una posición permanente en su salón y confiar en ella para sus comunicaciones?

La idea de entrar en el mercado del hardware y anclar al usuario en un dispositivo específico tiene estratégicamente mucho sentido para una Facebook que, de no hacerlo, podría ver como una buena parte de las conexiones entre los usuarios pasan a llevarse a cabo por otros medios. Pero eso no quiere decir que lo vaya a tener fácil en absoluto.

 

El ser humano es una construcción frágil. Se cansa, funciona en general mal bajo presión, se resiste a cambios (necesarios), enferma, es emocional, etc. Desde el punto de vista de ingeniería podrías decir que posiblemente no hemos pasado todavía de una versión inicial en prototipo.

equipos start-upDerechos de foto de Adobe Stock

Por otra parte también tiene “funcionalidades” sorprendentes. Puede dar muy buenos resultados trabajando en grupos, se levanta cuando le dan una paliza, ayuda desinteresadamente, empatiza con los demás, etc.

La complejidad de gestionar equipos en una start-up

Por muchos “defectos” que podamos encontrar, vamos a encontrar más virtudes que las compensan. En cada persona existen ambos lados. Es como el Yin y el Yang. Hay un equilibrio invisible. El reto de cualquier fundador de una start-up es activar las “funcionalidades” en los momentos adecuados con la intensidad que requiere cada situación.

Falta de experiencia del fundador

Uno de los principales problemas en mi caso fue la falta de experiencia. Tenía 28 años y gestionaba a 40 personas. Como mucho tuve anteriormente un becario compartido a media jornada a mi cargo. Te afrontas a una situación completamente nueva que no sabes manejar. Esto no se aprende en los libros o leyendo posts ni viendo vídeos en Youtube. La experiencia rellena los huecos que nunca acaban de existir.

Falta de empatía del fundador

Otro problema grave es la falta de empatía del fundador de su equipo. Lo “gracioso” en mi caso es que al principio mi interpretación fue justo la inversa. Me cabreaba por la falta de empatía que tenía mi equipo con mi situación. Tuve que aprender que sus asuntos son tan importantes como los míos. En un caso se puede tratar de cuando tomar las vacaciones y en el otro de cuantos días de caja le quedan a la empresa. No es el problema de los trabajadores encontrar financiación para la start-up. Es la tuya, tú has elegido esa responsabilidad ahora no esperes que ellos la compartan contigo.

Cosas que he aprendido en 13 años sobre gestionar equipos

Lo dicho. Personas no son mi especialidad aunque lo deberían ser. Es un tema que posiblemente no voy a parar de aprender nunca. Es fascinante y frustrante al mismo tiempo. La regla es que no hay regla y que las cosas nunca serán sencillas a partir del momento cuando aparte de ti allá más personas trabajando en tu start-up.

Las cosas nunca se harán como tú quieras

Cuando delegas tienes que aceptar una cosa. Las cosas nunca, repite conmigo, nunca se van a hacer al 100% cómo a ti te gustaría. Siempre habrá al menos un matiz que hubieras hecho diferente o que no te ha dejado contento al 125%. Cada persona es diferente. Nadie es como tú. Es imposible, no busques más, tú ya existes.

Tus objetivos no son los de tu equipo

Nadie nunca verá tu empresa como la ves tú. Nadie estará dispuesto por mucho que le pagues hacer el sacrificio que estás dispuesto de hacer tú. Por mucho que lo intentes tus objetivos nunca serán los mismos que los de tu equipo. Lo que buscas es un emprendedor pero esos ya están todos fichados por sus propias start-ups porque fichar para un tercero no es una opción para ellos.

Después de tantos años he llegado a una conclusión. Por mucho que tu equipo trabajo y por muy buenos resultados que te den, no vas a estar nunca del todo satisfecho. Y eso no tiene que ser algo puramente malo. El emprendedor siempre lleva dentro de sí un estado natural de descontento. El hecho de no conformarse nunca con un estatus quo hace que las cosas avancen. Es lo que el emprendedor exige de si mismo cada día. Es lo que en consecuencia también espera de su equipo. Una evolución hacia mejora continúa. Siempre más y nunca menos.

IMAGE: Tumisu (Pixabay)Si no has visto aún ninguna referencia al nuevo y enormemente alarmante informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) en ninguno de los medios que lees, empieza a pensar en leer otros medios. El resumen ejecutivo para políticos son tan solo 33 páginas, y vale mucho la pena leerlo. Es la más preocupante llamada de atención sobre el catastrófico proceso de destrucción del planeta que el hombre está implacablemente llevando a cabo mientras imbéciles ignorantes como Donald Trump y un preocupante porcentaje de la sociedad le quitan importancia, lo consideran alarmismo, y piensan que no es necesario hacer nada ni cambiar su vida en absoluto para evitarlo.

No, no es alarmismo. Quedan únicamente doce años para evitar, mediante costosísimas inversiones y cambios radicales en la política energética, que el planeta alcance un incremento global de más de 1,5º de temperatura. Si esos cambios radicales no son puestos en práctica, en el año 2030, dentro de tan solo doce años, estaremos ya abocados a una catástrofe climática irreversible. Es el momento de plantearse soluciones radicales, que vayan mucho más allá del actual voluntarismo o la directa negación del problema. Conseguir convertir en sostenibles pequeñas islas no va a servir de nada si no aprovechamos la experiencia para aplicar economías de escala a tecnologías como la fabricación de baterías, de paneles solares o de vehículos eléctricos: tenemos la tecnología suficiente para poder detener el calentamiento global, y el único problema que verdaderamente tenemos es su velocidad de adopción, unos procesos de adopción lastrados por millones de personas que creen estar “en su derecho” de abocar al planeta a una catástrofe. No hablamos de un problema de desarrollo tecnológico, hablamos de un problema de falta de concienciación y adopción de tecnologías que ya existen.

Necesitamos urgentemente eliminar los combustibles fósiles, pero no en décadas, sino en plazos de pocos años. Si te parece que tu vida sería inviable sin ellos, tienes un problema, porque tu vida será inviable en pocos años fundamentalmente por culpa de ellos. Los seres humanos somos espantosamente malos a la hora de pensar en el largo plazo. Detener el cambio climático va a requerir de inversiones de en torno al 2.5% del producto interior bruto global mundial, y el consenso para llevarlas a cabo está desesperantemente lejos en la agenda política, en gran medida porque los ciudadanos no presionan a los políticos en absoluto en ese sentido. Los cambios que es preciso implantar en menos de doce años para evitar el desastre incluyen reformas radicales en el uso de la energía, en el consumo y en nuestros hábitos cotidianos, incluyen implantar tecnologías para eliminar el dióxido de carbono atmosférico y enterrarlo, pero la inmensa mayoría de la sociedad sigue protestando cuando alguien pretende privarles de sus vehículos diesel. Para limitar el daño causado por el cambio climático, las emisiones mundiales netas de CO2 causadas por el hombre deberían disminuir en un 45% con respecto a los niveles de 2010 antes de que lleguemos al año 2030, y deberían convertirse en cero en términos netos alrededor de 2050, lo que implicaría compensar cualquier emisión con la eliminación de CO2 de la atmósfera.

Es el mayor contrasentido a escala global que hemos vivido jamás como sociedad, pero son aún muy pocos los que parecen darse cuenta de su brutal magnitud e importancia. Tendremos que ver un incremento brutal de los impuestos a los combustibles fósiles para provocar desincentivos y cambios sin precedentes en los hábitos energéticos, exigencias drásticas de los consumidores a las empresas para que racionalicen sus procesos de fabricación y los conviertan en neutrales en términos de emisiones, y cambios de hábitos de todo tipo que demuestren que adquirimos consciencia de lo que está pasando. La humanidad se enfrenta a su mayor desafío, a uno que podría llevarla, si no lo supera, a un escenario de migraciones globales y catástrofes medioambientales imposibles de superar, y está muy lejos de entenderlo.

Esto no es un ensayo, ni se trata de ningún tipo de alarmismo. Hablamos de plazos cada vez más cortos, de consecuencias tangibles y de decisiones que es preciso tomar con madurez, cada vez que consumimos, cada vez que votamos, cada vez que tomamos decisiones. Seguir pensando que no te va a tocar a ti o que no va a ocurrir durante los años que te quedan de vida es completamente absurdo e irresponsable. Lee, infórmate y plantéate opciones en tu vida que te permitan reducir tu huella de carbono, aunque eso suponga reducir otros elementos de lo que crees que conforma tu bienestar. No hay NADA más importante que eso.