Apple Watch 4La presentación de productos de Apple de ayer no fue especialmente interesante o impresionante: la sensación fue, básicamente, que habíamos estado dos horas para ver tres teléfonos y un reloj, poco comparado con algunos eventos anteriores. Sin embargo, hay algunas cuestiones que resulta interesante destacar, y que tienen que ver fundamentalmente con la cuarta iteración del Apple Watch, un producto tan exitoso que, con 4.7 millones de unidades vendidas tan solo en el último trimestre y 28 millones en lo que llevamos de 2018, se ha convertido no solo en el wearable más vendido, sino directamente en el reloj más vendido del mundo, superando la suma de marcas con con la importancia de Rolex, Omega o Swatch.

Que Apple decida iniciar el evento con la presentación del Apple Watch 4, por delante de un iPhone que representa el grueso de sus ingresos, indica claramente que los dispositivos más interesantes que Apple fabrica hoy en día no son unos smartphones en los que resulta cada día más difícil diferenciarse, sino productos como su reloj, que aún cuentan con mucho más margen para la innovación.

¿Qué implicaciones tiene el lanzamiento del Apple Watch 4? Básicamente, la consolidación de la importancia de los wearables en el control de la salud. En su momento, con el lanzamiento de la primera versión del Apple Watch en septiembre de 2014, la marca ya anunciaba que la aplicación más importante de un dispositivo así podía no estar tanto en los gimnasios como en los hospitales, algo que ahora puede confirmarse con lo que sin duda fue lo más sorprendente de la presentación de ayer: la aprobación del dispositivo por la FDA, la primera en un dispositivo de este tipo y para una prueba con la importancia del electrocardiograma (ECG).

Obviamente, existen otros dispositivos de consumo capaces de llevar a cabo un ECG: yo mismo, con una salud razonablemente buena pero con antecedentes familiares malos en temas relacionados con la salud cardiovascular, llevo casi un año llevando habitualmente encima y utilizando con cierta regularidad WIWE, un dispositivo del tamaño de una tarjeta de crédito que me permite obtener y analizar un ECG completo en un minuto, que es adquirido por sociedades como la Hungarian Cardiology Society o agencias gubernamentales como la NHS británica para ser utilizados en centros de salud, y hay también un dispositivo concreto, KardiaBand de AliveCor, que obtuvo la aprobación de la FDA en noviembre de 2017

En este sentido, por tanto, el movimiento del Apple Watch en el ámbito de la salud cardiovascular y poner un doctor en nuestra muñeca puede no ser pionero, pero siguiendo la tradición de la marca por la reinvención de categorías, sí puede llegar a ser muy importante por lo que conlleva de acceso masivo de la funcionalidad al mercado de la electrónica de consumo. La presentación del dispositivo contó con el espaldarazo del presidente del la American Heart Association, el Dr. Ivor Benjamin, y aunque cardiólogos como Ethan Weiss no sean capaces de decidir si estamos ante el mejor o el peor día de la historia de la cardiología, todo indica que incorporar un dispositivo al mercado de consumo capaz de avisarnos de irregularidades en el funcionamiento de nuestro corazón puede tener un papel muy importante en la mejora de la salud en la que es, en todo el mundo, la principal causa de mortalidad. De hecho, ya hay personas que agradecen públicamente a Apple el haberles ayudado a detectar a tiempo dolencias como la fibrilación auricular. Por mucho que este tipo de dispositivos puedan generar un posible incremento de falsos positivos o de tratamientos no justificados, cuando lo que está al otro lado del balance es la posibilidad de salvar vidas y de generar un mayor nivel de consciencia con respecto a nuestra salud cardiovascular parece difícil ser escéptico.

La relación de Apple con el mundo de la salud, tanto mediante sus dispositivos como mediante el establecimiento de relaciones con equipos de investigación de cara al uso de datos, podría estar convirtiéndose en una de las fuerzas más importantes en la transición desde la concepción actual de salud paliativa que tenemos hoy, desde esa idea de ir al médico cuando me duele algo, a una de salud preventiva, de que sea el médico quien me llama porque detecta algo inusual en las lecturas de los sensores que llevo puestos. Una transición que posiblemente tardemos en ver por lo que conlleva de diferencias de dimensionamiento, pero que sin duda representa la evolución futura de la ciencia médica.

 

Aunque tenga los gastos pagados más un fee modesto añadido es muy poco probable que vaya. No es mi objetivo ganarme la vida dando charlas o dando difusión a eventos a través de mis redes sociales. En todo caso serían una forma para generar recursos que reinvertiría de forma inmediata en el proyecto que estoy montando ahora mismo. Pero no iba a hablar de eso.

atenciónDerechos de foto de Adobe Stock

Crear contenidos es ganar en atención

Aquí hay más bien otra cuestión. ¿Cómo crees que han llegado hasta mí? No les he hecho la pregunta porque tengo la respuesta: a través de mis contenidos.

Ya van casi 3.000 posts publicados en este blog. No lo hago desde ayer, ya van casi 8 años.

La idea detrás desde el momento cero es sencilla. Aportar valor, conectar, compartir mi experiencia. Y luego pueden surgir cosas. O no.

La realidad es que surgen muchas cosas. Crear contenido es ganar en atención. No cualquier contenido por supuesto. Tiene que ser afín hacia tu audiencia. Tiene que aportarles algo nuevo, diferente, entretenido. Mucha gente lee este blog no únicamente por lo que pueden llegar a aprender (o no) sino por lo forma de cómo lo comunico. Se sienten entretenidos porque se identifican conmigo o se pueden poner en mi piel por la forma de lo que lo cuento. O eso por lo menos son los mensajes que me llegan.

Muchos otros llegan aquí y al leer las primeras líneas ven que falta una tilde en alguna parte y me tachan de “poco profesional” por no revisar bien mis textos. Mira, para esa gente no escribo. Ni para ti tampoco para serte sincero. Lo hago para mí y para dejar algo que pueda llegar más allá de mi propia existencia. Me ilusiona esta idea, me motiva para sacar un nuevo post todos los días. Y estas últimas líneas reflejan dos creencias fundamentales que tengo.

  1. Tiene que haber un motivo más profundo de simplemente querer gustarle a la gente en nuestras acciones.
  2. Nunca vas a poder gustarle/ caerle bien a todo el mundo. En mi caso escribir para todos sería equivalente a escribir para nadie.

Por qué atención es dinero

Uff, un poco brusco este cambio de párrafo. Pasamos de hablar de creencias, legado y esas cosas para pasar al lado oscuro hablando de dinero.

Pero bueno, es lo que hay. Si no quieres vivir en los bosques lo necesitas. Y si quieres comprarte un Lamborghini también, aunque un poco más. Es así, no hay que darle más vueltas.

La atención lo es todo. La cuestión es cómo se puede conseguir al menor coste posible. Llevo años diciendo que Facebook Ads está siendo un lugar increíblemente barato para hacer anuncios. Sigue siendo así. Ahora que estoy lanzando campañas en toda Europa te lo puedo reafirmar. Espacialmente en España el precio de campañas de interacción (bien hechas) es ridículo.

No todo es hacer campañas de Facebook Ads. Cuando MTV en Estados Unidos tenía la atención Madonna y Michael Jackson sacaron un vídeo tras otro porque sabían que tenían que estar ahí.

El contenido lo es todo. Hace funcionar una campaña de Facebook Ads, convierte un vídeo de música en un hit y marca la diferencia entre blogs que se leen y los que se posicionan únicamente en Google.

Captar la atención es la clave. Una vez que la tienes el dinero es un puro efecto secundario. O eso por lo menos es como yo lo veo…

La importancia del ‘branding’ ante las noticias falsas - SaviaMaribel Fernández me contactó por correo electrónico para documentar un artículo en el que estaba trabajando para Savia, publicada por Amadeus, sobre el impacto de las llamadas fake news en la comunicación corporativa y la importancia de contar con un buen branding o política de marca a la hora de contrarrestar su influencia. Su artículo está incluido en el número de septiembre de la revista, bajo el título “La importancia del ‘branding’ ante las noticias falsas” (pdf).

La circulación de bulos o noticias falsas sobre determinados destinos o establecimientos turísticos, o los problemas de comunicación derivados de reclamaciones expuestas en las redes sociales se han convertido en problemas importantes a la hora de gestionar empresas en esta industria. Obviamente, no existen recetas, pero las recomendaciones son muy similares a las que suelen hacerse para compañías en otras industrias, con la cierta salvedad de que el turismo suele conllevar un componente de incertidumbre asociado al destino que lo hace especialmente sensible a este tipo de cuestiones. En muy pocos años, la industria ha pasado de demonizar las opiniones en la red, a entender que la reputación de un establecimiento tiende a regirse por la ley de los grandes números, y que, en términos generales, contar con las opiniones de un número razonable de clientes es una manera lógica de hacerse una idea sobre la calidad de un servicio.

Precisamente por eso, no debemos dejarnos llevar por la idea de que todo comentario negativo es parte de algún tipo de campaña organizada o es, como tal, una noticia falsa: en muchas ocasiones, los problemas se derivan de no entender que todo cliente, hoy, es un potencial medio de comunicación capaz de airear sus problemas frente a una audiencia determinada, y que muchos problemas no son más que malentendidos o actitudes inadecuadas que pueden ser corregidas con relativa facilidad. Entender la marca como una forma de proyectar una imagen adecuada, no como algo que se defiende irracionalmente por encima de cualquier cosa, es una manera de generar confianza y seguridad en un cliente que cuando recurre a las redes sociales para airear sus problemas, suele ser porque ha agotado previamente otras vías para intentar solucionarlos.

A continuación, el texto completo de las preguntas y respuestas que intercambié con Maribel:

P. ¿Es el branding hoy mucho más importante para la competitividad y solvencia de futuro de las marcas?

R. El branding es importante ahora y lo ha sido siempre. En la era de la red y de la información en tiempo real, el branding y la reputación se vuelven si cabe aún más importantes por la necesidad de que el usuario sea capaz de localizarnos rápidamente, de adscribirnos a un producto, a un servicio o a una información de cualquier tipo, o simplemente, para que nos identifique con mensajes, valores o elementos identitarios de diversos tipos. Asociar la marca a estos valores es la manera de crear ventajas competitivas sostenibles, y es algo que únicamente puede hacerse cuando esa identificación proviene de valores genuinos y reales, no impostados.

P. ¿Cómo deben plantear las marcas su política de branding en este nuevo contexto de mercado en el que redes sociales, influencers, opiniones negativas de usuarios, e incluso centros específicos de creación y difusión de ‘rumores, fakes, etc’ pueden erosionar la confianza y solvencia de operadores en competencia?

R. Las marcas deben incrementar sus esfuerzos por la transparencia y la claridad. La información debe fluir de manera natural y rápida, favoreciendo un diálogo que debe ceñirse a pautas sociales razonables – no es preciso contestar a todo, solo a aquello que se dirige a nosotros respetando reglas y códigos sociales básicos de educación – pero que debe tener lugar de manera natural, sin dilaciones innecesarias, sin ceremonias, y por supuesto, sin judicializaciones absurdas, sin recurrir a los tribunales más que cuando corresponda de manera inequívoca a delitos específicamente tipificados. Debemos lograr que el mercado y los usuarios nos acepten como el mejor interlocutor para todo lo que tiene que ver con nuestros productos y servicios, y nos adscriba el nivel de credibilidad adecuado en ese ámbito, no pensando que vamos a hacer una defensa irracional de la compañía, sino que vamos a reconocer lo que pueda estar mal, a tratar de mejorarlo, y a defender lo que está bien.

P. ¿Cómo prevenir esas acciones lesivas, si ello es posible?

R. Lo fundamental es desarrollar inteligencia emocional, ponerse en el lugar del que está al otro lado, entender sus frustraciones y sus problemas, y tratar de solucionarlos. El cliente no siempre tiene razón, lamentablemente hay clientes profundamente imbéciles o incluso perversos, y es preciso estar preparado y tener planes de contingencia para todo tipo de actitudes, planes realistas que demuestren que la compañía está dispuesta a entrar en una conversación genuina, libre y no condicionada por directrices absurdas sobre sus productos y servicios.

P. ¿Mejores fórmulas de respuesta según su criterio cuando una marca es víctima de estas acciones?

R. No existen recetas como tales. Ante una acción que perjudica a la marca, lo fundamental es tener órganos capaces de estudiar rápidamente la situación, entenderla adecuadamente y sin dogmatismos, y llevar a cabo estrategias para ponerle solución, contestar si se estima adecuado – no todo precisa de una contestación directa – y, sobre todo, demostrar que, cuando se cometen errores, la compañía está dispuesta a ponerlo todo de su parte para solucionarlos.

P. ¿La clave es contar con una estrategia de branding de constante actualización del relato, en redes y medios convencionales, más que grandes inversiones en publicidad de marca? ¿O es la atención personalizada de calidad para que el cliente sea un prescriptor en todo momento?

R. La atención rápida, personalizada y con conocimiento del contexto es muy importante, pero también lo es la capacidad para convertir esa manera de actuar en un sello de garantía, en una actitud reconocible y propia de la marca. Ninguna marca es capaz de evitar todos los problemas, con lo cual, la actitud adecuada no es esconderlos o taparlos cuando tienen lugar, sino aprovecharlos para prevenir ocurrencias similares posteriores. La base de un buen servicio está en una interlocución adecuada. Lo que mejor convence a un cliente no es una campaña enorme en medios diciendo que somos los mejores – ¿qué íbamos a decir? – sino las acciones correctoras que se ponen en práctica cuando algo va mal.

 

El costo emocional de emprender de Denken Über

Cuando uno mira la cultura emprendedora -especialmente en nuestros mercados- lo único que se escucha es “cambiemos el mundo” o “work hard, play hard” pero nunca se habla del costo psicológico de emprender; del costo del rechazo constante de tu idea, del valor de una red de soporte, de caer en cosas como el síndrome del impostor o de la chance de perder el balance en tu vida. Y todo esto repercute en el único actor que el ecosistema parece olvidar al abstraer todo en un ¡haz lo que amas!”.

Es curioso porque la vida de un emprendedor tiene mil satisfacciones y hablamos de una montaña rusa emocional con risas y como un chiste, pero ¿cuántos de nosotros apoyamos programáticamente a un emprendedor a pasar todos estos desafíos? ¿Cuántos explicamos que hay momentos en tu carrera que implican un cambio de mindset y en los que tus habilidades sociales son las que te van a ayudar a triunfar? ¿Cuántos explicamos que emprender incluye siempre el apoyo de tu familia? ¿Qué valor le damos a apoyar a los que fracasan (aunque sea relativo) más allá de decirles “ojalá hayas aprendido algo porque esto es una lección”?

Momentos de cambio
Cuando empezás a emprender y tenés una idea que querés convertir en empresa, el ecosistema te aplaude pero también te presiona para “go big or go home”, “change lives, change the world” o para a tener el sello de aprobación de alguna ONG, que simplemente refuerza el costo psicológico de estar siempre arriba de todo.

Sin embargo, este momento es el de mayor cantidad de “no” que vas a experimentar; por cada inversor que confía en tu idea hay 20 que dijeron “no” (con mayor o menor empatía). Por cada actor del ecosistema que te conoce hay 20 que no te conocen pero tienen alguna opinión sobre vos, y ahí empezás a construir un caparazón emocional que te sirve, por un lado, para a) lidiar con el rechazo b) ser aceptado por el ecosistema que te rodea y que necesitás; pero por otro lado ese caparazón te cierra emocionalmente para no aparecer “con fisuras”.

No conozco una aceleradora, no conozco un fondo de inversión, no conozco una organización de emprendedores que ayude de forma programática a otros emprendedores a superar estos momentos.

Pero hagamos de cuenta que te convertís en un CEO y tu compañía comienza a crecer… ¿quién ayuda a explicar el cambio de actitud que el emprendedor debe tener? Definir el norte del equipo, delegar en terceros, evitar el micromanagement pero mantener en la cabeza toda métrica y convertirte, sobre todo, en un buffer organizacional para que el equipo no pierda rumbo ni esperanzas cuando una ronda se demora, cuando tu COO se va a una corporación a ganar cinco veces más de lo que podés pagarle, o cuando un país devalúa un 90% en un año… ¿alguna vez pensaron que un emprendedor muchas veces no duerme de noche?

[Caso 1. Uno de los inversores más conocidos de Latam tiene como costumbre re-negociar con la frase “si yo hablo mal de vos no vas a cerrar una ronda más en tu vida”, y muchos emprendedores (que no me lo cuentan) terminan estresados y aceptando condiciones leoninas por sentirse vulnerables frente a alguien que tiene años en el ecosistema.]

Síndrome del impostor
Les recomiendo leer el original “The Imposter Phenomenon in High Achieving Women: Dynamics and Therapeutic Intervention” escrito en 1978 y publicado en Psychotherapy Theory, Research and Practice porque más allá de los avances reales en este tema hay cosas que son clave en nuestro mundo emprendedor… y si te parece que “in high achieving women” implica que no te afecta, estás mal :)

Despite outstanding academic and professional accomplishments, women who experience the imposter phenomenon persists in believing that they are really not bright and have fooled anyone who thinks otherwise. Numerous achievements, which one might expect to provide ample object evidence of superior intellectual functioning, do not appear to affect the impostor belief.

Hay cuatro o cinco actitudes o momentos de este síndrome donde uno puede verse reflejado y, repito, esto no es lineal sino que hay combinaciones.

El caso principal es pensar que uno tuvo suerte y decir “I’m not good enough to be on the faculty here. Some mistake was made in the selection process”. Es típico, y no me canso de hablar con emprendedores y explicarles cómo, con su capacidad y trabajaron, ayudaron a la suerte que tuvieron.

Otro que me sigue sorprendiendo es llegar al burn-out porque “van a darse cuenta que soy un fraude” y comienza un ciclo en el que empezás a trabajar más fuerte para tener mejor performance y aprobación del mercado pero que, al lograrlo, pensás que tu caída va a ser peor y …. empezás a trabajar más fuerte para tener mejor performance y aprobación del mercado pero que, al lograrlo, pensás que tu caída va a ser peor y … así sucesivamente.

[Caso 2. Si quieren les cuento lo que me costó a nivel personal este ciclo, cómo terminé quemado y me fui de un mercado -que todavía no entiende bien por qué renuncié- pero tampoco entiende lo que me costó a nivel familiar caer en ese estado, en el que llegó un momento en el que ya no podía trabajar más fuerte y sólo sentía “¿ves? era verdad… soy un fraude”].

Aunque muchos lo sabemos, muchos tratamos de frenarlo y en ESE momento no podemos lograrlo; lo peor es que hay actores que intuitivamente lo saben y atacan en ese momento porque, repito: no conozco una aceleradora, no conozco un fondo de inversión, no conozco una organización de emprendedores que ayude de forma programática a otros emprendedores a superar estos momentos.

Sos tu único activo irremplazable.
Desde 1999 cuando empecé a bloguear hay mantras que mantengo y que me encargo de comunicar a cada emprendedor que conozco y que mentoreo; por ejemplo, siempre digo que el tiempo es finito y debés hacerlo valer porque estás en una carrera contra el mercado y una ventana de oportunidad que se cierra… pero siempre hay puertas que se abren u otras ventanas por donde podés entrar, o cuando estás en una ronda y aparece el mito de que lo importante es cuánta plata pueda poner un inversor.

Sheryl Sandberg, D.E. Shaw, Jeff Friedland, David F. Marquardt, Ray H. Dalio… estos nombres son una muestra de que los emprendedores más importantes del mundo saben cuándo necesitan delegar, pedir ayuda, tener una red de contención y que tienen en claro que lo único irremplazable en todo el ecosistema es el emprendedor en sí mismo, y por eso hay que cuidarlo y nutrirlo más allá de una sesión técnica o financiera.

¿Qué hacer entonces?
Lo primero que deberíamos hacer es entender que hay un costo emocional y que nadie lo habla abiertamente; si no sos un emprendedor sino otro actor del ecosistema (inversor, mentor, etc.) dedicale tiempo y empatía a los emprendedores… aunque tengas que decir que no a una inversión o que una idea no te parece buena: pocas personas me enseñaron a mirar ese elemento más que Gonzalo Martín-Villa en Wayra, por esa capacidad de dedicarle tiempo a cada uno.

Si sos emprendedor hay un par de cosas que me sirvieron y otras que fui recopilando a lo largo del tiempo:

  • Si sos capaz de pensar a largo plazo vas a descubrir dos cosas 1) que las experiencias del pasado que pensaste eran destructivas no te destruyeron y 2) que a futuro seguramente esta no sea tu última aventura… sobre todo si sabés pedir ayuda.
  • Pedir ayuda no sólo no te debilita sino que te ayuda a encontrar nuevos puntos de vista, porque al formalizar tus problemas surgen del diálogo y no sólo de escuchar pasivamente; la base de mi amistad con Damián Voltes es su capacidad de escuchar y opinar y preguntar genuinamente… cuando soy capaz de llamarlo con un “che, tengo un problema y podría usar tu cerebro”. Si no hubiera tenido el coraje de llamarlo quizás nunca hubiese escuchado sus puntos de vista.
  • Ampliá tu campo de visión. Yoga, running, meditación, canto, tareas creativas que activan partes de tu cerebro que te bajan la tensión sin sacar el foco de tu startup, pero permitiendo realmente recargar energía (hat tip: Calm hace maravillas en mí, Headspace no me funcionó. Elegí lo que te funcione y te haga bien… @laclaux canta y y le hace genial!)
  • Delegá, delegá, delegá. No sos una máquina y no podés hacer todo. Podés tener opinión en todo pero no podés hacer todo: cuantos más campos abarques, menor va a ser la profundidad de tu impacto. Al delegar podrás descubrir talento en otros, y de hecho sacarte tareas repetitivas te va a ayudar a enfocarte que, al final de cuentas, termina siendo el nombre del juego. Varels de Matias Bergman es una gran solución de asistentes virtuales.
  • Ejercitate. Esto lo descubrí a la fuerza: un stent y una lesión lumbar que me tiene hace tres meses con tramadol, pregabalina y más cosas están simplemente destrozando mi productividad. El centro del ecosistema es el emprendedor y sin estar sano no hay chance de poder soportar un ritmo agotador.
  • Buscá otros emprendedores. EO es un gran ejemplo de una ONG que busca generar espacios donde el peer-support te ayuda más allá de un LOI o Financial Statement, como compartir ansiedades o dificultades en tu core familiar. Debe haber cosas similares pero por favor aceptá ayuda si la pedís, sino no tiene sentido.
  • Familia. Cuidala, es tu última línea de defensa y de apoyo y contención. Tres momentos clave de mi vida se decidieron gracias a que la madre de mi hijo fue capaz de decirme “somos un equipo, hagámoslo”: sin ese impulso no podría haber estado acá pensando cómo compartir esto

Sólo quiero cerrar con dos cosas que son una realidad: las chances de éxito están en contra, pero este es el juego que elegimos jugar al emprender, y para aumentar tus chances de triunfar tenés que estar bien a nivel físico y emocional, con un balance de vida que te ayude a que tu éxito tenga sentido y no esté vacío.

Porque les juro que el éxito no te protege de nada.

Durante años he estado buscando la fórmula. Pensaba durante mucho tiempo que la clave para para robarle tiempo al tiempo era ser más productivo. A pesar de seguramente no estar en niveles máximos (aunque tampoco bajos) he visto el techo que tiene el concepto.

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La productividad no te ayuda a trabajar más horas.

10 horas se pueden convertir en 9 horas productivas si tienes la capacidad de foco y concentración de un monje tibetano. Pero nunca serán 12 o 13 horas. ¿Bastante obvio, no? Pues yo he estado buscando el camino imposible de hacerlo todo en un número de horas cerrado.

No de forma pública pero para mí mismo me he escondido detrás de la excusa que tengo que estar más tiempo con mi familia. Había una solución obvia a este dilema. Dormir menos. Era hora de pasar a la acción y dejarse de excusas. Agosto iba a ser el mes del cambio. Más es más y mejor. Eso es la verdad. Únicamente los perdedores siguen pensando que el “menos es más” te permite llegar a alguna parte. ¡Basta ya de tonterías!

Trabajando 3 horas más al día en agosto

A pesar de tener jornadas de 13 horas “únicamente” trabajaba 11,5-12. Seguía mi ritmo de mediodía de volver a casa para hacer deporte y comer. No era cuestión de cambiarlo todo sino de sacar más horas de trabajo para lograr más resultados en menos tiempo.

Los primeros días fueron duros. Lo sigue siendo pero la verdad es que el cuerpo se va acostumbrando cada vez mejor al nuevo ritmo. También me he quitado la costumbre de dormir 10 minutos más después de sonar el despertador por primera vez. Es más fácil en realidad. Me levanto a las 6 y a las 7 estaba en la oficina.

De 7 a 9 estaba solo. No había nadie. Era un tiempo increíblemente productivo. Sacaba trabajo que entrando a las 9 a veces acababa a las 12. Además de sumar 2 horas ganaba una hora en productividad porque no había nadie que me interrumpía.

Nada más llegar el equipo hacíamos una breve reunión para empezar el día con fuerza. De media estaba mejor preparado por lo que ellos también lo estaban para sacar más trabajo en menos tiempo. Ellos se iban a las 17 horas yo seguía todavía hasta las 20 horas.

Convertir un experimento en un hábito en el día a día

Está claro que trabajar más me ha aportado sacar en agosto el trabajo de 8 semanas. No estoy exagerando, es la pura realidad. Ahora el cole a ha vuelto a empezar por lo que dejo a la grande todos los días ahí antes de ir a la oficina.

Sigo levantándome a las 6. Hasta las 8 he sacado ya algunas tareas importantes cómo p.ej. la organización de mi día y la del equipo. Estoy menos agobiado porque “empiezo” ya el día con ventaja. Salgo una hora antes (a las 19 horas) del trabajo porque priorizo estar con la familia.

Lo que ha empezado como un experimento está pasando a formar parte de mi rutina diaria. Es verdad que muchos días me siento más cansado pero lo percibido como un cansancio de victoria. He superado la pereza de quedarme una hora más en la cama porque los beneficios son relevantes. Ya no hay marcha atrás.

Trabajar más no hace milagros. Acelera la velocidad de crucero. Tengo claro lo que tengo que hacer. Ahora simplemente tardaré menos. Puede que 1 año o simplemente meses. ¡A mí me ha merecido mucho la pena! Te seguiré contando.

Stay tuned.