Oculus RiftMi columna de hoy en El Español se titula “Mundos tridimensionales“, y es una forma de llamar la atención sobre algo que comenzó asociado con una imagen lúdica, vinculada al mundo de los videojuegos con un claro interés por mejorar la experiencia de usuario y convertirlos en profundamente inmersivos, que obtuvo su primer empuje de popularidad en Kickstarter gracias precisamente al acompañamiento de un mito de la industria y al apoyo económico mayoritario de jugadores, pero que, tras la adquisición por parte de Facebook de hace algo menos de un año, se ha convertido en algo de mucho más alcance y calado.

En efecto, la visión de Facebook, que está otorgando a Oculus VR un amplio grado de autonomía, no se limita en absoluto a los videojuegos: tienen claro que hablamos del próximo gran espacio a llenar con contenidos, y que si en su momento los protagonistas del intercambio social fueron los textos, después pasaron a ser las fotografías, y en este momento lo son los vídeos, el siguiente paso va a venir representado por los vídeos tridimensionales. Tampoco lo ignoran Google, que acaba de dotar al SDK de sus gafas de cartón (diseñadas para dar lugar a una caída en las barreras de entrada a la prueba y al desarrollo) de sonido tridimensional. Ni Microsoft, que trata de profundizar en un concepto todavía más ambicioso y con posibilidades adicionales, que permite combinar la parte tridimensional con la imagen real percibida a través de unas gafas semitransparentes.

La última cuestión surgida en torno al precio del último modelo de Oculus Rift y a la gestión de expectativas de la compañía no es más que un tema coyuntural, que se solucionará con la evolución del panorama competitivo. Al margen de de ello, nos disponemos a ver surgir todo un ecosistema de contenidos, usos y aplicaciones, en torno a un modelo que, en general, genera una pauta de consumo con una marcada exigencia de dedicación exclusiva, y que estará sometido a todos los errores ya habituales en ecosistemas nacientes: que si es aberrante aislarse para ver la realidad en tres dimensiones cuando la realidad ya es en tres dimensiones, que si produce mareos y es malísimo para la salud, que si nos convierte en zombies… lo de siempre. Pero no lo olvidemos: estamos, como en todo ecosistema que nace, ante toda una nueva fuente de oportunidades. Pronto, jugaremos con las gafas puestas, las llevaremos en los aviones, nos comunicaremos utilizándolas, veremos deportes, destinos turísticos, documentales y todo tipo de contenidos. Si no has pensado en prepararte para ello, vete empezando a documentarte. Piensa en sus posibles derivaciones. Esto es bastante más que un juego.

 

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