Apple Watch 4La presentación de productos de Apple de ayer no fue especialmente interesante o impresionante: la sensación fue, básicamente, que habíamos estado dos horas para ver tres teléfonos y un reloj, poco comparado con algunos eventos anteriores. Sin embargo, hay algunas cuestiones que resulta interesante destacar, y que tienen que ver fundamentalmente con la cuarta iteración del Apple Watch, un producto tan exitoso que, con 4.7 millones de unidades vendidas tan solo en el último trimestre y 28 millones en lo que llevamos de 2018, se ha convertido no solo en el wearable más vendido, sino directamente en el reloj más vendido del mundo, superando la suma de marcas con con la importancia de Rolex, Omega o Swatch.

Que Apple decida iniciar el evento con la presentación del Apple Watch 4, por delante de un iPhone que representa el grueso de sus ingresos, indica claramente que los dispositivos más interesantes que Apple fabrica hoy en día no son unos smartphones en los que resulta cada día más difícil diferenciarse, sino productos como su reloj, que aún cuentan con mucho más margen para la innovación.

¿Qué implicaciones tiene el lanzamiento del Apple Watch 4? Básicamente, la consolidación de la importancia de los wearables en el control de la salud. En su momento, con el lanzamiento de la primera versión del Apple Watch en septiembre de 2014, la marca ya anunciaba que la aplicación más importante de un dispositivo así podía no estar tanto en los gimnasios como en los hospitales, algo que ahora puede confirmarse con lo que sin duda fue lo más sorprendente de la presentación de ayer: la aprobación del dispositivo por la FDA, la primera en un dispositivo de este tipo y para una prueba con la importancia del electrocardiograma (ECG).

Obviamente, existen otros dispositivos de consumo capaces de llevar a cabo un ECG: yo mismo, con una salud razonablemente buena pero con antecedentes familiares malos en temas relacionados con la salud cardiovascular, llevo casi un año llevando habitualmente encima y utilizando con cierta regularidad WIWE, un dispositivo del tamaño de una tarjeta de crédito que me permite obtener y analizar un ECG completo en un minuto, que es adquirido por sociedades como la Hungarian Cardiology Society o agencias gubernamentales como la NHS británica para ser utilizados en centros de salud, y hay también un dispositivo concreto, KardiaBand de AliveCor, que obtuvo la aprobación de la FDA en noviembre de 2017

En este sentido, por tanto, el movimiento del Apple Watch en el ámbito de la salud cardiovascular y poner un doctor en nuestra muñeca puede no ser pionero, pero siguiendo la tradición de la marca por la reinvención de categorías, sí puede llegar a ser muy importante por lo que conlleva de acceso masivo de la funcionalidad al mercado de la electrónica de consumo. La presentación del dispositivo contó con el espaldarazo del presidente del la American Heart Association, el Dr. Ivor Benjamin, y aunque cardiólogos como Ethan Weiss no sean capaces de decidir si estamos ante el mejor o el peor día de la historia de la cardiología, todo indica que incorporar un dispositivo al mercado de consumo capaz de avisarnos de irregularidades en el funcionamiento de nuestro corazón puede tener un papel muy importante en la mejora de la salud en la que es, en todo el mundo, la principal causa de mortalidad. De hecho, ya hay personas que agradecen públicamente a Apple el haberles ayudado a detectar a tiempo dolencias como la fibrilación auricular. Por mucho que este tipo de dispositivos puedan generar un posible incremento de falsos positivos o de tratamientos no justificados, cuando lo que está al otro lado del balance es la posibilidad de salvar vidas y de generar un mayor nivel de consciencia con respecto a nuestra salud cardiovascular parece difícil ser escéptico.

La relación de Apple con el mundo de la salud, tanto mediante sus dispositivos como mediante el establecimiento de relaciones con equipos de investigación de cara al uso de datos, podría estar convirtiéndose en una de las fuerzas más importantes en la transición desde la concepción actual de salud paliativa que tenemos hoy, desde esa idea de ir al médico cuando me duele algo, a una de salud preventiva, de que sea el médico quien me llama porque detecta algo inusual en las lecturas de los sensores que llevo puestos. Una transición que posiblemente tardemos en ver por lo que conlleva de diferencias de dimensionamiento, pero que sin duda representa la evolución futura de la ciencia médica.

 

Comments are closed.