IMAGE: FacebookFacebook anuncia el lanzamiento de un dispositivo, Facebook Portal, una pantalla en dos tamaños diseñada para hacer videollamadas, con una cámara que sigue el movimiento de la persona, en línea con la misión de la compañía, enunciada como “bring the world closer together”. La experiencia de diseñar y fabricar con hardware no es enteramente nueva para una compañía que adquirió Oculus VR en marzo de 2014 y que ha evolucionado el diseño de su monitor de realidad virtual ya en varias versiones, pero sí supone una escalada del concepto de “relaciones entre personas” que abarca más de las habituales aplicaciones de ordenador o smartphone y entra en otro ámbito que, aunque tangencialmente relacionado por propósito, es un negocio completamente distinto y sujeto a otras reglas.

En este nuevo entorno, Facebook va a encontrarse con dispositivos de la gama de las llamadas smart screens, como los asistentes con pantalla de Amazon (Echo Spot y Echo Show) o de Google , que ya de por sí pugnaban, con estrategias distintas, por hacerse con un mercado en crecimiento. El mercado de asistentes domésticos está creciendo de manera muy significativa, pero los dispositivos con cámara y pantalla aún representan un pequeño porcentaje del total, en una categoría que aún se relaciona más con la voz que con la imagen.  Facebook Portal tiene una pantalla horizontal de10 pulgadas y un precio de $199, mientras que Portal+ tiene una pantalla vertical de 15 pulgadas y un precio de $349. La idea de posicionar este tipo de dispositivos como intercomunicadores mediante videollamadas, unida a la integración con la Alexa de Amazon y al hecho de liberar al usuario para que pueda moverse sin miedo a salirse de la escena podría llegar a posicionar a Facebook, si se plantease una estrategia razonablemente agresiva, como un competidor interesante en un segmento con grandes posibilidades de crecimiento.

El problema, sin embargo, puede estar en las actitudes que Facebook genera en una amplia base del parque potencial de usuarios. La compañía sigue mostrando crecimiento en número de usuarios, pero ese crecimiento esconde un cambio de relación de los usuarios con ella, sobre todo en mercado maduros, que llevan a algunos a anunciar el fin del social media tal y como lo conocemos, víctima de una fuerte crisis de confianza. Quien no ve a Facebook como una herramienta de manipulación política, la ve como una compañía peligrosa que puede ser víctima de intrusiones y poner en peligro sus datos, o incluso como un socio poco confiable porque vende a terceros los datos que no debería vender. Visto así, plantearse meter un dispositivo en el salón de casa con una cámara capaz de seguirnos podría ser para muchos una fuente de preocupaciones y una amenaza para la privacidad, ante una compañía que, posiblemente, ha incumplido sus promesas y ha tenido que disculparse en demasiadas ocasiones. Que el dispositivo venga con un interruptor para desconectar la cámara, una tapa para la lente y que los algoritmos de seguimiento se procesen en el dispositivo, sin enviar datos a la compañía, indica que Facebook es consciente de este tipo de problemas, pero no sabemos si hasta el punto de inspirar la confianza suficiente como para superar todas las dudas.

Tampoco está especialmente claro el nivel de demanda que el concepto de videollamada puede llegar a tener. Si bien muchos creen que en el futuro, todas o la gran mayoría de las comunicaciones implicarán no solo sonido, sino también vídeo, también es verdad que técnicamente este tipo de llamadas son posibles y bastante sencillas desde hace ya bastante tiempo, y sin embargo, su uso no ha crecido de una manera especialmente significativa más allá de algunas situaciones que puedan justificarlo. ¿Está el mercado suficientemente maduro como para aceptar un intercomunicador de vídeo en el salón pensado para un uso habitual o rutinario, cuando ya puede hacerlo simplemente utilizando una app en el smartphone o en el ordenador? Es susceptible ese concepto de generar una demanda suficientemente sólida, que supere además las expectativas de una Facebook muy cuestionada como compañía? ¿van los usuarios a otorgar a Facebook una posición permanente en su salón y confiar en ella para sus comunicaciones?

La idea de entrar en el mercado del hardware y anclar al usuario en un dispositivo específico tiene estratégicamente mucho sentido para una Facebook que, de no hacerlo, podría ver como una buena parte de las conexiones entre los usuarios pasan a llevarse a cabo por otros medios. Pero eso no quiere decir que lo vaya a tener fácil en absoluto.

 

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