-          “¿Cuándo me vas a pagar?”

-          “Dentro de un par de semanas nos entra dinero en la caja y te pagaremos”.

-          “¿Tengo tu palabra?”

-          “Sí, claro.”

-          [Le cojo la mano como acto de confirmación]. “Espero que cumplas con lo que estás diciendo.”

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Justo ayer me enteró de que no me va a pagar.

Por desgracia en la parte de agencia no es la primera experiencia de este tipo con un cliente. Es por ello que he decidido nada más trabajar cobrando por adelantado.

Lo que me da rabia es que en estos casos la única opción que te queda es demandar.

Para mí, la palabra lo es todo. Es mi honor profesional. Más allá, representa quien soy como persona. Es el reflejo de la educación que me han dado mis padres. No cumplir, sería como fallarles a ellos.

Lo que digo lo hago. Si te lo prometo, cumplo con mi palabra. No puede haber nada más sagrado que eso. No habrá excusas. No buscaré la vía fácil.

Justo ayer y curiosamente antes de esta noticia le di una pequeña charla a mi equipo sobre este tema. Fue pura casualidad.

Las personas con las que tratamos pueden ser poco profesionales. No influirá en nuestra forma de actuar. No hará que nosotros cambiemos de hacer las cosas de forma correcta.

Si alguien nos jode, no iremos por el para hundirle el negocio. Nosotros no somos así. No vamos a actuar nunca como ellos. Esto es nuestra ética profesional. Es lo que hacemos y lo que somos.

Es fácil sacar toda esa rabia que tienes dentro de ti cuando “te joden vivo”. Perdona que utilice esa expresión pero es exactamente como te hace sentir. Es fácil ponerme a publicar nombres en este blog y en redes sociales.

No es tan fácil reflexionar un poco más allá. Detrás de cada jefe/cliente hay más personas. Familia, trabajadores, proveedores, colaboradores, etc. que dependen de su existencia. Hundir a alguien porque “se lo merece” es una visión puramente egoísta.

Hay que ser más grande que eso. No bajaré a ese terreno. No bajaré mi estándar de ética profesional por muy bajos golpes que me den. Es lo que hago, es quien soy. No me cambiarán.

Antes de hablar piensa bien lo que dices. La palabra vale mucho. Lo es todo. No permítemos que algunas pocas personas hagan que esto cambie.

Cuando estás buscando la solución perfecta durante demasiado tiempo puede que esto sea el caso: no existe. Estás buscando un camino fácil que en realidad es duro e incómodo. Acéptalo cuando antes.

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He tardado meses para llegar a esta conclusión. La solución era esta. Volver a empezar desde cero. Borrar los 1.000 productos ya publicados en la antigua web y crear todo nuevamente en la nueva. Esto permite tener un control 100%. Es lo mejor y no hay otra forma para hacerlo.

Estaba buscando otra cosa. No tener que empezar otra vez desde cero. No pasa nada. Lo que se ha conseguido una vez, se puede lograr dos veces.

Con estas primeras líneas posiblemente ya intuyes mi respuesta. Parece ser misión imposible. Para no argumentar demasiado desde un punto de vista propia, voy a buscar la forma cómo hacerlo.

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Cómo irse de vacaciones sin trabajar mientras tanto

¡No puede ser tan complicado! Y sinceramente creo que no lo sea. El hecho de que tenga siempre la sensación de que el universo se haya aliado para que no pueda relajar complemente en estas fechas es sobre todo culpa mía. Te cuento.

  1. Falta de planificación de tareas que tienen que realizarse en mi ausencia.
  2. Falta de precaución intuyendo todo lo que podría salir mal para tener cubiertos estos escenarios.
  3. Y sobre todo. Falta de ser consecuente a la hora de tomarse el tema de vacaciones en serio.

Es todo cuestión de tomarse el tema de descanso en serio. La gran mayoría de las personas suelen tener el problema al revés. Una gran parte de los emprendedores somos adictos al trabajo.

Por qué no pasa nada si trabajas en tus vacaciones

Alguien sabio dijo en algún momento que si estabas esperando todo el año para que llegasen las vacaciones algo tenía que ir mal en tu vida. A los emprendedores nos gusta trabajar. Es más, la mayoría del tiempo ni lo llamaríamos así.

Las vacaciones son el momento perfecto para relajar trabajando. Haces lo que realmente te apetece hacer. Es cierto que hay ocasiones donde tienes que gestionar asuntos no tan bonitos. Lo importante es mantener la calma siendo consciente que al final nunca es tan grave el asunto.

En vez de sentirse mal por trabajar en tus vacaciones me gusta pensar que forma parte de las mismas. ¿No se supone que puedes hacer todo lo que te gusta pero no sueles tener nunca suficiente tiempo para hacerlo? Pues eso…

PD: el emprendedor con familia tiene que tener en cuentas las necesidades de sus seres queridos durante las vacaciones. Hay que hacer pequeños sacrificios para un premio mucho mayor que tú mismo. La felicidad de las personas que más te quieren. Aun así siempre tendrás tiempo para dedicarle algo de tiempo al “trabajo”.

Cuando las cosas van bien nos conformamos. Estamos contentos porque también podría ser peor. El otro día tuvimos una conversación en la oficina. Alguien de mi equipo me comentó que teníamos que premiar al transportista que recoge nuestros envíos de Amazon porque nos estaba dando un buen servicio. No me niego a premiar una buena actitud de trabajo pero me niego a verlo como algo fuera de lo normal.

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¿No debería ser normal que todo el mundo diese el mejor servicio posible? Al final soy cliente y tengo las mismas exigencias hacia mí mismo cuando estoy en el otro lado.

Nos alegramos y/o sorprendemos muchas veces cuando alguien está simplemente haciendo su trabajo. De forma correcta e incluso vas a flipar. ¡De forma amable y con una sonrisa en la cara!

Y aunque debería ser normal no lo es. De media recibimos un servicio aceptable y si va un poco más allá nos sorprende.

Teniendo esto claro lo podemos considerar como una oportunidad. No hay que dar únicamente un servicio bueno. Podemos pensar: “podría ser mejor”.

¿Cuáles son los matices que puedo mejorar?

¿Cómo puedo destacar aún más en comparación con mis competidores?

¿Existen pequeños cambios que puedo aplicar ya que mejoran mi producto o servicio?

Siempre parte de esa base. ¿Podría ser mejor? La respuesta es sencilla. ¡Podría ser mejor!