Un yo-negocio es una forma de ganarse la vida generando ingresos gracias a una marca personal establecida. Ejemplos serían vender cursos, libros, menciones en perfiles sociales, etc.

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Quondos ha sido uno de los primeros ejemplos dentro del sector del marketing online de cómo montar un yo-negocio basando en las marcas personales de Alex y de la mía propia. Por lo tanto una de las principales metas fue convertir Quondos en el actor principal para que funcione sin que nosotros estemos continuamente encima. Creo que después de 5 años podemos decir que eso se ha logrado. O por lo menos al 80%… ;)

Las grandes ventajas de un yo-negocio

Para montar un yo-negocio tienes que tener una alta auto-estima. Con esto ya cumples el 50% de los criterios. Lo digo en serio. Hoy en día van a marcarte rápidamente como “vendehúmos” por muy bueno que seas así que será mejor que tengas una confianza en ti mismo suficientemente elevada para superar todas las críticas que te van a llover. Esto empieza mal, lo sé. ¿Iba a hablar de ventajas, no?

A pesar de que no crea en los negocios pasivos, esto es algo que más o menos se acerca a la teoría. Te necesitas a ti mismo y poco más. Bueno un poco sí.

  1. Conocimiento específico de un sector, nicho, campo concreto y tener cierto talento para transmitirlo.
  2. Capacidad de crear contenidos en texto, vídeo y/o audio.
  3. Acceso y/o conocimiento para crear una tienda online que permita la venta de productos y servicios relacionados con yo-negocios.

Los yo-negocios requieren mucho auto-bombo. Tienes que crear una comunidad alrededor de ti que quiere ser entretenida y formada. Tienes que tener una capacidad infinita de creación de contenido gratuito. Únicamente si compartes cosas sin coste vas a poder encontrar a algunos que estarán dispuestos a pagarte por algo más premium (p.ej. un curso, e-book, evento o parecido).

Las grandes desventajas de los yo-negocios

Los yo-negocios en pocas ocasiones son perfectamente escalables. Esto no significa que no puedan ser increíblemente rentables. Mira p.ej. a Tony Robbins. Es un Life Coach que ha conseguido montar un yo-imperio que le ha hecho ganar cientos o incluso miles de millones de dólares. Eso está muy bien si no te importa estar viajando todo el año, estar siempre presente en redes sociales y ser siempre el centro de atención.

Si eso es tu “rollo” los yo-negocios son perfectos para ti.

Una desventaja posiblemente más subjetiva que veo es que muchos de los yo-negocios venden algo que no es o digamos que en mis ojos se queda corto. Entre los productos y servicios del mundo del marketing online que es el que conozco, podríamos ver esto:

“Te enseño a montar un negocio online” cuando lo máximo que ha llegado a facturar esta persona son 1.000 euros al mes (que no está mal ojo).

“Te enseño a montar un blog que vende” que suele enseñar como montar un blog personal pero que pocas veces sirve para tiendas online u otros no yo-negocios.

Gracias al hecho de haber montado una start-up hace 11 años (que fracasó) llegué a tener curiosamente una buena reputación. Bueno, el hecho de tener este blog también ayudó. En los últimos años me he ido despidiendo cada vez más de las redes sociales (ahora mismo estoy siendo otra vez un poco más activo) por una sensación de que no me merecía toda esa atención. Mi reputación está por encima de mis logros y hay un hueco importante (“gap” como dirían los anglosajones) que tengo que rellenar.

Mi misión personal es montar un negocio que esté por encima de mi reputación. Quiero operar en toda Europa, pagar decenas o cientos de nóminas, tener tiendas físicas en varios países, etc. Es un camino largo. Estamos hablando de una labor de 5-10 años y más. Dinero no me motiva. Para ello hubiera sido más fácil seguir por la vía de los yo-negocios. No me interesa acumular riquezas, no me reta, no es lo que me aporta felicidad. Me gustan los retos. Es lo que me llena, es lo que me apasiona. Ya te iré contando.

Stay tuned.

-          “¿Cuándo me vas a pagar?”

-          “Dentro de un par de semanas nos entra dinero en la caja y te pagaremos”.

-          “¿Tengo tu palabra?”

-          “Sí, claro.”

-          [Le cojo la mano como acto de confirmación]. “Espero que cumplas con lo que estás diciendo.”

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Justo ayer me enteró de que no me va a pagar.

Por desgracia en la parte de agencia no es la primera experiencia de este tipo con un cliente. Es por ello que he decidido nada más trabajar cobrando por adelantado.

Lo que me da rabia es que en estos casos la única opción que te queda es demandar.

Para mí, la palabra lo es todo. Es mi honor profesional. Más allá, representa quien soy como persona. Es el reflejo de la educación que me han dado mis padres. No cumplir, sería como fallarles a ellos.

Lo que digo lo hago. Si te lo prometo, cumplo con mi palabra. No puede haber nada más sagrado que eso. No habrá excusas. No buscaré la vía fácil.

Justo ayer y curiosamente antes de esta noticia le di una pequeña charla a mi equipo sobre este tema. Fue pura casualidad.

Las personas con las que tratamos pueden ser poco profesionales. No influirá en nuestra forma de actuar. No hará que nosotros cambiemos de hacer las cosas de forma correcta.

Si alguien nos jode, no iremos por el para hundirle el negocio. Nosotros no somos así. No vamos a actuar nunca como ellos. Esto es nuestra ética profesional. Es lo que hacemos y lo que somos.

Es fácil sacar toda esa rabia que tienes dentro de ti cuando “te joden vivo”. Perdona que utilice esa expresión pero es exactamente como te hace sentir. Es fácil ponerme a publicar nombres en este blog y en redes sociales.

No es tan fácil reflexionar un poco más allá. Detrás de cada jefe/cliente hay más personas. Familia, trabajadores, proveedores, colaboradores, etc. que dependen de su existencia. Hundir a alguien porque “se lo merece” es una visión puramente egoísta.

Hay que ser más grande que eso. No bajaré a ese terreno. No bajaré mi estándar de ética profesional por muy bajos golpes que me den. Es lo que hago, es quien soy. No me cambiarán.

Antes de hablar piensa bien lo que dices. La palabra vale mucho. Lo es todo. No permítemos que algunas pocas personas hagan que esto cambie.

Cuando estás buscando la solución perfecta durante demasiado tiempo puede que esto sea el caso: no existe. Estás buscando un camino fácil que en realidad es duro e incómodo. Acéptalo cuando antes.

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He tardado meses para llegar a esta conclusión. La solución era esta. Volver a empezar desde cero. Borrar los 1.000 productos ya publicados en la antigua web y crear todo nuevamente en la nueva. Esto permite tener un control 100%. Es lo mejor y no hay otra forma para hacerlo.

Estaba buscando otra cosa. No tener que empezar otra vez desde cero. No pasa nada. Lo que se ha conseguido una vez, se puede lograr dos veces.

Con estas primeras líneas posiblemente ya intuyes mi respuesta. Parece ser misión imposible. Para no argumentar demasiado desde un punto de vista propia, voy a buscar la forma cómo hacerlo.

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Cómo irse de vacaciones sin trabajar mientras tanto

¡No puede ser tan complicado! Y sinceramente creo que no lo sea. El hecho de que tenga siempre la sensación de que el universo se haya aliado para que no pueda relajar complemente en estas fechas es sobre todo culpa mía. Te cuento.

  1. Falta de planificación de tareas que tienen que realizarse en mi ausencia.
  2. Falta de precaución intuyendo todo lo que podría salir mal para tener cubiertos estos escenarios.
  3. Y sobre todo. Falta de ser consecuente a la hora de tomarse el tema de vacaciones en serio.

Es todo cuestión de tomarse el tema de descanso en serio. La gran mayoría de las personas suelen tener el problema al revés. Una gran parte de los emprendedores somos adictos al trabajo.

Por qué no pasa nada si trabajas en tus vacaciones

Alguien sabio dijo en algún momento que si estabas esperando todo el año para que llegasen las vacaciones algo tenía que ir mal en tu vida. A los emprendedores nos gusta trabajar. Es más, la mayoría del tiempo ni lo llamaríamos así.

Las vacaciones son el momento perfecto para relajar trabajando. Haces lo que realmente te apetece hacer. Es cierto que hay ocasiones donde tienes que gestionar asuntos no tan bonitos. Lo importante es mantener la calma siendo consciente que al final nunca es tan grave el asunto.

En vez de sentirse mal por trabajar en tus vacaciones me gusta pensar que forma parte de las mismas. ¿No se supone que puedes hacer todo lo que te gusta pero no sueles tener nunca suficiente tiempo para hacerlo? Pues eso…

PD: el emprendedor con familia tiene que tener en cuentas las necesidades de sus seres queridos durante las vacaciones. Hay que hacer pequeños sacrificios para un premio mucho mayor que tú mismo. La felicidad de las personas que más te quieren. Aun así siempre tendrás tiempo para dedicarle algo de tiempo al “trabajo”.