Facebook Portal y el valor de la confianza para entrar a tu hogar de Denken Über

Cuando Facebook presentó Portal, su asistente always-on con Alexa integrado, dije básicamente que era raro que alguien pensara seriamente en utilizar un equipo de una empresa que cada 3 meses tiene un problema de privacidad y luego pide disculpas en un bucle infinito… pero $FB previendo estas críticas decidió que cada dispositivo tenga un “camera cover provided” y que no se iban a usar datos para publicidad.

Una semana después hay una declaración oficial de Facebook diciendo:

“Las llamadas de voz de Portal están construidas en la infraestructura de Messenger, por lo que cuando realices una videollamada en Portal, recopilamos los mismos tipos de información (ej: datos de uso como la duración de llamadas, frecuencia de las llamadas) que recopilamos en otros dispositivos que usan Messenger. Nosotros podríamos utilizar esta información para informar los anuncios que te mostremos en nuestras plataformas. Otros datos de uso general, como el uso agregado de aplicaciones, etc., también pueden usarse para alimentar la información que utilizamos para publicar anuncios.”

Que quede claro algo, el modelo de negocio de Facebook está montado sobre publicidad por lo que es simplemente ridículo pedirles que abandonen su modelo de negocio; pero, pese a las críticas o comparaciones que estuve viendo, lo que se puede decir es que la transparencia es lo único que va evitarles problemas y ayudarles a ganar confianza nuevamente por algo simple: si querés entrar en mi casa se directo y yo voy a decidir si te abro las puertas o no.

El problema con Facebook Portal, más allá que algunas funciones técnicas sean realmente buenas, es su falta de claridad y que ahora hay una gigante serie de notas explicando con bastante animosidad que “facebook no fue claro (u honesto) al explicar lo que estaban haciendo” … aunque todos lo supiéramos.

Google+ tombstoneEl anuncio del próximo cierre de Google+, el intento de Google de introducirse en el mundo de las redes sociales, tras un problema de seguridad que aparentemente nadie llegó a descubrir ni explotar, pero que no reportó por miedo a las posibles repercusiones, es una prueba evidente del conjunto de malas prácticas de gestión que tiene una compañía como Google. Que la compañía esté valorada por encima de los 790,000 millones de dólares y sea una de las más valiosas del mundo no es prueba de nada: es una empresa mal gestionada, con un lucro cesante enorme derivado de esas tremendamente malas prácticas de gestión, y que además, no es capaz de reconocerlo. Mitificar unos resultados aparentemente buenos no tiene ningún sentido si podrían estar siendo infinitamente mejores. Es lo peor que te puede pasar: ser un completo desastre haciendo algo, y además, negarte a admitirlo.

Muchos pueden pensar que el cierre de Google+ o sus problemas de seguridad no les afectan porque no lo usaban, pero el concepto no solo es erróneo, sino que además no deja de ser una prueba de las consecuencias de todas esas cuentas que vamos abandonando en sitios mal gestionados o que terminan cerrando por la razón que sea, y que también contienen, en muchas ocasiones, abundante información personal. Ya hay varios reguladores que han abierto investigaciones en torno al tema, así que es posible que a Google, además, le acabe costando una buena y muy merecida multa. Es lo que tiene el mismanagement, dejar pudrirse iniciativas y productos porque nadie quiere encargarse de ellos.

La evolución de Google+ ha sido un desastre sin paliativos, un conjunto de despropósitos indigno de cualquier compañía y un caso claro para estudiar en las escuelas de negocios. Su concepción como producto no fue nada mala: se apoyó en el éxito de Facebook, trató de mejorar varios de los aspectos que Facebook hacía mal y lo consiguió gracias a diseños brillantes, tuvo infinidad de oportunidades para capitalizar los fallos de su adversario… y renunció a todo ello para hundirse en la más honda de las indiferencias. Google intentó apoyar su producto hasta con prácticas que podríamos calificar de posiblemente ilegales y en abierta vulneración de las leyes antimonopolio, pero nada funcionó, sencillamente, porque estuvo todo mal planteado.

Tras la salida de Vic Gundotra, el principal artífice del diseño del producto, este cayó en las malas prácticas de la peor Google, una compañía capaz de dejar caer sus productos en un abismo de indiferencia en el que nadie es responsable ni se preocupa de su marcha ni de su evolución, donde pululan como auténticos zombies hasta que alguien decide que la brecha de mantenimiento es ya excesiva y decide pegarles el tiro de gracia en algún Spring Cleaning. La peor Google es la que es capaz de dar por amortizados productos que podrían tener un enorme potencial, pero es incapaz de asignarles una gestión y unos objetivos razonables, y prefiere dejarlos morir de manera indigna porque, simplemente, son unos completos inútiles a la hora de hacer una de las tareas más importantes del management: marcar prioridades. Si alguien tuviese dos dedos de frente en Google, debería atar a todos sus ingenieros a las patas de sus mesas para evitar que se marchasen, pero poner a todos o a la inmensa mayoría de sus directivos de negocio en la cola del paro y abrir la contratación de otros con las credenciales y el saber hacer adecuado.

Es verdaderamente increíble que una de las compañías más importantes del mundo esté tan asombrosamente mal gestionada: puedes contar con algunos de los mejores ingenieros del mundo, pero si te dedicas a despreciar la importancia del management en la marcha de las compañías, acabas así, incurriendo en pérdidas imposibles de contabilizar en términos de lucro cesante. La consecuencia de que una de las mejores compañías reclutando ingenieros sea tan patentemente mala incorporando directivos, a los que en el fondo de alguna manera desprecia. Que Google no sea hoy la compañía más valiosa del mundo no es responsabilidad de ninguno de sus competidores ni buen hacer de los que la han superado en valoración: es simplemente un reflejo de lo mal gestionada que está. Y el episodio de Google+, como anteriormente el de Google Reader o el de muchos otros productos, no es más que una prueba más, a las que podríamos adjuntar cuestiones como las continuas pérdidas de talento, la falta de previsión o la patente ingenuidad aplicadas a la gestión, o las constantes muestras de ineficiencia. Si de algún pecado es culpable Google es, sin duda, de gestionar tremendamente mal un talento y un potencial virtualmente inmenso.

Google+ pudo hacer hecho frente a Facebook perfectamente, y si no lo hizo no fue ni por problemas del diseño del producto, ni porque Facebook lo hiciera especialmente bien: fue por la enorme y patente incapacidad de sus directivos. Pudo ser muchísimo más de lo que fue, y tenía de hecho muchísimos elementos para serlo. De haber contado con un management siquiera mínimamente competente y capaz de estar a la altura de las circunstancias, hoy estaríamos hablando de un panorama de las redes sociales completamente distinto. En su lugar, hoy cerramos un capítulo más, tiramos a la basura un enorme esfuerzo y muchísimas horas de trabajo, y ponemos otra cruz más en un ya gigantesco e indigno cementerio.

 

IMAGE: FacebookFacebook anuncia el lanzamiento de un dispositivo, Facebook Portal, una pantalla en dos tamaños diseñada para hacer videollamadas, con una cámara que sigue el movimiento de la persona, en línea con la misión de la compañía, enunciada como “bring the world closer together”. La experiencia de diseñar y fabricar con hardware no es enteramente nueva para una compañía que adquirió Oculus VR en marzo de 2014 y que ha evolucionado el diseño de su monitor de realidad virtual ya en varias versiones, pero sí supone una escalada del concepto de “relaciones entre personas” que abarca más de las habituales aplicaciones de ordenador o smartphone y entra en otro ámbito que, aunque tangencialmente relacionado por propósito, es un negocio completamente distinto y sujeto a otras reglas.

En este nuevo entorno, Facebook va a encontrarse con dispositivos de la gama de las llamadas smart screens, como los asistentes con pantalla de Amazon (Echo Spot y Echo Show) o de Google , que ya de por sí pugnaban, con estrategias distintas, por hacerse con un mercado en crecimiento. El mercado de asistentes domésticos está creciendo de manera muy significativa, pero los dispositivos con cámara y pantalla aún representan un pequeño porcentaje del total, en una categoría que aún se relaciona más con la voz que con la imagen.  Facebook Portal tiene una pantalla horizontal de10 pulgadas y un precio de $199, mientras que Portal+ tiene una pantalla vertical de 15 pulgadas y un precio de $349. La idea de posicionar este tipo de dispositivos como intercomunicadores mediante videollamadas, unida a la integración con la Alexa de Amazon y al hecho de liberar al usuario para que pueda moverse sin miedo a salirse de la escena podría llegar a posicionar a Facebook, si se plantease una estrategia razonablemente agresiva, como un competidor interesante en un segmento con grandes posibilidades de crecimiento.

El problema, sin embargo, puede estar en las actitudes que Facebook genera en una amplia base del parque potencial de usuarios. La compañía sigue mostrando crecimiento en número de usuarios, pero ese crecimiento esconde un cambio de relación de los usuarios con ella, sobre todo en mercado maduros, que llevan a algunos a anunciar el fin del social media tal y como lo conocemos, víctima de una fuerte crisis de confianza. Quien no ve a Facebook como una herramienta de manipulación política, la ve como una compañía peligrosa que puede ser víctima de intrusiones y poner en peligro sus datos, o incluso como un socio poco confiable porque vende a terceros los datos que no debería vender. Visto así, plantearse meter un dispositivo en el salón de casa con una cámara capaz de seguirnos podría ser para muchos una fuente de preocupaciones y una amenaza para la privacidad, ante una compañía que, posiblemente, ha incumplido sus promesas y ha tenido que disculparse en demasiadas ocasiones. Que el dispositivo venga con un interruptor para desconectar la cámara, una tapa para la lente y que los algoritmos de seguimiento se procesen en el dispositivo, sin enviar datos a la compañía, indica que Facebook es consciente de este tipo de problemas, pero no sabemos si hasta el punto de inspirar la confianza suficiente como para superar todas las dudas.

Tampoco está especialmente claro el nivel de demanda que el concepto de videollamada puede llegar a tener. Si bien muchos creen que en el futuro, todas o la gran mayoría de las comunicaciones implicarán no solo sonido, sino también vídeo, también es verdad que técnicamente este tipo de llamadas son posibles y bastante sencillas desde hace ya bastante tiempo, y sin embargo, su uso no ha crecido de una manera especialmente significativa más allá de algunas situaciones que puedan justificarlo. ¿Está el mercado suficientemente maduro como para aceptar un intercomunicador de vídeo en el salón pensado para un uso habitual o rutinario, cuando ya puede hacerlo simplemente utilizando una app en el smartphone o en el ordenador? Es susceptible ese concepto de generar una demanda suficientemente sólida, que supere además las expectativas de una Facebook muy cuestionada como compañía? ¿van los usuarios a otorgar a Facebook una posición permanente en su salón y confiar en ella para sus comunicaciones?

La idea de entrar en el mercado del hardware y anclar al usuario en un dispositivo específico tiene estratégicamente mucho sentido para una Facebook que, de no hacerlo, podría ver como una buena parte de las conexiones entre los usuarios pasan a llevarse a cabo por otros medios. Pero eso no quiere decir que lo vaya a tener fácil en absoluto.

 

IMAGE: PDPics - PixabayEl último robo de información anunciado por Facebook el pasado día 29, que afecta potencialmente a más de cincuenta millones de usuarios, es un aviso más – el enésimo – para que los usuarios establezcan buenas prácticas de seguridad. Sí, hablamos de Facebook, una red que muchos usuarios podrían estar tentados a considerar no especialmente crítica o importante, pero no es así. Incluso si no utilizas Facebook habitualmente, es posible que utilices sus credenciales de acceso como login en otras redes, o que, a partir de la información acumulada en tu cuenta de Facebook, incluso aunque puedas llevar tiempo sin usarla, se pueda planear un posible robo de identidad.

En la práctica, que la seguridad de Facebook haya sido vulnerada y que exista la posibilidad de que alguien pueda hacer login en tu cuenta sin tu consentimiento, aunque no tenga tu contraseña, debería servir como un recordatorio más de que pongas al día, si no lo has hecho ya, tus prácticas de seguridad. El problema de Facebook no ha hecho que los delincuentes hayan tenido acceso a tu contraseña, sino a los access token, los pequeños archivos que nuestros navegadores utilizan para mantenerlos logados en el sitio. Si desde el viernes 28 de septiembre pasado has recibido un aviso inusual de Facebook pidiéndote que te logues con tu usuario y contraseña, es posible que estés afectado.

¿Cómo deberíamos plantearnos la seguridad ya no en Facebook, sino en general, hoy en día? De entrada, no utilizando contraseñas como se han utilizado habitualmente. Olvida tus contraseñas, no te inventes ninguna más – ni mucho menos reutilices una en muchos sitios – y utiliza en su lugar un gestor de contraseñas como  LastPass o 1Password, que asigna una contraseña imposible de recordar a cada servicio, y la cambia por otra igualmente imposible de recordar si tienes cualquier problema de seguridad o sospecha de que podrías tenerlo. Tanto si eres responsable de tu propia seguridad como si lo eres de una compañía, deberías plantearte que las prácticas tradicionales de seguridad, por mucho que incluyan cambios periódicos de contraseña, están desactualizadas y son peligrosas, y que lo adecuado es sustituirlas por gestores de contraseñas. 

¿Qué hacer, por tanto, aprovechando el problema de Facebook? De entrada, si no lo tenías, decídete a utilizar un gestor de contraseñas, y cambia la contraseña que tenías en la red social y, si las tenías como login independiente, también las de servicios como Instagram o WhatsApp. Una vez que hayas cambiado esas tres, hazte una ronda por todos los sitios que utilizas habitualmente, y sustituye todas las contraseñas de tipo mnemotécnico por las que tu gestor de contraseñas te indique, y hazlo de manera ordenada, organizada, sitio por sitio, proporcionando al gestor no solo el nombre del servicio, sino también la página de login, para que te resulte fácil cambiar esas contraseñas por otras posteriormente. Además, activa la seguridad de doble factor: el engorro es relativamente pequeño, no va más allá de recibir un SMS en tu smartphone cada vez que haces login en un dispositivo no habitual, pero te proporcionará una buena dosis de tranquilidad mental. Si quieres un nivel de seguridad aún mayor, puedes optar por un dispositivo físico, como los que utilizan los empleados de Google – ahora disponibles para todo el mundo – o las populares YubiKey de Yubico.

Nuestras posesiones digitales, sean del tipo que sean, precisan de cerraduras y sistemas de seguridad acordes a los tiempos en que vivimos. Afortunadamente, además, la seguridad está haciéndose cada día más cómoda, más conveniente y menos propia de expertos: utilizar un gestor de contraseñas o una llave de hardware está absolutamente al alcance de cualquiera, y no debe ser visto como algo que nos complique la vida, sino como un procedimiento cada vez más sencillo que sirve, eso sí, para dificultar u obstaculizar intentos de vulnerar nuestra seguridad. Si no lo has hecho ya, deja que las alertas periódicas de seguridad de los servicios web que utilizas se conviertan en recordatorios de que debes hacerlo lo antes posible.

 

Cuando los fundadores abandonan la empresa que vendieron de Denken Über

Hoy todo el mundo está sorprendido porque Kevin Systrom y Mile Krieger abandonaron Instagram casi seis años luego de la venta a Facebook.

Y creo que algunas cosas hay que entender cuando un fundador abandona la empresa wue creó y logró vender:

    No sos más el jefe, podes ser millonario pero alguien vino, te compró y ahora toma las decisiones finales aunque no las compartas… Amigate con esa decisión porque sino el día a día te va a matar de amargura.
    Irte de mala manera es, en general, una falta de respeto. Systrom se va sin un escándalo aún habiendo cambiado el producto para destrozar a Snapchat… Jan Koum se fue hablando pestes de Facebook, sin recordar que cobró unos $5.000 millones netos
    No prestes atención a las críticas por “abandonar el barco” pero por favor aprende a “move on” todavía recuerdo una charla con el creador de ICQ donde le pregunté su número de ese sistema y me dijo “solo recuerdo el número de la venta y lo que estoy creando ahora… Sino avanzas quedas atascado en el pasado!

Que Kevin y Mike hayan salido luego de seis años muestra que, más allá, de los chistes, tomaron su tiempo… crearon una de las unidades de negocio que más crecen y la integraron de forma excepcional a FB

Y si se imaginan que está decisión tiene que ver con unas decenas de millones más o menos están equivocados ya tienen más de lo que pueden quemar :)