Durante años he estado buscando la fórmula. Pensaba durante mucho tiempo que la clave para para robarle tiempo al tiempo era ser más productivo. A pesar de seguramente no estar en niveles máximos (aunque tampoco bajos) he visto el techo que tiene el concepto.

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La productividad no te ayuda a trabajar más horas.

10 horas se pueden convertir en 9 horas productivas si tienes la capacidad de foco y concentración de un monje tibetano. Pero nunca serán 12 o 13 horas. ¿Bastante obvio, no? Pues yo he estado buscando el camino imposible de hacerlo todo en un número de horas cerrado.

No de forma pública pero para mí mismo me he escondido detrás de la excusa que tengo que estar más tiempo con mi familia. Había una solución obvia a este dilema. Dormir menos. Era hora de pasar a la acción y dejarse de excusas. Agosto iba a ser el mes del cambio. Más es más y mejor. Eso es la verdad. Únicamente los perdedores siguen pensando que el “menos es más” te permite llegar a alguna parte. ¡Basta ya de tonterías!

Trabajando 3 horas más al día en agosto

A pesar de tener jornadas de 13 horas “únicamente” trabajaba 11,5-12. Seguía mi ritmo de mediodía de volver a casa para hacer deporte y comer. No era cuestión de cambiarlo todo sino de sacar más horas de trabajo para lograr más resultados en menos tiempo.

Los primeros días fueron duros. Lo sigue siendo pero la verdad es que el cuerpo se va acostumbrando cada vez mejor al nuevo ritmo. También me he quitado la costumbre de dormir 10 minutos más después de sonar el despertador por primera vez. Es más fácil en realidad. Me levanto a las 6 y a las 7 estaba en la oficina.

De 7 a 9 estaba solo. No había nadie. Era un tiempo increíblemente productivo. Sacaba trabajo que entrando a las 9 a veces acababa a las 12. Además de sumar 2 horas ganaba una hora en productividad porque no había nadie que me interrumpía.

Nada más llegar el equipo hacíamos una breve reunión para empezar el día con fuerza. De media estaba mejor preparado por lo que ellos también lo estaban para sacar más trabajo en menos tiempo. Ellos se iban a las 17 horas yo seguía todavía hasta las 20 horas.

Convertir un experimento en un hábito en el día a día

Está claro que trabajar más me ha aportado sacar en agosto el trabajo de 8 semanas. No estoy exagerando, es la pura realidad. Ahora el cole a ha vuelto a empezar por lo que dejo a la grande todos los días ahí antes de ir a la oficina.

Sigo levantándome a las 6. Hasta las 8 he sacado ya algunas tareas importantes cómo p.ej. la organización de mi día y la del equipo. Estoy menos agobiado porque “empiezo” ya el día con ventaja. Salgo una hora antes (a las 19 horas) del trabajo porque priorizo estar con la familia.

Lo que ha empezado como un experimento está pasando a formar parte de mi rutina diaria. Es verdad que muchos días me siento más cansado pero lo percibido como un cansancio de victoria. He superado la pereza de quedarme una hora más en la cama porque los beneficios son relevantes. Ya no hay marcha atrás.

Trabajar más no hace milagros. Acelera la velocidad de crucero. Tengo claro lo que tengo que hacer. Ahora simplemente tardaré menos. Puede que 1 año o simplemente meses. ¡A mí me ha merecido mucho la pena! Te seguiré contando.

Stay tuned.

Cómo estoy sobrado de tiempo me he metido en esto de alquilar pisos a turistas. He tenido hasta ayer un francés con su familia durante 3 días en uno de mis pisos. Alquilar durante tan poco tiempo ya es chungo en cierta medida porque puede que no compensa.

cliente turistaDerechos de foto de Adobe Stock

En mi caso he tenido este hueco entre 2 estancias largas y lo he liberado para aumentar el ratio de ocupación. Soy muy de métricas, ya me conoces. ;)

En cuestión de horas me entró la reserva. En el momento me alegré y casi me doy una palmadita en la espalda. Ahora mirando atrás es para darme bofetadas en la cara. Te cuento:

Mi experiencia persona con un cliente idiota

Primer mensaje en francés (traducido): “Oye que tengo un Van grande, tenlo en cuenta para tu plaza de aparcamiento”.

  • Yo pienso: “Claro. ¿Quieres que te haga un hueco más grande en el parking…?”
  • Le respondo: “Vale entendido. Yo tengo un Kia Carens que me entra. Si es más grande será complicado.”

Segundo mensaje: “Qué llego a las 12.00”.

  • Yo pienso: “¿En qué sitio te dejan entrar a las 12.00, tío?”.
  • Le respondo: “Lo siento mucho pero a esa hora tengo una salida. Puede entrar a las 16.00. Si acabamos antes con la limpieza aviso.”

Tercer mensaje (día de llegada) por Whatsapp que no veo y luego me llama. “Estoy aquí, necesito entrar para dejar mis cosas y darle de comer al bebé.”

  • Yo pienso: “¡No jodas! La mujer de la limpieza ni ha empezado! ¿Y de dónde sale ese bebé?”
  • Le respondo: “Vale, para dejar las cosas. ¿Dónde está, voy para allá?” Evidentemente ya se queda ahí y la pobre de mujer de la limpieza apenas puede hacer su trabajo porque además el bebé no para de llorar.

Le enseño el garaje (esto fue antes de entrar al piso). Dice que no hay problemas para entrar, hay suficiente espacio. Te resumo el resto.

  1. Entra en el garaje y se queda atrancado en la entrada durante 15 minutos. Para salir no queda otra que pasar rozando las paredes con su Mercedes AMG Van y le causa un daño de 5.000 euros en las puertas.
  2. Me llama 1 hora más tarde que no tiene papel del váter. Vale, tiene razón, se lo traigo.
  3. Me llama 1 hora más tarde quejándose que la nevera no funciona. Me acerco y le digo que tiene que esperar un poco que enfríe.
  4. 24 horas no escucho nada de él.
  5. Me escribe que no tiene agua caliente. Me acerco, la caldera eléctrica se había apagado porque hubo un corte de electricidad en todo el pueblo. Como soy experto de calderas le doy al botón de encender y todo bien otra vez. Como había jodido la puerta de la cocina a la terraza de la misma tenemos que operar desde la ventana de la cocina. “No le digo nada todavía”, pienso…

Día de la entrega de llaves. Le digo que mi seguro no cubre el daño de la puerta (había llamado 30 minutos antes). Que no hay problemas, lo asumo yo pero que por favor me deje una evaluación positiva (si cuela, cuela). Se pone rojo en la cara y me dice que la puerta ya estaba rota cuando entraron, le echa la culpa a la mujer de la limpieza. Claro…

170 euros me ha costado arreglarla. No quiero hacer los números, pero si he ganado 50 euros con este cliente, puedo estar contento.

Mis lecciones aprendidas

Bueno, verás que este cliente me ha tenido entretenido. No he puesto cosas peores por si hay menores que pasen por este blog y lo lean por casualidad.

Lo que he aprendido de esta y otras estancias es lo siguiente:

  1. Hay que alquilar estancias más largas de 15 días para minimizar el número de entradas y salidas. Con eso se reduce también el coste de limpieza y gestión.
  2. No hay que alquilar a franceses. ¡Qué no, esto era broma! El padrino de mi boda y uno de mis mejores amigos es francés. De media me siguen cayendo bien.
  3. Tienes que estar bien asegurado. Un daño de una puerta de cristal de una mampara por suerte no me lo he tenido que comer yo. Pero igual merece la pena buscar coberturas incluso más amplias todavía.
  4. Hay que tener una persona para gestionar el tema. Puede que próximamente alguien de mi equipo me ayude con el tema. Por lo menos a partir del verano que viene. Por suerte en septiembre nada más alquilo a estudiantes. Ya tengo ganas que esto acabe.
  5. Los clientes que no quieres tienes que alejarlos de ti creando una oferta que no les va a interesar. Teniendo el punto 1) en vigor ni me hubiera tenido que afrontar a este cliente que en todas sus comunicaciones ha sido antipático y borde.
  6. Todo se puede mejorar. Un cliente se convierte en idiota porque igual uno ha pensado en la perfección en todo. Nada y nadie es perfecto pero hay que seguir mejorando el proceso y las cosas.

Al final tengo claro que voy a seguir. Económicamente merece la pena a pesar de todas las dificultades encontradas. No voy a repetir los mismos errores el año que viene. Eso puedes tenerlo claro. Ahora puedo poner a alguien con más tranquilidad porque ya sé más o menos lo que puede salir mal aunque evidentemente todavía no haya visto todo. Te iré contando.

Stay tuned.

Tiene todo el sentido del mundo. Ahora, hace 6 meses igual no tanto. Pero a día de hoy puede que sea incluso un paso lógico. Me explico.

montar tienda físicaDerechos de foto de Adobe Stock

La historia previa que me llevó a esta conclusión

Hará ahora un poco más de 1 año desde que nos mudamos de oficina. De hecho nos trasladamos a una antigua tienda de deportes que hemos convertido en oficina. Para organizar mejor todo el inventario de producto que tenemos empezamos a montar una especie de pared con todas las piezas de coleccionismo. Está fue bastante llamativa por lo que la gente pasando desde fuera (tenemos 2 grandes escaparates) cada vez con mayor frecuencia entraba para verlas de cerca.

Surgieron compras con frecuencia semanal teniendo este sitio en condiciones de orden pésimas. No te voy a mentir, la logística no está siendo nuestro fuerte a pesar de estar trabajando en ello para ir mejorando. Ya que estábamos vendiendo sacamos una licencia de apertura de tienda física. Incluso con esta no hicimos grandes esfuerzos para acondicionar la parte de venta física.

Cómo vamos a montar la tienda física paso a paso

Tienes que imaginarte que partimos a nivel de diseño interior prácticamente desde cero. Antes de tomar la decisión final pedí presupuesto para montar una estantería para exponer y almacenar de 2,40 por 2,40 (metros). Al final este (el presupuesto) tardó en llegar y lo montamos directamente nosotros. Esto ya lo mencioné en otro post reciente. Una experiencia sorprendentemente satisfactoria.

También inspirado por el resultado decidí que ahora no nos íbamos a quedar parados ahí. Ya que se había iniciado el camino, había que recurrirlo hasta el final. Esto es lo que queda pendiente.

  • Montar dos nuevos carteles exteriores con el logo y nombre de la tienda.
  • Diseñar y producir dos vinilos gigantes para los escaparates.
  • Construir 3 nuevas estanterías y un mostrador desde cero.
  • Comprar una caja registradora con TPV para poder cobrar.
  • Contratar una persona para abrir de lunes a sábado de 9-22 horas.

Lo que me va a costar aproximadamente la tienda física

Hablemos un poco de la pasta. No tengo todos los datos a mano cómo debería (otra cosa que tengo que mejorar) pero de forma estimada te puedo decir cuánto me va a costar la apertura de la tienda física.

Inversión que ya he realizado

Esto es la inversión que ya he realizado para la apertura de la tienda física.

  • Licencia tienda física: 250 euros en tasas (me ahorré aproximadamente 250 euros del arquitecto de la documentación necesaria que conlleva esto)
  • Primera estantería: 300 euros (más o menos)
  • Inversión en stock: 5.000 euros (de lo que ahora mismo tengo en la tienda)

Lo que me queda pendiente

Esto es lo me queda pendiente.

  • Estanterías por montar: 800 euros.
  • Mostrador: 200 euros.
  • Caja registradora: 100 euros (de segunda mano probablemente).
  • Vinilos y carteles: 1.500 euros.
  • Pegatinas y bolsas: 300 euros.
  • Inversión en stock: 2.000 euros.
  • Contratación de personal a tiempo parcial: aprox. 1.000 euros/ mes.

En realidad montar la tienda física me cuesta únicamente una pequeña parte de lo que le costaría a alguien que tendría que partir desde cero. El stock que ya tengo ya lo estoy vendiendo a través de mi tienda online, Amazon, Ebay y Wallapop.

Haré una prueba de 2-3 meses para ver si merece la pena. Facturando 3.000-5.000 euros al mes ya sería más que suficiente. Esto en realidad sería un resultado penoso para una tienda física que no dispone de canales adicionales de venta, pero en mi caso no.

“¿Abrir una tienda física, en los tiempos del online? ¿De verdad que vas a hacerlo?”

Mira, no te voy a quitar toda la razón. Pero siempre me ha gustado ir en poco contra la corriente. Aprender cosas nuevas y vivir experiencias diferentes. De esto va la vida, dicen. Ya te iré contando, qué tal me va saliendo la cosa… ;)

Con seis años cuando jugaba al fútbol en Alemania teníamos varias reglas. No se podía llegar tarde, las botas tenían que estar limpiadas, había que jugar siempre limpio, etc.

disciplina equipoDerechos de foto de Adobe Stock

Todos los que violaban las reglas sufrían una penalización. Llegar 5 minutos tarde costaba 1 Deutsche Mark (DM). Llegar 10 minutos tarde suponía 2 DM. Botas sucias en un día de partido 1 DM. Tarjeta amarilla 2 DM, tarjeta roja 5 DM, etc.

Las reglas eran sagradas y no querías violarlas. No simplemente por el hecho de la penalización. Primero tenías que pedirles dinero a tus padres para pagar las deudas y luego también sentías esa sensación de vergüenza porque el resto de compañeros solían alegrarse sobre cada fallo ya que la caja del equipo se llenaba.

Cosas que tenemos que mejorar

Uno de los retos a los que me estoy afrontando es lograr trabajar de forma disciplinada entre todos. En general no me puedo quejar, ya que ahora mismo tengo un equipo involucrado y motivado al 120%. A pesar de eso existen pequeños matices que tenemos que mejorar.

  • Mantener el orden en la oficina y en el propio escritorio.
  • Aumentar la productividad trabajando con una lista de tareas.
  • Entregar a tiempo sin retraso tareas acordadas.
  • Llegar a la oficina de forma puntual por la mañana.
  • Etc.

Una empresa es como un reloj suizo. Si una de las piezas no funciona de forma óptima todo el sistema empieza a fallar. Muchas veces también simplemente se trata de ser constante y disciplinado en pequeñas tareas para aumentar la productividad y abarcar más en menos tiempo. Tiene que ver mucho también con Mitdenken.

El “castigo” de 1 euro

He llegado a un punto donde mi paciencia se está acabando. Soy consciente que es la carga de trabajo que hace que muchas cosas no funcionan. Así que voy a implementar un sistema de penalización. Poco a poco se van a establecer las reglas.

  • Tarea no entregada a tiempo sin previo aviso 1 euro.
  • Llegar tarde por la mañana 1 euro.
  • Salir de la oficina sin tener el escritorio recogido 1 euro.
  • Etc.

Por cierto. El primero que violó la regla de no dejar el escritorio recogido fue yo mismo por lo que puse el primero de seguramente muchos euros que seguirán. Lo he metido en un vaso de plástico que he bautizado “El vaso de la vergüenza”.

Con el dinero recaudado seguramente se nos ocurrirá hacer alguna acción para que se beneficie todo el equipo. Ya iremos viendo… ;)

PD: por cierto. Este nuevo sistema tiene el apoyo de todo el equipo. Están de acuerdo que podría ser una buena forma de mejorar la disciplina de todos.

Son las 7.22 horas. No ha sonado el despertador porque mi móvil se ha quedado sin batería. Al acostarme tenía todavía un 21%. Me recuerda que tengo que ir la tienda para cambiarlo y/o arreglarlo.

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Vestimos a los tres peques. Nos duchamos. Bajo para hacerme un café (a mi mujer no le gusta). Preparo al mismo tiempo desayuno para los peques.

La grande de 6 años no para de llorar. Ha estado así toda la mañana porque no le gustaba la ropa que tenía que ponerse. No ha tenido ni tiempo de desayunar.

A las 8.10 horas llega la hija del vecino. Hoy me la llevo junto con la grande para ir al cole. Mi mujer se encarga de los 2 chicos que van a la guardería.

Dejo a las chicas en el cole. La grande ya se ha tranquilizado. Se le nota en la cara que ha estado llorando durante casi una hora.

A las 8.55 horas llego a la oficina y abro la puerta. A las 8.59 horas llega la primera persona del equipo. Salgo que he quedado con el dueño de la oficina a 300 metros para tomar un café en el bar.

A las 9.20 horas salgo de ahí. No me ha dado la mejor noticia del mundo. Igual tenemos que salir de la oficina a corto plazo. A ver lo que se me ocurre.

A las 9.25 horas se lo comunico al equipo. Caras largas. “No es un drama, no pasa nada. Es un pequeño inconveniente pero se solucionará”.

Hacemos una breve reunión de equipo y fijamos prioridades.

A las 9.45 horas salgo pitando. Tengo una cita en el taller porque tengo el faldón del coche medio arrancado. 75 euros de presupuesto. Mañana lo puedo traer y me lo dejan arreglado. Perfecto, pensaba que esto me iba a salir mucho más caro.

Me comunican que hemos recibido 3 ingresos que estábamos esperando de forma urgente. “Bien, una cosita menos hoy”.

Vuelvo a la oficina sobre las 10.30. Por la tarde tengo que impartir una formación de 3 horas. Estimo que voy a tardar 1 hora en llegar. Resulta que son casi 2 horas. A las 11.00 iba a tener una llamada con un cliente. La muevo para otro día. Tengo que salir pitando a casa para cambiarme.

A las 11.30 salgo de casa. Llego sobre las 13.20 horas al destino. Un poco menos de lo esperado a pesar estar buscando parking durante 10 minutos. Quiero meter el ticket del parking en mi monedero. Me doy cuenta que me lo he dejado. “Mierda y ahora cómo pago el parking”.

Llego al sitio. Imparto la formación. A las 17.05 horas termino. 3 horas hablando. Espero que la gente haya salido contenta.

Me acompañan desde la organización para pagarme el parking. “Muchas gracias, muy amable, de verdad” les digo antes despedirme.

Son las 18.35 horas. Estoy a 35 kilómetros de casa y me doy cuenta que la bombilla de la gasolina se había encendido. “Mierda. ¿Esto cuánto tiempo lleva así?”

Llego a casa a las 18.55 horas con la última gota de gasolina. Todos están en casa cenando. Me preparo un yogurt. Me cojo una cuchara. Suena el teléfono.

Son las 19.00 horas. Había quedado con un ex-inversor de Suiza para hablar. Ya me había olvidado. Resulta que su hija de 15 años quiere pasar 6 meses en España. Me pregunta lo que me parece si me paga por vivir con nosotros durante ese tiempo. Estoy sorprendido.

Son las 19.35 horas. Escucho gritos de arriba. Son mis peques. “Perdona pero estamos acostando a los peques. Te dejo”.

Mi mujer los está duchando. Saco al peque de la ducha. Lo seco y lo visto. Le limpio los dientes y vemos juntos un libro en nuestra cama. Mi mujer está con los otros dos. Luego lo acuesto.

20.35 horas. Está durmiendo. Le doy un beso a los otros dos.

Mi mujer se viste. “Voy a echarle gasolina al coche, tú escribe tu post.” “Gracias cariño.”

Son las 20.58 horas. Ya estoy acabando.

Ahora según los videos de Youtube si quiero ser un emprendedor de éxito debería leer un libro.

Estoy demasiado cansado. Mi mujer llega. Creo que vamos a optar por una serie de Netflix.

Cuando me haya preparado la cena, claro.

PD: por suerte no todos los días son así. Aun así. Ha sido un buen día.