IMAGE: Neyro2008 - 123RFLa moda es uno de las categorías consideradas fundamentales en el consumo, y sin embargo, la mecánica de las compras de productos de moda no ha cambiado excesivamente a lo largo de las últimas décadas. Aunque la irrupción del comercio electrónico ha logrado modificar algunos patrones y cada vez son más las personas que llevan a cabo una parte creciente de sus compras en la red apoyándose en una logística cada vez más versátil y multicanal, por lo general seguimos pensando en la moda como en una actividad relacionada con el salir de compras, los escaparates, los probadores, etc.

En la última edición del Singles’ Day, una celebración eminentemente china inventada por Alibaba y elevada cada año más a la categoría de fiesta global del consumo – como ocurre con otras como el Black Friday, el Cyber Monday o el Amazon Prime Day – una buena parte del consumo que batió de nuevo el record del año anterior correspondió a la categoría de moda y complementos. Entre las novedades, una serie de módulos en trece tiendas físicas en los que los usuarios pueden utilizar los servicios de un asistente virtual, FashionAI, para generar recomendaciones de prendas y complementos entre los artículos en inventario. En un momento de declive de las tiendas físicas, Alibaba intenta convertir al canal offline tradicional en una experiencia cada vez más conectada y complementaria con la de la red.

La iniciativa del gigante chino es tan solo una de las muchas que podemos ver en lo que parece un asalto final del comercio electrónico al mundo de la moda. Mientras algunos lanzan hipótesis sobre la posibilidad de que Amazon adquiera alguna de las cadenas norteamericanas de grandes almacenes en dificultados como Nordstrom para intentar hacer con la moda lo que parece dispuesta a hacer con los supermercados, la compañía ha desarrollado también su diseñador de moda algorítmico capaz de adaptar las tendencias de las pasarelas a la calle, ha adquirido una compañía capaz de calcular las tallas de los usuarios con que simplemente se muevan delante de la cámara de su ordenador o smartphone, y trabaja ultimando y puliendo los detalles para su servicio Prime Wardrobe, que posibilita que podamos escoger una amplia variedad de productos y devolver tranquilamente los que no nos queden bien o no nos gusten cuando los tengamos en la mano.

Tecnologías capaces de generar un modelo en pantalla con una talla similar a la nuestra para que nos probemos ropa virtualmente, al tiempo que nos recomienda prendas o complementos que vayan bien con los que vamos escogiendo. Estamos, posiblemente, ante una de las mayores revoluciones en el mundo del consumo, en una categoría que hasta el momento había permanecido relativamente refractaria al cambio. El final del recorrido es cuando las marcas de moda, sujetas cada vez más a un nivel creciente de automatización, acorten la cadena de suministro y sean capaces de fabricar en tiempo real y en proximidad la prenda que acabamos de comprar en la red con las dimensiones que se ajustan a nuestra talla, para ponerla en nuestras manos rápidamente mediante una logística eficiente.

Cada vez son más las firmas y compañías de moda que intentan redefinir el papel de la tecnología en su cadena de valor, y de atraer talento dentro de ámbitos como la logística de última generación, el comercio electrónico o la estrategia digital. A juzgar por el nivel de atención que los gigantes del comercio electrónico están dedicando al tema, no parece que hablemos ya de un futuro a largo plazo, sino de algo que ya está aquí. La experiencia de comprar moda, ropa y complementos podría estar a punto de cambiar y de adaptarse a un entorno diferente, un cambio que podría dejar fuera a muchos o precipitar alianzas con quienes sean capaz de desarrollar estos servicios en forma de plataformas para terceros. Agárrense que vienen curvas.

 

Body LabsAmazon adquiere Body Labs, una compañía dedicada al escaneado y modelización del cuerpo humano mediante machine learning a partir de simples fotografías o vídeos tomadas con un smartphone, para su utilización en aplicaciones que van desde la prueba virtual de ropa sobre un maniquí con nuestras medidas exactas, hasta el desarrollo de avatares realistas para su uso en videojuegos.

Por entre 50 y 70 millones de dólares, el gigante del comercio electrónico se hace con una compañía neoyorquina fundada en el año 2013 que había sido capaz de generar una amplia cobertura mediática en torno a su actividad, que recientemente había levantado una ronda de inversión de ocho millones de dólares, y que indudablemente puede tener una aplicación de cara al reciente desarrollo de sus líneas de ropa, con marcas propias que no solo pueden lidiar con ventaja sobre los algoritmos de recomendación de la compañía, sino que además, pretenden cambiar radicalmente la experiencia de compra de los usuarios.

En España y otros países, el lanzamiento de Amazon Find, una marca de ropa con estrategia low cost que trata de destilar las tendencias de las pasarelas para convertirlas en moda de la calle, y que ya ha llamado la atención de algunas revistas de moda. En los Estados Unidos, la previsión es que este año 2017 Amazon logre convertirse en el mayor vendedor de prendas y complementos de vestir, por encima de todas las cadenas de grandes almacenes tradicionales.

¿Qué ocurre cuando además de encontrarte con facilidades ya conocidas y ensayadas, como la recepción de múltiples prendas que pueden devolverse sin fricción alguna en el plazo de una semana (con una logística específicamente diseñada para ello y un incentivo si te quedas todas las prendas), te encuentras con que mediante un simple procedimiento de hacerte un vídeo con tu móvil, el sistema determina perfectamente todas tus tallas y te envía precisamente los modelos que se te van a ajustar bien? Una tecnología como la de Body Labs podría permitir a Amazon reducir el volumen de su logística inversa gracias a un ajuste más optimizado de las tallas, y le posibilitaría, además, avanzar en la dirección de la moda del futuro, la confección de prendas de ropa con las medidas perfectas y adecuadas para el cuerpo de sus usuarios, algo que hoy solo conseguimos con la ropa hecha a medida. ¿Es posible obtener una simple blusa o un pantalón con un precio bajo, pero que se nos ajuste tan bien como un auténtico traje bespoke de Savile Row? Con la adquisición de Body Labs, Amazon podría estar un poco más cerca de conseguirlo.