¿Se pierde dinero con una valoración negativa en Amazon? Es una pregunta retórica. Pierdes dinero seguro. La pregunta es cuánto exactamente. Esta cifra no la podemos calcular con exactitud pero hay varios factores que influyen en su gravedad.

estrellas AmazonDerechos de foto de Adobe Stock

  1. Una valoración negativa te afecta mucho más cuando estás empezando. La media baja mucho. Imagínate que tienes dos valoraciones y una es negativa. En ese caso en tu perfil de vendedor aparecerás con “50% valoraciones positivas” que prácticamente es una miseria.
  2. Cuando la media baja por debajo del 90% psicológicamente se percibe como neutral a negativa. En Ebay el ratio es peor. Ahí todo lo que no sea superior al 99% es sospechoso. En Amazon tienes un poco más de margen.
  3. Las valoraciones negativas recientes son peores que las del pasado. Esto puede significar que estás teniendo problemas en dar un servicio. En cambio si surgió hace tiempo y se han “colado” varias más positivas significa que has aprendido de tus errores del pasado.

Lo malo de las valoraciones en Amazon (e Ebay) es que las neutrales te afectan de la misma forma tu ratio porque en el cálculo del porcentaje únicamente figuran los positivos. Por lo tanto con dos valoraciones siendo una neutral (3 estrellas) seguirías teniendo un “50% valoraciones positivas” lo que a primera vista sale igual de mal.

Nosotros ahora mismo nos gastamos 10 euros o más para compensar una valoración negativa. Lo malo es que en la mayoría de los casos se debe a retrasos o daños durante el transporte que no son responsabilidad nuestra. Aun así sufrimos las consecuencias.

ApolloEl gigante chino Baidu presenta en el CES 2018 la segunda versión de su software para vehículos autónomos, Apollo, lanzado originalmente en abril del pasado año como plataforma abierta y gratuita disponible para toda la industria, en lo que ya comentamos en su momento que suponía un intento de hacer una jugada a Google siguiendo el mejor estilo Google, emulando la estrategia que la empresa de Mountain View utilizó con Android frente a Apple en el entorno smartphone.

En el ámbito del vehículo autónomo, la iniciativa de Google, Waymo, es en este momento la única que puede presumir de tener, desde noviembre del pasado año, una flota de vehículos sin conductor de seguridad transportando personas en Phoenix, Arizona, que a partir de febrero se supone que terminará su fase de pruebas y se transformará en un servicio de taxis completamente autónomos. En ese sentido, la iniciativa de Google siempre fue muy clara: no pretendían construir un vehículo, sino un conductor. Que el vehículo sobre el que se ha instalado su plataforma de software haya sido el Chrysler Pacífica ha sido simplemente una cuestión de oportunidad: Fiat Chrysler se encontraba enormemente retrasada en ese ámbito con respecto a sus competidores, y vio la posibilidad de trabajar con Google como un proyecto de bajo riesgo y muchas posibilidades de capitalización en términos de imagen.

Mientras tanto, el resto de las marcas de automoción, incapaces de seguir la ruta que conduce al vehículo autónomo solas, han ido buscando socios tecnológicos, protagonizando un auténtico juego de silla musicales: las últimas en hacer anuncios en ese sentido han sido Volkswagen y Hyundai, que han cerrado un acuerdo con Aurora, la plataforma creada por nada menos que Chris Urmson, anteriormente director del proyecto de vehículo autónomo de Google; Sterling Anderson, antes en el proyecto de Tesla Autopilot; y Drew Bagnell, profesor del Instituto de Robótica de Carnegie Mellon y fundador del Uber Advanced Technologies Group. Pero en realidad, toda la industria de automoción ha llegado a acuerdos de este tipo: Toyota acaba de anunciar en CES su e-Palette junto con Uber y Amazon, una visión de plataforma rodante autónoma con la que puedes crear desde un servicio de transporte, hasta un servicio de reparto de pizzas que llegan al usuario perfectamente calientes (mientras pone de manifiesto la visionaria imaginación de Charlie Brooker en uno de los episodios de la última temporada de Black Mirror :-)

Anteriormente, hemos visto operaciones como la adquisición de Cruise por GM (que pretende fichar a 1,100 personas con salarios medios de$116,000 en los próximos años), la inversión de mil millones de Ford en ArgoAI, y a muchos otros jugadores, como la startup del MIT nuTonomy, llegar a acuerdos con todo tipo de fabricantes de automóviles o de componentes, y a compañías tecnológicas seguir elevando el nivel de la innovación con nuevos componentes. Está claro: el vehículo autónomo es ya la gran fiebre de la industria, el punto en el que todo fabricante tiene que estar, razón por la que, como muchos habíamos previsto, será una realidad completamente cotidiana mucho antes de lo que se esperaba.

Es en este panorama donde Baidu pretende marcarse una jugada espectacular con Apollo. De entrada, su condición de plataforma abierta ha posibilitado un dinamismo espectacular: en su página aparecen nada menos que ochenta y ocho logotipos de socios. Pero además, una rápida inspección permite comprobar la gran abundancia de compañías chinas, un ecosistema especialmente cohesionado y que, a pesar de contar en muchos casos con escasa proyección fuera del país, está jugando un papel fundamental como ecosistema que soporta procesos de innovación. Es en este ecosistema privilegiado donde, en práctica ausencia de empresas extranjeras, las compañías chinas ruedan los productos y servicios que, posteriormente, lanzan para su expansión en el resto del mundo. Si Apollo consigue convertirse en la plataforma elegida por algunos fabricantes de automoción chinos, podríamos estar hablando fácilmente de un reposicionamiento de las marcas chinas de cara al nuevo panorama configurado por el vehículo autónomo.

En este momento, pese a su impresionante éxito, Waymo trabaja tan solo con una marca de automoción, Fiat-Chrysler, y en lo que parece más bien un acuerdo puntual que una verdadera alianza estratégica. Apollo, a pesar de estar aparentemente en un nivel inferior de desarrollo y prever su capacidad para circular en tráfico real para diciembre de 2020, cuenta con una amplísima plataforma de fabricantes de automóviles, fabricantes de componentes, universidades, institutos de investigación y empresas tecnológicas interesadas en el avance del proyecto. Como tantos otros ámbitos, el desarrollo del vehículo autónomo va a depender fundamentalmente de lo que ocurra en estas estrategias de plataforma.

 

Me explico. Al cerebro humano le cuesta 60 veces más procesar una imagen que la misma información en texto. Esto explica entre otras cosas la popularidad del vídeo.

al granoDerechos de foto de Adobe Stock

Cuando recibo un mail de 2 o 3 párrafos de alguien desconocido la reacción natural es dejarlo de lado para echarle un vistazo en otro momento. Si no es algo que me haya marcado como importante para revisar, puede que me olvide del correo y que se quede en el olvido.

Mira, yo haría esto.

  1. Personaliza al máximo: ni se te ocurra poner un “Hola” sin más. Eso ya puedes dar por hecho que no vas a recibir respuesta.
  2. Utiliza AIDA: atención (attention), interés (interest), deseo (desire) y acción (action). Aquí te lo explica Isabel Romero en el blog de Metricool.
  3. No pierdas el control de la próxima acción. ¿A lo que me refiero? Muy sencillo. En vez de esperar que te respondan anuncia tu próxima toma de contacto. Así obligas una reacción y/o puedes tranquilamente volver a contactar ya que lo has avisado.
  4. No redactes, diseña tu mail. Lo entenderás mejor con este post. Las personas ya no leen, sino escanean. Por lo tanto hay que hacer el correo lo más visual posible. Añade de forma puntual negrita, párrafos, listas, etc.

Así que por favor. Los mails tienen que ir al grano. Imagínate que estás escribiendo un tuit. Como los de antes, de 140 caracteres digo. Cuando más sencillo y más usable, mayores probabilidades tienes de obtener una respuesta. Que sea favorable ya es otra cosa pero un “no” rápido también sirve. Así por lo menos no vas perdiendo tu tiempo… ;)

LG robotsNo me cabe la menor duda de que en no mucho tiempo, viviremos rodeados de robots que se encargarán de una infinidad de cosas, algunas de las cuales podemos fácilmente imaginar y otras seguramente no tanto. La pregunta no es si eso va a ocurrir o no: la pregunta es si está ocurriendo ya.

Hasta ahora, las oportunidades que uno tiene para encontrarse con un robot entendido como tal – la definición de robot como tal no es especialmente concreta ni unívoca – son relativamente escasas: me he cruzado ya algunas veces con Pepper en conferencias, en algunas semanas coincidiré en otro escenario con Sophia, he tenido en casa a AIBO y varios robots educativos más, y he visto muchísimos vídeos de otros robots como los de Boston Dynamics que sinceramente no estoy seguro de si me quiero encontrar en la vida real, pero por el momento, una persona normal puede tener cierta seguridad de que, en su vida cotidiana, no va a tener muchas oportunidades de encontrarse con un robot (de nuevo, dejémoslo claro, esto depende de la definición de robot que queramos utilizar). ¿Va a cambiar esto en un horizonte temporal cercano?

LG ha presentado en CES una serie de robots adaptados para su uso en lugares como aeropuertos, hoteles o supermercados, destinados a sustituir personal de servicios en funciones como llevarnos nuestras bebidas, nuestro equipaje o nuestras compras. Como características fundamentales, son más bajitos que la mayoría de los humanos, se mueven sobre una plataforma oculta con ruedas, tienen una pantalla y son compatibles con apps en nuestro smartphone. Por el momento, me mantengo enormemente escéptico en cuanto a su utilidad: que sea un cacharro como ese el que me traiga mi bebida en lugar de traerla un camarero me parece que aporta entre poco y nada, que lleve mi maleta cuando su capacidad es de una maleta me parece un beneficio escaso, y que me lleve la compra frente a ponerla en el carrito, puede ser marginalmente más cómodo, pero es básicamente lo mismo. Que limpie, como lo haría una Roomba, o que proporcione información al usuario podrían ser utilidades potencialmente interesantes, pero de nuevo, moviéndonos en los límites de la marginalidad (posiblemente sería aún más económico tener a una persona limpiando y más fácil proporcionar esa información a través de una app). Para que robots como esos alcancen un uso más allá de lo anecdótico o lo pintoresco, lógicamente, tendrán que aportar casos de negocio claros, en los que de verdad ofrezcan beneficios que tengan peso y sentido económico. De hecho, según LG, hablamos de pruebas de concepto que aún están lejos de estar disponibles como servicios generales de cara al público.

La idea del carrito de la compra robotizado, sin embargo, es también uno de los elementos centrales de una propuesta del gigante del comercio electrónico chino JD.com para una serie de supermercados futuristas, 7fresh, con los que, siguiendo los pasos de Alibaba, se dispone a explorar el mundo del retail físico. En este caso, aunque marginalmente pueda parecer más cómodo que el carrito de la compra nos siga en lugar de empujarlo, creo de nuevo que hablamos de propuestas en las que lo menos importante es el robot como tal, y que su propuesta de valor claramente palidece frente a las muchas que puede tener la experiencia de fusionar lo online con lo offline.

¿Y si es la totalidad de la tienda la que, sobre ruedas y de manera autónoma, nos acerca el escaparate con sus productos al portal de nuestra casa? Hablamos de Robomarts, una especie de furgoneta autónoma con puertas correderas, con capacidad para mantener los productos fríos o calientes, y preparada para operar como “sucursal” de una tienda de proximidad que permite a los usuarios adquirir productos sin haberlos solicitado anteriormente. Como la furgoneta con pescado, pan, melones u otros productos que se acerca a determinados barrios o urbanizaciones, pero en versión post-moderna, y provista de un sistema de checkout que supuestamente asegura que cada cliente pague aquello que toma de su escaparate.

Volviendo al tema: ¿estamos hablando ya de robots que, con cierta normalidad, se mueven entre nosotros, nos traen productos o interaccionan con humanos de una manera normal y cotidiana? Sinceramente, creo que no. Ni cotidiano, ni siquiera, por el momento, económicamente convincente. ¿Llegará la invasión robótica? Sin duda. ¿Serán los robots capaces de hacer muchas de las cosas que hoy en día hacen trabajadores humanos, y nos relacionaremos con ellos con total normalidad? Posiblemente también. ¿Ocurrirá pronto? Visto lo visto, lo dudo.