¿Cómo crear tu canal en Youtube?

Muchos empresas ignoran que disponer de un canal de vídeos ayuda y mucho a llevar tráfico hacia la web de la propia empresa, por lo que, se impone crear un canal youtube de empresa que te haga llegar un montón de visitas.

En este post vamos a enseñarte cómo puedes iniciarte en Youtube abriendo un canal personal con el cual abrir a su vez un canal para tu empresa.

Si necesitas el canal de Youtube para uso personal no tendrás la obligación de abrir otro pero, si necesitas un canal de empresa, además del personal debes abrir el que llevará los vídeos con tu estrategia empresarial.

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“Vamos a montar una web y forrarnos”. Esto o parecido es lo que algunos podrían llegar a pensar cuando parten desde cero con un sitio web porque han leído en algún blog que se puede llegar a ganar dinero con esto.

web de humorDerechos de foto de Fotolia

Está claro que fácil no es pero vayamos por partes.

El caso práctica de Pablo y Pedro que montan una web de humor

Ya he escrito sobre este tema en el pasado. Creo que a pesar de haberse publicado hace más de un año sigue siendo uno de los posts más populares y más comentados en este blog. Muchos no se pueden creer que una web con 100.000 páginas vistas facturaba relativamente poco. Vamos a seguir con un nuevo ejemplo de los amigos Pablo y Pedro.

Tienen un vecino que se llama Juan. Juan tiene una web donde copia todos los vídeos y fotos graciosos que encuentra en Facebook. Con esto ha logrado que más de 100.000 personas visiten cada mes su web. Ahora va a empezar a poner publicidad en su página con Google Adsense. Por desgracia Juan no conoce los factores relevantes más allá del CPC que hay que tener en cuenta.

Pablo y Pedro son estudiantes de economía. Tienen la teoría de que si unen sus fuerzas deberían lograr que uno más uno sume tres. Piensan que podrán fácilmente triplicar los resultados de Juan por consideran que tampoco es demasiado inteligente. Ya que a pesar tener un intelecto limitado Juan ha logrado estos resultados, estiman que lo mejor será copiar su estrategia y mejorarla. Deciden montar una web de humor.

¿Cuáles son los factores clave que definen el ingreso de una web?

Tras ponerse a investigar un poco, Pablo y Pedro han encontrado una web llamada Viralnova. Una web de humor que se vendió por cientos de millones de dólares. Ellos tienen la confianza de poder lograr algo parecido. Se han dado cuenta que esta web publicaba mucho. Hasta 20 contenidos al día. Ellos se propusieron lo mismo aunque se dieron cuenta que era muy complicado llegar a más de 10 si querían seguir estudiando. La cantidad de contenidos que se publica en una web, únicamente es un factor indirectamente responsable de sus ingresos. Hay que tener en cuenta estos factores a la hora de monetizar una página:

  • Número de páginas vistas y páginas vistas por visita.
  • Fuente principal de tráfico (redes sociales, referencias, directo, Google, etc.).
  • País de origen del tráfico (España, México, Colombia, Estados Unidos, etc.).
  • Formatos publicitarios y posicionamiento en la web.

Las acciones de Pablo y Pedro para alcanzar 1 millón de páginas vistas

En cuestión de 3 meses Pablo y Pedro habían logrado lo imposible. Habían alcanzado 1 millón y 15 páginas vistas en los últimos 30 días. Esto era una cifra inimaginable de tráfico. No pensaban poder ganar tanto dinero en tan poco tiempo.

¿Cómo lo había logrado?

  • Para ir más rápido habían invertido 300 euros en Facebook Ads para comprar “Me Gusta” para su página que les había ayudado a crear una comunidad de más de 10.000 fans.
  • Colaboran con una página en Facebook de humor de Perú con más de 2 millones de fans donde le pagan al dueño la cantidad ridícula de 1 céntimo por cada 10 clics.
  • Publican de media unos 10,5 contenidos (vídeos y fotos) en sus redes sociales (el canal más fuerte era Facebook copiando la estrategia de su vecino Juan y Viralnova).

Había llegado el momento de poner publicidad en la página. Evidentemente no querían hacerlo muy molesto para el usuario por lo que decidieron poner un banner pequeño al final de la web. Añadir más anuncios les parecía demasiado intrusivo por lo que se prometieron pensar a largo plazo y no querer multiplicar rápidamente sus ingresos poniendo más ads.

Calculando los ingresos de una web de humor con 1 millón de páginas vistas

Finalizó el cuarto mes donde no subieron mucho de tráfico. La falta de crecimiento la interpretaron como señal de advertencia por parte del usuario de no pasarse demasiado con la publicidad.

Era hora de hacer los números. Abren la cuenta de Google Adsense y eligen la opción “últimos 30 días”. Habían ingresado exactamente 95,43 euros.

A pesar de haber ganado este dinero “durmiendo” (claro, mientras que no publicaban contenidos durante 6 horas cada día también había gente en la web), les parecía muy poco. La cosa iba a peor todavía.

A pesar de haber parado la publicidad de Facebook seguían colaborando con la página de Facebook que les había generado 50.000 clics el último mes. Esto les generó un coste de 50 euros. Habían tenido que aumentar la capacidad del hosting pagando ahora cada mes 10 euros. Los beneficios se redujeron a 35,43 euros. Teniendo en cuenta que cada uno de ellos invertía unas 90 horas en la creación de contenidos cada mes, les daba un ingreso por hora de menos de 0,1 euros.

¿Qué había ocurrido?

¿Por qué Pablo y Pedro ganan tan poco con una web de humor con 1 millón de páginas vistas?

La decepción era enorme. Pablo ya había tirado la toalla y Pedro quería analizar antes de dar el mismo paso los detalles de lo sucedido.

Ambos no han tenido en cuenta algunos factores clave.

  1. Una web de humor puede generar más de 10 páginas vistas por visita lo que hace caer mucho los ingresos con publicidad porque se impacta al mismo usuario con publicidad una decena de veces.
  2. Las 50.000 visitas generaban el 50% del tráfico superando las 500.000 páginas vistas. Lo malo es que prácticamente todos estos visitantes eran de Perú, un mercado con todavía pocos anunciantes por lo que los anuncios salen un 70% menos rentable que en España.
  3. El banner estaba colocado al final de la web donde no molestaba a nadie pero en consecuencia tampoco nadie hacía clic. El rendimiento de esta posición es muy baja por lo que no dio buenos resultados.

Conclusiones: si le sacas menos de 100 euros a una web con 1 millón de páginas vistas es que estás generando menos de 10 céntimos de CPM a tus anuncios (en nuestro caso el banner al final de la página). Una web de humor puede generar mucho tráfico en poco tiempo pero como suele generar la mayoría de las visitas desde redes sociales, el valor por impresión suele ser siempre más bajo que el que se genera p.ej. a través de Google. Además este tipo de contenido requiere una frecuencia de actualización alta.

Incluso con varios banners, con tráfico 100% de España se alcanzan difícilmente 1.000 euros. Esto en el caso de Pablo y Pedro hubiera mejorado el ingreso por hora a cerca de 3 euros. Creo que en establecimientos de comida rápida se gana bastante más que eso.

Algunos igual ahora mencionan o piensan en el caso de Cabronazi. Es un modelo de negocio diferente que no se aplica aquí (además ellos deben tener un múltiple del tráfico mencionado aquí). Tal vez la forma más inteligente de sacarle rendimiento a una página de humor.

Por poder se puede. ¿Es más complicado de lo que te imaginas? Probablemente también.

“Vamos a montar una web y forrarnos”. Esto o parecido es lo que algunos podrían llegar a pensar cuando parten desde cero con un sitio web porque han leído en algún blog que se puede llegar a ganar dinero con esto.

web de humorDerechos de foto de Fotolia

Está claro que fácil no es pero vayamos por partes.

El caso práctica de Pablo y Pedro que montan una web de humor

Ya he escrito sobre este tema en el pasado. Creo que a pesar de haberse publicado hace más de un año sigue siendo uno de los posts más populares y más comentados en este blog. Muchos no se pueden creer que una web con 100.000 páginas vistas facturaba relativamente poco. Vamos a seguir con un nuevo ejemplo de los amigos Pablo y Pedro.

Tienen un vecino que se llama Juan. Juan tiene una web donde copia todos los vídeos y fotos graciosos que encuentra en Facebook. Con esto ha logrado que más de 100.000 personas visiten cada mes su web. Ahora va a empezar a poner publicidad en su página con Google Adsense. Por desgracia Juan no conoce los factores relevantes más allá del CPC que hay que tener en cuenta.

Pablo y Pedro son estudiantes de economía. Tienen la teoría de que si unen sus fuerzas deberían lograr que uno más uno sume tres. Piensan que podrán fácilmente triplicar los resultados de Juan por consideran que tampoco es demasiado inteligente. Ya que a pesar tener un intelecto limitado Juan ha logrado estos resultados, estiman que lo mejor será copiar su estrategia y mejorarla. Deciden montar una web de humor.

¿Cuáles son los factores clave que definen el ingreso de una web?

Tras ponerse a investigar un poco, Pablo y Pedro han encontrado una web llamada Viralnova. Una web de humor que se vendió por cientos de millones de dólares. Ellos tienen la confianza de poder lograr algo parecido. Se han dado cuenta que esta web publicaba mucho. Hasta 20 contenidos al día. Ellos se propusieron lo mismo aunque se dieron cuenta que era muy complicado llegar a más de 10 si querían seguir estudiando. La cantidad de contenidos que se publica en una web, únicamente es un factor indirectamente responsable de sus ingresos. Hay que tener en cuenta estos factores a la hora de monetizar una página:

  • Número de páginas vistas y páginas vistas por visita.
  • Fuente principal de tráfico (redes sociales, referencias, directo, Google, etc.).
  • País de origen del tráfico (España, México, Colombia, Estados Unidos, etc.).
  • Formatos publicitarios y posicionamiento en la web.

Las acciones de Pablo y Pedro para alcanzar 1 millón de páginas vistas

En cuestión de 3 meses Pablo y Pedro habían logrado lo imposible. Habían alcanzado 1 millón y 15 páginas vistas en los últimos 30 días. Esto era una cifra inimaginable de tráfico. No pensaban poder ganar tanto dinero en tan poco tiempo.

¿Cómo lo había logrado?

  • Para ir más rápido habían invertido 300 euros en Facebook Ads para comprar “Me Gusta” para su página que les había ayudado a crear una comunidad de más de 10.000 fans.
  • Colaboran con una página en Facebook de humor de Perú con más de 2 millones de fans donde le pagan al dueño la cantidad ridícula de 1 céntimo por cada 10 clics.
  • Publican de media unos 10,5 contenidos (vídeos y fotos) en sus redes sociales (el canal más fuerte era Facebook copiando la estrategia de su vecino Juan y Viralnova).

Había llegado el momento de poner publicidad en la página. Evidentemente no querían hacerlo muy molesto para el usuario por lo que decidieron poner un banner pequeño al final de la web. Añadir más anuncios les parecía demasiado intrusivo por lo que se prometieron pensar a largo plazo y no querer multiplicar rápidamente sus ingresos poniendo más ads.

Calculando los ingresos de una web de humor con 1 millón de páginas vistas

Finalizó el cuarto mes donde no subieron mucho de tráfico. La falta de crecimiento la interpretaron como señal de advertencia por parte del usuario de no pasarse demasiado con la publicidad.

Era hora de hacer los números. Abren la cuenta de Google Adsense y eligen la opción “últimos 30 días”. Habían ingresado exactamente 95,43 euros.

A pesar de haber ganado este dinero “durmiendo” (claro, mientras que no publicaban contenidos durante 6 horas cada día también había gente en la web), les parecía muy poco. La cosa iba a peor todavía.

A pesar de haber parado la publicidad de Facebook seguían colaborando con la página de Facebook que les había generado 50.000 clics el último mes. Esto les generó un coste de 50 euros. Habían tenido que aumentar la capacidad del hosting pagando ahora cada mes 10 euros. Los beneficios se redujeron a 35,43 euros. Teniendo en cuenta que cada uno de ellos invertía unas 90 horas en la creación de contenidos cada mes, les daba un ingreso por hora de menos de 0,1 euros.

¿Qué había ocurrido?

¿Por qué Pablo y Pedro ganan tan poco con una web de humor con 1 millón de páginas vistas?

La decepción era enorme. Pablo ya había tirado la toalla y Pedro quería analizar antes de dar el mismo paso los detalles de lo sucedido.

Ambos no han tenido en cuenta algunos factores clave.

  1. Una web de humor puede generar más de 10 páginas vistas por visita lo que hace caer mucho los ingresos con publicidad porque se impacta al mismo usuario con publicidad una decena de veces.
  2. Las 50.000 visitas generaban el 50% del tráfico superando las 500.000 páginas vistas. Lo malo es que prácticamente todos estos visitantes eran de Perú, un mercado con todavía pocos anunciantes por lo que los anuncios salen un 70% menos rentable que en España.
  3. El banner estaba colocado al final de la web donde no molestaba a nadie pero en consecuencia tampoco nadie hacía clic. El rendimiento de esta posición es muy baja por lo que no dio buenos resultados.

Conclusiones: si le sacas menos de 100 euros a una web con 1 millón de páginas vistas es que estás generando menos de 10 céntimos de CPM a tus anuncios (en nuestro caso el banner al final de la página). Una web de humor puede generar mucho tráfico en poco tiempo pero como suele generar la mayoría de las visitas desde redes sociales, el valor por impresión suele ser siempre más bajo que el que se genera p.ej. a través de Google. Además este tipo de contenido requiere una frecuencia de actualización alta.

Incluso con varios banners, con tráfico 100% de España se alcanzan difícilmente 1.000 euros. Esto en el caso de Pablo y Pedro hubiera mejorado el ingreso por hora a cerca de 3 euros. Creo que en establecimientos de comida rápida se gana bastante más que eso.

Algunos igual ahora mencionan o piensan en el caso de Cabronazi. Es un modelo de negocio diferente que no se aplica aquí (además ellos deben tener un múltiple del tráfico mencionado aquí). Tal vez la forma más inteligente de sacarle rendimiento a una página de humor.

Por poder se puede. ¿Es más complicado de lo que te imaginas? Probablemente también.

123rf filtered???Ayer, mientras trataba de aprovechar un espacio entre clases para actualizar mi página, me encontré en mi navegador con el aviso que aparece en la ilustración. El sitio al que intentaba acceder, 123RF, es uno de los bancos de imágenes que utilizo habitualmente para ilustrar algunas de mis entradas, y es una página completamente justificable para un profesional de los contenidos o de la docencia. Pero ahí estaba… bloqueada por un filtro corporativo.

Las razones para el bloqueo aparecía perfectamente definida en la parte inferior de la página: “This site was categorized in: Adult Themes, Nudity, Pornography”. Por lo visto, alguien ha debido pensar que el hecho de que algunas de las imágenes existentes en todo un banco de imágenes muestren modelos desnudas es suficiente como para categorizar toda la página como pornográfica, y que eso podía, de alguna manera, interrumpir la concentración de sus empleados o hacer que se dedicasen a perder horas de trabajo contemplando imágenes de la galería (cubiertas, eso sí, con una marca de agua “tremendamente excitante”… como diría el torero, “hay gente pa’ tó“).

Pocas cosas me parecen más absurdas que utilizar el equivalente de un filtro parental en un entorno profesional. Una supuesta necesidad que los departamentos de tecnología habitualmente razonan con un “es que ni te imaginas para qué cosas utilizan los empleados la red”, mientras ilustran el caso con anécdotas convertidas en “historias de terror” en las que algunos empleados se habían dedicado a descargar películas aprovechando el ancho de banda corporativo, a ver pornografía durante su jornada laboral, o a acceder a páginas no relacionadas con su actividad profesional, en lugar de permanecer completamente concentrados en su trabajo durante las ocho horas que están obligados a mantener su culo sentado en el asiento.

Instalar una especie de “filtro parental” en un entorno profesional supone una actitud claramente paternalista, condescendiente y trasnochada. Tratar a tus empleados como si fuesen tus hijos pequeños, y tomar decisiones por ellos sobre los contenidos a los que pueden acceder y a los que no es, sencillamente, una actitud de empresa anclada en el pasado, un absurdo conceptual. Las personas que trabajan en una compañía son adultos a todos los efectos, y deben ser tratados como tales. Eso no implica, obviamente, renunciar a todo control: si alguien de manera reiterada utiliza el tiempo o los recursos corporativos para acceder a contenidos considerados inapropiados, o se pasa las horas escribiendo en Facebook en lugar de trabajar, recriminar su actitud resulta completamente razonable, como puede serlo el ponerle directamente de patitas en la calle si además esa actitud coincide con un rendimiento muy por debajo de sus objetivos. Que alguien utilice la red de la compañía para descargarse una película o para consumir pornografía de manera habitual en horas de trabajo no es simplemente un posible problema para la compañía por el hecho en sí, sino algo mucho peor: supone constatar que uno de sus empleados es un completo imbécil, y muy posiblemente no debería estar en ese puesto de trabajo. Si simplemente le ponemos un filtro contra el que estrella sus pretensiones, el problema aparentemente desaparece, pero no es así: el problema continúa, porque seguimos teniendo un empleado que sigue siendo un completo imbécil. Y trabajar con imbéciles no suele ser una buena idea.

Tampoco tiene sentido dedicar recursos corporativos a la vigilancia intensiva. Que una persona acceda alguna vez a algún recurso considerado “no adecuado” no quiere decir nada, y puede ser fruto de mil cuestiones perfectamente justificables. Espiar toda actividad en la red corporativa como si estuviésemos trabajando con una panda de delincuentes peligrosos o montar un “Tribunal de la Santa Inquisición” como si se tratase de adolescentes calenturientos supone una actitud paranoica y absurda, que no puede conducir a nada bueno. Una actitud que debería considerarse muy poco sana en un departamento de IT corporativo. Por otro lado, en el mundo en que vivimos, esos filtros son completamente ineficientes, salvo que a la compañía le dé por tratar de bloquearlo absolutamente todo y termine por convertir la experiencia de trabajo en algo absurdo. Habitualmente, basta con cambiar las DNS localmente en el ordenador a las DNS públicas de Google (8.8.8.8 y 8.8.4.4), o con agregar la dirección IP al archivo HOSTS para evitar el paso por OpenDNS. O simplemente, con acceder desde el smartphone. Quien quiera perder el tiempo en horas de trabajo con contenidos a los que se accede mediante una pantalla, lleva una en el bolsillo con un nivel de control corporativo bastante complicado, salvo que la compañía se quiera convertir en una especie de sucursal enfermiza de la NSA. 

Los filtros de contenido corporativos son, sencillamente, una mala idea que permanece ahí porque muy pocos se han planteado ponerse a reflexionar sobre su sentido. Resulta mucho más rentable y positivo implantar una política que se centre en tratar a las personas como los adultos que realmente son, y tratar de librarse de aquellos que no lo sean. Todo filtro, por aparentemente bueno que sea, termina en algún momento por filtrar de más y por generar problemas. Pero sobre todo, los filtros suponen una actitud absurda y fuera de lugar en una empresa moderna, un paternalismo injustificable que suele ser síntoma de otros problemas de gestión más profundos. Los trabajadores, en general, funcionan mucho mejor cuando se les trata como adultos.

 

123rf filtered???Ayer, mientras trataba de aprovechar un espacio entre clases para actualizar mi página, me encontré en mi navegador con el aviso que aparece en la ilustración. El sitio al que intentaba acceder, 123RF, es uno de los bancos de imágenes que utilizo habitualmente para ilustrar algunas de mis entradas, y es una página completamente justificable para un profesional de los contenidos o de la docencia. Pero ahí estaba… bloqueada por un filtro corporativo.

Las razones para el bloqueo aparecía perfectamente definida en la parte inferior de la página: “This site was categorized in: Adult Themes, Nudity, Pornography”. Por lo visto, alguien ha debido pensar que el hecho de que algunas de las imágenes existentes en todo un banco de imágenes muestren modelos desnudas es suficiente como para categorizar toda la página como pornográfica, y que eso podía, de alguna manera, interrumpir la concentración de sus empleados o hacer que se dedicasen a perder horas de trabajo contemplando imágenes de la galería (cubiertas, eso sí, con una marca de agua “tremendamente excitante”… como diría el torero, “hay gente pa’ tó“).

Pocas cosas me parecen más absurdas que utilizar el equivalente de un filtro parental en un entorno profesional. Una supuesta necesidad que los departamentos de tecnología habitualmente razonan con un “es que ni te imaginas para qué cosas utilizan los empleados la red”, mientras ilustran el caso con anécdotas convertidas en “historias de terror” en las que algunos empleados se habían dedicado a descargar películas aprovechando el ancho de banda corporativo, a ver pornografía durante su jornada laboral, o a acceder a páginas no relacionadas con su actividad profesional, en lugar de permanecer completamente concentrados en su trabajo durante las ocho horas que están obligados a mantener su culo sentado en el asiento.

Instalar una especie de “filtro parental” en un entorno profesional supone una actitud claramente paternalista, condescendiente y trasnochada. Tratar a tus empleados como si fuesen tus hijos pequeños, y tomar decisiones por ellos sobre los contenidos a los que pueden acceder y a los que no es, sencillamente, una actitud de empresa anclada en el pasado, un absurdo conceptual. Las personas que trabajan en una compañía son adultos a todos los efectos, y deben ser tratados como tales. Eso no implica, obviamente, renunciar a todo control: si alguien de manera reiterada utiliza el tiempo o los recursos corporativos para acceder a contenidos considerados inapropiados, o se pasa las horas escribiendo en Facebook en lugar de trabajar, recriminar su actitud resulta completamente razonable, como puede serlo el ponerle directamente de patitas en la calle si además esa actitud coincide con un rendimiento muy por debajo de sus objetivos. Que alguien utilice la red de la compañía para descargarse una película o para consumir pornografía de manera habitual en horas de trabajo no es simplemente un posible problema para la compañía por el hecho en sí, sino algo mucho peor: supone constatar que uno de sus empleados es un completo imbécil, y muy posiblemente no debería estar en ese puesto de trabajo. Si simplemente le ponemos un filtro contra el que estrella sus pretensiones, el problema aparentemente desaparece, pero no es así: el problema continúa, porque seguimos teniendo un empleado que sigue siendo un completo imbécil. Y trabajar con imbéciles no suele ser una buena idea.

Tampoco tiene sentido dedicar recursos corporativos a la vigilancia intensiva. Que una persona acceda alguna vez a algún recurso considerado “no adecuado” no quiere decir nada, y puede ser fruto de mil cuestiones perfectamente justificables. Espiar toda actividad en la red corporativa como si estuviésemos trabajando con una panda de delincuentes peligrosos o montar un “Tribunal de la Santa Inquisición” como si se tratase de adolescentes calenturientos supone una actitud paranoica y absurda, que no puede conducir a nada bueno. Una actitud que debería considerarse muy poco sana en un departamento de IT corporativo. Por otro lado, en el mundo en que vivimos, esos filtros son completamente ineficientes, salvo que a la compañía le dé por tratar de bloquearlo absolutamente todo y termine por convertir la experiencia de trabajo en algo absurdo. Habitualmente, basta con cambiar las DNS localmente en el ordenador a las DNS públicas de Google (8.8.8.8 y 8.8.4.4), o con agregar la dirección IP al archivo HOSTS para evitar el paso por OpenDNS. O simplemente, con acceder desde el smartphone. Quien quiera perder el tiempo en horas de trabajo con contenidos a los que se accede mediante una pantalla, lleva una en el bolsillo con un nivel de control corporativo bastante complicado, salvo que la compañía se quiera convertir en una especie de sucursal enfermiza de la NSA. 

Los filtros de contenido corporativos son, sencillamente, una mala idea que permanece ahí porque muy pocos se han planteado ponerse a reflexionar sobre su sentido. Resulta mucho más rentable y positivo implantar una política que se centre en tratar a las personas como los adultos que realmente son, y tratar de librarse de aquellos que no lo sean. Todo filtro, por aparentemente bueno que sea, termina en algún momento por filtrar de más y por generar problemas. Pero sobre todo, los filtros suponen una actitud absurda y fuera de lugar en una empresa moderna, un paternalismo injustificable que suele ser síntoma de otros problemas de gestión más profundos. Los trabajadores, en general, funcionan mucho mejor cuando se les trata como adultos.