Travis Kalanick renuncia a Uber, se mantiene en el consejo pese a la presión de inversores. de Denken Über

Finalmente se dio lo que esperábamos, los inversores pidieron la renuncia de Travis Kalanick como CEO de Uber luego de descubrir que Lyft casi duplicó su negocio en USA y otros como Cabify capitalizaban la destrucción de la imagen de Uber. Me sorprende que nadie esté mencionando del timing o preguntando ¿porque no sucedió antes?

Para ponerlo simple, los problemas de la cultura de Uber no son nuevos. Llevan años con esta cultura destructiva donde ya no sé que más mencionar: desde acoso sistemático, hasta herramientas para engañar autoridades, robar los planes de expansión de su competencia y prohibirle a sus empleados vender acciones ya vesteadas… pero los inversores se despertaron cuando sucedieron dos cosas:

  • Los inversores vieron que la competencia está duplicando su crecimiento por la mala reputación de la empresa y eso complica su necesidad de generar múltiplos de su inversion
  • Consiguieron una figura como Ariana Huffington que tiene reputación para ponerse al hombro esta situación y tratar de sacarse de encima el análisis de los medios

Pero mientras esto pasa, hoy la empresa no tiene líderes y está manejada por un comité que le reportaba directamente a Travis Kalanick y que son simplemente los que sobrevivieron a la ola de salidas con lo que operativamente hoy no tienen una máquina capaz de funcionar por mucho más tiempo así.

Que hoy saquen al CEO es interesante, muestra que pese a tener los “voting rights” necesarios para mantenerse no los ejercitó pero se pudo mantener en el consejo directivo y seguirá siendo una sombra poderosa dentro de la empresa.

Quizás pueda empezar una nueva era en Uber y los inversores respiren aliviados que su inversión en una empresa con una valuación de $ 70.000 millones les va a generar ganancias; pero por favor no imaginemos que esto va a limpiar la cultura del Bay Are donde en gran parte [pero NO toda] de la ciudad se aplaude lo que sea mientras las valuaciones crezcan y se contrata gente para decir “somos diversos y vamos a cambiar!”

Travis Kalanick at DLD Munich 2015 (IMAGE: Image ©Dan Taylor/Heisenberg Media)Travis Kalanick anuncia su dimisión como CEO de Uber, tras la rebelión de cinco importantes accionistas de la compañía, Benchmark Capital, First Round Capital, Lowercase Capital, Menlo Ventures y Fidelity Investments, que poseen conjuntamente en torno a un 25% de las acciones y un 40% de los votos. Los accionistas dirigieron una carta a Kalanick, titulada “Moving Uber forward”, en la que se demandaba acción inmediata y un cambio de liderazgo para evitar la erosión en el valor de la compañía. 

La salida de Kalanick de la dirección supone un giro muy importante para la compañía que co-fundó junto con Garrett Camp. Su estilo de liderazgo enormemente agresivo ha formado parte de la imagen de la compañía a todos los niveles, tanto por sus declaraciones altisonantes contra aquellos que se interponían en su camino, como por el desarrollo de una cultura del “vale todo” que ha terminado por convertirse en insostenible. En la Uber de Kalanick había de todo, desde acusaciones de discriminación y acoso sexual al que la dirección simplemente quitaba importancia y que terminaron en despidos masivos, hasta uso del “modo Dios” de la app para espiar a periodistas y otros personajes, para tratar de forma diferente a funcionarios públicos implicados en decisiones sobre movilidad (greyballing), o hasta presunto robo de información estratégica a competidores. A cambio de este clima condescendiente y maximalista, la compañía fue capaz de crecer de manera hiper-agresiva para acelerar, en un tiempo récord de cero a cien: de fundarse como una compañía más dedicada al transporte de viajeros en vehículos con conductor, a convertirse en la empresa más conocida, la bestia negra de muchos, la bendición para otros, y la compañía que más personas utilizan para moverse en ciudades de todo el mundo. Si alguien tiene dudas sobre la trascendencia del período de Travis Kalanick al frente de Uber, solo tiene que darse un paseo por muchas de las ciudades en las que opera.

Travis Kalanick se mantendrá en el consejo, pero se tomará un descanso para, entre otras cosas, cuidar de su familia, que recientemente sufrió un accidente náutico en el que falleció su madre y su padre resultó herido. La salida de la persona que muchos asocian con la imagen de una compañía enormemente agresiva da paso a una segunda etapa que se asume más comedida, de mayor madurez y que está destinada a llevar a término ese plan de expansión en el que la llegada de la tecnología de conducción autónoma logra reducir los costes operativos para convertirla en una compañía rentable. La expansión de Uber ha estado apoyada en una asunción constante de pérdidas operativas, que se asumía durarían hasta el momento en que sus vehículos pasasen a estar operados de manera autónoma. En el camino, y en el haber de Travis Kalanick, una política de innovación extremadamente ambiciosa, una adaptación y reinvención constante del producto para adaptarlo a todos los mercados y a las restricciones inherentes en cada uno, un liderazgo absoluto e indiscutido de una industria que prácticamente ha definido, y un comportamiento siempre más propio de una empresa de tecnología que de una de transporte. En su debe, una pelea constante, litigios permanentes y una enorme presión sobre los reguladores para reclamar cambios legislativos que permitiesen nuevas modalidades de transporte capaces de ofrecer una versatilidad mayor. Sin Kalanick, muchos de los cambios que hoy vivimos en relación con el transporte de personas en las ciudades no habrían tenido lugar, o al menos, no a la velocidad con la que los hemos vivido.

Líderes como Travis Kalanick son y serán indudablemente siempre polémicos. Para Uber, ha significado un período que ha llevado a la compañía a donde ahora está: con una valoración estratosférica, un camino estratégico arriesgado pero claro, y una posibilidad de liderar un escenario en el que muchos han invertido muchísimo dinero y esperanza. La Uber que se configure tras su salida será completamente diferente, tendrá otro estilo marcadamente más político, y se adaptará a las necesidades de un crecimiento más acompasado, más tranquilo y más razonable, aunque tendrá que responder a las necesidades de unos accionistas que han invertido muchísimo en la compañía en virtud de una expectativas elevadísimas. Para los detractores de Uber, es muy posible que la salida de Kalanick represente, en realidad, una mala noticia: su estilo directivo había claramente tocado techo, estaba suponiendo ya una pérdida de valor debida a los sucesivos escándalos, y suponía una presión difícil de soportar. Como tantos otros casos de líderes que asumen la dirección de una compañía en sus primeros tiempos, Kalanick se ha definido como la persona capaz de acelerarla hasta hacer crujir todas sus piezas y sujetando todo con cinta americana mientras cambiaba los neumáticos en marcha circulando sobre dos ruedas, pero poco adecuado o directamente incapaz de consolidar el crecimiento para dar paso a la siguiente etapa.

 

Estamos haciendo un experimento en la tienda de coleccionismo. Estamos ofreciendo piezas populares a un precio ridículo. Por debajo de 0,5€.

fidelizar clientes ventasDerechos de foto de Fotolia

“¿Y con ventas así ganas dinero?” Pues evidentemente no (o no mucho). Pero la cuestión no es pensar únicamente en la primera venta sino en lo que viene detrás (me refiero a esto).

El comercio electrónico sigue estando muy poco desarrollado en España. La gente no confía en poner sus tarjetas en una tienda online que acaba de conocer. Es complicado llegar al público objetivo y al mismo tiempo convencerle que puede confiar en ti.

Básicamente lo que estamos aplicando es el embudo de la doble venta. Facturar un poco para luego vender más. La primera venta es clave porque requiere generar una experiencia de compra positiva.

Sobre todo cuando trabajas con un equipo es importante que transmitas tu filosofía. Una persona del equipo sobre todo cuando hay mucho curro tiene tendencia a economizar su tiempo (es de sentido común, qué te voy a contar). Por lo tanto surge el riesgo de que en una tienda cuando tienes que gestionar ya más de 10 pedidos al día junto con otras tareas que tienes de descuidar un poco los clientes más pequeños.

Esto se puede expresar en un embalaje descuidado, enviar el pedido tarde, no atender a tiempo mails de estos clientes, etc. Lo que hay que tener que cada cliente cuenta.

  1. Por qué su experiencia influye en las recomendaciones o no que va a realizar sobre ti dejando comentarios en tu página de Facebook, foros, blogs, etc.
  2. Por qué sirve para lograr confianza y fideliza para ir aumentando la facturación a lo largo de la vida de un cliente.
  3. Por qué eres un profesional y cada venta merece la atención dedicada igual que una grande.

Así que no te olvides, cada cliente cuenta. No pienses en el corto plazo, piensa que a lo largo ganas mucho.

IBM "mechanical excavators vs. teaspoons" ad (Saatchi & Saatchi, early '80s)El pasado día 15, un tweet me recordó este anuncio de IBM que aparece en la ilustración, creado por Saatchi & Saatchi a principios de los años ’80: dos personas viendo trabajar una excavadora, el primero lamentándose por las doce personas con palas que podrían estar trabajando ahí, y el segundo recordándole que si se trata de dar trabajo a más personas, ese mismo trabajo podrían hacerlo doscientas personas equipadas con cucharillas de té.

La investigación de la cita nos remite primero al economista norteamericano Milton Friedman en los ’60 y, anteriormente, al político canadiense William Aberhart, que la utilizaron para hacer ver el absurdo de priorizar la generación de puestos de trabajo a la eficiencia. Por supuesto que podemos emplear más personas si lo que les proporcionamos son herramientas inadecuadas, pero en realidad, la finalidad de emplear personas es hacer un trabajo, y todo lo que contribuya a que ese trabajo se haga de manera menos eficiente es, como tal, negativo.

Vivimos tiempos en los que la discusión sobre las máquinas, los algoritmos, los robots o cualquier otra tecnología desplazando a los humanos de sus puestos de trabajo se generaliza cada vez más. ¿Qué van a hacer los pobres taxistas y camioneros cuando los vehículos conduzcan solos? ¿Y los operadores de bolsa cuando sean algoritmos los que compren y vendan acciones? ¡Oh, dios mío, los planificadores de publicidad, ahora que la gran mayoría de la misma es negociada por máquinas en tiempo real! ¡Por no hablar de los operadores de call-center, de servicio al cliente o de las líneas de caja de los supermercados!

Si lo que queremos es mantener puestos de trabajo por encima de todo, demos a estas personas herramientas ineficientes, protejamos su trabajo prohibiendo la entrada de tecnologías, y sigamos trabajando de manera ineficiente. Si alguno se pregunta por qué tiene que pasarse tantas horas haciendo algo que una máquina podría hacer mucho mejor y con menos errores, no nos preocupemos: con una sola pregunta, “¿prefieres estar aquí haciendo un trabajo absurdo, o prefieres estar muerto de hambre en tu casa?” ya le desarmaremos completamente.

Priorizar la generación o el mantenimiento de puestos de trabajo es absurdo una vez que se demuestra que un trabajo puede ser hecho por una máquina con mayor calidad y eficiencia. Simplemente, no tiene ningún sentido. Durante mucho tiempo, hemos ido viendo desaparecer infinidad de puestos de trabajo, simplemente porque una tecnología los convertía en redundantes, en innecesarios, o les hacía perder su sentido. Ahora, el paso de la tecnología se ha acelerado, el número de tareas que una máquina es capaz de hacer mejor que un hombre crece rápidamente, y todos tenemos miedo de ser los siguientes.

Sí, es un problema. Pero su solución nunca estará en impedir el uso de la tecnología o en tasarla con impuestos que la hagan menos competitiva. La solución estará en mejorar la flexibilidad de la preparación de las personas para que puedan hacer otras cosas, en mejorar la educación para que permita que sean más versátiles o se readapten a otras tareas, para que se reinventen profesionalmente, para que busquen otras tareas que sean susceptibles de generar un valor, o, en último término, que tengan una red de seguridad social que les permita no caer bajo el umbral de la pobreza. Soluciones sociales, políticas o educacionales que tienden hacia una redefinición del concepto de trabajo, hacia un trabajo convertido en algo que alguien quiere hacer porque le encuentra sentido y genera un valor para alguien, y que en todo caso resultarán mucho más interesantes que la alternativa absurda de tratar de impedir que la tecnología lo haga. Entre otras cosas, porque en la estructura económica actual, impedir el uso de una tecnología que aporta eficiencia es completamente imposible: siempre habrá una compañía en un país que tenga interés y posibilidad de utilizarla, que adquiera con ello una ventaja competitiva, y que desplace a otras en el mercado.

Sí, los chatbots eliminan puestos de trabajo. Pero también crean otros, y mientras los primeros eran profundamente alienantes, desesperantes, mal pagados y de elevada rotación, los segundos ofrecen posibilidades mucho más interesantes. Y como los chatbots, cualquier otra tecnología que genere eficiencia. Cada vez que nos enfrentemos a una tecnología con el potencial de eliminar puestos de trabajo, preguntémonos cuáles son nuestros grados de libertad ante ello, y sobre todo, de qué lado queremos estar. Solo uno de los dos lados será sostenible.

 

Este mes la facturación de Amazon Alemania ha superado la de España. De hecho ya desde el segundo mes de vida una parte importante de las ventas ya se realizaban desde todo el mundo.

bandera AlemaniaDerechos de foto de Fotolia

Perdona. Por si estás perdido. Estoy hablando de mi e-commerce reciente de coleccionismo del que he escrito mucho últimamente.

El fin de semana le he estado dando vueltas y por fin lo tengo (algo más) claro. Voy a lanzarme al mercado alemán más allá de simplemente vender en Amazon e Ebay.

El desarrollo de una tienda online propia siempre es algo laborioso. Aunque ya tengamos una versión en castellano online, al final siempre cuesta sacar una web nueva. Así que ya tomada la decisión, vamos a acelerar el proceso.

Una vez que tienes claro que te vas a poner en marcha no hay que perder el tiempo. Hay que organizar el lanzamiento. Esta vez lo haré en versión light copiando lo que me ya nos ha funcionado a la hora de sacar la web en España: lanzaremos una página de Facebook para crear una comunidad.

Aplicaré los siguientes pasos.

  1. Definir un nombre para la marca internacional de la tienda (la española no encaja, no pensé en el potencial internacional cuando elegí un nombre de proyecto en castellano).
  2. Montar la página de Facebook dándole el aire de comunidad sin ocultar que hay un propietario con intereses comerciales detrás.
  3. Republicar las imágenes que sacamos a diario ya hace un par de meses en la página de Facebook española.
  4. Promocionar las publicaciones con 1€/ día. Sorprendentemente muchas veces no hace falta más para lograr Me Gusta y luego convertirlos en fans. Lo explico aquí.
  5. Incluir enlaces de compra que dirigen tráfico a nuestros productos en Ebay y Amazon Alemania. Así antes de tener la tienda lista ya vamos dirigiendo tráfico a nuestros productos aunque sea en un sitio de un tercero.

Pues eso. Ya está todo listo para lanzarnos. A ver qué tal se nos dan los alemanes. He nacido ahí, así que supuestamente debería conocerlos un poco. A ver si hay suerte o si ya tras 8 años llevo demasiado tiempo en tierras españolas para empatizar con el público germánico… ;)