IMAGE: Ian Carroll on Flickr (CC BY)Era una noche lluviosa de viernes de un mes de mayo inusualmente lluvioso en Madrid. Salí de una clase a última hora, pasadas las diez de la noche. Pasé por el garaje, me subí en el coche, y salí conduciendo a María de Molina con intención de doblar la esquina de la calle Serrano como hago todos los días. También como todos los días, pasé por delante de los restaurantes que hay en esa acera, Goiko Grill y Tierra

… y entonces, los vi. Eran unos siete u ocho repartidores de Glovo, Deliveroo y Uber Eats, con sus motos o bicicletas, todos esperando fuera de los restaurantes, bajo la lluvia. Cuando llegan para recoger el pedido, no les dejan entrar porque no tienen ninguna zona dentro del restaurante diseñada para que puedan esperar, así es que no les dejan entrar. Esos dos locales tampoco tienen ningún tipo de soportal o cornisa que les proteja de la lluvia, y la imagen me pareció penosa, como auténticos perros mojados esperando fuera bajo la lluvia. Una visión que cambió muchas de las percepciones que tenía sobre el tema. Por bien pertrechado que vayas, esperar así fuera de un restaurante y conducir una moto o una bicicleta bajo la lluvia tiene que ser cualquier cosa menos agradable, y me pareció prácticamente una afrenta a la dignidad. Si además lo haces sin ningún tipo de contrato, sin asegurar, sin derecho a vacaciones, a descansos regulados, a bajas por enfermedad o a beneficios sociales, la situación deja llamarse sharing economy, deja de tener la bonita imagen emprendedora y la pátina de los negocios disruptivos, y pasa a ser otra cosa: pura y dura explotación.

Se ha escrito mucho sobre las duras condiciones de trabajo de los repartidores de este tipo de compañías, pero no hay como verlo en una ocasión así, siete repartidores empapados esperando bajo la lluvia, para entenderlo. Puedes utilizar estos servicios para pedir comida o para otras cosas, pero si hablas con el repartidor cuando llega a tu casa y le preguntas cuántas horas lleva trabajando y cuánto va a ganar, te das cuenta de que estás ante la distopía de un trabajo que supone, en realidad, un retroceso inaceptable en lo que deberían ser las condiciones de trabajo de un ser humano, una auténtica afrenta a la dignidad.

A finales del año pasado, Glovo levantó una segunda ronda de financiación de $30 millones tras la primera de $5 millones. Deliveroo, por su parte, captó $385 millones para una valoración total que supera ya los $2,000 millones y, en un derroche de generosidad, repartió $13,5 millones en acciones entre todos sus empleados… excepto sus repartidores, porque no son empleados como tales. Para los repartidores, los que de verdad ejecutan el trabajo que constituye el valor añadido de la compañía… nada, cero, niente, zilch, rien de rien. El el caso de Uber Eats, el servicio de reparto de comida que más crece en los Estados Unidos por delante de competidores como Grubhub, Postmates, DoorDash o Caviar, las condiciones son prácticamente las mismas, aunque con una diferencia: al menos, la compañía ofrece a sus repartidores en Europa un seguro gratuito que los protege en caso de enfermedad o accidentes.

¿Qué tipo de economía estamos generando? ¿Tiene sentido crear compañías que aprovechan un agujero legal, la consideración del trabajo freelance, para construir imperios económicos basados en una distorsión, en personas que llevan a cabo un trabajo en muchas ocasiones a tiempo completo, pero sin ninguno de los beneficios que un trabajo a tiempo completo debería conllevar? Contratos laborales encubiertos, personas que dedican jornadas completas a trabajar para la misma compañía, pero en unas condiciones en las que cualquier accidente, cualquier enfermedad o cualquier problema los deja completamente desprotegidos, sin ingresos, sin beneficio alguno. Obviamente, lo que comenzaron siendo trabajos entendidos para que alguien los desempeñase en sus ratos libres, como fuente adicional de ingresos o con condiciones en las que la flexibilidad suponía un beneficio interesante, han rizado el rizo y se han sublimado para convertirse en una explotación que tiene lugar al margen de lo que la sociedad entendía ya superado en cuanto a protección de los trabajadores.

En el Reino Unido, Pimplico Plumbers, la compañía de fontanería independiente más grande del Reino Unido con ingresos de más de veinte millones de libras, fue llevada a juicio por Gary Smith, un fontanero que trabajó para ella supuestamente como contratado independiente entre agosto de 2005 y abril de 2011. El resultado del juicio, como corresponde al hecho de ser un fallo del estamento judicial más alto del Reino Unido, podría tener importantes consecuencias: tras varias rondas de apelaciones, el Tribunal Supremo ha dictaminado que la compañía debería haber tratado a Smith como trabajador con derecho a vacaciones, y ha estimado su decisión de demandar a la compañía bajo las leyes de protección a la discriminación, en una decisión que podría tener numerosas ramificaciones para otras compañías. Según el fallo del máximo tribunal británico, Smith no trabajaba por cuenta propia ni como contratado independiente de la compañía, sino que era un fontanero con un trabajo de fontanero como tal, con todos sus ingresos procedentes de la misma compañía, y con una jornada de trabajo estándar.

En algún momento, deberíamos detenernos y analizar la evolución de las cosas. Si alguien trabaja para una compañía, lleva a cabo algo que se parece a una jornada de trabajo normal y recibe unos ingresos razonablemente constantes procedentes regularmente de esa misma compañía, esa persona, por mucho que a la compañía no le venga bien interpretarlo así, es un trabajador, y debe recibir el tratamiento que corresponde a su condición de trabajador. Otra cosa podría ser cuando una persona trabaja un número de horas más bajo, no de manera regular, o simplemente utiliza ese tipo de trabajos para obtener algunos ingresos extras, pero incluso en esos casos, deberíamos asegurarnos que, al menos, goza de unas protecciones razonables para el desempeño de ese trabajo, al menos en cuanto a lo que corresponde a una cobertura razonable en caso de accidente o daños, que trabaja un número de horas razonable como para estar en condiciones de seguir haciéndolo. Soluciones basadas en blockchain, por ejemplo, son susceptibles de aportar a la gig economy el nivel de control adicional que obviamente necesita.

La flexibilidad es un valor muy interesante y, en muchos casos, una buena propuesta de valor en la economía. Pero construir esa flexibilidad en torno a la desprotección, a la explotación o a la consolidación de situaciones irregulares es algo que no debería permitirse en economías modernas. Algo que, además, se soluciona simplemente aplicando leyes que ya existen desde hace mucho tiempo y sancionando especialmente a aquellos que traten de retorcer esas leyes en su beneficio. El progreso debe ser progreso para todos los implicados, encaje o no encaje esto en la cuenta de resultados. Entre la llamada gig economy y la pura y dura explotación hay una linea, y no es tan fina como algunos quieren hacer ver.

 

Portada revista Convives 22Javier García Barreiro, psicólogo y orientador escolar, me contactó el pasado marzo para pedirme un artículo para el nº 22 de la revista de Convivesuna organización de profesionales de la educación que ofrece materiales, recursos y formación para el fomento de la convivencia positiva en la escuela. 

Mi artículo, titulado “Educación y Transformación Digital” (pdf),  incide en muchos conceptos que ya he comentado en repetidas ocasiones anteriores: la necesidad de llevar a cabo una profunda transformación digital de la enseñanza, fundamental para mí a todos los niveles pero crucial en las etapas iniciales, que adapte el proceso educativo al escenario tecnológico actual. La idea puesta en práctica por países como Francia, que a partir del próximo octubre prohibirán el uso del smartphone en las escuelas y colegios, me parece triste y profundamente retrógrada, equivalente a intentar crear para la educación un espacio “libre de tecnología”, con el supuesto fin de evitar una serie de problemas – distracciones, acoso, bullying, etc. –  que, en realidad, se tendrían que solventar mediante el proceso educativo. No, el problema no está ni en el smartphone, ni en demonizar o restringir unas redes sociales que, nos pongamos como nos pongamos, van a seguir estando ahí, en su estado actual o en otros desarrollos con función equivalente, durante el resto de nuestras vidas, sino proponernos algo tan sencillo como educar en su uso.

¿Se distraen los niños con sus smartphones en clase? Por supuesto, también se distraen con un papel y un lápiz, o con una mosca… precisamente, el proceso educativo consiste en enseñarles a utilizar esa herramienta para que eviten esas distracciones, no eliminar la herramienta como tal. Llevamos casi dos décadas pidiendo presupuesto para dotar los colegios de ordenadores: ¿tiene sentido, ahora que cada niño lleva un potente ordenador en su bolsillo, obligarlos a prescindir de él? No, el camino debería ser el contrario: integrar los smartphones en el proceso educativo, y poner cargadores en los pupitres para facilitar un uso habitual.

Esa integración del smartphone tiene además otro propósito fundamental: sustituir el actual modelo de referencia única – libro de texto, profesor, etc. como fuentes únicas de conocimiento – por un modelo que promueva el desarrollo del pensamiento crítico. En el momento actual, y dados los problemas que como sociedad estamos sufriendo derivados de la gran caída de las barreras de entrada a la publicación, resulta importantísimo educar de una manera que necesariamente implique que el conocimiento no está en una única fuente, sino que se deriva de la comprobación, la comparación y la argumentación. Crear clases en las que cada alumno, refinando sus procesos de búsqueda y desarrollando las herramientas necesarias, propone distintas soluciones o argumentaciones para un tema, y esas son discutidas para obtener como resultado una información que se considere adecuada, dejando espacio para otras posibles argumentaciones. Un proceso así reduciría el impacto de cuestiones actualmente preocupantes, como el uso de las herramientas educativas para el adoctrinamiento o la manipulación, y daría lugar a una generación de ciudadanos más conscientes de la importancia del pensamiento crítico, menos susceptibles de ser manipulados mediante las llamadas fake news.

Por otro lado, debemos abandonar la idea de que aprender significa memorizar. Un concepto que proviene de una época en la que el acceso a la información era complejo y oneroso, que pierde su sentido en un escenario tecnológico en el que toda información está disponible a muy pocos clics de distancia – sin llevar, lógicamente, el razonamiento hasta su límite y pretender que no sepamos nada y lo busquemos todo cuando nos hace falta. La memoria humana responde a un algoritmo que privilegia lo más reciente, lo más frecuente o lo que percibe como de más valor (RFV; o Recency, Frequency, Value) y esto implica que los conceptos se fijan en nuestra memoria mediante su manejo habitual o la consciencia de su importancia. No, nadie pretende crear una generación de personas incapaces de memorizar, sino ser capaz de evaluar sin necesidad de convertir ese proceso de evaluación en una prueba circense de quien es capaz de memorizar más a corto plazo para olvidarlo posteriormente a los pocos días. El mejor juez o el mejor notario no son los que más y mejor memorizan tras un maratón de varios años leyendo y repitiendo textos, sino aquellos que entienden mejor su trabajo y aplican mejor, en su contexto, unas normas que han entendido y que, con el tiempo y la reiteración, puede que terminen memorizando.

La solución a la educación no es introducir tecnología. Es adaptar los flujos educativos a los nuevos tiempos, modificar la unidireccionalidad para promover el pensamiento crítico, utilizar metodologías basadas en la discusión, en la practicidad, en talleres y workshops que den lugar a una actitud activa en lugar de pasiva, y utilizar el tiempo de clase no para “dar apuntes” o para repetir ideas, sino para generar verdadero valor basado en la interacción. Un cambio que, lógicamente, supone una adaptación del profesorado como implica también un nuevo papel para los padres que no suponga una dejación de sus responsabilidades, pero que no necesariamente consiste en enseñarles tecnología, sino en un cambio mucho más profundo, en un nuevo modelo de enseñanza. Un cambio en el que, como sociedad, nos jugamos mucho.

 

Amazon es sin duda el gigante del comercio electrónico. Su tamaño intimida. Su política de cerrar cuentas sin previo aviso hace que los que estemos como vendedores entremos cada hora en nuestra cuenta para asegurarnos que sigue activa.

elegir Derechos de foto de Adobe Stock

No sorprende por lo tanto que muchos vendedores online descarten esta opción. No se quieren hacer “esclavos” (es la palabra que suelen utilizar todos) del gigante estadounidense. La cuestión es. ¿Al final qué es la mejor opción para cada uno?

Ventajas y desventajas que tiene vender en Amazon

Soy vendedor en Amazon hace años así que no puedo hablar del tema de forma 100% neutral. Me gusta pensar que en vez de ser una víctima le saco provecho a la plataforma que dispone ya de millones de compradores potenciales y da visibilidad a mis productos desde el momento cero. Hay que hacer las cosas con cabeza. Es su casa, así que hay que moverse con cuidado.

El dinero fácil no existe. Aunque al principio estés facturando bien con algunos productos puede que mañana llegue Amazon y se quede con ese listing y tú de un momento a otro te quedas fuera. Así que debes moverte de forma más inteligente entrando en nichos que son menos interesantes o factibles para un gigante como Amazon.

Los costes de venta en Amazon son importantes. Tras averiguar si un producto tiene potencial de venta, debes conocer bien los márgenes que te quedan cuando restas todo. Justo ayer cerraron mi cuenta en Reino Unido. El factor de inseguridad y no tener el control absoluto sobre tus ventas es un gran factor negativo de Amazon.

Ventajas y desventajas de vender en tu propia tienda

Por fin tu propio jefe podrías decir. Aquí no dependo de nadie. Los únicos que me podrían fastidiar la fiesta son los proveedores del hosting. Mejor que no provenga de Amazon… ;)

Estas primeras frases resumen ya las grandes ventajas de empezar a vender en tu propio e-commerce. En los inicios no tienes más porque todo cuesta un huevo. Una vez que ya tengas clientes y tráfico la cosa ya pinta de forma diferente pero llegar hasta ahí es complicado (y con esto me quedo corto). Mira este post para hacerte una idea de lo que hace falta para lograr una tienda online que venda.

No te quiero pintar la cosa de forma demasiado negativa pero tienes que ser consciente que si no le pones ganas a la cosa y una buena porción de obsesión no vas a llegar a ninguna parte.

Ya resumiendo te diría esto: ni una cosa ni otra al 100%. ¿Por qué no vender en ambos sitios? Es posible, no es complicado. Al principio todo cuesta, está claro pero si le pones ganas y le echas horas llegas. Como con todo en la vida. La cuestión es diversificar. No depender de un único canal sino tener varios cuando uno te falla. Sentido común, vaya…

Yo ya estoy teniendo un retraso importante con mi tienda. A ver si la lanzo ya en breve. Te iré contando. Como siempre.

Stay tuned.

 

 

¿Te estás rompiendo los cuernos porque todavía no sabes qué contenidos andan buscando tus usuarios? ¿Te gustaría satisfacer los intereses de tus usuarios desde el primer minuto?

La verdad es que en estos años que llevamos viendo proyectos online seguimos observando el mismo punto débil: mucha gente no conoce al dedillo el perfil de usuario al que se dirige.

¿Nuestra propuesta? Debes incorporar en tu sitio web o blog encuestas para preguntar a tus usuarios.

Voy a mostrarte a continuación 10 ideas sobre el tipo de encuestas que puedes crear, pero antes me gustaría decirte qué es lo que tiene que tener un cuestionario para que realmente te funcione y te ayude con tu público.

Los formularios de cuestionarios deben ser inteligentes, es decir, te deben permitir crear diferentes caminos de preguntas dependiendo de sus respuestas. También te deben permitir segmentar a tus usuarios en listas para que te puedas enfocar en los perfiles de usuarios que más posibilidades tienes de que compren tus productos.

Ahí van las ideas…

 

I. Encuestas para captar más Tráfico

Estos son los tipos de cuestionarios que deberías hacer:

#1. Test de Personalidad

¿Qué tipo de emprendedor eres? ¿Qué tipo de personaje eres en Juego de Tronos? ¿Qué canción de los 80 eres? Las encuestas de personalidad son las más populares de Internet.

Deben ser originales, divertidas y con un diseño de plantillas atractivo. Y con el potente editor de Quizitri y sus diseños de Plantillas podrás crear una encuesta en minutos.

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#2. Encuestas Virales

Las encuestas están entre los contenidos más compartidos que vas a encontrar online.

Por eso debes permitir que tus usuarios puedan compartir tus encuestas en las redes sociales.

Esto hará que tengas más alcance (incluso podrás conseguir su email antes de mostrar al usuario su resultado para tener un efecto explosivo de deseo y acelerar la construcción de tus listas…).

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#3. Encuestas de Contenidos

Estamos en 2018. La Interactividad está más de moda que nunca si te quieres tener alcance en redes sociales.

Las encuestas te permitirán crear engagement, interactuar con tus usuarios…

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II. Encuestas para generar más Leads

Si lo que necesitas es generar más leads en tu Email Marketing, este tipo de encuestas funciona muy bien:

#4. Encuestas Trivial

Haz un test a tus usuarios para ver el nivel de conocimiento que tienen de un tema y dales puntuación al final.

Esta no solo es una manera estupenda de generar tráfico magnético y viral, sino también el modo de conseguir Leads orientados.

¿Que su puntuación es solo de 3/7 en tu encuesta para comprar una casa? Pueden hacerlo mejor: haz que se descarguen tu informe gratis…

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#5. Encuestas para segmentar Leads

¿Qué es mejor que una lista? ¡Una lista segmentada!

Utiliza encuestas en tus páginas de Optin para descubrir un micro nicho entre tus Leads…

Y después sepáralos en listas diferentes según las respuestas que hayan dado para segmentarlos, así podrás ofrecerles contenido u ofertas que realmente les interesen..

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#6. Encuestas para Optins

Consigue que tus potenciales clientes te digan qué puntos débiles les preocupan más…

Y dependiendo de sus respuestas redirígelos automáticamente hacia páginas donde les indiques la solución a su problema en forma de servicio o de producto.

Y, si no compran, pídeles que se registren en tu lista de “potenciales clientes” para tenerlos más enganchados.

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III.  Encuestas para hacer más ventas

¿Quieres aumentar las ventas? (¡Quién no!). 😉 Estas ideas te vendrán bien:

#7. Encuestas de Ventas

Los cuestionarios inteligentes se basan en poder realizar diferentes caminos de preguntas basados en las contestaciones del usuario.

De este modo podrás redirigir a tus potenciales clientes hacia los contenidos u ofertas que sean más interesantes para ellos.

Aportarás un mejor valor de marca, ofrecerás soluciones a sus necesidades y además darás la sensación de que sabes de qué estás hablando porque conoces sus problemas.

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#8. Encuestas para Afiliados

No te dediques más a escoger los productos de nicho que quieres promocionar.

Promociónalo TODO.

Configura una encuesta en la que preguntes lo que tus Leads andan buscando, luego redirígelos hacia el producto correcto para ellos.

Tus leads obtendrán una recomendación personalizada y a medida, mientras tú obtendrás más comisiones

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#9. Encuestas para Evaluar

Si tienes infoproductos, puedes examinar a tus leads y redirigirlos hacia un lugar u otro, o asignarles una puntuación, en base a si consiguen buenos resultados o no.

Este es un tipo de encuesta inteligente para asegurarte de que tus usuarios están siendo calificados, pues es una forma tangible de que vean su progreso y también puedes lanzarles tu próximo curso u oferta.

Recuerda que en este caso la promoción debe contener una oferta verdaderamente irresistible y que no volverán a ver para que tus conversiones sean más altas.

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#10. Encuestas para consultoría

¿Te dedicas a la consultoría? Entonces sabrás lo importante que es separar un lead interesado de uno que no lo está.

Añade una encuesta a tu embudo de ventas para encontrar si ese lead es el perfil que andas buscando o no antes de dedicarle tu valioso tiempo…

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¿Qué software de encuestas puedo utilizar para hacer estos tipos de cuestionarios?

Nosotros recomendamos Quizitri. Una herramienta con la que podrás hacer todo esto:

  • Crear test o encuestas de cualquier tipo, ILIMITADOS y en español o en cualquier idioma
  • Según la respuesta que da el usuario le va lanzando preguntas distintas
  • Utilizar 20 temas de diseño diferentes creados por diseñadores profesionales según el nicho en el que crees el test
  • Basarte en las 15 plantillas de nicho que ya vienen preparadas por copywriters profesionales (están en inglés pero las puedes traducir fácilmente y adaptarlas a tu situación; y, si no, nos puedes pedir ayuda en lo que dudes)
  • Crear respuestas de texto o de imagen (muy útiles estas últimas para nichos en los que la imagen es fundamental)
  • Captar leads desde la propia herramienta y conectarlos con tu autorrespondedor, sea cual sea, si quieren conocer la respuesta (¡esta es una forma explosiva de crear listas virales!). ¡Y cada lead irá a una lista distinta!
  • Ofrecer resultados diferentes según la secuencia de respuestas que hayan ido dando
  • Redirigir a los usuarios hacia una página distinta en función del resultado de sus respuestas
  • Permitir que los usuarios compartan el test en Facebook con el resultado que han obtenido
  • Crear test de respuesta generales o bien test con puntuación en función de las respuestas que han dado los usuarios
  • Hacer los test/encuestas tan sencillos o complejos como quieras, con todos los resultados y preguntas que necesites
  • Compartir el test con un enlace o embeber el test en tu propia página web
  • Modificar el test las veces que quieras y seguir utilizando el mismo enlace
  • Importar test desde otras cuentas sencillamente a partir de un código

Aquí puedes ver nuestra demo de Quizitri:

 

 

¿Sueles realizar encuestas online? ¿Qué resultados has obtenido con ellas?

IMAGE: Geralt - Pixabay (CC0 Creative Commons)La transformación digital, en muchas compañías, supone una obsesión por la sustitución de personas, que trabajan teóricamente ocho horas al día como máximo, se equivocan, se ponen enfermas o piden vacaciones de vez en cuando, y hasta, en algunos casos, van y se sindican; con máquinas, que trabajan continuamente sin quejarse ni cansarse, minimizan los errores, solo se detienen para un periódico mantenimiento, y no se sindican ni piden vacaciones jamás. Una visión reduccionista, dominada por el ahorro de costes, que es lo que muchas escuelas de negocio se han preocupado de inculcar a sus pupilos durante décadas: la diferenciación es, en esa visión, cosa de ricos, e incluso si eres capaz de obtenerla, lo que seas capaz de recortar en costes irá directo a la cuenta de resultados y, consecuentemente, redundará en un mejor bonus directivo.

El problema de las visiones reduccionistas es precisamente ese: que simplifican la realidad hasta convertirla, en muchos casos, en una caricatura de sí misma. En la práctica, las compañías que emprenden proyectos de transformación digital tienden a reducir la importancia que dan a la reducción de costes a medida que avanzan, y a dar mucho más protagonismo a factores como el servicio y la experiencia del cliente, o la fidelización.

Así, cuando Amazon presenta su tienda sin cajeros, Amazon Go, lo que domina las conversaciones es “y ahora nos ahorramos el sueldo de X cajeros que había en la línea de cajas”. Sin embargo, lo que domina la experiencia cuando te acercas a ella no es la ausencia de cajas, que suponían un obstáculo a la usabilidad y al flujo lógico de personas y mercancías en una tienda (por mucho que lo hayamos hecho así durante décadas), sino la presencia de empleados de Amazon ayudando a los usuarios, solucionando sus dudas, preparando su comida o, en general, tratando de asegurar una buena experiencia de cliente. Y sobre todo, la sensación de que estás dentro de lo que va a ser la experiencia del futuro, la que define cómo serán todas las tiendas dentro de no mucho tiempo, y una estrategia imparable.

Ahora, Amazon Go se expande a más ciudades, mientras Microsoft se une al movimiento con su propia tecnología, y muchos competidores y actores importantes en la distribución se embarcan en una loca carrera por imitar a Amazon, en lo que ya parece definir un futuro caracterizado por el llamado checkout-free retail. Y contrariamente a la idea del pionero, Amazon, es más que posible que veamos compañías obsesionadas por la eliminación del personal, enfocadas únicamente a costes, y proporcionando al usuario experiencias que, muy posiblemente, se separen bastante de lo que consideraríamos como óptimo.

Mientras, Amazon continúa su proceso de transformación digital incorporando más y más máquinas. Sus almacenes son ya un prodigio de automatización, su ejército de robots continúa creciendo, aunque los humanos siguen considerándose esenciales en el proceso con enorme eficiencia: un minuto de trabajo humano por paquete. Y ahora, un nuevo paso, interesantísimo: sus inteligentes máquinas comienzan a saltar desde los almacenes hacia las oficinas. Del trabajo llamado “de cuello azul”, a las tareas directivas “de cuello blanco”. La automatización puede comenzar por las famosas 4D – Dull, Dirty, Demeaning o Dangerous, o trabajos considerados aburridos, sucios, deshumanizantes o que dañan la dignidad, o peligrosos – pero, sin duda, continúa su avance desde ahí hacia otros estamentos de la fuerza laboral. Ahora, los directivos con sueldos de seis cifras que negociaban acuerdos multimillonarios con las principales marcas están comenzando a ser reemplazados por algoritmos capaces de predecir qué artículos quieren los compradores, y cuánto debe la compañía cobrar por ello.

Amazon continúa reclutando trabajadores como si no hubiera un mañana, a pesar de tener cada vez más robots. Sin embargo, el total de puestos de trabajo en la industria se ha reducido, lo que indica que otras compañías están, básicamente, perdiendo lo que Amazon gana. O sencillamente, desapareciendo. La visión correcta no es la de la sustitución: la historia demuestra que la automatización elimina determinados trabajos, pero genera otros, diferentes y posiblemente inimaginables en el momento en que esta tiene lugar. La automatización, el machine learning y la algoritmia eliminará muchos de los puestos de trabajo que conocemos, y lo hará de manera inexorable, incorporando ganancias en eficiencia cuya adopción diferenciará a ganadores de perdedores, a las compañías que seguiremos viendo en el futuro frente a aquellas que desaparecerán. No se trata de vestir con cuello azul o con cuello blanco: se trata de lógica, de eficiencia y de tratar de adquirir las habilidades adecuadas para seguir aportando valor en ese mundo redefinido, y de aprender a entender esos procesos, a reimaginar los anteriores y a repensarlos desde la nueva óptica, antes de que lo hagan otros.

Los procesos de sustitución de trabajadores en Amazon, en el seno de una compañía convertida en una de las más valiosas del mundo, son un impresionante experimento que permite entender muchos de los procesos que vamos a vivir en un futuro ya nada lejano. Invertir en entender su mecánica es invertir en entender el futuro.