Identidade DixitalEste pasado verano tuve la oportunidad de participar en el proyecto Identidade Dixital, una iniciativa de la Xunta de Galicia dentro del marco de la Estratexia Galega de Convivencia 2015-2020 para reforzar aspectos como la educación o el desarrollo de los jóvenes dentro de un contexto tan complejo como la red, en el que tantas cosas, sea por acción o por omisión, parecen hacerse de manera equivocada.

Mi principal intento fue el de desdramatizar la red: un entorno con peligros como cualquier otro, pero en donde el mayor peligro es precisamente la exclusión, quedarse fuera. Quien, ante los peligros de la red, opta por reducir la presencia de sus hijos o esperar a una cierta edad para iniciar la educación específica sobre su uso, está perdiendo un tiempo fundamental para conseguir que esa educación tenga lugar de manera natural. Obsesionarse con que “los niños no leen” cuando se puede conseguir que lean mucho y bien en la red, con que “son adictos” cuando se trata simplemente de un problema de educación, o con que “son nativos digitales y saben más que yo” cuando si no eres capaz de entenderlo es simplemente porque no te has interesado lo suficiente es una fuente potencial de problemas futuros, que deben ser tratados dentro del más elemental sentido común y naturalidad. La tecnología es una fuente permanente de oportunidades para el aprendizaje y la preparación de cara al futuro, y debemos tratarla precisamente así, como una oportunidad y no como un problema.

El proyecto contiene píldoras de vídeo y una guía descargable con comentarios de diecisiete expertos o referentes en ámbitos como la ciencia, la educación o la red en general. Mi pequeña frustración personal ha sido que, tras veintisiete años fuera de Galicia y volviendo únicamente para algunos eventos, vacaciones y fiestas, es la primera vez que no me encuentro suficientemente cómodo grabando los vídeos en gallego, de manera que tuve que hacerlo en castellano con subtítulos. Posiblemente porque fue al principio del verano y no al final, pero habiendo hecho entrevistas en radio y sin demasiados problemas en gallego de manera regular, la verdad es que no me gustó constatar que uno de los idiomas que aprendí completamente por mi cuenta – soy de la última generación que no aprendió gallego en el colegio – pero que hablaba con un nivel razonable y con relativa comodidad, se me había oxidado hasta el punto de no encontrarme suficientemente cómodo hablándolo delante de una cámara…

 

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