IMAGE: Joshjdss (CC BY)

Amazon adquiere en exclusiva un paquete de derechos de retransmisión exclusiva de partidos de la Premier League británica, arrebatándoselos a compañías tradicionales de televisión como Sky o empresas de telecomunicaciones con oferta audiovisual como BT, que llevaban varios años reteniéndolos. El paquete incluye veinte partidos durante tres años, será emitido para los suscriptores de Amazon Prime en el Reino Unido, y es fruto de una estrategia diseñada por el CEO de la Premier League, Richard Scudamore, para atraer a nuevos competidores a la subasta de sus contenidos, enfocándose particularmente en compañías tecnológicas.

La subasta confirma mis predicciones de que, en muy poco tiempo, los derechos de las grandes competiciones deportivas y los eventos en directo ya no estarían en manos de cadenas de televisión tradicionales, sino de lo que hoy conocemos como compañías tecnológicas, dispuestas a pagar más en función de expectativas de monetización superiores. Las inversiones de compañías como Google, Netflix y otras compañías tecnológicas para impulsar el vídeo en 8K no reflejaban otra cosa más que el interés por competir en la oferta audiovisual con las compañías tradicionales, una batalla que en muchos sentidos están ganando ya a la luz de la evolución de la competencia entre la televisión tradicional, pautada y con pausas publicitarias, y las ofertas procedentes de Netflix, YouTube, Amazon y compañía con servicios de suscripción, con calidad elevada y adaptativa a las condiciones de ancho de banda, sin interrupciones, y sin una programación marcada. 

La televisión tradicional únicamente mantiene su atractivo entre los mayores de 65 años. El resto del abanico sociodemográfico se caracteriza ya por consumir sus contenidos de otra manera, con otras mecánicas y otras pautas alejadas del tradicional modelo de interrupción. La idea de ver la televisión cuando un ejecutivo de programación decide emitir el contenido que queremos ver y con cortes publicitarios que no queremos ver resulta cada día menos atractiva. En esta evolución, únicamente parecían estar quedándose relativamente al margen contenidos como los boletines de noticias y los eventos en directo, como las competiciones deportivas. Amazon, embarcado en una fortísima estrategia de crecimiento para posicionar su oferta de contenidos audiovisuales, ha retransmitido ya competiciones como el US Open y varios eventos del ATP World Tour de tenis, así como varios partidos de la NFL. Por lo general, la estrategia de la compañía es hacerse con los derechos a nivel mundial, algo que no ha sido posible en el caso de una Premier League que cuenta con muy lucrativos acuerdos por país, pero que muy posiblemente cambiará en el futuro. 

Esto solo es el principio, una cuestión de tiempo y de lógica. Pronto, veremos acuerdos similares en la mayoría de los contenidos capaces de garantizar un nivel de interés razonable entre la base de suscriptores de estas compañías, acuerdos para territorios en los que los propietarios de los derechos no conseguían un contrato que considerasen interesante, o macrosubastas a precios previsiblemente mareantes, inaccesibles para competidores locales, para hacerse con contenidos ya probados o susceptibles de generar interés a nivel mundial. Para los canales tradicionales, la rentabilidad de este tipo de contratos está cada vez más en entredicho, y la caída progresiva de sus audiencias, hartas de su fórmula de financiación a base de publicidad de interrupción, no hace más que acentuar ese problema. Frente a eso, una Amazon que busca incrementar la propuesta de valor de su Amazon Prime, pero que en realidad, se financia solo: no solo muestra un fuerte crecimiento, sino que lo hace en hogares de ingresos elevados y menos sensibles al precio, y además, se acompaña con un incremento muy fuerte (casi el doble) del consumo medio por hogar. Con usuarios así, lo menos que puedes intentar darles es acceso a una buena oferta de contenidos. 

¿Imaginamos una Champions League, un Torneo de las Seis Naciones o una Final Four de la EuroLeague, por poner algún ejemplo, siendo emitidos no por un canal tradicional o de pago, sino por una compañía tecnológica, como un Amazon, un Netflix o un YouTube? Pues vayamos empezando a imaginarlo…

 

Wearables: Fitbit, Apple Watch, Xiaomi, Samsung Gear, GarminAdidas anuncia que abandona la producción de wearables, smartwatches y dispositivos similares, y que se centrará en el software, para centrarse en el desarrollo de Runtastic, que adquirió en agosto de 2015 por 239 millones de dólares, y en el de su propia app.

La compañía sigue, en ese sentido, los pasos de Nike, que en abril de 2014, coincidiendo con los primeros rumores serios de la posibilidad de que Apple pusiese en el mercado el Apple Watch y con el mismísimo Tim Cook sentado en su consejo de administración, desmanteló completamente el equipo dedicado a la Nike Fuel Band y prefirió dejar ese mercado, percibido cada vez como más complejo, para las compañías de electrónica de consumo.

En efecto, los wearables parecen estar convirtiéndose en la categoría que más presiona a los fabricantes de hardware para obtener sensores cada vez más precisos y pequeños, y baterías progresivamente más eficientes, al tiempo que se establece toda una pugna de estrategias para hacerse con los diferentes sectores de demanda. El reparto de cuotas de mercado de el segmento wearable en 2017 muestra un crecimiento de alrededor de un 18%, con la china Xiaomi como líder gracias a un pujante mercado chino que absorbe la inmensa mayoría (96%) de sus pulseras monitorizadoras de bajo precio. La sigue Fitbit, que a lo largo del año pasó desde un 28.5% a un 15.7% – de 5.7 millones de unidades vendidas en el segundo trimestre de 2016 a 3.4 millones en el correspondiente de 2017 – y de Apple con un 13%, que en el mismo período escaló desde un 9%, 1.8 millones de unidades, hasta los 2.8 millones. La cuarta es Samsung, con un 5.5%, seguida de Garmin con un 4.6%.

Además de la consabida estrategia de liderazgo en precios de Xiaomi, estamos viendo varias orientaciones más con características interesantes: Garmin sigue pretendiendo protagonizar el segmento del deportista que se considera a sí mismo como “serio”, cuando la realidad es que en su enormemente confusa gama de productos posee dispositivos de todo tipo, desde prácticamente accesorios de moda hasta monitores que parecen hechos para llevar al hombre a la luna. Mientras, Apple, que anunció en un principio su enfoque hacia la redefinición del cuidado de la salud, se acerca más al mundo de los gimnasios con el anuncio de GymKit, una integración de su Apple Watch con máquinas de ejercicio aeróbico como cintas, steppers, elípticas, etc. que permite poner los sensores donde mejor pueden adaptarse a su función: medidas como la inclinación o la velocidad tomadas en la máquina, mientras que el pulso y otros parámetros corporales se evalúan en la muñeca.

Mientras, Fitbit, que fue expulsada de las tiendas Apple en octubre de 2014 por considerarla competidora del Apple Watch y que, en consecuencia, inició una estrategia de competencia frontal con la marca de la manzana en la que, entre otras cosas, impide a los usuarios exportar sus datos para su monitorización en el iPhone, parece ahora, tras la adquisición de compañías del entorno smartwatch como Pebble o Vector, y el lanzamiento de su Ionic, intentar centrarse en el segmento más complejo y de más rigor, el de la homologación de sus dispositivos por la Food and Drug Administration norteamericana (FDA) y el desarrollo de líneas de negocio de monitorización con su división corporativa, Fitbit Group Health. El último producto de la compañía, el Ionic, utiliza un sensor de oxígeno en la sangre para detectar trastornos como la apnea del sueño y algunos tipos de arritmias cardíacas, y ha sido utilizado en estudios clínicos enviados a la FDA para su posible aprobación. Si la consigue, podríamos encontrarnos con dispositivos de este tipo en hospitales sustituyendo a los que actualmente son utilizados en algunos pacientes para la detección de la fibrilación auricular. La compañía podría centrarse en la detección y tratamiento de problemas como los trastornos del sueño, diabetes, salud cardiovascular o salud mental para clientes como empleadores, aseguradoras de salud, proveedores de atención médica o investigadores que facilitarían los dispositivos a sus empleados o pacientes- Algunas aseguradoras norteamericanas, como UnitedHealthcare, están dispuestas a remunerar a sus clientes con hasta $1,500 en su póliza si demuestran estar cumpliendo los objetivos determinados en su monitor de actividad física, y se estima que ese mercado podría convertirse en un segmento muy activo. La compañía, sin embargo, prosigue su evolución a la baja en los mercados, y cotiza ya a menos de un 80% de su valor de salida a bolsa en junio de 2015. 

El segmento del cuidado de la salud es, sin duda, complejo. Muchas personas que se sienten sanas pueden sentirse intimidadas por dispositivos presentados prácticamente como instrumental médico, personas que posiblemente no tendrían ningún problema a la hora de ponerse en la muñeca un reloj con capacidad para monitorizar prácticamente el mismo tipo de parámetros y variables pero presentado como un complemento de la actividad deportiva. Apple, por su parte, sigue progresando con equipos de investigación médica a los que ofrece desarrollar apps para investigación mediante HealthKit, e invitar a usuarios de iPhone y Apple Watch a participar en esos procesos aportando sus datos.

Sin duda, un sector complejo y sometido a mucho movimiento. La FDA ha creado una pre-certificación para este tipo de dispositivos que se sitúa a medias entre los dispositivos clínicos y los de consumo, y tanto Fitbit como Apple, así como otras compañías (Johnson & Johnson, Samsung, Roche o la división de ciencias de la salud de Alphabet, Verily) están participando en su desarrollo. En no mucho tiempo, muchos de los parámetros que hoy solo conocemos cuando visitamos al médico, nos hacemos un chequeo o nos hospitalizan estarán completa y regularmente monitorizados y registrados en las apps correspondientes, y nuestros wearables nos alertarán cuando algo pueda estar yendo mal. Mientras llegamos a eso, a los competidores en este segmento aún les queda mucho partido por jugar…

 

NFL tweetTwitter continúa buscando su sitio y, sobre todo, tratando de encontrar maneras de reforzar su anémico crecimiento. Para sus usuarios habituales, Twitter es el lugar donde habitualmente suelen enterarse de las noticias y de muchos de sus temas de interés antes de verlos en los medios tradicionales, un auténtico canal especializado a partir del momento en que sabes escoger qué cuentas seguir, algo que funciona tan bien que si no existiese habría que inventarlo… pero dentro de la aritmética habitual de las compañías de medios sociales, somos muy pocos usuarios a nivel mundial, 313 millones, para sostener la viabilidad económica de la empresa.

El pasado abril, Twitter consiguió convertirse en el socio exclusivo de la National Football League norteamericana para llevar a cabo el streaming a nivel global de de los diez partidos de los jueves por la noche (los partidos de la NFL suelen ser los domingos y los jueves por la noche, más uno los lunes), a cambio de unos quince millones de dólares.

Todo parece indicar que la consecución del contrato no fue sencilla. El principal rival de Twitter, Facebook, exigía el control sobre la totalidad de la publicidad emitida, lo que generaba preocupación en la NFL por suponer una ruptura del contacto directo con los anunciantes. Twitter, más presionada para obtener la licencia de emisión, ofreció gestionar en exclusivo tan solo una parte de la publicidad, además de unos demográficos algo más jóvenes. Cada partido de los jueves de la NFL suele tener una media de unos trece millones de espectadores, y Twitter espera que una porción de esos se decida a interactuar con la red para algo más que simplemente ver y comentar el encuentro.

Además de con la NFL, Twitter ha firmado otros acuerdos de distribución exclusiva de contenidos en la red con el torneo de tenis de Wimbledon, con CBS News, con la National Basketball Association,  con la Major League Baseball, con la National Hockey League y con la Pac-12, y mantiene conversaciones con la Major League Soccer y con la Professional Golfers Association, con la idea de convertir Twitter en la red en la que tienen lugar la mayoría de eventos en directo. Claramente, considerando las restricciones impuestas por el Comité Olímpico Internacional ante el uso de imágenes, vídeos, GIFs animados de los juegos olímpicos o incluso palabras comunes o fotografías de sus medallas por los propios atletas, nos dirigimos hacia un entorno de mucho mayor control de los contenidos en la red: si compartes contenidos en la red que no tiene los derechos, podrías verlos eliminados o incluso llegar a sufrir el cierre de tu cuenta.

Twitter está también experimentando con otros formatos publicitarios como las pegatinas esponsorizadas por marcas, que pueden ser superpuestas por los usuarios a sus fotografías. La primera marca interesada ha sido Pepsi, algo que tiene sentido considerando que su CFO, Hugh Johnston, entró en el consejo de Twitter el pasado abril.

El resultado de los esfuerzos de Twitter por ganar relevancia en el ámbito de los eventos deportivos podría estar siendo recompensado por los mercados: desde su mínimo histórico de $14 el pasado junio, la acción cotiza ahora en torno a los $20, aunque aún muy alejada de los $41 que fueron su precio de salida en noviembre de 2013, o de su máximo, $69, alcanzado poco después, en enero de 2014. Que la compañía vaya a lograr consolidarse como la red de referencia para este tipo de eventos y a conseguir desplazar la inversión en publicidad que les rodea y habitualmente asociada a los canales tradicionales como la televisión es algo que está aún por ver.

 

Abel Vázquez (IMAGE: Susana Alosete)La cuarta y última entrevista de mi serie dedicada al uso de la tecnología en el deporte paralímpico, dentro de la iniciativa “De un sueño, una realidad” de Seguros Santalucía, ha sido con Abel Vázquez, judoka en la categoría B3. Abel es sevillano, de Bormujos, pero hicimos la entrevista en la Residencia Joaquín Blume, que es donde vive cuando viene a Madrid, concretamente aquí

La reducción de la agudeza visual del 80% que Abel tiene de nacimiento le permite leer una pantalla de ordenador o de un smartphone si se acerca moderadamente y, en algunos casos, ladea la cabeza para enfocar con el ojo en el que posee una visión algo mayor, pero le dificulta ver a partir de una cierta distancia. Según me explica él mismo, “es porcentual, yo tengo un 20% de visión, pero tengo más dificultades de lejos que de cerca: puedo hablar contigo y ver tus gestos, pero un poco más lejos no puedo reconocerte”. Para trabajar con una pantalla, “tengo que tener la pantalla más cerca: mi ordenador de sobremesa con el que trabajo normalmente para hacer los trabajos tiene la pantalla más grande, así no suelo tener que utilizar ninguna aplicación concreta de zoom o de accesibilidad”

Sin embargo, y a pesar de las dificultades, me he encontrado en Abel un auténtico apasionado por la tecnología, autor de páginas web (“tuve una época que criaba pájaros y llegué a hacer una página con ellos, un aviario, no sé si seguirá por ahí”), que sigue con fruición la actualidad tecnológica, y que da consejos a los niños a los que entrena en su gimnasio para que intenten extraer partido a la tecnología. “Me apasiona, pero no tengo más tiempo, en cuanto vuelva a tenerlo volveré a intentar toquetearlo todo… veo las noticias de todos los gadgets que van saliendo y mi novia dice que soy un adicto a la tecnología, porque lo quiero tener TODO”.

Abel Vázquez (IMAGE: Susana Alosete) En el smartphone usa desde redes sociales, hasta apps para digitalizar recibos de gastos, y se comunica con su seleccionador que le envía la preparación física mediante documentos en pdf muy trabajados y profesionales, que no llegan en realidad a ser impresos o leídos en la pantalla del ordenador, que consume directamente en el teléfono. Lleva un terminal de Xiaomi, “tenía un iPhone, pero lo perdí… me gusta más Apple por la interfaz, pero no tenía dinero para otro iPhone”, configurado con un tamaño de letra tan solo levemente más grande. Le gustan los juegos en los que refuerza relaciones sociales directas, no es jugón por el hecho de jugar, pero sí le gusta el ambiente que se genera en torno al juego como tal. “No tengo tiempo y me canso rápido, pero sí me gusta, por ejemplo, un campeonato de FIFA con un grupo de amigos que te aportan más que el simple juego”.

Abel, como enfatiza el vídeo que le hicieron para Marca, va con prisa a todas partes. No es de extrañar: a su condición de deportista de élite con buenas posibilidades de alcanzar el podio en los próximos juegos de Río, añade el hecho de estar preparando oposiciones para profesor de Secundaria de educación física, de las que se examina dentro de un mes. La combinación de esas dos actividades, deportista de élite y opositor, generan un día a día febril, en el que tiene la constante sensación de no tener tiempo para nada, y le desespera, por ejemplo, el tiempo que pierde en desplazarse en transporte público. De ahí que siga con muchísimo interés el panorama de avances tecnológicos como el coche autónomo, que le permitiría moverse con mucha más independencia.

Al hablar del deporte, me enfatiza su condición de deportista amateur, de persona que tan solo una vez y durante diez meses llegó a tener una beca, pero que no vive de esto, y que se encuentra habitualmente compitiendo con otros deportistas internacionales con muchos más recursos: “nos piden que seamos profesionales y que compitamos con profesionales, pero no lo somos, y es muy difícil competir y concentrarte en los entrenamientos cuando tienes que estar preocupado por si dentro de tres meses vas a tener dinero para poder pagar la hipoteca o el alquiler”. Abel vive de su ayuda por discapacidad, y agradece enormemente la ayuda de los patrocinadores para, al menos, poder ir a concentraciones y competiciones internacionales. “El deporte paralímpico tiene un problema, y es que te empiezan a dar ayudas cuando ya has conseguido los resultados, una medalla en un mundial o en unos juegos, y es a partir de ahí cuando tienes una ayuda que te da para vivir mínimamente, no para ahorrar para el futuro, ni nada de eso”.

A pesar de reconocerse como una persona muy tímida, ve las redes sociales como un esfuerzo, como una manera de intentar llegar a posibles patrocinadores: “es una forma de que los deportistas sin recursos podamos acceder a más gente, entrando en ese bucle podemos conseguir más presencia, que aumente el interés por nosotros y lo que hacemos, y que las empresas empiecen a prestar más atención… lo veo como algo necesario”. De hecho, cree en la cultura del esfuerzo, en los valores positivos que transmite el deporte, y le gusta pensar que trabaja para allanar el camino a otros deportistas como él, algo que refleja también en sus ambiciones como profesor. Mantiene su página de Facebook y reenvía automáticamente a Twitter sus actualizaciones, “Twitter no lo controlo”, me dice, pero en cuanto le menciono en una actualización tras la entrevista, veo cómo lo retwittea en menos de diez minutos y me amplía rápidamente información sobre algunos de los temas que comentamos a través de mensaje directo… para alguien que “no controla Twitter”, no está nada mal! :-)

Una hora de entrevista con Abel se me pasó en un momentito (su teléfono no paraba de sonar, y lo último que yo quería era retrasar la hora del almuerzo de un deportista de élite), con el componente agradabilísimo de estar hablando con otro apasionado de la tecnología al que le gusta explorarlo todo, probarlo todo, cacharrear con todo. Hablamos sobre wearables (usa un Moto G, aunque no acaba de sacarle partido para monitorizar su actividad física) y sobre su uso en el entrenamiento, “mi entrenamiento no es de carrera, cuando es de carrera es compensatorio, y puedo llevar el smartphone”, sobre sus dificultades con los idiomas y cómo se plantea utilizar herramientas online como Iboux para mejorarlo, ahora que se convierte en un tema fundamental para él a nivel profesional, y sobre la evolución del uso de la tecnología en el deporte, no tanto en el judo como en los entrenamientos físicos (me estuvo ilustrando sobre pruebas de potencia muscular con encoder, entrenamiento con pulsómetro, trabajo excéntrico e isoinercial, etc.)

Abel está en un año decisivo: con posibilidades de medalla en Río, y con una oposición que puede marcar su futuro profesional. Hablar con él transmite de manera muy clara el esfuerzo que supone el deporte de élite cuando hablamos de deportes minoritarios y en el ámbito paralímpico: una medalla puede marcar una satisfacción personal, posiblemente un incremento temporal de visibilidad o posibilidad de obtener algún patrocinio, pero al margen de la competición, hay toda una vida a la que hay que dedicar atención: planificar un futuro profesional, explicar a tu pareja que vuelves a salir de viaje para la enésima concentración, o tratar de conseguir patrocinadores (“escribo a muchas compañías, pero generalmente ni te contestan, y te terminas desmotivando”)… no, decididamente, no parece fácil. Si algo he aprendido a lo largo de mis cuatro entrevistas con deportistas paralímpicos es a valorar precisamente eso, el esfuerzo que supone estar ahí, entrenar muchas horas cada día, y seguir con ello aunque sepas que por muchos éxitos que puedan llegar, eso es tan solo una parte de tu vida, que en muy pocas ocasiones se convierte en algo verdaderamente profesional de lo que vivir. Una cultura del esfuerzo que supone, vista desde cerca, toda una lección de vida. Abel me ha parecido de esas personas a las que da gusto desearles suerte, porque sabes que de su parte pone todo lo que hay que poner para tenerla!

 

Sarai Gascón - (IMAGE: Susana Alosete)La tercera entrevista de mi serie dedicada al uso de la tecnología en el deporte paralímpico, dentro de la iniciativa “De un sueño, una realidad” de Seguros Santalucía, ha sido con Sarai Gascón, nadadora en la categoría S9. La entrevista, en realidad una conversación completamente fluida, la mantuvimos en un día soleado y agradabilísimo, bajo unos pinos al lado de la piscina exterior del CAR de Sant Cugat, pocos días antes de que Sarai saliese hacia los campeonatos europeos de natación adaptada de Funchal, en los que ganó la medalla de oro y batió el récord de Europa en los 50 m. libres.

A Sarai le falta el antebrazo izquierdo, que termina un poco más abajo de la articulación. Su pequeño muñón le permite sujetar el móvil, del que prácticamente se separa solo cuando está en la piscina: es una ávida usuaria de redes sociales como Twitter o Facebook (más en su perfil personal que en su página, que tiene más abandonada). Seguirla permite conectar bastante bien con la vida personal y profesional de una chica joven, espontánea y natural hasta el límite, que entrena y viaja constantemente, que está en un momento de forma fantástico y que aspira a todo en la próxima gran cita del deporte en Río.

En lo deportivo, la tecnología tiene un papel relativamente importante en sus entrenamientos. “Utilizamos mucho el aspecto biomecánico, tanto técnica de natación, como salida o virajes. Hacemos una salida, la vemos con una cámara subacuática y otra en superficie, te graban, y en una pantalla grande la visualizas con un especialista biomecánico que te aconseja en aspectos concretos”. También analizan la velocidad puntual en el agua, “nos ponen un cinturón con una cuerda pequeña, no molesta nada, y mide la velocidad que haces en cada momento, para analizarla en la carrera. Aquí tenemos bastantes recursos, la verdad”.

Como otro ejemplo de tecnología dentro del mundo de la natación, Sarai vivió también la época de los bañadores de fibra de carbono: “veías a tus referentes, a Michael Phelps y otros, y te fijas en ellos, ves qué bañador lleva el mejor y te lo quieres poner. Yo los llevé también, iban genial, pero los prohibieron por su elevada flotabilidad, porque el rendimiento ya no dependía tanto de lo deportivo, del entrenamiento… pero entonces nos preguntábamos por qué en natación se prohibían esos bañadores si en atletismo no se prohiben las zapatillas a medida que mejoran tecnológicamente”. Le atrae también el mundo de los wearables, pero no se los plantea dentro del agua, sino simplemente para controlar entrenamiento, donde sí hace algunas sesiones con pulsómetro, u otros aspectos de su vida.

En lo referente al uso de la tecnología como ayuda a su discapacidad, Sarai se comporta de manera muy similar a lo que comentaba Jairo Ruiz, cuya discapacidad también es congénita: no se siente especialmente discapacitada, en su vida cotidiana se considera más hábil con su muñoncito, como ella lo describe, que con las diversas prótesis que ha ido probando desde muy pequeña. “Desde los tres meses utilicé una prótesis fija, puramente estética. Después las he probado biomecánicas, con electrodos que me permitían accionar una mano muy bonita que se abría y se cerraba, lenta o rápida, con presión graduable y con giro. Pero con quince años decidí no ponérmela más, simplemente porque me arreglaba muy bien sin ella”.

Sarai Gascón (IMAGE: Susana Alosete)En su relación con las redes sociales, Sarai se plantea un objetivo múltiple. Por un lado, motivación personal: simplemente, personas que no necesariamente conoce, pero que le transmiten sensaciones positivas. Por otro, buscar visibilidad: en Twitter se abrió la cuenta en 2012 a sugerencia del Comité Olímpico Español, por una campaña en la que trataban de dar más notoriedad a deportistas que empezaban a destacar por sus marcas, y lo sigue utilizando como una forma de hacer tangibles con sus casi tres mil seguidores cosas como sus rutinas de entrenamiento o sus progresos. A Facebook le da un uso algo más personal, aunque acepta a personas que no conoce. Y por otro, puro interés por compartir aficiones como la fotografía, que le viene de su padre, y que le permite además tener algunos detalles con algunas tiendas que le regalan bikinis o ropa deportiva.

Los bañadores de competición, sin embargo, son otra cosa: cada uno cuesta casi cuatrocientos euros, dura en buen estado únicamente tres o cuatro carreras como máximo, y aparte de su beca, conseguir patrocinadores directos resulta muy complicado, con lo que termina invirtiendo una parte significativa de sus ingresos en pagarse cosas como viajes a competiciones, o equipamiento adecuado para mantener su nivel. Cuando le comento que me resulta extraño que una persona con una historia tan motivadora como la suya, un ejemplo claro de superación y además, con un palmarés importante y perspectivas de éxitos en los próximos juegos tenga dificultades para conseguir patrocinadores, me contesta que “la natación tiene muy poca visibilidad, yo siempre he tenido muy buenos resultados, he quedado tres veces campeona del mundo, he ganado dos platas y un bronce en juegos paralímpicos, y… ¡aquí estoy a dos velas!” 

Una deportista de élite con un perfil de joven de 23 años, completamente de su tiempo, aficionada a las redes sociales, a subir fotografías a Instagram, o a la moda, usuaria de apps como 21Buttons. Además, se considera completamente dependiente del móvil, “tal vez incluso demasiado”. Para mensajería, WhatsApp, “mis padres me preguntan todo el tiempo como estoy, y eso que están aquí al lado y que tengo 23 años!”, y Snapchat, que utiliza mucho más cuando está con sus amigos. También me comenta que saca mucho partido a aplicaciones como el traductor (“sé inglés, pero con esto de la natación, acabas hablando con gente de todo el mundo, mira, ahora lo tengo para húngaro, de hace unos días”), la banca online (“entro con la huella, y para hacer cuentas cuando paga uno en las concentraciones, me va genial!”) o compras, como la app de Bershka, o Groupon (“hay ofertas buenas, el otro día nos comimos una mariscada para dos por doce euros cada uno!”). Además, utiliza constantemente Moodle tanto desde el móvil como desde el ordenador, para mantenerse al día con sus estudios: aunque no hace planes a largo plazo, cree que le gustaría acabar o bien vinculada al deporte, o posiblemente al magisterio.

Sarai es, en este momento, una de las deportistas paralímpicas españolas en mejor momento de forma, con grandes posibilidades de subir al podio en Río. Puedes verla con más detalle en el vídeo que ha hecho con Marca dentro de esta misma iniciativa de Santalucía de apoyo al deporte paralímpico, pero a poco que sigas el panorama deportivo, estoy seguro de que sabrás bastante más de ella próximamente.