Hoy no he atendido la llamada de un cliente. No estaba al tanto de su situación porque lo he dejado en manos de una persona de equipo en la que tengo plena confianza.

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Quería poder hablar con criterio con él por lo que he hablado antes con la persona encargada. Luego hice la llamada. Me lo pensé durante un instante. Quería no hacerla porque tenía que comentarle que nos estábamos retrasando con un tema porque hubo problemillas (todo tiene solución) inesperados.

Al final la cosa salió bien. Quedamos para hacer otra llamada esta semana para seguir informándole. Las cosas se solucionan hablando y afrontando la situación. No te lo pienses. Coge el teléfono. Soluciónalo.

Estas navidades han sido una locura. Hemos tenido mucha faena lo que es positivo porque así lo habíamos previsto. Lo malo es que han surgido mucho más imprevistos de lo habitual. Como era de esperar las empresas de transporte también han estado patas arriba. Hasta aquí todo se puede llegar a entender. La falta de comunicación y empatía con los clientes ya es otra cosa.

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Es aquí donde nos hemos calentado mucho intentando cambiar cosas que no se iban a mover por mucho que insistíamos. En un momento dado es bueno calmarse para analizar fríamente los hechos. En los últimos años me he visto muchas veces en una situación donde he perseguido un plan A sin darme cuenta que no era factible porque no dependía de mí.

Es una pérdida de tiempo y recursos recorrer vías que no te llevan a ninguna parte. Por lo tanto hay que asumir las consecuencias: si yo no puedo cambiar el comportamiento del transportista, me cambio de empresa. Es una solución sencilla que en ocasiones tarde demasiado en llegar.

A partir de ahora me centraré más en cosas que dependen de mí. Si me doy cuenta que no tengo el control tomo decisiones y acciones para retomarlo. No perderé más tiempo persiguiendo una solución que no es factible. Te recomiendo hacer lo mismo… ;)

No esperes hasta que sea demasiado tarde. Adelántate a lo inevitable y soluciona tus problemas en vez de evitarlos.

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  • No esperes a que un cliente se queje cuando ya sabes lo que está fallando.
  • No retrases un cambio en tu modelo de negocio si el actual no te funciona.
  • No evitas la charla con un socio, trabajador o compañero cuando hay algo que te molesta.
  • No esperes al próximo paso de tu competencia. Hazlo tú antes.

Ser proactivo te permite encontrar una solución para un problema. Ignorarlo hará que peta. Tarde o temprano. Es inevitable.

Una montaña rusa. Eso es la vida del emprendedor que quiere vivir de su propio negocio. Sobre todo en las fases iniciales puedes llegar a vivir muchos momentos de frustración, estrés y ansiedad. Quien te diga lo contrario miente. Por mucho éxito que tenga o quiera dar la sensación que está teniendo. Esto de vez en cuando te supera.

estrésDerechos de foto de Adobe Stock

Normalmente no me cuesta demasiado dormir bien. Pero esta última semana he estado más agobiado de lo normal. Si eres lector habitual de mi blog ya intuyes por qué. Nos habían bloqueado la cuenta de Amazon pero por suerte el tema ya está resuelto. Ahora ya vuelvo a dormir bastante mejor.

Entiendo perfectamente que haya muchos emprendedores que enfrentados a una situación similar tiren la toalla. Incluso hay momento donde es mejor rendirse que seguir adelante. A veces también estás a punto de ver la luz del túnel pero das marcha atrás antes de llegar a verla. Esto es lo que he hecho yo la última semana.

Afrontar los problemas de forma proactiva

La reacción natural es esconderse con la esperanza que las cosas se arreglen sin más. Esto simplemente no va a suceder. Tienes que afrontar tus problemas con toda la fuerza posible. Es un proceso doloroso porque estás lleno de dudas de si esto merece la pena. Empiezas a cuestionar fundamentos de tu estilo de vida, del destino que has elegido para ti y para tu familia. Esto te frena pero tienes que encontrar una forma de superarlo.

Pedir ayuda a terceros

Muchas veces nos cuesta admitir que estamos pasando por un mal momento. En mi caso te seré sincero. Si Amazon no hubiera vuelto a abrir la cuenta mi apuesta del año hubiera salido desastrosa. Es una proyecto donde he invertido gran parte de mis recursos financieros viendo ahora los sucesos metiendo demasiados huevos en una cesta. Al final he podido superar los peores momentos gracias al apoyo de terceros aunque en muchos momentos “únicamente” haya sido moral.

Practicar ejercicio físico

Practico deportes 6 de 7 días cada semana. Sábado y domingo salgo a correr y de lunes a jueves hago ejercicios de bodyweight. Entre semana invierto 30-45 minutos y acabo reventado en este breve periodo de tiempo. La semana pasado todos mis sentidos me tiraban atrás.

“No tienes tiempo para hacer deporte”.

“Soluciona el problema antes de nada.”

“Ahora no te distraigas”.

La motivación estaba en niveles de menos 10. Pero fue gracias al hecho de mantener esta rutina que con cada ejercicio acabado era capaz de ser un poco más optimista. De echar mis dudas a un lado y seguir con todas mis fuerzas para encontrar una solución.

Automotivarse

Al final el único que puede solucionar tus problemas eres tú. Si tú no te mueves, no vas a encontrar a nadie que te pueda echar un cable. En la fase de incertidumbre tienes que recordarte situaciones parecidas. Decirte a ti mismo que ya has vivido momentos peores. Que estás a punto de encontrar la solución. El autoconvencerme me ayudó seguir adelante. Al final pararse y lamentarse no sirve para nada. Hay que coger velocidad para ir más rápido. Es la única forma de salir adelante.

Al final todos estos consejos no son una receta perfecta. Me han ayudado a mí, igual no te sirven para solucionar tu propio caso. Ahora se ha convertido en una anécdota más que podré recordar cuando me encuentre en una situación parecida. Metiéndome cada vez en más líos es bastante probable que tarde o temprano me encuentre otra vez en un punto bajo de la montaña rusa. Pase lo que pase. Podré seguir adelante. Encontraré una solución.

Una montaña rusa. Eso es la vida del emprendedor que quiere vivir de su propio negocio. Sobre todo en las fases iniciales puedes llegar a vivir muchos momentos de frustración, estrés y ansiedad. Quien te diga lo contrario miente. Por mucho éxito que tenga o quiera dar la sensación que está teniendo. Esto de vez en cuando te supera.

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Normalmente no me cuesta demasiado dormir bien. Pero esta última semana he estado más agobiado de lo normal. Si eres lector habitual de mi blog ya intuyes por qué. Nos habían bloqueado la cuenta de Amazon pero por suerte el tema ya está resuelto. Ahora ya vuelvo a dormir bastante mejor.

Entiendo perfectamente que haya muchos emprendedores que enfrentados a una situación similar tiren la toalla. Incluso hay momento donde es mejor rendirse que seguir adelante. A veces también estás a punto de ver la luz del túnel pero das marcha atrás antes de llegar a verla. Esto es lo que he hecho yo la última semana.

Afrontar los problemas de forma proactiva

La reacción natural es esconderse con la esperanza que las cosas se arreglen sin más. Esto simplemente no va a suceder. Tienes que afrontar tus problemas con toda la fuerza posible. Es un proceso doloroso porque estás lleno de dudas de si esto merece la pena. Empiezas a cuestionar fundamentos de tu estilo de vida, del destino que has elegido para ti y para tu familia. Esto te frena pero tienes que encontrar una forma de superarlo.

Pedir ayuda a terceros

Muchas veces nos cuesta admitir que estamos pasando por un mal momento. En mi caso te seré sincero. Si Amazon no hubiera vuelto a abrir la cuenta mi apuesta del año hubiera salido desastrosa. Es una proyecto donde he invertido gran parte de mis recursos financieros viendo ahora los sucesos metiendo demasiados huevos en una cesta. Al final he podido superar los peores momentos gracias al apoyo de terceros aunque en muchos momentos “únicamente” haya sido moral.

Practicar ejercicio físico

Practico deportes 6 de 7 días cada semana. Sábado y domingo salgo a correr y de lunes a jueves hago ejercicios de bodyweight. Entre semana invierto 30-45 minutos y acabo reventado en este breve periodo de tiempo. La semana pasado todos mis sentidos me tiraban atrás.

“No tienes tiempo para hacer deporte”.

“Soluciona el problema antes de nada.”

“Ahora no te distraigas”.

La motivación estaba en niveles de menos 10. Pero fue gracias al hecho de mantener esta rutina que con cada ejercicio acabado era capaz de ser un poco más optimista. De echar mis dudas a un lado y seguir con todas mis fuerzas para encontrar una solución.

Automotivarse

Al final el único que puede solucionar tus problemas eres tú. Si tú no te mueves, no vas a encontrar a nadie que te pueda echar un cable. En la fase de incertidumbre tienes que recordarte situaciones parecidas. Decirte a ti mismo que ya has vivido momentos peores. Que estás a punto de encontrar la solución. El autoconvencerme me ayudó seguir adelante. Al final pararse y lamentarse no sirve para nada. Hay que coger velocidad para ir más rápido. Es la única forma de salir adelante.

Al final todos estos consejos no son una receta perfecta. Me han ayudado a mí, igual no te sirven para solucionar tu propio caso. Ahora se ha convertido en una anécdota más que podré recordar cuando me encuentre en una situación parecida. Metiéndome cada vez en más líos es bastante probable que tarde o temprano me encuentre otra vez en un punto bajo de la montaña rusa. Pase lo que pase. Podré seguir adelante. Encontraré una solución.