IMAGE: WaymoLa subsidiaria de Alphabet para el desarrollo de la conducción autónoma, Waymo eleva las cifras de su acuerdo con Fiat Chrysler anunciando la adquisición de un total de 62,000 vehículos híbridos enchufables Chrysler Pacifica, una minivan que adapta para la conducción autónoma en una fábrica que ambas compañías poseen en Michigan, y con la que la compañía lleva ya bastante tiempo haciendo pruebas y sustituyendo al modelo anterior, un Lexus RX: hasta el momento, unos 600 vehículos participan en el despliegue de Waymo en ciudades de los estados de Arizona, California, Washington, Michigan y Georgia. 

En enero, Waymo anunció un acuerdo con Fiat Chrysler que incluía varios miles de unidades, que se suponen incluidas en la cifra ahora establecida. Además, a finales de marzo anunció también otro acuerdo para la adquisición de veinte mil vehículos eléctricos Jaguar I-Pace, lo que sugiere un despliegue inminente en un número elevado de ciudades.

También ayer, la japonesa Softbank anunció una inversión de 2,250 millones de dólares en el programa de conducción autónoma de GM, desarrollado a partir de la adquisición de Cruise en marzo de 2016. El gigante automovilístico dirigido por Mary Barra ya ha comentado en ocasiones anteriores sus intenciones de explotar flotas de vehículos autónomos para el transporte de viajeros, así como de desarrollar modelos de negocio asociados con el uso del tiempo durante los desplazamientos. La compañía japonesa también cuenta con posiciones inversoras de referencia en varias compañías de transporte urbano de viajeros , como Uber (15%), Didi Chuxing (20%), Ola Cabs (30%) o Grab (60%), lo que prueba de manera clara su interés por este mercado y sus intenciones de jugar un papel relevante en su desarrollo.

Una ciudad como Nueva York, con una población estimada en 2017 de 8.6 millones de personas, sostiene en la actualidad un mercado que abastecen 13,600 taxis y unos 63,000 vehículos explotados por compañías como Uber (se calcula que en torno a unos 60,000) y otras compañías como Lyft, con una dinámica claramente desnivelada que muestra un decrecimiento progresivo del uso de taxis y un fortísimo crecimiento de las aplicaciones de movilidad. ¿Qué ocurrirá cuando esas aplicaciones de movilidad operen sin lo que supone el coste más elevado en su explotación, el del conductor? En función del régimen en el que se exploten estos vehículos, por tanto, las cifras anunciadas por las compañías permitirían un primer despliegue aparentemente más destinado a probar el funcionamiento, y a construir presencia e imagen de marca que a explotar el mercado como tal de una manera significativa, pero obviamente, este despliegue podría incrementarse a medida que las diferentes ciudades probasen su valor y su capacidad para generar negocio.

Lo que sí está claro es que las inversiones en torno al tema del transporte de viajeros son enormemente significativas y están llevadas a cabo por compañías que tienen clara la transición que comentábamos hace unos días al hilo de la estrategia de Daimler, de paso del automóvil de producto a servicio. Algunos de los puntos del los acuerdos de Waymo con Fiat Chrysler apuntan a la posibilidad de que la compañía tecnológica, que siempre ha afirmado que no tiene interés en fabricar vehículos, sino en fabricar al mejor conductor,  licencie su tecnología para automóviles que sean comercializados por el fabricante de automóviles para ser vendidos a usuarios individuales, pero todo parece indicar que ese tipo de demanda será probablemente escasa y, presumiblemente, descendente a medida que se vaya desarrollando una oferta razonablemente bien dimensionada de vehículos que cubran todas las necesidades, desde viajes compartidos hasta un uso más privado, o incluso posibilidades como poder desplazarse mientras se trabaja o se duerme. Por otro lado, son muchas las ciudades que anuncian modificaciones destinadas a desincentivar el uso del vehículo privado, lo que podría generar una presión adicional.

¿Cuántas flotas, cuántas decenas de miles de vehículos autónomos y cuántas compañías se disponen a lanzarse al mercado del transporte urbano de viajeros? ¿Qué tamaño tendrá este mercado a nivel mundial, qué situación de concentración o fragmentación mostrará, y en qué se traducirá el dominio tecnológico que hoy poseen compañías como Waymo? ¿Cuál es el tamaño de ese mercado, y en qué régimen y a qué velocidad se espera que transcurra su desarrollo y expansión?

 

Softbank logra invertir en Uber y consolidarse en el mercado de Denken Über

Uber y sus fundadores van a recordar 2017 como el peor año de sus historia pero también el momento en el que quizás su suerte cambia justo al terminar el año. Luego de miles de problemas internos, de imagen, de facturación, de desprenderse de negocios, de perder lideres, de perder mercados y mil cosas más; aparece Softbank con su fondo elefantiásico y compra el 14% de la empresa con un 30% de descuento sobre la valoración de $69.000 millones y además invierte $1.000 millones más para darle aún más espacio a Uber para tratar de crecer en el mundo.

Ahora… ¿porque puse esta imagen como encabezado? porque el mercado de “ride-hailing apps” (por favor dejen de llamarlo “ride-sharing”) está dominado por Didi Chuxing que destrozó a Uber en China y que está moviendose en medio mundo incluso en Estonia analizando partners para crecer y ¿Quien es el principal inversor de Didi Chuxing? Softbank.

Si uno fuese algo más que un simple espectador esperaría que los dos competidores grandes de este mercado global (dejemos de lado a Lyft o a Olacab por ser jugadores locales) compartiendo principal inversor dejen de lado la guerra de descuentos que los hace sangran miles de millones de dólares y empiecen a consolidar o “cartelizar” este mercado apalancando desde inversiones en tecnología hasta adquisiciones o inversiones estratégicas como las de Sudáfrica.

Más allá de eso, lo de Softbank me recuerda en cierta manera a la llegada de Yuri Milner a Silicon Valley con DST que dio un golpe inflacionario a las rondas B y C de la industria; mientras que Softbank está invirtiendo a valoraciones increíbles pero con unos términos que muchos no van a resistir (desde cambios en boards hasta derechos de veto en operaciones) incluyendo descuentos como los del 30% de esta inversion aunque ya los inversores que hacen cash-out ganaron tanto que no les molesta ;)

¿Implica esto, igualmente, que ahora Uber y Didi van a dominar el mundo? seguramente es un buen indicador de que tienen espalda y alianzas pero falta todavía dominar el mundo de las regulaciones y localmente hay muchos países donde no les va a ser fácil competir y en ese punto quizás terminen comprando o invirtiendo en operaciones que ya tienen permisos y “buena voluntad” de los gobiernos de turno.

ARM, a SoftBank company

ARM Holdings, la auténtica joya de la corona tecnológica británica y la estrella del llamado Silicon Fen (la zona en torno a Cambridge), recibe una oferta de adquisición del conglomerado japonés de telecomunicaciones SoftBank por 32,000 millones de dólares, un multiplicador de más de 21 veces sobre la facturación del último año de la compañía, 1,500 millones. La oferta supone £17 en cash por acción, un 43% sobre su precio de cierre de la semana pasada.

Los microprocesadores y GPUs de ARM están presentes en una amplísima gama de dispositivos desde ordenadores de sobremesa y portátiles, hasta dispositivos móviles de en la mitad de las tabletas con Android, y en la práctica totalidad de los smartphones, smartwatches y otros dispositivos. Es el tercer fabricante más popular en dispositivos móviles, el primero que vio claramente en la movilidad la oportunidad para capitalizar un diseño enfocado a la extrema eficiencia y el bajo consumo de recursos, y una de las empresas consideradas clave en el desarrollo de la internet of things (IoT). Claramente, el valor de mercado de ARM no reflejaba su ubicua presencia en el actual panorama tecnológico.

El modelo de negocio de la compañía consiste en la licencia de sus diseños y tecnología a fabricantes de dispositivos, que pagan una pequeña cantidad por cada unidad vendida, y es la suma de muchas de esas pequeñas cantidades, en un mundo en el que progresivamente todo está llamado a llevar no uno, sino múltiples chips, lo que termina por sumar los 1,500 millones de dólares que la compañía facturó el pasado año. ARM no fabrica los chips, ni siquiera diseña los chips que llegan al mercado. En realidad, ARM diseña el núcleo que acaba instalado en los chips de otras compañías, como Qualcomm, Nvidia, Apple o Samsung, ARM licencia su diseño a los fabricantes que desean utilizar sus núcleos en sus chips y, finalmente, en sus dispositivos o en los de terceros. En el año 2015, se vendieron alrededor de quince mil millones de dispositivos equipados con núcleos basados en diseños ARM, un crecimiento de tres mil millones sobre el año anterior, en torno a la mitad de ellos instalados en dispositivos móviles. Y a medida que la IoT se extiende y vamos poniendo sensorizando y conectando cada vez más objetos en nuestro día a día, la demanda de chips de bajo consumo no puede hacer más que crecer, un año detrás de otro.

La adquisición, según algunos analistas, tiene un detonante claro en el Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea, que ha provocado una fuerte caída de un 30% de la libra con respecto al yen frente al año pasado, del 11% contando únicamente desde el día del referendum. Este descenso en el valor podría haber actuado como un endulzante de la transacción, aunque el efecto, no obstante, no está completamente claro: la fuerte posición de ARM en el mercado global ha provocado un incremento de la valoración de sus acciones de un 16.7% desde la misma fecha.

La operación ha provocado una cierta discusión entre los políticos partidarios del Brexit, que afirman que la adquisición supone una fuerte inversión de divisas y una creación de riqueza en el país que desafía la creencia generalizada de apocalipsis económica asociada con el resultado del referendum, y los que opinan que el hecho de que ARM deje de ser una compañía británica y pase a ser japonesa es una mala noticia, entre otros, una voz tan autorizada como la del fundador de la compañía, Hermann Hauser, que considera que la noticia marca un día triste para la industria tecnológica británica:

“… it was a British company that determined the next generation microprocessor architecture, that is going to be used in all the next generation phones and – more importantly – in the next generation of the internet of things”

(…  era la compañía británica que iba a determinar la arquitectura de los microprocesadores de la próxima generación, la que va a ser utilizada en todos los teléfonos de la generación que viene, y más importante aún, en la próxima generación de la Internet de las cosas)

Ahora, esa compañía será japonesa, con todo lo que ello pueda conllevar. Como parte del trato, SoftBank se ha comprometido a elevar la inversión en ARM hasta doblar su número de empleados en el Reino Unido en un plazo de cinco años, así como a mantener a su equipo directivo y su estrategia de licencias. La compañía podría tratar de buscar sinergias incrementando el número de procesadores basados en ARM en sus dispositivos o plantearse elevar el precio de sus licencias, pero lo que nadie duda es que ahora ejerce una gran influencia sobre uno de los actores fundamentales en el desarrollo de una de las áreas tecnológicas con un crecimiento más prometedor en el futuro.

 

 

La empresa británica ARM se ha consagrado como uno de los fabricantes de microprocesadores más importantes del mundo, abasteciendo a varias de las marcas más grandes de la industria de los dispositivos móviles, y ahora la compañía ha sido comprada por Softbank, una firma japonesa de tecnología por nada más y nada menos que 32 mil millones de dólares.

El acuerdo además implica un impulso para el desarrollo y adopción del Internet de las Cosas como un concepto cotidiano alrededor del mundo.

El Internet de las Cosas se refiere a distintos objetos de uso común conectados a internet, lo que permite distintas funciones e incluso la implementación de nuevos modelos de negocio, por ejemplo, mediante acciones como las implementadas por algunas impresoras Canon que son capaces de disparar órdenes de compra de consumibles a Amazon cuando se detecta que están próximos a acabarse.

Y es que dentro de este panorama, ARM es una de las empresas más importantes para la implementación del Internet de las cosas, ya que se requieren microprocesadores muy pequeños eficientes en el consumo energético para poder incorporarse en la mayor cantidad de espacios posible.

En este sentido, en el mes de mayo ARM anunció su línea Artemis, tecnología basada en 10 nanómetros.

Asimismo, Softbank manifestó su intención de por lo menos duplicar el número de empleados con los que actualmente cuenta ARM, lo cual a su vez es un boto de confianza para Gran Bretaña después del Brexit, ya que es el territorio sede de ARM.

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