Este hombre te encontrará tu próximo trabajo - El Mundo PapelRegina Navarro me llamó por teléfono para hablar sobre LinkedIn, y hoy publica en El Mundo una entrevista con Allen Blue, cofundador de la compañía, que titula como “Este hombre te encontrará tu próximo trabajo” (pdf) en la que cita algunos de mis comentarios.

El modelo de LinkedIn ha ido evolucionando claramente desde su idea original, la de ser un simple archivo donde almacenamos nuestro curriculum y nuestra red de contactos profesionales, hasta convertirse, a través de sucesivos reenfoques y adquisiciones, en un entorno completo y envolvente para el desarrollo de la actividad profesional, incluyendo desde la búsqueda de trabajo a simplemente mantenerse informado, pasando por la formación o el desarrollo de la marca personal.

Durante su historia, LinkedIn ha desarrollado un modelo de evolución tranquila, sin sobresaltos, sin cambios bruscos y sin adquisiciones escandalosas: un número relativamente escaso de operaciones comparado con otras empresas de su entorno, destinadas en general al desarrollo de nuevas funciones, como SlideShare para reforzar la presentación del portfolio personal de trabajos en los perfiles de los usuarios, Pulse para crear el servicio que los abastece de noticias filtradas en función de su red e intereses, o Lynda.com para generar una oferta de cursos de formación. En todo ese proceso evolutivo, la compañía no solo ha ido creciendo en facturación y número de usuarios, sino que además, ha salido a bolsa y se ha consolidado no como un lugar de paso esporádico para hacer una modificación en el curriculum, consultar el contacto de una persona o buscar un profesional, sino como una página destino en la que consumir contenido relevante, participar en grupos o exponer nuestra marca profesional. En mi caso, como creador de contenidos con una connotación marcadamente profesional, LinkedIn se ha convertido en una de las redes más relevantes, con casi 70,000 followers, muy buenas estadísticas de consumo para mi contenido en inglés, y flujos de tráfico significativos tanto hacia esta página como hacia Medium.

Pero más allá de esa evolución de la propia LinkedIn, creo que es interesante, como comenta su cofundador en la entrevista, encuadrar esa evolución dentro de un marco más amplio: la transformación progresiva de las relaciones laborales. Un cambio que posiblemente sea más lento en España que en otros países, pero que sin duda está teniendo lugar. De una época en la que casi podía estar mal visto que un profesional actualizase puntualmente su presencia en LinkedIn – ¿está buscando otro trabajo? ¿Quiere irse? – a otra en la que lo que genera un mal efecto es precisamente lo contrario, una ficha desactualizada, incompleta, o una participación nula. Relaciones profesionales menos vinculadas al “trabajo de por vida”, y más a un mercado en el que se cotiza en función de una formación, unas habilidades, unos contenidos, unas relaciones, etc. Esa es, sin duda, la idea que los creadores de LinkedIn mantienen de cara a su evolución futura: convertirse en ese mercado en el que discurren muchas de nuestras relaciones profesionales. Y no me parece que vayan nada mal encaminados.

 

La desbandada de Twitter - PapelAbraham Romero me envió un correo electrónico para pedirme que le resumiese mi visión sobre el momento actual que vive Twitter, y el pasado domingo me citó en su artículo en la revista Papel titulado “La desbandada de Twitter” (pdf).

Twitter es un servicio que se ha consolidado como un verdadero elemento del panorama informativo y mediático, pero que presenta claros problemas de sostenibilidad derivados de un importante desenfoque estratégico, que lleva a que muchos usuarios no tengan ahora claro el modelo de uso. A pesar de su aparente dinamismo, Twitter no crece, no seduce a nuevos usuarios, no convence salvo a los que ya tenía convencidos (los modelos de comunicación más asimétricos, como empresas o celebridades), y su uso llega incluso al punto de resultar casi intimidatorio para muchos. Y no crecer, en un momento como el actual, implica muchos problemas, desde una falta de fe de los inversores que determina su cotización bursátil descendente, hasta una importante vulnerabilidad de su modelo de negocio: sin usuarios fieles en la base de la pirámide, la propuesta de valor de las acciones publicitarias para sus anunciantes se resquebraja.

La paradoja está servida: Twitter es ideal para informarse rápida y ágilmente de lo que ocurre en el mundo, es perfecta para dar respuestas eficientes en el servicio al cliente, es maravillosa para construir canales bidireccionales que acerquen a las personas a aquellos que les sirven de inspiración o ejemplo, es indispensable para construir contextos de conocimiento basados en personas o incluso para capturar sentimientos y opiniones colectivas… pero a pesar de todo eso, no termina de encontrar su sitio. En efecto, si no existiese Twitter, tendríamos que inventarla, pero la Twitter de hoy no parece capaz, sin cambios significativos, de enfocar con claridad el futuro. Lo que Twitter está sufriendo no es, como tal, una desbandada, pero sí una lenta pérdida, un drenaje progresivo y cada vez más alarmante de usuarios activos. En los dos años recién cumplidos que han pasado desde su salida a bolsa, la compañía ha perdido casi un 40% de su valor.

NYSE:TWTR (Nov. 2013 - Dec. 2015) - Google Finance

A continuación, el párrafo que envié a Abraham para su artículo:

El problema de Twitter es la falta de foco estratégico. La empresa inició su andadura planteándose como una herramienta de comunicación entre usuarios, pero cambió drásticamente para convertirse en algo muy distinto, en un entorno mucho más complejo que define la imagen de las personas, en el que “somos lo que compartimos”. A partir del momento en que Twitter se enfocó hacia el “¿qué está pasando?” en lugar del “¿qué estás haciendo?”, pasó a tener muchísimo sentido para las empresas, los medios y las celebridades, pero perdió mucho sentido para los usuarios de base, para quienes lo usaban simplemente para mantenerse en contacto con sus amigos. Ninguna empresa o celebridad que entienda las redes sociales cuestiona el uso de Twitter, lo ve como una herramienta que necesitan para mantener una comunicación bidireccional cada vez más valiosa, pero los usuarios de la base de la pirámide, en cambio, ven cada vez menos razones para actualizar y en muchos casos, terminan escuchando más que participando. Eso ha determinado que la herramienta detenga su crecimiento, y en este entorno, si no creces, se cuestiona inmediatamente tu valor.

No creo que Twitter tenga problemas con su modelo de negocio: la publicidad en Twitter aporta valor sin resultar molesta, y las empresas aprenderán a apreciar su valor. Pero si deja de crecer y de resultar atractiva para su uso por el usuario medio, sí tendrá problemas: es una herramienta muy valiosa capaz de servir hasta para catalizar cambios sociales o políticos, pero está viviendo una auténtica crisis de identidad que, además, no tiene una solución sencilla.