En estos últimos 13 años emprendiendo he vivido un poco de todo a nivel de socios. He tenido negocios donde he estado solo y luego otros con. La experiencia de media siempre ha sido buena aunque en general siempre hubo alti-bajos como en cualquier relación donde aprecias la otra persona.

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Esto ya debería formar parte de tu checklist.

Tu potencial socio te debe caer bien

Si todo va como previsto vais a pasar mucho tiempo junto para hacer crecer el negocio. Si eliges a alguien porque crees que sus recursos, contactos, conocimientos, etc. aportan gran valor pero no te cae bien, mal vas. Tarde o temprano vas a tener un problema. Lo vas a tener incluso si sois amigos de toda la vida, lo que nos lleva al próximo punto.

Piénsatelo dos o tres veces asociarte con un familiar y/o amigo

Cuando montas un negocio, llegará el punto donde las cosas se pondrán feas. Las expectativas nunca se cumplen y es ahora cuando vuestra relación se pondrá a la prueba. No es lo mismo salir de copas que llevar un negocio conjuntamente. Habrá tensiones, hay relaciones que no sobreviven.

Hay un win-win para ambos a medio y largo plazo

Cuando piensas en el posible retorno de un negocio no debes tener en cuenta únicamente tu perspectiva. Es clave que tu socio tenga el mismo beneficio. Si la situación desde el principio no está equilibrada no es que puede haber problemas, es que los tendrás seguro. Incluso si piensas que no tienes ningún problema en asumir una mayor carga porque tienes tantas ganas de sacar adelante el proyecto, cambiarás de opinión más adelante. A mí me ha ocurrido. El equilibrio continúo es importante.

Definir bien los roles de cada uno

Esto nos lleva al próximo punto. ¿Qué es lo que aporta cada uno y en qué cantidad? Ya sean horas de trabajo o bien dinero. Ambos tienen que sentirse cómodo y si en algún momento se percibe que uno de ambos está asumiendo una mayor carga es hora de recalibrar la situación.

Redactar un pacto de socios

Y mira que nunca lo he hecho pero creo que es importante. Al principio todo es perfecto pero más adelante habrá conflictos. En el peor de los casos es lo mejor para todos es haber dejado las cosas también por escrito en forma de un contrato. Cuando las cosas pintan todavía bien hay que pensar en lo peor.

Solo siempre irás más rápido

Hay un dicho en África que posiblemente conocerás. “Solo irás más rápido pero acompañado, llegarás más lejos”. Puede ser cierto pero la realidad en los negocios es está. A veces ir solo es mejor que estar mal acompañado. Debes ser estricto contigo mismo cuando repases esté breve checklist que tampoco es para nada completo.

Hay gente que dice que tener un socio es peor que estar casado. Cuando las cosas van mal, claro. Mis experiencias de media con socios han sido muy buenas. Ten claro en lo que te metes antes de meterte. Eso sería de forma resumida mi principal consejo.

Cambiar el rollo del papel de váter. Eso es una de las tareas que identifiqué en su momento en este post. Probablemente no son tan glamurosas como te las esperabas pero en realidad tienes que tener una cosa clara. Si realmente quieres crear un negocio desde cero y hacerlo crecer de forma sostenible a largo plazo tú debes ser la persona menos relevante.

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En el mundo como en la vida no hay blanco y negro. Cuando te cuentan que tienes que saber delegar no digo que no sea cierto. Pero todo, repito absolutamente todo viene con matices. Esto puede implicar que en vez de que te hagan el café a ti se lo hagas tú al equipo. Puede ser tanto una pequeña motivación pero también puede ser que el programador al que se lo estás haciendo está teniendo una racha y tiene más sentido que no se levante de la silla.

El trabajo fundamental de un gerente consiste en quitarle obstáculos a su equipo. Es el “facilitador” de las cosas.

“No te preocupes, que yo me encargo”.

Una cosa tienes que tener claro. Cuando hay que delegar se delega. Cuando hay que meter las manos en el barro también. No es tan sencillo encontrar el equilibrio perfecto. Poco a poco irás optimizando tu recurso más importante: tu tiempo.

Ayer participé en la ceremonia de entrega de diplomas de Fundesem Business School en Alicante. Ya soy profe del MMDI hace tiempo pero es la primera vez que acudí al acto. No tenía muy claro lo que me esperaba pero al final salí gratamente sorprendido y pasé un muy buen rato. El evento se celebró en el teatro y tras un discurso inicial hubo una clase magistral sobre la motivación en el trabajo.

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El ingrediente esencial de una vida feliz

Para empezar el ponente dijo algo con lo que puedo estar muy de acuerdo. No existe una receta universal para ello. Cada caso es diferente porque las personas lo somos. Un pilar esencial de la motivación es la felicidad.

Hizo referencia a una charla TED que vi también hace poco que investigó la felicidad durante décadas de años. De hecho siguió las vidas de miles de personas para determinar lo que provocaba ese intangible deseado que todos buscan pero únicamente muy pocos encuentran.

Al final la felicidad se resume en la calidad de relaciones que tengamos con otras personas. Ni más ni menos. Tener este conocimiento no es suficiente. Hay que ponerlo en marcha.

Aplicando la felicidad al mundo de los negocios

Sí, estamos de acuerdo. Los negocios tienen como objetivo ganar dinero. Vale, venga, ahora no me vengas con visiones del tipo “mejorar al mundo” porque al final si no entra la pasta, no hay forma de mantenerlo. Seamos realista.

Aparte de la esencia fría que consiste en la rentabilidad hay algo más allá, creo yo, que deberíamos buscar una vez que se haya cumplido la parte básica del ROI. Pasamos más tiempo en el trabajo que con cualquier otra cosa. En esto creo que podemos estar de acuerdo. En consecuencia la felicidad debe tener su hueco en el mundo de los negocios. Ganar dinero está bien pero al final si hacemos caso a los estudios no te hará más feliz. Para mi estos puntos hacen que un negocio tenga esta esencia:

  • Las personas y cómo encajan. No son únicamente competencias, habilidad, actitud, etc. Una pieza perfecta no te sirve si no te encaja con el resto. Mentes brillantes pueden romper la armonía en un grupo altamente efectivo porque crean tendencias tóxicas. Lo he visto más de una vez.
  • Los retos y cómo se plantean. Sin desafíos el trabajo se convierte en rutina y aburre. Esto no motiva y sin duda no aporta nada nuestra felicidad. Cada día tiene que tener una pequeña incertidumbre a la que me enfrento. No debe ser demasiado sencillo pero tampoco tan complicado que se convierta en estrés.
  • Los logros y cómo se incentivan. Cuando se alcanza un objetivo es el momento de celebrarlo. Y cuando hablo de esto no me refiero que el dueño haga una fiesta con sus amigos en su yate privado. Hay que buscar incentivos que no siempre tienen que ser necesariamente dinero. Pueden ser simplemente pequeños gestos que demuestran que la empresa valora el esfuerzo del trabajo en equipo.

Seguramente hay muchas cosas más que se pueden hacer para lograr un negocio feliz. Yo de momento aplico estas cosas. No busco el dinero cuando lanzo proyectos. Sino una forma de ganarme la vida disfrutando lo que estoy haciendo porque no hace falta que me paguen por hacerlo… ;)

Muchas personas que quieren ganar dinero y si puede ser mucho no se dan cuenta que lo único que están persiguiendo es ser más felices. Montar una start-up es una forma de lograrlo. O eso piensan. Lo ideal es que mientras tanto que disfrutas del camino pero muchos no lo entienden del todo. Pero esto ya es otro tema.

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Cuando quieres montar al desde cero y sobre todo cuando te falta experiencia en el campo es bueno hacerlo de forma acompañada. Como dice un dicho africano. “Si quieres ir rápido camina solo, si quieres llegar lejos ve acompañado”. Lo suyo es encontrar un socio que te complemente y que comparta la misma visión que tú.

Hay emprendedores que dicen que tener un socio es peor que casarse porque el divorcio cuesta más. Al principio todo es bonito pero sobre la marcha siempre van a surgir dificultades. Algunos aguantan más y otros menos pero muchos “socio-matrimonios” al final se van al garete.

El mayor logro en una start-up no es únicamente “lograrlo” (que esto para cada uno significa algo diferente). Sino es más bien después de años todavía llevarse bien con su socio. Esto es el verdadero roto porque con el paso del tiempo las prioridades cambian. Es importante que a pesar de empezar a buscar cosas diferentes uno se pueda seguir mirando en los ojos sin que le entren ganas de sacar un bate de beisbol.

Por lo menos para mí, ese es el mayor logro. Ganar dinero está bien (y necesario) pero si buscas felicidad al final es secundario.

Si en algo tengo experiencia es en lanzar nuevos proyectos y negocios. Mi ratio de éxito es más o menos este: de 10 proyectos/ negocios/ iniciativas que empiezo tengo que abandonar 5, 3 me funcionan ni bien ni mal y 2 me dan muy buenos resultados.

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Con otros palabras mi “ratio de éxito” es únicamente del 20%. Tengo bastante más experiencia en cómo no hacer cosas que en poder darte una fórmula milagrosa para sacar adelante cualquier negocio. Las cosas como son, para que mentirte.

Después de 8 años montando start-ups y negocios tengo una cosa muy clara. Es algo que realmente sirve para evitar darse golpes fuertes en la cabeza dando los primeros pasos. No tiene nada que ver con esto:

  • Montar un blog y captar lectores.
  • Conseguir muchos seguidores en Twitter.
  • Hacer campañas con influencers.
  • Hacer un pacto de socios.
  • Etc.

No digo que sean cosas malas pero no te protegen demasiado de los errores principales de errores principiantes. Estos muchas veces tienen que ver con el desconocimiento de su negocio por la simple falta de experiencia.

La mejor forma de compensar esta deficiencia es tener a alguien que está justo ahí donde tú quisieras estar. Esta es la persona de la que te interesa estar cerca para ir aprendiendo.

Puede que incluso tengas experiencia a la hora de lanzar negocios. Siempre que te metas en un nuevo sector es prácticamente como empezar desde cero. Tener una especie de mentor a tu lado es increíblemente útil. Una hora hablando con una persona que sabe remplaza a 10 horas de búsqueda en Google.

También es cierto que tener un mentor a tu lado no te garantiza nada. Es capaz de mejorar mucho tus probabilidades de éxito pudiendo ir mucho más rápido. Fallar no es inevitable en todos los casos pero si no aciertas lo harás antes y con menor impacto. Lo importante no es evitar caerse sino poder levantarse… ;)