Ganar algo de dinero es fácil. Igual que salir a correr cuando tengas tiempo o incluso correr una maratón entera. Esto es más complicado sin duda y no hay que quitar el mérito pero no hay ni que ser joven ni tener un peso ideal para lograrlo.

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Los primeros ingresos en un proyecto online tarde o temprano llegan. Cualquiera con un poco de ambición, paciencia y ganas de aprender es capaz de ganarse un par de eurillos “de la nada”. Tienes toda la información disponible online para conseguirlo. No hay ninguna magia detrás.

La magia realmente surge cuando eres capaz de hacer crecer un proyecto. Es aquí donde la gran mayoría falla y donde no hay mucha información disponible en la red. Supongo que esta gente tiene mejores cosas que hacer que compartir su conocimiento gratis en la red. También puede ser que hacer crecer un negocio tiene que ver con muchas cosas “aburridas” que no molan tanto como hacer SEO o Facebook Ads.

  1. Tiene que ver con definir bien tus procesos internos, tener protocolos, redactar manuales, etc.
  2. Tener un dominio avanzado de finanzas para evitar sorpresas en el flujo de caja cuando vas creciendo.
  3. Contratar personal en el momento adecuado y formarles para que seas capaz de crear una estructura que eleva tu negocio al próximo escalón.
  4. Controlar los gastos a tope y para ello tener un control interno en proyectos de algunas métricas esenciales.

Es por ello que la gran mayoría de emprendedores no supera los 100 euros en un proyecto online. Incluso si llegan a ganar 1.000 euros o más al mes no suelen ser duraderos porque siempre atrae más lo nuevo que hacer crecer algo existente (cosa que en teoría es más fácil). Es el síndrome del Shiny Objects del que el 99% de los emprendedores “sufrimos”.

Conclusión: la primera venta y/o ingreso en cualquier tipo de actividad merece celebrarla. Me acuerdo todavía de mi primer clic en Google Adsense que generó unos 0,16€ dándome una ilusión enorme, ganas de abrir una botella de champan y cantar “¡ya falta poco para que seamos ricos!”. Al final todo es un poco más complicado. La magia surge cuando eres capaz de montar algo duradero. Cuando no únicamente una persona se beneficia de los ingresos sino que existan personas que de forma directa o indirecta también vivan de ello.

El 90% de los negocios cierra antes del quinto año. Con Quondos acabamos de cumplir el cuarto aniversario. Con Beguerrilla apenas llevo uno. A ver si conseguimos aguantar hasta el quinto y más allá. Ya os iré contando…

Stay tuned.

Eso es lo bueno del marketing online. No hay obligaciones sino más bien opciones. No hay que agobiarse sino centrarse en hacer pocas cosas bien. Para algunos este mensaje no llega a interpretarse del todo bien. Puede también que se queda corto.

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Como en todo en la vida hay algunos valientes. No les da miedo nada. El hecho de que haya tantas opciones para ellos no es algo que les genere ansiedad sino les da más bien ilusión de ir probando una cosa tras otra.

Tal como dice el título “no abras un blog o una cuenta de Twitter” puedes seguir de forma infinita con la lista. No abras una cuenta de Instagram, de Pinterest, no hagas un canal de Youtube, etc. Como hacer todo esto (uno mismo) sale gratis pues se prueba.

¿A qué voy con esto? Hay muchas cosas que no se tienen en cuenta:

  • Tu tiempo vale dinero por lo que también es una inversión. Valora muy bien a qué se lo dedicas.
  • No existen resultados rápidos, trabajar un canal requiere tiempo y dedicación. Esto es una maratón no un esprint.
  • Abandonar el blog o el Twitter genera la sensación de proyecto abandonado. Es la peor imagen posible que se puede dar.

En resumen: es mucho mejor dedicarle tiempo de forma continúa a pocas cosas que querer hacer ruido con todo. En lo que se hace tiene que haber algo sagrado. Y es imposible aplicar esta filosofía de trabajo a todo.

Cuando eres joven y tienes ganas de emprender lo tienes claro. Inviertes mucho de tu tiempo para montar tu pequeño o grande negocio online. Lo que más adelante se convierte en tu activo más importante es ahora lo que menos te importa gastar: tu tiempo.

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Lo dicho. Más delante de lo que menos tienes es tiempo. Según estudios la edad óptima para emprender está entre 35 a 38 años. En esta fase de tu vida muchos ya tienen compromisos familiares e igual antes de dar el paso definitivo un trabajo por cuenta ajena que paga las facturas.

A pesar del dilema del tiempo que tienen tanto emprendedores a partir de los 35 y más todavía empresas que necesitan resultados rápidos para competir en el mundo de los negocios se suele valorar muchas veces únicamente el factor dinero sin tener en cuenta el tiempo. Es por ello que gusta tanto comparar peras con manzanas.

Es muy sencillo. O inviertes dinero para ir más rápido, o inviertes tiempo para gastar menos. Una de las dos cosas no vas a poder recuperar nunca.

Yo lo veo así. Prefiero invertir algo más de dinero (dentro de mis posibilidades claro) para lograr un resultado más rápido antes que me permite o bien tener éxito o bien poder pasar página para probar suerte con otro tema. Es prueba y error. Cuando más pruebas haces, más errores cometerás pero también más aciertos.

Hay un coste de oportunidad en todo lo que hacemos. No es por nada que se dice perder el tiempo. No gastas pero tampoco ingresas. Cuando inviertes aumentas la posibilidad de recuperar antes y generar flujos de caja.

Tampoco se trata de gastar a lo loco. Hay que hacerlo con cabeza y pensando hacia la posibilidad de poder seguir haciendo proyectos con pequeña inversión en el futuro.

Tengo una teoría sobre las empresas exitosas. La cuestión no es tanto el producto, la idea innovadora o el equipo que haya detrás. Son fundamentales sin duda pero creo que hay algo más importante todavía.

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El éxito en una empresa es la suma de las pequeñas rutinas que es capaz de implementar con éxito. Lo más importante al principio es encontrar la primera que te acerca un poco más al éxito. Te daré un ejemplo de mi reciente proyecto de coleccionismo.

  • Una de las rutinas que hemos implementado es sacar una publicación en Facebook de lunes a viernes. No podemos fallar. Parece fácil hacerlo pero en el día a día te aseguro que hemos estado a punto de romper la racha en varias ocasiones.
  • Una de las próximas que queremos implementar es sacar una newsletter cada semana. De momento hemos lanzado un mailing pero ya en la segunda semana no hemos podido seguir haciéndolo. Las urgencias han evitado que hayamos hecho lo importante.
  • La tercera rutina que vamos a implementar es subir un mínimo de productos cada día a la tienda, a Wallapop, a Amazon y a Ebay. De momento lo que fallan son los recursos dedicados al proyecto que impiden que esto se pueda implementar.

Cada proyecto requiere un orden con procesos establecidos para que pueda evolucionar. Hay que marcarse objetivos pero al mismo tiempo tienes que poner a disposición recursos para que se puedan alcanzar. Las rutinas una vez implementadas tienen que tratarse como algo sagrado. Algo donde pase lo que pase no se puede fallar. No hacerlo no es una opción.

Saltarse la rutina una vez no tiene un impacto en el negocio a corto plazo. A medio plazo corres el riesgo de perder la disciplina. Grandes imperios se crean con pequeños pasitos. Si todos los días das uno o varios imagínate donde puedes estar si lograr mantener el ritmo 2-3 años. Es esa mentalidad que necesitas en el día a día.

 

Imagínate que quieres empezar a emprender desde cero. Igual incluso es tu caso. ¿Tienes claro lo que son los factores clave que deberías considerar? Probablemente no porque ya hace 10 años tampoco no los tenía.

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No pretendo poseer todas las claves pero puede que mi experiencia en algún punto te ayude ahorrarte unos cuantos miles de euros. Yo ya me los he gastado por ti así que no hace falta que repitas mis errores.

No requiere página web

¿Pero este blog no iba sobre todo de proyectos online? Cierto, pero si puedes arrancar sin tener web mucho mejor todavía. ¿No te parece? Una opción es la venta a través de marketplaces como Amazon. Para serte sincero tengo que admitir que no es tan fácil si partes sin muchos conocimientos. Además tienes un coste incluso si no vendes.

Una opción más sencilla podría ser Wallapop. Hace poco le enseñe utilizarlo a mi madre y ahora me llama casi a diario para ponerme al día sobre todo lo que está vendiendo. Si mi madre que con sus 70 y pico sabe hacerlo (perdona mamá), tú también.

No necesita una inversión importante

En el caso ideal incluso podría ser cero. Puedes llegar a acuerdos con negocios locales poniendo sus productos a la venta y luego cobrar una comisión. Si llegas a montar una tienda online o incluso siendo vendedor en Amazon podrías llegar a acuerdos de dropshipping donde la gestión logística y producción no forma parte de tus responsabilidades.

Una vez que la cosa vaya creciendo y quieras aumentar el margen ya podrás ir invirtiendo en un stock propio. Al principio elimina el riesgo yendo paso a paso.

Permite dar un pequeño paso para luego dar uno grande

Soy fan de aquellas ideas que se puedan realizar paso a paso como muestra este ejemplo. Muchos emprendedores novatos tienen planes para conquistar el mundo. Me parece muy bien ser ambicioso pero si no dispones de recursos necesitas un plan para llegar al objetivo.

Este no puede consistir en “cuando haya recibido 10 millones de euros de inversión”. Los inversores no son idiotas y si tú no apuestas por tu idea demostrando en pequeño que puedes hacer cosas grandes, pues ellos tampoco lo harán por ti. Busca algo que puedes hacer ya sin depender de nadie. Cuando hayas alcanzado el primer escalón ataca el segundo.

Busca un producto que apasione a las personas

Las ventas más sencillas son aquellas donde hay pasión. Es por ello que he empezado con diferentes páginas de Facebook para hacer experimentos. En el mundo de las mascotas, del motor, el coleccionismo, las series y películas, etc. puedes dar con un perfil de personas que no les haga tanto daño gastarse dinero por algo que les aporta tanta felicidad.

Marketing es emociones y si estás ya existe de forma natural tienes que centrarte únicamente en fortalecerlas con contenidos y sacarles provecho.

Se puede compaginar con tu trabajo por cuenta ajena

No es cuestión de lanzarse al vacío sin tener las cosas claras. Cuando emprendes es más probable que fracases que tengas éxito. Es la “gracia” del asunto. Si este juego no te divierte sino te hace sufrir porque te has endeudado incluso para emprender tienes un problema. No te metas en esta situación. Aprende primero con red. Aplica la filosofía que hay detrás del bootstrapping. Luego ya tendrás tiempo de volar.

Bueno, esto es todo de momento. ¿Todo listo para empezar? Pues ya me contarás…