El miedo es una realidad a la hora de emprender. Lo que viene junto con la aventura de montar una empresa es el hecho de asumir un riesgo. Esto implica que las cosas pueden ir bien o mal. Esto puede tener una o varias consecuencias:

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  1. Reputación dañada del emprendedor por haber fracasado.
  2. Endeudamiento del emprendedor y/o pérdida de recursos financieros propios.
  3. Problemas legales por juicios, impagos, demandas, etc. por no haberse asesorado bien durante el emprendimiento.

Estos tres puntos son una realidad. Es decir existen y pueden suceder. No se pueden evitar a toda costa por mucha precaución que uno quiera tomar.

Si quieres superar estos miedos tienes que tener una cosa clara.

  1. El miedo es bueno mientras que te haga estar más alerta. Todos los emprendedores tenemos miedo durante casi todo el tiempo.
  2. Todo tiene solución. La peor pesadilla (enfermedades aparte) suelen tener arreglo. O eso o bien se quedan en el olvido.
  3. Piensa en ti cuando tengas 80 años. No querrás tener que mirar atrás para darte cuenta de todas las cosas que no hiciste por miedo.

Si mentalmente estás sano y eres suficientemente humilde siempre tendrás miedo. Por muy bueno que seas. Al final esto lo haces para ti. Por tu propia felicidad. Sé honesto, no hagas daño a nadie y trabaja duro. Aunque luego las cosas no salgan bien a la primera no podrás echarte en cara nada.

Recuerda esta frase que les gusta mucho a los que corren maratones.

“El dolor es pasajero, la gloria es para siempre”.

Al final el miedo a fracasar nunca desaparece. Es bueno que sea así. Tienes que aprender a vivir con él haciéndote más fuerte.

Stay tuned.

Tengo experiencia con esto. A lo de tener miedo me refiero. Llevo emprendiendo 10 años y nunca he dejado de tenerlo. El miedo es algo que siempre te acompaña cuando vas asumiendo responsabilidad y riesgos para tus propios proyectos. Las cosas te pueden ir mejor o peor pero eso no cambia que esté ahí. Tanto en lo más alto como en lo más bajo tienes miedo de echar a perderlo todo.

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El paso del tiempo no hace que te lo quites de encima. Lo único que cambia es que aprendes a controlarlo cada vez mejor. Lo encierras en una jaula como a un perro rabioso. De vez en cuando escuchas sus ladridos para recordarte que está ahí pero eso ya no te impide de hacer lo que sea necesario para avanzar. Tu miedo no te controla en tus acciones sino tú a el.

Pensar en lo peor lo que te pueda ocurrir

Una forma en afrontar el miedo es pintar el peor escenario posible. ¿Qué es lo más devastador que podría suceder? Una vez que lo hayas pintado en detalle asusta pero si realmente tendrías que afrontarte a ello en algún momento no te sorprenderá del todo.

Este ejercicio si quieres llamarlo así consiste en mirar en los ojos a tu adversario. En ocasiones te das cuenta que algunos de tus miedos únicamente existen en tu cabeza. Otros son muy reales porque la inseguridad que vives como emprendedor día tras día los es.

Se trata de salir de la famosa zona de confort. No meter la cabeza en la arena como un avestruz. Por no ver las cosas no significa que no estén sucediendo.

Pensar en lo mejor que te pueda ocurrir

De la misma manera que tienes que estar preparado para lo peor, debes pintar lo mejor. Al final hay que visualizar la meta todos los días para poder alcanzarla en algún momento. Es esta visión que te hará levantarte cada día superando el miedo que llevas dentro de ti.

No es suficiente tener claro hacia dónde quieres ir sino también recorrer el camino. No sé si realmente lo dijo o no pero el otro día escuché esta cita atribuida a Rafael Nadal:

“Da igual si estoy perdiendo o ganando, lo único que sé es que tengo que ganar el próximo punto.”

Emprender no consiste en hacer el idiota pensando que todo saldrá como la seda porque lo cierto es que muchas cosas fallarán. Hay que ser consciente de los riesgos y prepararse para lo que pueda pasar. Al mismo tiempo hay que tener ilusión por recorrer el camino. No consiste únicamente en lograr la meta porque eso será una estación pasajera que tarde o temprano alcanzarás.