Connections by FINSA

 

Bárbara González, periodista y asesora de comunicación, me entrevistó para Connections by FINSA, un espacio que se define como para “conectar con la innovación, el diseño, las tendencias y los estilos de vida” y publicado por la empresa gallega FINSA, hablando sobre el libro cuyo prólogo escribí recientemente, “Los nativos digitales no existen” y cuya publicación anticipé el pasado enero, así como sobre algunas cuestiones más relacionadas con el papel de la tecnología en nuestras vidas y con la transformación digital de la sociedad. ¿Puedes prescindir de la tecnología? Por supuesto, es una opción personal perfectamente legítima y asumible, faltaría más… pero seguramente, eso traerá consigo limitaciones de diversos tipos derivadas de tu voluntaria falta de adaptación a los cambios en el entorno que te rodea.

Siguiendo ese comentario, la entrevista ha sido titulada como “Se puede vivir al margen de la tecnología, pero supone una limitación en la vida de quien se lo propone” (pdf).

 

 

Entrevista en NobbotUna pequeña entrevista en Nobbot, hecha por Arantxa Herranz inmediatamente después de bajarme del escenario en los Premios Xataka, en la que hablamos un poco de todos los temas que había tocado durante mi conferencia, pero sobre todo, de la fortísima importancia, la proyección y las posibilidades del machine learning, que veo como esa enorme revolución de la que no puedo hablar sin formar parte de ella, sin volver a tener la oportunidad, como me sucedió en el caso de internet, de tocarla, desarrollarla y participar en su aplicación en primera persona.

Además, hablamos de neutralidad de la red, de la sociedad del futuro, y de la importancia de la legislación y la regulación como generadora de contextos en los que, desgraciadamente, algunos regímenes totalitarios están encontrando la oportunidad de avanzar de una manera más rápida y decidida que los países democráticos, con todo lo que ello puede llegar a conllevar en términos de liderazgo mundial, geopolítica y futuro. Pero además del “avance a corto plazo” que puede suponer que las decisiones las tome una sola persona, un gobierno autoritario o teocrático, etc. frente a los mecanismos de una democracia posiblemente menos eficiente pero generadora de contextos más sostenibles, está la cuestión de la regulación, y de cómo los estados basados en la common law están siendo sensiblemente más dinámicos en la innovación gracias al menor nivel de control que supone en los inicios del proceso innovador.

Finalmente, como no podía ser de otra manera, tocamos el tema de las sociedades del futuro, de las consecuencias de que un número cada vez mayor de trabajos, comenzando por los más aburridos (Dull), deshumanizantes (Demeaning), sucios (Dirty) o peligrosos (Dangerous) conocidos como las 4D, son sustituidos por máquinas capaces de llevarlos a cabo de manera más eficiente, en esquemas que se alejan de lo que conocíamos como simple automatización y llegan más al control de diversos aspectos en los que las máquinas, merced a esquemas de aprendizaje cada vez más potentes, son simplemente mejores que el humano en todos los aspectos. La necesidad de evolucionar hacia mecanismos de renta básica incondicional que ya se proponen no solo como redistributivos, sino como capaces de simplificar las estructuras del estado, y que no son ya una cuestión de ideologías de izquierdas o de derechas, sino cada vez más, una consecuencia lógica con efectos posiblemente muy distintos de los que algunos pronostican…

Retos importantes en los que pocas cosas están claras aún, pero en los que resulta fundamental quitarse ideas preconcebidas e intentar abordar la discusión con madurez.

 

La España de las dos velocidades tecnológicas - Espai70

Jesús del Ramo, de Espai70, me contactó el pasado junio y se vino desde Valencia para hacerme una entrevista de temática amplia en mi despacho, en la que hablar sobre la evolución tecnológica entrando en cuestiones como el machine learning y sus consecuencias, la evolución de la privacidad, la innovación y su relación con la política y con España, la adaptación de la educación… todas esas cosas sobre las que suelo hablar habitualmente aquí y que me ayudáis a ir depurando con vuestros comentarios, grabadas en un formato que fue prácticamente una conversación distendida y agradable – aunque en la edición final hayan desaparecido las preguntas.

La publicaron, ya convenientemente editada y acompañada por algunas ilustraciones, hace unos pocos días. Dura en torno a unos nueve minutos, y la han titulado “La España de las dos velocidades tecnológicas“.

El periodismo ciudadano como tal no existe - El Correo Gallego (pdf)Xavier Cea, de El Correo Gallego, me llamó por teléfono para hablar sobre la evolución de internet y su impacto sobre el periodismo, y el pasado día 1 publicó la entrevista a doble página bajo el título “El periodismo ciudadano como tal no existe” (pdf), una idea en la que llevo insistiendo durante mucho tiempo.

A la hora de generar información, no todos somos iguales. Cualquiera puede, con mayor o menor corrección, escribir sobre algo que ha pasado. Si además estaba cerca cuando pasó, podrá hacerlo teniendo el conocimiento directo de lo que vieron sus ojos o de lo que interpretó que estaba ocurriendo, pero eso no lo convierte en periodista, sino simplemente en testigo presencial que cuenta lo que ha visto.

El periodismo, como tal, debe ser capaz de tomar esa serie de elementos que vieron e interpretaron los que estaban en el lugar de los hechos, y, utilizándolos como fuentes, verificando los hechos, aplicando principios que permitan mantener una confianza y una credibilidad, y posiblemente complementándolos con información adicional, convertirlos en una noticia con sentido. El llamado periodismo ciudadano no es más que la posibilidad que la tecnología nos ofrece de que las personas que ven algo, puedan contarla con pocas barreras de entrada a través de medios dotados de una gran sencillez e inmediatez, pero el hecho de que utilicemos esos medios para dar una noticia no nos convierte en periodistas. El periodismo es otra cosa, y pretender que cualquiera con un smartphone en la mano es un periodista es como pensar que cualquiera con un bisturí es un cirujano. Hay habilidades inherentes al periodismo que es preciso aprender y entrenar, sea a través de la formación, de la experiencia o de otros métodos, y que tienen más importancia de la que el término “periodismo ciudadano” en principio les otorga.

Negar el término, en cualquier caso, no implica negar la función. Ciudadanos en principio anónimos y no sujetos a la disciplina periodística formal de un medio han tenido una enorme importancia, por ejemplo, a la hora de informar sobre los abusos que tenían lugar en países en los que los periodistas tradicionales estaban sujetos a medidas de censura, y han logrado convertirse en fuentes que se ganaban su credibilidad y su confianza noticia a noticia informando a través de blogs y redes sociales como Twitter o Facebook. Algunos han llegado al punto de perder la vida o ser torturados por informar de esa manera, burlando la censura ejercida sobre medios tradicionales a través de las herramientas que el avance de la tecnología ponía en sus manos. En la inacabable lista de periodistas fallecidos en zonas de conflictos recientes como Siria, el número de periodistas etiquetados como “ciudadanos” supera con mucho a los pertenecientes a medios tradicionales. Pero del mismo modo que debemos reconocer la importancia de esa función, debe señalarse también el hecho de que esas figuras tiendan a combinar la función de informar y dar noticias con la del activismo, lo que de manera estricta podría llegar a situarlos en un plano diferente al de un periodismo tradicional que se supone comprometido con la objetividad (aunque esa supuesta “búsqueda de la objetividad” se comprometa en numerosas ocasiones en el periodismo tradicional con la existencia de líneas editoriales muy marcadas que llegan a negar todo vestigio de la misma).

Por otro lado, aunque la importancia de ser un buen “contador de historias” indudablemente se mantenga, la profesión periodística se está dotando cada vez más de una caja de herramientas progresivamente más sofisticada, capaz de añadir aún más valor sobre la mera transmisión de información. Pensar que de alguna manera “internet mató al periodismo” es no entender el valor que como herramienta y como canal puede llegar a proporcionar, que es mucho. Internet pone a prueba los modelos de negocio, proporciona más poder al lector y evidencia el absurdo de pretender someterle a auténticas torturas absurdas para acceder a la información que quiere leer. Pero en ningún caso quiere decir ni que haya que trabajar gratis, ni que sea imprescindible tener un muro de pago – como tal, es únicamente una de las opciones, y no siempre la mejor – ni nada por el estilo. Cuando los editores de periódicos dejen de luchar contra la lógica y contra sí mismos, el periodismo bien entendido y fortalecido con las ventajas de la red habrá ganado muchísimo.

 

Enrique Dans: ‘Muchos puestos directivos serán desarrollados por máquinas’ - Con Tu NegocioRaúl Salgado me entrevistó por teléfono hace un par de días para Con Tu Negocio, la página de contenidos para pequeñas y medianas empresas de Movistar, y el resultado, bajo el título “Enrique Dans: ‘Muchos puestos directivos serán desarrollados por máquinas’” (pdf), quedó creo que bastante provocativo.

Hablamos sobre los cambios que la tecnología genera en los entornos empresariales, la progresiva dinámica de sustitución de muchas tareas que hoy vemos como parte de nuestro trabajo diario por máquinas capaces ya no solo de manipular objetos en una cadena de fabricación, sino incluso de tomar decisiones manejando muchos más datos del entorno y de forma mucho más analítica y precisa que el directivo medio, sobre el cambio en la naturaleza del trabajo, sobre la incorporación de la empresa española a las tendencias, y sobre cómo muchos directivos, ante cuestiones y análisis complejos que pueden afectarles, tienden a sustituir procesos de pensamiento maduros con clichés simplistas que les permiten sentirse más seguros, a modo de auténticos placebos mentales…