IE InsightsUn pequeño vídeo de cinco minutos que hice hace algunas semanas para IE Insights, rodado en la WoW Room, y que me había olvidado de compartir. Hablo, en español con subtítulos en inglés, de la presión que suponen los nuevos entornos competitivos para las compañías, y de cómo plantearse la preparación de nuestra compañía a la hora de imaginar nuestra actividad en ellos, o de pensar hasta qué punto las compañías que marcan la vanguardia en tecnología podrían convertirse en una amenaza para nuestra actividad. La progresiva expansión del ámbito de actividad de las compañías tecnológicas, sean los clásicos gigantes o pequeñas y ágiles startups, es sin duda una preocupación creciente entre los directivos.

¿Cómo plantearse el nivel de preparación de una compañía ante el cambiante entorno tecnológico? La matriz de intensidad informativa (Porter y Millar, 1985), por ejemplo, resulta una herramienta muy interesante a la hora de plantear arquitecturas de datos para una compañía, en función de la cantidad de información que puede generarse a partir de su producto o servicio, y de la cantidad de información que se mueve a través de su cadena de valor. Del mismo modo, variables como el nivel de permiso (Godin, 1999), que evalúa las posibilidades que tenemos de procesar esa información en un entorno de respeto a nuestros usuarios y a la ley, intentando construir una propuesta de valor que nuestros clientes estén dispuestos a aceptar sin verla como una posible amenaza a su privacidad. Y, finalmente, el nivel de preparación para el desarrollo de arquitecturas analíticas de machine learning (Breck et al., 2017), en función de las habilidades que tenemos a nuestra disposición, y que podrían determinar necesidades de planes de contratación o de formación interna.

Una perspectiva rápida del tipo de ejercicios y análisis que las compañías pueden hacer a la hora de plantearse su continuidad y su futuro, o sus posibilidades de seguir haciendo lo que hacen en un entorno en el que los posibles competidores ya no son siempre los sospechosos habituales, sino que salen de debajo de las piedras y con todo tipo de formas y colores variados.

 

Graphext at IE WoW Room

El pasado viernes invité a pasar por una de mis clases en el Programa de Dirección en Comunicación Corporativa en IE Business School a Victoriano Izquierdo, amigo de toda la vida y fundador de Graphext, para una experiencia interesante: utilizar nuestra WoW Room, un aula con un videowall monstruoso de 45 metros cuadrados de monitores dispuestos en U, para un propósito completamente distinto de aquel para el que fue construida.

La WoW Room se presentó en octubre de 2016 como una idea fundamentalmente centrada en la formación online. Diseñada para salvar la distancia entre la enseñanza presencial y la online, la idea es la de poder impartir una sesión a personas ubicadas en cualquier parte del mundo, que posean simplemente un navegador Chrome y una conexión que ni siquiera tiene por qué ser demasiado rápida, de manera que el profesor pudiese sentirse como en un aula normal, viendo la cara y las expresiones de sus alumnos, pudiendo pasearse con una cámara que sigue sus movimientos, y con la posibilidad de establecer dinámicas de clase enriquecidas: no simplemente lanzar una pregunta y permitir la participación, sino también cuestiones como hacer encuestas y votaciones en tiempo real, o incluso un diagnóstico del nivel de engagement de los alumnos, no orientado en absoluto a su calificación (no se registra), sino como una ayuda para que el profesor pueda actuar en tiempo real sobre su dinámica de clase. Todo ello en un contexto que no precisa de cámaras, realizadores ni ningún personal especializado: el profesor llega, carga su presentación, enlaces, encuestas y materiales que quiera utilizar, e imparte su clase sin necesidad de ayuda adicional. La demostración y explicación original del aula, a la que dediqué una entrada en su momento, aparece en este vídeo:

La WoW Room se utiliza habitualmente en ese contexto: una sala en la que el profesor está solo – no conviene que haya nadie más, entre otras cosas para no confundir a la cámara que sigue tus movimientos – y los alumnos en remoto, cada uno en su casa o en el sitio desde donde se estén conectando, con su navegador. He impartido varias clases en la WoW Room, y en efecto, la experiencia, una vez acostumbrado y haciendo algunas abstracciones, es bastante comparable a la de una clase normal: una interacción con los alumnos muy directa, muy viva, y con algunas posibilidades adicionales muy interesantes de cara al aprovechamiento de la interacción. Un aula con un funcionamiento sorprendentemente sencillo, con pocas complicaciones derivadas del uso de la tecnología, y que genera en el profesor unas sensaciones muy naturales.

Sin embargo, la WoW Room es también otra cosa: un videowall enorme dividido en tres secciones en los que puede abrirse un navegador y administrar de una a tres ventanas de Chrome, cada una con sus pestañas. Si cargas un vídeo en 360º en una ventana en semejante monstruosidad de pantalla, por ejemplo, tienes una experiencia prácticamente inmersiva. Si lo divides en sus tres paneles, puedes dedicar, por ejemplo, uno a una presentación ejecutada en el navegador, y aún tienes otras dos paredes de la U para visualizar lo que quieras en una pantalla enorme que va desde el suelo hasta el techo, con varios metros de ancho. El problema, claro está, es que en este caso estamos diseñando el uso “desde dentro”, no “desde fuera”, lo que obliga a meter a los alumnos en el aula. Por su diseño, teniendo en cuenta el espacio disponible, la WoW Room puede llegar a acomodar hasta dos filas de sillas manteniendo un espacio razonable para el movimiento del profesor o profesores, lo que equivale aproximadamente a unos veinticinco alumnos.

El aula, repito, no fue diseñada con esa idea en la cabeza. Pero está ahí, y había que probarla con algo que tuviera sentido. Pensando qué contenido podría tener sentido mostrar en una pantalla de ese tamaño, se nos ocurrió que un buen candidato podrían ser los gráficos de analítica de redes, esas densas nubes de puntos en las que analizar conexiones. Así que invité a Victoriano a mostrar el tipo de analíticas que puede hacer con sus herramientas, Graphext y Contexto.io, en un grupo, el de Comunicación Corporativa, en el que ese tipo de visualizaciones masivas pueden tener muchísima utilidad: imaginemos, por ejemplo, la búsqueda de influencers en contextos sociales, en la que a partir de unos cuantos ejemplos obvios, un director de comunicación puede entender la estructura de la comunidad que habla de sus productos y de los de la competencia, sus niveles de centralidad y relevancia, sus influencias, o el tipo de enlaces que comparten. Extrayendo datos desde redes como Twitter, LinkedIn, Instagram o páginas web, puede obtenerse una visualización de nodos en los que analizar una comunidad de una manera impresionantemente nítida, con detalles como la representación de las conexiones unilaterales o recíprocas, las anomalías, la evolución de los seguidores, las similitudes y proximidades… para alguien que intenta analizar la estructura de una comunidad, un buen montón de insights con un valor incalculable, con el detalle de que quien mejor valor extrae a ese tipo de representaciones es aquel que entiende tanto la herramienta, como los aspectos que están bajo su lupa. Eso sí: en un monitor normal, hay niveles de zoom o de drill down en el gráfico que pueden llegar a resultar incómodos en su manejo, o en los que pierdes la perspectiva global. Ver esos grafos en un monitor tan desmesuradamente grande tiene obvias ventajas, que justifican el uso de la WoW Room, y que ofrecen a los alumnos una visibilidad y un nivel de comprensión del fenómeno objeto de análisis muy superior al que pueden obtener en un aula normal. El resultado fue una clase interesantísima, con los alumnos capturando muchas de las posibilidades del análisis de grafos y de comunidades sociales, con Victoriano ilustrando el tema con infinidad de ejemplos reales, y con mi propósito de hacerles ver una dimensión de las redes sociales mucho más útil y valiosa para ellos que la habitual completamente satisfecho. No sé si podría haber funcionado en otros casos: la habilidad de Victoriano para hacerse con los mandos de la sala y no “perderse” entre tantos metros cuadrados de monitor tras muy poco tiempo de uso resultó fundamental a la hora de añadir valor a la experiencia.

Contexto.io - IE Business SchoolAquí, para hacerse una idea del tipo de gráficos de los que hablamos, una simple representación de las muchas con las que jugamos, con unas cuantas cuentas asociadas a IE Business School y sus relaciones, con la posibilidad, a partir de ahí, de analizar muchos más aspectos como los temas compartidos, etc. Visto así, el gráfico resulta interesante en cuanto a lo que implica de visualización de la comunidad, pero la utilidad comienza, lógicamente, a partir del momento en que podemos representar el tipo de vínculos, las reciprocidades, la comunicación, los dominios y enlaces que comparten más a menudo, la evolución temporal de la popularidad, etc. Para un director de comunicación, la utilidad resulta evidente, pero también puede pensarse en analíticas de muchos otros tipos y propósitos muy diversos.

En su vertiente de análisis de contenidos pasa lo mismo: una representación, por ejemplo, de los contenidos de mi página permite entender cuáles son mis áreas de interés, cómo se agrupan en torno a temática cada una de mis entradas, cómo son compartidas, qué niveles de interés y discusión despiertan en mis lectores tanto dentro como fuera de la página, etc. A la hora de intentar entender las influencias, intereses o afinidades en torno a un tema determinado, obtenemos un panorama completísimo al que posiblemente dedique en algún momento otra entrada. Y de nuevo, una visualización en la que resulta mucho más sencillo enfocarse si se dispone de una representación en un monitor de gran tamaño.

¿Qué otros usos alternativos existen para un aula como esta? Obviamente, hay límites: la capacidad del aula o su nivel de ocupación, entre otros. Pero otro concepto fundamental es el de qué contenidos tiene sentido mostrar en una infraestructura así, poco habitual y, sin duda, con muchas posibilidades. Nada como poner a una comunidad multidisciplinar de profesores a pensar sobre el tema, en busca de experiencias educativas lo más interesantes y valiosas que sea posible, en el contexto de una educación en permanente y necesario rediseño. Veremos qué más cosas se nos van ocurriendo…

MWC2018Un año más, un MWC más: cuatro días en una Barcelona con la perfecta definición de tiempo feo y desagradable: mucho frío, lluvia incómoda, incluso nieve por momentos, como si el tiempo lo hubieran encargado algunos de los que parecen absurdamente desear que el enorme congreso que cada año pone a la ciudad en el centro del panorama tecnológico mundial se vaya a otro sitio. En contraste, de nuevo una ciudad hasta los topes, pasillos y stands rebosando de gente, y muchísima actividad en general.

El MWC de 2018 puede ser, posiblemente, el momento en que muchos se dieron cuenta de que el mercado del smartphone, que para muchos sigue siendo la expresión natural del producto que dio origen a todo este lío, ha entrado en una fase de madurez, en un plateau con escaso progreso. Samsung decepcionó con un S9 que está por debajo en prestaciones de terminales que llevan casi dos años en el mercado, múltiples fabricantes se plantearon imitar algo de tan dudoso gusto como el notch de una Apple de nuevo ausente, y se evidenció que presentar un terminal en este evento, salvo que plantees algo fundamentalmente disruptivo que muy pocos pueden plantear, no es ya la manera de captar la atención de nadie. Huawei, de hecho, que era con quien un año más acudía al evento y con quien pasé la mayor parte del tiempo, dejó la presentación de su P20 para el próximo 27 de marzo y lanzó en su lugar otros productos, como tablets o un laptop finísimo con una interesante cámara que emerge de una tecla y que permanece oculta (y por tanto, sin posibilidad de espiarte) cuando no está en uso.

No, el MWC ya no es un congreso en torno al móvil. Es otra cosa. Es un evento para hablar de tecnología en modo cada vez más amplio e inclusivo. El gran protagonista, como el año anterior, volvió a ser esa 5G y todo lo que rodea su despliegue: como hacer las redes más rápidas, a ser posible minimizando el coste de la migración y reutilizando todo lo que se pueda de los equipos ya desplegados, y todo lo que podremos hacer cuando ya esté aquí. Mi paso por el evento este año se centró en ese tipo de presentaciones mucho más técnicas, y en intentar entender los entresijos de un gigante empresarial cuyos detalles culturales y filosofía no son en absoluto obvios para el observador, pero no solo aparece omnipresente en el evento, sino que además, proporciona acceso a su información con un nivel de transparencia verdaderamente interesante: casi dos horas con el directivo no chino en una posición más elevada en el organigrama de la compañía, reportando directamente al fundador, y pudiendo preguntar con total libertad todo lo que se te pase por la imaginación, incluidas la geopolítica, la cultura o la filosofía, dan realmente para mucho.

Además de eso, he caminado por la luna en realidad virtual en un escenario supervisado por la NASA, me he subido a un Ehang 184 y he comprobado que quepo en él con dificultad y que parece más fácil de manejar que la mayoría de los videojuegos que conozco, y he tenido mi momento de la verdad cuando, siguiendo con la tónica de la realidad virtual, he tenido la oportunidad de meterme en una clase completamente redefinida y de interaccionar con estudiantes en vídeos en alta definición estereoscópicos, inmersivos y en 360ºen el stand de mi propia compañía en el 4YFN! Momento de comprobar que el entorno de la VR/AR se trata, fundamentalmente, de engañar a tu cerebro, y que cuando hablamos de escenarios y situaciones que conoces perfectamente, tu cerebro está más que dispuesto a dejarse engañar y a que llegues a interaccionar con un vídeo o con una acción de la manera más brutal y auténtica que había vivido nunca con un visor puesto sobre los ojos… y no es que haya probado pocas cosas en ese ámbito!

Un año más, el MWC es una oportunidad para ver personas interesantes, generar decenas de oportunidades para enriquecer mis cursos y contenidos, participar en eventos interesantes en los que hablar con absoluta libertad, y exponerte a esos “prodigios de la tecnología” en primera persona, como quien acude a un parque temático. Un año más, por mucho que los terminales ya no sorprendan especialmente o incluso defrauden, Barcelona ha sido una de esas citas imperdibles, ese sitio donde hay que estar si quieres experimentar cosas, y no solo leer sobre ellas. Un año más, pese a lo que me cuesta encajar cuatro días en la agenda y lo cansado que terminas tras varios días sin parar de caminar por esos larguísimos pasillos… me alegro mucho de haber venido.

 

Netexplo 2018Un año más estoy en París para asistir al Netexplo Innovation Forum, el evento anual que reúne a profesores de innovación de todo el mundo en la sede de UNESCO para analizar las tendencias y tratar de entender hacia donde nos dirigimos.

El observatorio de Netexplo funciona en forma de radar: los profesores que colaboramos con la iniciativa pedimos a nuestros alumnos de todo el mundo que localicen proyectos innovadores, por lo general con menos de dos años de antigüedad, que pueden ser desde startups a trabajos en departamentos universitarios, iniciativas en compañías consolidadas, etc. y los envíen para un primer filtrado, del que resulta una lista de preseleccionados sobre la que votamos. Finalmente, diez proyectos son expuestos en el foro en París, donde los asistentes votan en función de aquellos que les parecen más interesantes.

Este año venía con una agradable sorpresa: existe siempre una sana competencia entre los distintos profesores por ver quién consigue situar más proyectos en las fases finales, y este año, los ganadores han sido los alumnos de mi curso de Innovación en el International MBA de IE Business School. En la fase final, dos de los diez proyectos seleccionados, Wysker y Cataki, provenían de la selección hecha por mis alumnos, y el segundo de ellos, además, resultó finalmente ganador en la votación llevada a cabo entre los asistentes. En una entrada posterior los analizaré con algo de detalle. El detalle es meramente honorífico no es especialmente importante, tiendo a pensar que la cuestión es básicamente probabilística (este año enseñaba a dos grupos, y la composición de mi alumnado era enormemente diversa, con participantes literalmente de todo el mundo), pero siempre es agradable pensar que en una amplísima selección de alumnos de escuelas de negocios de todo el mundo, aquellos a los que tú enseñas y con los que trabajas para intentar transmitirles ideas y conceptos sobre innovación han sido capaces de contribuir de manera significativa. Thank you, class!

En mi participación este año me pidieron que diese mis impresiones en el escenario sobre 360ed, un proyecto precioso de edtech mediante el uso de realidad virtual y aumentada en Birmania, cuya fundadora, Hla Hla Win, graduada en Harvard, ha conseguido ensamblar un proyecto muy completo en un entorno tan aparentemente poco propicio como su país, en el que incluye no solo la participación de niños con terminales Android y visores de cartón, sino también un importante y fundamental capítulo de formación a profesores y de desarrollo de materiales.

Además, el las reuniones del Advisory Committee, en el que participo desde hace tres años, continuamos las conversaciones del pasado año sobre inteligencia artificial y machine learning, de las que ha surgido un libro, Thoughts on AI, en el que soy autor de un capítulo y del que proporcionaré algo más de información en cuanto esté disponible para su descarga.

Ahora, me voy a Les Échos para una sesión de resumen del evento. Pronto, más.

 

Bienvenidos a la era del ‘zero click’: los asistentes de voz se harán ubicuos - Cinco DiasDesde ya nada menos que el año 2007, convertido ya en un clásico que comenzó cuando era yo director del área, Marimar Jiménez pide colaboración a los profesores de Innovación y Sistemas de Información de IE Business School para escribir su artículo en Cinco Días sobre tendencias tecnológicas para el año que se inicia. Lógicamente, el artículo no pretende resaltar únicamente las cosas que surgirán durante el año, sino que intenta hacer una cierta proyección del ciclo de cada tecnología y su adopción, en un ejercicio más del tipo “de qué cosas hablaremos durante el año” basado en múltiples elementos (para mí, por ejemplo, resulta muy significativo el nivel de curiosidad y las reacciones de mis alumnos en mis clases, que incluyen desde universitarios o recién graduados hasta la alta dirección).

Este año se titula “Bienvenidos a la era del ‘zero click’: los asistentes de voz se harán ubicuos“, y además de yo mismo, han participado, por orden de mención, Julián de Cabo, Fernando Aparicio, Casimiro Juanes, Eduardo Pedreño, Kiron Ravindran, Elena Yndurain, Alvaro Arenas y Agustín Cuenca.

A continuación, la lista de puntos que envié a Marimar:

  • Logística de nueva generación: en diciembre de 2013, Jeff Bezos, en una entrevista, anunció que su compañía, Amazon, estaba estudiando el reparto con drones. En diciembre de 2016, lo convirtió en realidad, con unos pocos clientes y con un limitado número de productos, en las afueras de Londres. En 2018 veremos la popularización de este tipo de procesos logísticos, que algunos aún ridiculizan o creen ciencia-ficción, en una amplia variedad de aplicaciones, y no solo por el aire: también robots con ruedas o aplicaciones de otros tipos. La logística se convertirá en uno de los factores competitivos más importantes y decisivos, y quienes apuesten por ella, como Amazon o Inditex, irán un paso más adelante.
  • Vehículos autónomos: los vehículos autónomos de Waymo ya circulan en pruebas piloto sin conductor de seguridad en Phoenix, Arizona. En el primer trimestre del año se convertirán en un servicio de taxi autónomo sin presencia de conductores, y cobrarán por ello a quienes lo quieran utilizar. De manera inmediata, el servicio se lanzará en otras ciudades, y los taxistas se encontrarán con su verdadero enemigo, que no eran precisamente Uber o Cabify…
  • Vehículos eléctricos: el año 2018 será el de la consagración del vehículo eléctrico como la mejor opción, los gobiernos apostarán fuertemente por su popularización, y los usuarios se darán cuenta de que la autonomía ya no es un problema, sino que es más que suficiente para el 90% de sus necesidades. Los híbridos, en cambio, se revelarán cada vez más como un fraude de las empresas automovilísticas destinado a prolongar la vida del ineficiente motor de explosión.
  • Contenidos en 4K: los grandes eventos deportivos del año producidos en 4K elevarán la demanda para este tipo de televisiones, y harán que muchos se decidan a modernizarse en un elemento central del hogar que muy posiblemente aún sienten que casi acaban de comprarse…
  • Machine learning: más aplicaciones, más algoritmos, y cada vez más posibilidades de construirlos mediante procedimientos más accesibles. Si los años anteriores demostraron la solidez del machine learning como piedra angular del futuro, 2018 empezará a hacerlo cada vez más tangible… o cada vez más indispensable.
  • Asistentes de voz: cada vez más ubicuos, en cada vez más idiomas. La llegada de Amazon Echo con su Alexa al mercado español desencadenará la batalla en este segmento, y llenará nuestras casas de cacharritos a los que les pedimos desde la predicción del tiempo o las noticias, hasta que nos hagan la lista de la compra o nos pidan un vehículo…
  • Hologramas: la proyección y la representación en 3D, mediante gafas de realidad aumentada o directamente desde dispositivos especialmente diseñados para ello, perderá su componente de ciencia-ficción y empezará a verse como una interfaz con múltiples posibilidades, al tiempo que se consolida el mercado de realidad virtual.
  • Seguros sensibles al contexto: algunas aseguradoras comienzan a reducir sus tarifas a los conductores que conducen en modo autónomo, una tendencia que veremos cada día más. La conducción autónoma es intrínsecamente más segura, y muchas aseguradoras, sencillamente, ven la oportunidad de atraer a clientes más interesantes, proactivos y sobre todo, con menor accidentalidad. Del mismo modo, veremos a otras compañías apostar cada vez más por otros dispositivos de tipo IoT o wearables para incidir en el precio de sus seguros de hogar o salud.