Siempre tiene que haber un equilibrio entre lo importante y lo urgente. Pero luego están aquellos días donde te sale faena por todas las partes. El nivel de ansiedad aumenta a niveles desconocidos. Te enfrentas a urgencias por todas las partes y te bloqueas.

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Ahora bien. ¿Cómo suelo salir de esta situación? Intento calmarme, es obvio, pero necesario. Hay que pensar en la semana que viene donde el tema estará resuelto. No de forma milagrosa pero paso a paso. Así que empiezo.

  1. Gestionar incidencias que tienen implicaciones legales.

Lo más importante es hacer las cosas de forma correcta. Ningún dinero del mundo justifica ir a la cárcel en el peor de los casos. No te fíes únicamente de asesores y abogados. En asuntos graves asegúrate por varias partes.

  1. Atacar todo lo que tenga un impacto en el flujo de caja a corto plazo.

Lo que antes te hace morir como empresa es la liquidez o mejor dicho la falta de la misma. Todo lo demás no es relevante.

  1. Asuntos de trabajadores que requieren tu ayuda.

Sobre todo si son temas que preocupan a los que trabajan para ti. El activo más importante que tienes son tu gente. Incluso por encima de tus clientes.

Los clientes son complicados de conseguir pero son más fácilmente reemplazables que un buen equipo. O eso es por lo menos es mi experiencia. Cuídalos y trátalos lo mejor posible.