Uno de las principales ventajas de tener presencia en las redes sociales es que nos dan la posibilidad de interactuar con nuestras audiencia (que si hemos hecho bien los deberes coincidirá en gran parte con nuestro público objetivo en la web).

Uno de los KPIs que siempre me han parecido vitales a la hora de valorar cómo lo estamos haciendo en redes sociales es precisamente la interacción de nuestra audiencia.

Hoy tengo el gusto de contar con la colaboración de Andrés Muguira (de Question Pro), que nos va a contar cómo conseguir aumentar la interacción con nuestros seguidores en redes sociales. Te dejo con él 🙂


Construir tu marca usando las redes sociales no es tarea fácil, se necesita constancia, persistencia y una gran capacidad de análisis para ejecutar las acciones necesarias que ayuden a mejorar tus interacciones en línea.

Presta atención a las recomendaciones que hoy te compartimos pues seguramente te serán de mucha utilidad y te ayudarán a lograr tus metas en redes sociales.

Consejos para destacar en Redes Sociales

Sé relevante

Eres una  marca, es muy importante ser relevante al momento de difundir tu contenido en redes sociales porque te permite tener un mayor impacto y alcance, esto gracias a que las personas acostumbran a interactuar más con un contenido actualizado o de “último momento” que con uno que ya quedó en el pasado.

Además no debes de olvidar que cada plataforma social tiene un algoritmo que se encarga de difundir el contenido más nuevo de cada cuenta.

La relevancia muchas veces se puede alcanzar estando al tanto de los temas de moda del público o audiencia meta. Por ejemplo, si tu audiencia está en Twitter y estás enfocado en una localidad, será importante que te mantengas al tanto de lo que ocurre en tu entorno local para poder aprovechar los temas de moda y generar contenido de interés para esa misma audiencia.

Si bien, no se pueden vaticinar o predecir los sucesos de moda, si se puede crear un proceso que sistemáticamente esté al tanto y en búsqueda de la relevancia en los medios sociales. Un buen proceso que puedes adoptar es diariamente dedicar cerca del 10% de tu tiempo en observar las últimas tendencias del área en la que tu o tu empresa se están enfocando.

Hacer esto todos los días te va permitir estar actualizado con la información más importante y te va a permitir tomar decisiones y realizar estrategias o campañas que posteriormente se pueden transformar en mayor alcance, impresiones, interacciones, clicks y por supuesto, leads.

No publiques solo por publicar, considera el contenido que vas a compartir. Cerciórate de que tu contenido encaje en la estrategia de tu marca

Ser relevante implica no sólo estar actualizado y utilizar las tendencias de moda, sino que que tu audiencia debe percibirte como un líder en el sector y que cuentas con dominio y experiencia en el campo. Si te detienes a pensar por un momento, en quién confías más, si en una fanpage que tiene 115 fans o en una que tiene 32,400 será interesante la respuesta ¿no crees?

Es por eso que no debes olvidar que tu reputación siempre está en juego al compartir o difundir contenido en redes sociales, hay que tener especial cuidado sobre lo que se publica, recuerda que la audiencia le dará un valor no solo al contenido, sino que también se lo dará a la marca.

Uno de los principales elementos de cualquier estrategia de contenido en las redes sociales es desarrollar la reputación de tu empresa. En este sentido, el objetivo principal es generar contenido viral, así como mejorar la interacción con los usuarios.

Puedes hacerlo a través de videos que muestren las funcionalidades de tu producto o servicio, imágenes que capten la atención y el interés del usuario más fácilmente, e incluso transmisiones en vivo que permitan la interacción en tiempo real entre tu empresa y los usuarios de Internet.

Sé consistente

La disciplina supera el talento. No lo olvides.

Recuerda ser siempre constante en tus iniciativas, si tu audiencia te lee cada miércoles por la tarde, debes establecer un patrón difícil de romper, pero que te ayudará a alcanzar una mayor interacción.

Recuerda que los seguidores de tu marca son personas reales y buscan relacionarse con las demás personas y marcas. De ti depende fidelizar a tus usuarios con tu contenido, para eso, lo primero que tienes que hacer es estar presente y sobre todo ¡No ausentarse!

Actualiza tus estados de acuerdo a tu cronograma de publicaciones y de preferencia hazlo de acuerdo a la demanda de tu audiencia. Mantente al tanto de las tendencias monitoreando y haciendo uso de los hashtags o de las noticias que estén relacionada con tu sector. Hazte sentir y vuélvete un compañero en la web para tus seguidores.

La consistencia en redes sociales también es ser coherentes con nuestra marca

Pon atención también al perfil de tus cuentas, este debe proyectar a tu marca, sobre todo si estás pensando usar tus redes sociales como herramienta de ventas, porque un perfil correcto y bien estructurado te ayuda a generar la confianza de tus clientes.

Y por supuesto, la consistencia también debe de estar en el tono que utilices al momento de publicar tus mensajes, al determinar los horarios que te funcionan más para compartir tu contenido, la frecuencia en que lo harás, pero también debes ser consistente con el compromiso adquirido con tu audiencia para responder sus mensajes, dudas, comentarios o quejas, esto con el fin de reforzar la relación y la confianza de tus seguidores.

Además ser consistente no quiere decir que no debas ser flexible, al contrario, debes seguir experimentando y buscando mejores resultados. Si una táctica no te funciona prueba con otra, pero no confundas a tu audiencia, recuerda que debes crear una comunidad que te ayudará a incrementar tus ventas y a tomar las mejores decisiones para tu negocio.

Piensa que si ya te decidiste a hacer un buen trabajo en tus distintas redes sociales, debes tener paciencia y estar preparado porque es una labor que requiere constancia para obtener los resultados deseados.

Sé breve

Menos es más, hay que tenerlo siempre presente. Aunque debemos ser consistentes, no queremos abrumar a nuestros lectores. Haz publicaciones y actualizaciones fáciles de digerir, si estás por ejemplo en Facebook, actualiza con moderación.

No olvides que estamos rodeados de millones de mensajes, emojis, fotos, videos y que debemos lograr destacar de todo ese ruido. Si tienes la necesidad de compartir mucha información o links a otras páginas como tu sitio web, puedes recurrir más a tu cuenta de Twitter, ya que es el espacio ideal para hablar, participar y compartir información rápidamente. Pero aún así asegúrate de no postear de más.

Si tienes mucho más que decir, coloca tu contenido en un blog o newsletter, no en una actualización de estado.

Pregúntate ¿Qué necesitan conocer mis seguidores, qué información requieren? y publica contenido breve que se relacione con tu público objetivo, esto lo lograrás si los conoces y atiendes a sus necesidades.

A través de mensajes cortos debes lograr generar una reacción, una discusión o retroalimentación. Es muy importante que tu audiencia lea y comparta tus contenidos, por eso debe engancharlos, provocarles una emoción e invitarlos a la acción.

Sé social

Habla con la gente.

Escucha y comenta el contenido que otras personas publican. Muestra interés por lo que se está hablando y únete a la conversación. Nada te hará brillar más que escuchar e interactuar de manera significativa con los clientes. Al hacerlo, descubrirás lo que es importante para ellos y esa información es de gran valía si lo que quieres es llevar a cabo, por ejemplo, una investigación de mercados online.

Te invito a leer: Cómo realizar una investigación de mercados por redes sociales.

Otra manera de atrapar a tu audiencia es brindándole el mensaje correcto en el lugar indicado. Haz diversas pruebas y conoce cómo reaccionan tus usuarios de redes sociales a tus mensajes, esto te indicará si necesitas expandirte o cambiar a otras plataformas, ajustar el contenido que compartes o si debes mantener la estrategia que llevas a cabo .

Brinda contenido interactivo, esta es una de las tendencias más importantes en el marketing de contenido. Crea algo único, logra tener una retroalimentación directa que contribuya a generar nuevos públicos.

Sabemos que este tipo de contenido puede ser mucho más caro que la generación de contenido tradicional, y que a menudo requiere mucho más planificación y preparación para hacer algo que tenga el poder de permanecer más allá de los primeros clics, por ello debes de prestar especial atención al momento de crear este tipo de contenido para que cumpla con su propósito: construir relaciones exitosas.

Presta atención a lo que tus clientes están buscando para crear experiencias interactivas que satisfagan sus necesidades y produzcan un efecto específico en la mente de los consumidores.

Si los mensajes en redes sociales y otros contenidos no abordan temas que la audiencia considera significativos y que valen su tiempo, no lo leerán y no volverán a consultar tu contenido en el futuro.

ISi los mensajes en redes sociales no abordan temas significativos, no volverán a consultar tu contenido.

Sé útil

Una vez que te has comprometido y has escuchado a tus seguidores, estás en una posición de poder satisfacer sus necesidades.

Además de publicar cosas que son de valor o interés para tus seguidores, podrás ajustar los productos o servicios para solucionar las necesidades que has descubierto con las interacciones que tuviste en tus redes sociales.

Solamente debes de tener cuidado, y rescatar aquellas interacciones significativas que ocurren orgánicamente, y que te proveen de información o datos que te ayudarán al crecimiento de tu negocio de la mano del cliente.

Las acciones que vayas a realizar derivadas de esta interacción constante deben aportar valor no solo a tu compañía, sino también a tus seguidores que han creado lazos de confianza con tu marca, producto o servicio.

Sé respetuoso

Al momento de estar interactuando en las distintas redes sociales, puede ser muy tentador involucrarte de más con tus seguidores y perderles el respeto. Por ello es mejor dirigirse a la audiencia con amabilidad, pero esto tampoco significa que debas ser demasiado serio. Simplemente hay que tener especial atención para no invadir su territorio y hacerlos sentir incómodos.

Cuando un contenido, conversación o pregunta no sea relevante para toda la comunidad, o si la información que deseas compartir es para una sóla persona, considera mejor mandarle un mensaje directo, correo electrónico o hacerle una llamada telefónica. No haga preguntas demasiado personales.

Ten en cuenta que ser descortés puede dañar la reputación de tu marca. Por ello es importante tener estrategias diseñadas para actuar ante situaciones determinadas. Esto evitará reacciones fuera de lugar y por lo tanto sabrás actuar correctamente sin dañar la imagen de tu negocio. Una de las formas más sinceras de respeto es escuchar lo que otros tienen que decir.

Sé creativo

La creatividad es inventar, crecer, tomar riesgos, romper reglas, cometer errores y divertirse. Si quieres llamar la atención fomenta tu creatividad. Tanto al momento de organizar algún tipo de dinámica, como con las recompensas que piensas ofrecer para animar a las personas a interactuar e incluso lograr promover tu marca, producto o servicio.

Se necesita inspiración y un poco de locura para generar campañas únicas que puedan sobresalir entre la gran cantidad de mensajes que se comparte hoy en día. Por ello, hay que crear historias significativas y convincentes, pero sobre todo, tener retroalimentación de la gente, esto nos ayudará a crear un mejor contenido y tener una presencia influyente en las diversas redes sociales.

Hay que ser perspicaz para compartir ideas creativas y comprender lo que la gente quiere; conocer sus verdaderas necesidades para lograr acercarnos a ellos de la mejor manera. No olvides que debes de ofrecer siempre lo mejor.

Tener a tu audiencia cautiva puede ayudarte más adelante, por ejemplo a participar en algún tipo de investigación de mercado, o a formar una muestra significativa que te ayude a resolver alguna encuesta online.

Te invito a leer: El rol de las encuestas online en la toma de decisiones


Aumentar las interacciones en Redes Sociales

No me cabe duda de que con estos 7 consejos conseguiremos incrementar el número de interacciones de nuestros seguidores en redes sociales, pero también nuestra visibilidad y presencia en nuestra comunidad.

¿Tienes tu algún otro tip que resulte especialmente efectivo para promover la participación de tus seguidores en redes sociales? Te espero en los comentarios y me lo cuentas ¿vale?

- Un artículo original de El Blog de Jesús Pernas

IMAGE: Welcomia - 123RF

El gobierno egipcio medita exigir a las plataformas de transporte urbano como Uber o Careem que radiquen sus servidores dentro del país y que compartan los datos de sus apps en tiempo real con los organismos públicos encargados de la seguridad, lo que permitiría a uno de los gobiernos más agresivos en la represión de todo tipo de disidencia conocer con todo detalle y en tiempo real por dónde se desplazan los usuarios, sus hábitos, etc.

La deriva hacia la cibervigilancia del gobierno egipcio tras la llamada Primavera Árabe ha sido una de las más acusadas en todo el mundo: la creación por decreto de un High Council for Cyber Security dedicado teóricamente a monitorizar la seguridad del país en la red, pero aparentemente mucho más dedicado a tratar de luchar contra el activismo y la disidencia política, ha levantado todo tipo de alarmas al ser capaz de reunir datos sobre la localización y desplazamientos de cualquier ciudadano monitorizando sus smartphones a través de las compañías de telecomunicaciones, y su presencia y participación en redes sociales.  Redes y servicios como el Free Basics de Facebook han sido bloqueados en el país por problemas a la hora de entregar información al gobierno, que justifica sus esfuerzos en la supuesta necesidad de “parecerse a lo que hacen gobiernos de otros países”.

Para Uber, que lucha una dura batalla por la expansión en la zona con competidores como Careem, fundada en Dubai por dos ex-consultores de McKinsey y que cuenta con participaciones importantes de compañías como Saudi Telecom o Rakuten, Egipto, con sus 93 millones de habitantes y con un nivel bajo de posesión de automóviles, es un mercado fundamental. Pero dar acceso a un gobierno obviamente implicado en actividades represivas a la información en tiempo real de los desplazamientos es algo sin precedentes para la compañía, que obviamente contribuiría a una percepción de colaboracionismo y que fomentaría la sensación de que el gobierno controla todo lo que se mueve. De nuevo, un ejemplo claro de la mentalidad de determinados políticos: un nivel de vigilancia de ese tipo no permite evitar actividades de terrorismo, que al saberse vigilados por esa vía optarán simplemente por otras, pero sí vigilar a toda la población, en un ejercicio claro de actitud antidemocrática y totalitaria.

Independientemente de lo que Uber haga o deje de hacer en este caso, comparar el ejemplo de Egipto con el recientemente comentado de Theresa May en el Reino Unido proporciona un contexto adecuado de lo que debería ser aceptable e inaceptable en una democracia. El dilema de la vigilancia es, sin duda, uno de los más actuales que pueden discutirse en la interfaz entre tecnología y sociedad: mientras muchos siguen pensando que cuantos más datos de la actividad de los ciudadanos sea capaz de tener el gobierno de turno, y recurren cada vez más a herramientas propias de la ciberdelincuencia para acceder a ellos, la gran verdad es que eso solo permite monitorizar a la parte de la población que no tiene ninguna intención de cometer un atentado, mientras que los que sí lo pretenden son, en la mayoría de los casos, capaces de permanecer al margen de este tipo de sistemas. Ensayos llevados a cabo por expertos en machine learning parecen sugerir que para prevenir el comportamiento terrorista, en realidad, basta con datos mucho más básicos de los ciudadanos, datos que cualquier gobierno tiene razonablemente en su poder. Frente a la obsesión con la cibervigilancia y el control de toda la ciudadanía, un poco de analítica y un mucho de sentido común.

Vigilarnos a todos no es la solución para evitar las malas intenciones de unos pocos. Egipto, con sus numerosos casos de represión y de activistas y bloggers encarcelados, no es un caso que podamos considerar en modo alguno positivo para nada, ni una historia de éxito de ningún tipo en la lucha antiterrorista. Y sin embargo, Theresa May y otros aspiran a convertirse en algo similar. Para hacérselo mirar.

 

App AENAEs un tema que me fascina: ¿por qué en tantas ocasiones se hacen las cosas mal cuando podrían, prácticamente por el mismo esfuerzo, hacerse razonablemente bien? En la ilustración, la app oficial de AENA: un intento de facilitar algunos trámites y de agilizar la distribución de información en un aeropuerto.

En teoría, la app de AENA puede facilitar la vida al viajero en numerosas ocasiones. Puedes averiguar si hay una tienda o un restaurante determinado en el aeropuerto, ver detalles de un vuelo, saber a qué cinta llega tu equipaje, situar la sala VIP o comprar un pase de acceso a ella, hacer una reserva de parking o pagarlo. La propuesta parece clara: toda la información necesaria para ese tipo de cuestiones habituales en un aeropuerto está disponible en algún punto del mismo, en alguna pantalla o en algún mapa, y la contribución de la app únicamente es ponértelo en la palma de la mano, amén de algunas otras posibilidades en este momento no utilizadas, como su posible valor como canal comercial para la recepción de ofertas comerciales, promociones, etc.

Salvo que, por alguna razón, nadie se preocupe de comprobar su usabilidad. Pongamos el ejemplo del pago del aparcamiento: si aterrizas en un aeropuerto, la posibilidad de pagar el aparcamiento desde una app parece muy conveniente, dado que no te van a faltar tiempos muertos para ello – el rato que pasas esperando salir del avión, el que tardan en salir los equipajes, etc. – y porque puede evitarte tener que hacer cola en una máquina o ventanilla, habitual dado que no eres el único que llega a esa hora en un avión. Dimensionando bien los tiempos, se puede perfectamente aspirar a pagar el aparcamiento mientras esperas el desembarque o la llegada del equipaje, y salir directamente para sentarte en tu coche ahorrándote otros pasos adicionales.

Sin embargo, la teórica propuesta de valor de la app se convierte en un desastre cuando compruebas detalles aparentemente nimios, pero producto de un mal diseño: la app no solo es incapaz de almacenar cuestiones como la matrícula de tu vehículo o, peor, los datos de la tarjeta de crédito, sino que, además, impide el copiado y pegado del dato desde otras apps en el campo correspondiente. ¿A qué clase de genio se le ha ocurrido algo así? Por lo visto, AENA pretende que vayas por un aeropuerto con el smartphone en una mano, la tarjeta de crédito en la otra (y la maleta imagino que colgando del cuello, sujeta con los dientes o alguna alternativa similar) cada vez que pretendas ahorrarte el paso por la máquina de pagar el parking o por la ventanilla correspondiente. Y además, impide incluso la posibilidad de que tomes los datos de otra app segura, como un gestor de contraseñas, y los pegues en el campo correspondiente. Nada, teclearlos es la única alternativa. Agradezco a AENA la preocupación por el desarrollo de mi retentiva: ya han conseguido que me sepa de memoria el número, la fecha de caducidad y el CVV de mi tarjeta. Pero francamente, no lo necesitaba en absoluto, podía vivir sin ello perfectamente bien.

Es simplemente un detalle, pero no es en absoluto trivial: una empresa pública paga el desarrollo de una app con el dinero de todos, una app con el potencial de eliminar una cierta fricción en el paso por un aeropuerto, pero descuida detalles de usabilidad tan básicos, que utilizarla termina siendo un martirio para el usuario. ¿Qué necesidad hay de hacer las cosas mal, cuando cuesta diferencialmente tan poco hacerlas bien? ¿Hay algún directivo en AENA “encantado porque somos muy modernos y tenemos una app” pero que no se ha preocupado de utilizarla para entender lo incómodo y lo absurdo que resulta?

No tengo ninguna vocación de dedicar una entrada “para afear el caso a AENA”, que además, sin duda, ni se inmutará por ello, sino utilizarla como ejemplo para tantos otros errores en desarrollos similares. En mi experiencia, ese tipo de cuestiones son mucho más habituales de lo que parece. Directivos que se preocupan por poner una X en la casilla correspondiente, “app: conseguida”, pero que prescinden de la atención al detalle que caracteriza un desarrollo razonable, una funcionalidad mínimamente atractiva. ¿En cuántas ocasiones nos encontramos con detalles de ese tipo, simplemente porque los directivos correspondientes no se han parado simplemente a utilizar como usuarios en condiciones reales aquello que decidieron desarrollar?

La atención y las relaciones con el cliente son, en muchísimas ocasiones, una cuestión de orientación al detalle. No lo hagas mal por culpa de ellos.

 

IMAGE: Mykhaylo Palinchak - 123RFMi columna en El Español de esta semana se titula “El error de Theresa May” (pdf), y habla sobre la dirigente conservadora británica que acaba de ver esta noche cómo su adelanto electoral se traducía en una pérdida clara de votos y escaños que resulta en una situación de “parlamento colgado“, y sobre su trasnochada visión con respecto a la seguridad.

Hay muchos dirigentes políticos que pretenden adoptar una posición dura con respecto al terrorismo. Ese tipo de posiciones son habitualmente jaleadas por unos seguidores que buscan algún tipo de “magia”, de solución a sus problemas de inseguridad ciudadana, de actitud de “hermano mayor que te protege”. El problema es que ese tipo de soluciones duras, por mucho que algunos puedan pensar, no siempre son necesariamente las más acertadas. Cuando además, esas supuestas medidas duras se convierten en una manifiesta pérdida de derechos de los ciudadanos, la cuestión se vuelve todavía más compleja, porque era precisamente esa pérdida de derechos, esa situación de privación de libertades básicas y esa erosión de los derechos humanos lo que los terroristas pretendían conseguir. Si, para terminar de estropear el tema, algunas de esas medidas no sirven para nada y revelan un desconocimiento total del funcionamiento de la red, la cosa termina por prácticamente descalificar a un político. O debería.

Theresa May reaccionó al último atentado en el puente de Londres con un enough is enough y unas declaraciones en las que afirmaba que “si las leyes de protección de los derechos humanos interferían en el control del terrorismo, las cambiaría“. Unas declaraciones en tono duro que pretendía que sirviesen para elevar su popularidad, en la línea de otros tantos políticos británicos conocidos por adoptar posiciones duras en momentos difíciles. Sin embargo, las ideas de Theresa May tienen un problema: el primero y más evidente, que las cosas no terminan cuando la política de turno dice “enough is enough”, sino cuando se buscan soluciones genuinas y reales a los problemas. Es muy posible que el problema actual no tenga una solución clara, o incluso que se esté planteando en esos términos por vez primera en la historia, pero lo que decididamente no va a solucionarlo es el enésimo intento de incrementar la vigilancia y el control en la red.

Nunca en la historia hemos vivido un momento en el que las estrategias de los terroristas experimentasen una disminución tan brutal de las barreras de entrada. Las necesidades de comunicación y coordinación para llevar a cabo un atentado terrorista hoy son absolutamente mínimas: la acción puede llevarse a cabo con un simple vehículo alquilado o robado, con un cuchillo de cocina o hasta con un martillo. Esta estrategia de “terrorismo low cost” convierte en inútiles muchas de las estrategias de control utilizadas hasta el momento, y decididamente, hace que cualquier idea de vigilancia sobre aquellos que tienen en su casa un cuchillo de cocina o un martillo sean directamente ridículas, porque todos tenemos uno y sabemos, eventualmente, como utilizarlo. No es preciso entrenamiento ni coordinación alguna para empotrar un coche contra una multitud o para liarse a martillazos con un policía, y tratar de ejercer un control sobre ello sería directamente absurdo, además de, en caso de intentarse, suponer una pérdida injustificada de libertades para todos los ciudadanos.

Con la red pasa absolutamente lo mismo: pretender controlar lo que circula por la red o exigir puertas traseras a las aplicaciones de comunicación es directamente estúpido, algo que solo se le ocurriría a quienes no entienden la red. Simplemente, no sirve para nada, y en cambio, genera una erosión completamente inaceptable en las libertades y derechos de los ciudadanos. No sirve para nada, en primer lugar porque la variedad de herramientas y métodos de comunicación cifrados de manera inaccesible a disposición de los terroristas es ilimitado, y en segundo, porque realmente, para la comunicación que necesitan de cara a la preparación de un atentado, podrían llevarla a cabo mediante soluciones de tan baja tecnología como palomas mensajeras o señales de humo. Mientras May y los suyos se dedican a presionar a las compañías tecnológicas para que les entreguen puertas traseras que debilitan la seguridad de sus productos y que acabarían inexorablemente en manos de delincuentes, los terroristas seguirían comunicándose mediante una llamada de teléfono, un grito o una piedra lanzada a una ventana. La idea de “controlar internet para prevenir el terrorismo” no tiene sentido, y revela, además, un nivel de ignorancia brutal. Y como bien decía el gran y tristemente fallecido Aaron Swartz, “ya no es adecuado no entender cómo funciona internet”: la disculpa de que esas tecnologías no existían cuando tú naciste o estudiaste ya no funciona, no te excusa de nada. Si eres político, tienes que entender que internet se ha convertido en un elemento central de la vida que no puedes permitirte ir por el mundo tomando decisiones sin entender cómo funciona, porque eso te convierte, como mínimo, en un peligro. O en un idiota, como aquel patético infantilismo de Donald Trump que pretendía “llamar a Bill Gates para que cerrase internet“. No, con esos mimbres no se puede hacer ningún cesto. 

Theresa May y todos esos políticos que no entienden la red son parte de una generación trasnochada de dirigentes que deberían pensar en jubilarse o en dedicarse a otra cosa con menores niveles de responsabilidad sobre la vida de los ciudadanos. O, por qué no, en estudiar un poco y aprender, que no es tan complicado ni tan implanteable, muchos directivos de edades similares a la de Theresa May lo hacen constantemente. La solución al terrorismo podrá venir de muchos sitios, pero jamás vendrá de un incremento en el control de la red. Eso solo sirve para vigilarnos a los que no somos terroristas. Con esas estrategias, el terror siempre gana.

 

IMAGE: Somartin - 123RFHoy en participado en una mesa redonda sobre el vehículo autónomo en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Deusto (pdf), con motivo de su 40 aniversario, junto con la directora de tráfico del gobierno vasco, Sonia Díaz de Corcuera; el magistrado de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco; y el director técnico de AIC y ACICAE, Mikel Lorente. La mesa venía después de una presentación de Leyre Olavarría, directiva de Seat, sobre el vehículo conectado.

¿Dónde se centró el grueso de la discusión? Muy sencillo: en los plazos. Tras las primeras intervenciones que hablaban del vehículo autónomo como un futurible, la mía se centró directamente y de manera vehemente en el hecho de que el vehículo autónomo no es futuro, sino presente, y que cualquiera que lo contemple en términos de futuro se equivocará.

Para ello, apoyé mi intervención con un dato fundamental: las cifras de disengagements de Waymo en el año 2016, que pasaron de 0.8 a 0.2 cada mil millas. Mientras la industria aún se plantea avanzar despacito por los niveles de autonomía desde el 2 al 5, resulta que hay una compañía (y algunas otras) que ya ha conseguido que un vehículo circule solo la inmensa mayoría del tiempo, y que el conductor que está al volante solo tenga que tomar el control una vez cada varios miles de kilómetros. Pero curiosamente, cuando muestras estas cifras ante muchas personas, lo que hacen es la jugada del avestruz: enterrar la cabeza en la arena, decir que no es posible, y volver al escenario en el que se encuentran seguros. Eso me ha ocurrido con diversos competidores de la industria de la automoción, con políticos, con instituciones y con todo tipo de audiencias, hasta el punto que lo considero ya un problema de percepción. Por alguna razón, nos negamos a aceptar que una máquina pueda conducir mejor que nosotros, y nos obligamos a pensar en términos de ciencia-ficción y a negar la evidencia palpable de que una flota de varios cientos de vehículos ha conseguido recorrer durante el año 2016 nada menos que 635,868 millas en conducción autónoma, el 97% del total recorrido por toda la industria, y con un ser humano tomando el control únicamente cada varios miles de kilómetros. Eso, a todos los efectos, se llama conducción autónoma. Y no va a ocurrir en el futuro, ni dentro de muchos años, ni es ciencia-ficción: está ocurriendo ya, mientras la industria tradicional se afana por pasar de nivel 2 a nivel 3.

Esa, y no otra, es la razón de que las marcas de automoción tradicionales hablen de escenarios como el 2030, mientras Waymo, Tesla, Uber y otras hablen de diez años antes. No tengo ninguna vocación por parecer un gurú ni por demostrar retroactivamente que acerté en mis predicciones, si en 2020 no puedo, en un número significativo de ciudades, solicitar un vehículo completamente autónomo mediante una app y que me lleve a otro pounto de la ciudad, tendré que desdecirme y que explicar cuáles eran los elementos que tenía para suponerlo. Pero si con mi vehemencia consigo que algunos de los actores implicados pise el acelerador – nunca mejor dicho – y se plantee que existe esa posibilidad y que debe prepararse para ello, daré la pérdida de prestigio por muy bien empleada. Cuando uno se dedica a escribir sobre el futuro, es imposible, frustrante y absurdo interpretar eso como una especie de quiniela o lotería para la que compras un billete: lo que tienes que intentar es interpretar las señales del mercado de la mejor manera posible. Y mi escenario, desde hace bastante tiempo, sigue siendo 2020, así me he hartado de decirlo y escribirlo en multitud de sitios, y en ese año no van a faltar personas que me lo recuerden, para bien o para mal.

El 2020 no es ningún número cabalístico ni mágico. No es el resultado de ningún tipo de información privilegiada, sino simplemente, lo que surge de las proyecciones de difusión y adopción tecnológica. Lo que ves cuando te planteas la evolución del modelo de negocio de alguno de los grandes actores implicados – alguno de los cuales tendría muy difícil sobrevivir si esa cifra no se cumple – y la manera en que dibujan sus escenarios aquellos a los que otorgas verdadera credibilidad, que en escasísimos casos son personas de la industria de la automoción convencional. Porque cuando tiene lugar una disrupción tan importante como esa, es verdaderamente raro que los que acierten con sus tiempos sean los que trabajaban en la industria que la experimenta. Esos siempre apuestan a plazos más largos, a una continuidad a prueba de bomba, e incluso al recurso a non-market strategies como la acción de lobbies o argumentos legislativos de diversos tipos para intentar evitarlo. En este caso, ni eso funciona: hablamos fundamentalmente de detener la sangría de vidas humanas que resulta del modelo actual de conducción, de manera que quien se interponga en la adopción de la conducción autónoma tendrá claro que estará siendo responsable de miles de muertos en las carreteras. Con eso por delante, a ver quien detiene una tecnología a la que, claramente, le ha llegado su momento.

Mientras tanto, preparémonos. Los afectados van a ser muchos y muy variados, en todos los sentidos y en todos los puntos de la cadena de valor. La llegada del vehículo autónomo se asociará con otro cambio dimensional: el hecho de que los usuarios no vayan, salvo excepciones, a poseer esos vehículos, sino a utilizarlos como servicio. De nuevo, todo apunta a ese escenario: las búsquedas de partners de las marcas de automoción más visionarias, la planificación de la movilidad en las ciudades y la comparación entre el llamado city hell y el city heaven, y la estrategia de las marcas según vayan viendo el devenir de los hechos. Un auténtico tsunami para compañías de automoción, para taxistas y camioneros, para aseguradoras, para ayuntamientos, para estados y para usuarios. Los tsunamis son, por lo general, muy poco selectivos. Si pensáis que os va a afectar… actuad en consecuencia.