Eso es lo bueno del marketing online. No hay obligaciones sino más bien opciones. No hay que agobiarse sino centrarse en hacer pocas cosas bien. Para algunos este mensaje no llega a interpretarse del todo bien. Puede también que se queda corto.

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Como en todo en la vida hay algunos valientes. No les da miedo nada. El hecho de que haya tantas opciones para ellos no es algo que les genere ansiedad sino les da más bien ilusión de ir probando una cosa tras otra.

Tal como dice el título “no abras un blog o una cuenta de Twitter” puedes seguir de forma infinita con la lista. No abras una cuenta de Instagram, de Pinterest, no hagas un canal de Youtube, etc. Como hacer todo esto (uno mismo) sale gratis pues se prueba.

¿A qué voy con esto? Hay muchas cosas que no se tienen en cuenta:

  • Tu tiempo vale dinero por lo que también es una inversión. Valora muy bien a qué se lo dedicas.
  • No existen resultados rápidos, trabajar un canal requiere tiempo y dedicación. Esto es una maratón no un esprint.
  • Abandonar el blog o el Twitter genera la sensación de proyecto abandonado. Es la peor imagen posible que se puede dar.

En resumen: es mucho mejor dedicarle tiempo de forma continúa a pocas cosas que querer hacer ruido con todo. En lo que se hace tiene que haber algo sagrado. Y es imposible aplicar esta filosofía de trabajo a todo.

Tengo un problema. Soy bastante disperso. Cada día se me ocurren negocios nuevos que se podrían montar. Es una de las razones por las que regalo muchas de estas ideas porque es imposible que les saque provecho a todas.

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Es un lujo poder permitirme perder el tiempo de vez en cuando investigando este tipo de cosas. Los emprendedores de media solemos ser creativos. Las ideas pocas veces son el problema sino más bien lo contrario. Nos sobran.

Me he dado cuenta que justo esto puede ser el problema de muchos emprendedores novatos. Son tan dispersos como yo. Si estás empezando y tienes ganas de lanzar algo esto siempre te va a impedir de dar el primer paso. Estás continuamente “preocupado” por dejar sin atender una idea que podría petarlo.

Déjame que te ayude aquí. La idea no vale. Está todo en la ejecución. No te cuento nada nuevo y probablemente no es la primera vez que lo escuches. Esta vez quiero que te lo tomes en serio. Céntrate en una cosa ya y persíguela al menos durante un año.

Tengo una teoría de los pequeños pasos que consiste básicamente en no empezar con la visión final en mente (por lo menos no en el día a día), sino más bien con cosas pequeñas concretas que puedes hacer: crear contenidos, darle vida a perfiles en redes sociales, montar una web, captar visitas de tu público potencial, etc.

Todo estos pasos no representan al 100% tu idea final pero demuestran que ya estás en marcha y que realmente te lo estás tomando en serio. Además el coste es cero (o casi). Tienes que invertir tu tiempo, eso sí pero no hará falta dejar el trabajo y asumir un riesgo total desde el principio. A la hora de emprender hay que utilizar la cabeza.