IMAGE: Creative Commons Zero - CC0Cunde la alarma en la industria del e-mail marketing: la inmensa mayoría de los correos electrónicos que han enviado a sus bases de datos para cumplir con el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) son eliminados o enviados a la carpeta de spam sin siquiera abrirlos, o peor aún, aprovechados para eliminar la suscripción, y prácticamente nadie contesta en modo afirmativo para pedir que lo mantengan en una lista. El resultado es que la industria está a punto o bien de tener que dar de baja en torno al 80% de los integrantes de sus bases de datos, o bien se arriesgan a multas considerables, de hasta veinte millones de euros o el 4% de sus ingresos mundiales, si mantienen en esas listas a aquellos que no han contestado afirmativamente solicitando la inclusión.

¿Sorpresa? La realidad es que esa alarma que cunde en la industria del e-mail marketing es auténtica música celestial para todos. ¿De verdad alguien pensaba que una persona en su sano juicio iba a contestar a un correo de ese tipo, de los que hemos recibido cientos en los últimos meses, pidiendo ser mantenido en una lista en la que, en la inmensa mayoría de los casos nunca solicitó estar? Salvo aquellas newsletters o listas en las que uno realmente se ha apuntado de manera voluntaria, que son habitualmente pocas, lo normal es que borres el maldito correo, lo envíes a spam, o aproveches que te proporciona una opción para darte de baja. La industria del e-mail marketing es lo peor: prácticamente ninguno de sus participantes se salva del conjunto de malas prácticas e infracciones que han convertido nuestros buzones de correo en un martirio incesante durante años. Si esa industria quiebra en su totalidad, será tan maravilloso que hasta me cuesta creerlo. Hablamos de una industria que esperaba facturar en torno a los 22,000 millones de dólares en 2025… si esa facturación desaparece, si esa industria muere en su totalidad consumiéndose entre las llamas del infierno, serán muy, pero que muy buenas noticias para todos.

Hablamos de compañías que han retorcido la legalidad hasta el límite para poder seguir torturándonos. Que han recolectado correos electrónicos mediante crawlers en la web, que han comprado y vendido listas a diestro y siniestro, que se han apropiado de direcciones de correo de personas que nunca pidieron ser incluidas en ninguna lista y que simplemente rellenaron sus datos en formularios pidiendo información, que han incluido a miles de personas en listas en las que jamás quisieron estar simplemente por considerarlos influencers, o que han ignorado deliberadamente las peticiones de baja de usuarios desesperados por la continua avalancha de basura. En mi correo tengo mensajes de compañías en los que he utilizado el enlace para darme de baja cada vez que los he recibido, semana a semana o mes a mes, ya por pura cabezonería, y aún así, han seguido llegando constantemente, sin ninguna interrupción en su cadencia. Es, sencillamente, eso: la industria de la basura, de una basura asquerosa y pestilente que, desgraciadamente, ha generado grandes fortunas debido a una inacción total de unas autoridades competentes que, durante muchos años, han sido autoridades incompetentes.

Si has estado ignorando todos esos correos electrónicos sobre GDPR, borrándolos sin abrirlos o aprovechándolos para darte de baja, estás de enhorabuena: habrás contribuido a eliminar a algunos de los mayores y más asquerosos depredadores de la red. Quienes de verdad tenían una base de datos para enviar correo compuesta por personas que, de manera consciente e informada, habían introducido su correo electrónico con el fin de recibir una información, no han tenido que enviar ningún mensaje de ese tipo. Si han enviado uno de esos mensajes es, sencillamente, o porque estaban mal informados y no sabían lo que estaban haciendo, o porque no tenían la conciencia tranquila: en algún momento compraron listas de direcciones a algún broker sombrío, o introdujeron en esas bases de datos a quienes no debían introducir, a quienes no se lo habían pedido específicamente.

Si la industria del e-mail marketing desaparece en su totalidad, bien desaparecida estará. Porque, aunque el incesante abuso nos llevó a aceptarla como “un mal necesario”, en realidad, nunca debió existir. No, no me vale eso de “nosotros hacemos e-mail marketing, pero lo hacemos bien”: para empezar, el correo electrónico no debería ser un canal comercial, y mucho menos un sitio en el que vale todo y se puede enviar basura a quien no la ha solicitado. El e-mail marketing debería pasar a la historia, como la venta a puerta fría o el marketing telefónico. El correo electrónico debería ser una herramienta de comunicación entre personas, no un enorme río de basura electrónica destinada a acabar en la carpeta de spam y que basa su eficiencia en unos costes mínimos. La conclusión es muy clara: el mejor e-mail marketer es el e-mail marketer muerto, y por fin estamos viendo un reglamento que, al menos en algunos aspectos, parece estar cumpliendo su función. Un reglamento que provenía de un clamor popular, de prácticamente una situación de alarma social, que sin duda estaba más que justificado. Si de verdad consigue eliminar una buena parte de la basura que recibimos en nuestros buzones de correo y nos da una herramienta para denunciar eficazmente a quienes, a pesar de todo, sigan enviándola, ya estará suficientemente justificado. Ahora, y lo apunto como idea, deberíamos plantearnos llevar GDPR al mundo físico: prohibir el buzoneo, el parabrising, el reparto de folletos por la calle y demás canales de marketing basura que ensucian nuestras ciudades y llenan nuestros buzones, y poder sancionar duramente a los anunciantes que lo practiquen con un 4% de su facturación. En la muy necesaria reinvención del marketing en el futuro, esperemos que, al menos, saquen la caspa y la basura.

 

IMAGE: Benoit Chartron - 123RFEl uso del correo electrónico en entornos corporativos es aún enormemente habitual, a pesar de sus enormes desventajas e ineficiencia con respecto a los entornos colaborativos. Las organizaciones en las que el grueso de las comunicaciones internas se desarrollan mediante correo electrónico suelen ser lentas y pesadas, y sus trabajadores tienden a tener la sensación de que si tuviesen que contestar a todos los correos electrónicos que reciben, no harían otra cosa en su día a día más que contestar correos electrónicos. Las excusas habituales no funcionan: el correo electrónico es un asesino de la productividad, y algo que sin duda define el nivel de modernidad y adaptación a los tiempos de las compañías.

Cuando además combinamos este tipo de entornos con malas prácticas, de esas a las que aparentemente nadie aplica la mínima inteligencia necesaria como para cuestionarlas, la situación se vuelve todavía más ridícula. En muchas organizaciones, el abuso del CC convierte el uso del correo electrónico en una trampa mortal acumulativa: cuanto más elevada es la posición de un directivo en la pirámide, más personas tienden a poner su dirección en el campo CC “para que esté informado” o “para que quede constancia”, lo que, lógicamente, termina por resultar en un absurdo e insostenible colapso de recursos. Si además añadimos el uso de email disclaimers, un vago conjunto de avisos legales, políticas de privacidad, avisos del uso de antivirus y exenciones de responsabilidad, añadidos de manera automática a todos los correos salientes, la cuestión se convierte en un absurdo conceptual, y en algo verdaderamente incómodo cuando intentamos revisar un hilo de conversación.

El uso de los email disclaimers ha sido discutido hasta la saciedad en numerosas ocasiones: además de resultar incómodos, su valor legal es completamente discutible y cuestionable. No se conocen prácticamente casos en los que el uso de un email disclaimer al pie de un correo haya servido para algo realmente importante en términos legales, y en general, se consideran una práctica molesta, incómoda y que simplemente se mantiene ahí por el exceso de celo de una serie de psicópatas en departamentos de asesoría jurídica. No sirven de nada, simplemente ocupan espacio, y cada vez más, transmiten la imagen de una compañía anticuada, envarada y ridículamente inadaptada al tiempo que le ha tocado vivir. Haz una prueba: si acudes a tu departamento de asesoría jurídica a preguntar por qué diablos se sigue añadiendo esa sarta de estupideces al final de cada maldito correo electrónico que sale de cada empleado de la compañía y te contestan argumentándote sobre su necesidad, cambia de asesores jurídicos. Ganarás mucho.

Otra práctica habitual, esta de cara al uso del correo electrónico en la comunicación externa, es el uso del no-reply. Envías un correo a un cliente o prospect, posiblemente parte de una campaña de email marketing, pero lo haces desde una dirección del tipo [email protected] Es decir, que tú molestas a quien está al otro lado enviándole tu mensaje, pero si esa persona resulta estar interesada o te quiere contestar con alguna pregunta, duda o cuestión, la obligas, en lugar de a hacer lo que sería natural en el uso del correo electrónico, que es utilizar el botón de responder, a ponerse a buscar cuál es la manera en la que tiene que proceder si quiere que le hagas caso y evitar que su mensaje termine perdido en el limbo. Ehhh… ¿perdón? ¿No hay algo completamente absurdo en todo esto? Vamos a ver: si me envías lo que sea, dame todas las facilidades que puedas para que conteste, sea de la manera que sea, y particularmente, no me prives de la que seguramente me resulta más cómoda. Eso de “te envío algo pero no me contestes”, cuando existen todo tipo de soluciones técnicas para evitarlo, no es que sea del siglo pasado y de empresas unidireccionales… es que es directamente del género idiota, una práctica que debería ser eliminada.

Añadir un logotipo en forma de fichero gráfico como firma al final de cada correo electrónico – o peor, un montón de botones sociales cada uno en su propio archivo de imagen –  es, como tal, otra mala práctica. Por mucho que, en general, el ancho de banda ya no sea un factor limitante, añadir un fichero gráfico es algo incómodo, que obliga al receptor a recibir unos bits completamente inútiles, y que además, confunde las posibles búsquedas posteriores cuando se intenta localizar algún documento adjunto. Lo correcto en la comunicación mediante correo electrónico es añadir al final, en modo texto, los detalles de contacto de quien envía el mensaje que se desea que el receptor pueda tener, sea el teléfono, la dirección u otros, pero sin más, sin lujos gráficos. Si el departamento de marketing insiste en que el logotipo es monísimo, que se han gastado una pasta en el diseño y que hay que sacarlo a pasear en todas las ocasiones posibles, diles que ese uso, el de añadirlo como fichero adjunto al final de todos los correos electrónicos corporativos, es sencillamente absurdo, y que piensen en mejores formas de hacer marketing. Y ten cuidado, no vayan a pretender tatuártelo en la frente, que ahí también se ve mucho.

El correo electrónico es una herramienta que se convirtió en ubicua en relativamente poco tiempo. Algunas de sus prácticas han persistido a lo largo de los años simplemente porque a alguien le dio por utilizarlas en algún momento, y pasaron a tener la categoría de estándares sin que nadie se cuestionase su utilidad real. En el momento actual, deberíamos ser muy críticos con el uso del correo electrónico: administrarlo con cada vez más cuidado, no utilizarlo en contextos donde no tiene sentido, y sobre todo, no incurrir en prácticas que no sirven para nada más que para molestar. Una pequeña repensada de nuestras prácticas en este sentido no viene mal a nadie.

 

La estrategias de e-mail marketing continúan brillando, sobre todo en las compañías B2B, pues estudios de Ascend2 Research-Based Demand Generation revelan que el 62 por ciento de estas empresas las señalan como una de sus tácticas más efectivas. Vale la pena destacar que un factor que las impulsa es la personalización.

En la actualidad ya no es viable enviar el mismo correo electrónico a toda la cartera de consumidores, pues puede haber información que es más relevante que otra para cada cliente. En consecuencia, personalizar se vuelve una estrategia que las empresas deben adoptar con el fin de acercar sus contenidos al público indicado.

Al considerarlo, información proyectada por Statista revela que la apertura de correos electrónicos tiene relación con la personalización, al comenzar con el subjetct y el cuerpo del correo. Asimismo, datos de Ascend2 Research and Research Partners revelan que el 47 por ciento de los profesionales de la mercadotecnia consideraran que es una táctica que añade presencia a la marca.

Dentro de este segmento, se informa que un factor que lo impulsa es el uso de datos –big data– para hacer envíos más asertivos, al contar con el 38 por ciento de las menciones. Vale destacar que el uso de esta herramienta no sólo impulsa las estrategias mailing, sino también las ventas, al contar con información atinada sobre los intereses del consumidor en un espacio determinado. eMarketer revela que el 81 por ciento de sus encuestados tiene como fin impulsar esta área.

Por último, el estudio de Ascend2 señala que aplicar estrategias de content marketing en el envío de e-mails, pues cuenta con el 37 por ciento de las señalizaciones. Esta táctica es una forma publicitaria que incluye al consumidor y le ofrece información de valor, de forma que deja atrás prácticas intrusivas.

The post Personalización en e-mail, ¿cuáles estrategias impulsan mejores resultados? appeared first on Revista Merca2.0.

Las estrategias e-mail fungen como un canal de comunicación personalizada con el consumidor, pues a través de ellas las marcas establecen contacto directo con determinado cliente con el fin de obtener u ofrecer información acorde con sus gustos.

Y a diferencia de las redes sociales y los mensajes que se emiten por este medio, las estrategias e-mail representan un método satisfactorio al momento de dar a conocer ofertas y promociones, pues estudios de Adobe revelan que el 63 por ciento de los consumidores prefiere que las ofertas y promociones lleguen a su correo electrónico.

Sin embargo, para poder emitir mensajes de este tipo, así como de carácter informativo, es necesario contemplar ciertos aspectos que le proporcionarán al movimiento mayor efectividad, los cuales son señalados dentro del estudio de Auclid Analytics y Harris Poll. Te diremos cuatro de ellas.

1. Consentimiento: es vital que las firmas tengan la autorización del consumidor antes de enviar un mensaje, pues esto puede ser determinante de una buena o mala respuesta, asimismo, el tema tiene relación con la apertura de ese. Éste cuenta con el 66 por ciento de señalizaciones de los consumidores millennial encuestados.

2. Momento: el 57 por ciento de las personas de la generación del milenio contempladas en el estudio revela que es importante la capacidad de elegir el momento en el que puede ser enviado determinado mensaje. Un ejemplo de esto es cuando el consumidor entra al punto de venta.

3. Personalización: tal y como se mencionaba al principio, este medio presume de establecer comunicación personalizada. Al considerarlo, el 29 por ciento de los millennials señala que es vital que reciban datos que vayan acorde con su comportamiento dentro de una tienda.

4. Internet: al considerar que el comportamiento del consumidor en un punto de venta físico puede cambiar su se habla de un entorno online, el 27 por ciento de los encuestados de dicha generación revela que prefiere recibir información relacionada con su comportamiento dentro de internet.

The post 4 factores que una marca debe contemplar para que sus estrategias de e-mail sean exitosas appeared first on Revista Merca2.0.

Con el advenimiento de la era digital, la cantidad de recursos a los que las marcas tienen acceso para optimizar sus estrategias de mercadotecnia así como de comunicación parecen infinitas y cada vez más sofisticadas.

Sin embargo, existen algunas soluciones que aunque longevas se mantienen como piezas vitales en los planes de las empresas. Tal es el caso del e-mail, que aunque para muchos es una herramienta que pierde fuerza frente a otras como las redes sociales o las aplicaciones móviles, se mantiene como uno de los apoyos más redituables para las marcas.

Al respecto, un estudio elaborado por eMarketer destaca que aunque el 42 por ciento de los responsables de marketing estadounidenses le dio menor valor al e-mail dentro de sus acciones de mercadotecnia y el 35 por ciento eliminó por completo este recurso, el 23 por ciento de los ejecutivos de mercadotecnia en Estados Unidos aseguró que las estrategias de e-mailing fueron responsables del 25.1 por ciento de los ingresos generados por las acciones en digital.

De esta manera hablamos de un aliado para las marcas que ha encontrado la manera de sofisticarse de la mano de las soluciones big data así como de su integración con otro tipo de soluciones, y que durante los años venideros podría ver un resurgimiento como pieza clave dentro de la industria.

Al respecto compartimos 10 datos que hablan sobre la sofisticación de esta herramienta y los fenómenos que convergen alrededor de la misma:

  1. La cantidad de cuentas de correo electrónico en el mundo crecerá de 4.1 mil millones registradas durante 2014 a 5.2 mil millones para finales de 2018.
  2. El 80 por ciento de los consumidores asegura sentirse influenciado por los e-mails que recibe.
  3. Durante los siguientes cuatro años se espera que el 26 por ciento de las marcas aumenten moderadamente sus presupuestos en e-mail, mientras que el 14 por ciento incrementará de manera importante sus inversiones al respecto.
  4. El gasto en mailing supera al de social media en un 0.4 por ciento, al obtener un crecimiento del 59.7 por ciento frente a un 56.3 por ciento por parte de los sitios de interacción social.
  5. Siete de cada diez usuarios afirman que prefieren recibir correos electrónicos de sus marcas predilectas antes que anuncios de televisión (34 por ciento) o publicidad en prensa (31 por ciento).
  6. Los correos que incluyen promociones y descuentos son bien recibidos por el 90 por ciento de los consumidores.
  7. El 70 por ciento de los usuarios asegura haber realizado una compra luego de abrir un e-mail promocional.
  8. Al personalizar las estrategias de e-mail marketing las industrias más beneficiadas son Productos y servicios de consumo (41.8 por ciento), viajes (40.8 por ciento) y retailers multicanal (26.9 por ciento).
  9. Entre las prioridades de los mercadológos para optimizar las estrategias de e-mail marketing están incrementar el engagement de los suscriptores (35 por ciento) un mejor análisis de datos para entender al cliente (16 por ciento) y mejorar la segmentación (12 por ciento).
  10. El 60 por ciento de los marketeros planea integrar sus acciones de e-mail marketing con las redes sociales durante este año, el 58 por ciento realizará la misma acción con la experiencia web y el 41 por ciento apostará por combinar los esfuerzos con el terreno móvil.
Fuentes: Statista, eMArketer, Selligent, StrongView. Radicati Group, Epsilon, MarketingSherpa.

The post El renacer del e-mail marketing: 10 datos que lo dibujan appeared first on Revista Merca2.0.