IMAGE: Benoit Chartron - 123RFEl uso del correo electrónico en entornos corporativos es aún enormemente habitual, a pesar de sus enormes desventajas e ineficiencia con respecto a los entornos colaborativos. Las organizaciones en las que el grueso de las comunicaciones internas se desarrollan mediante correo electrónico suelen ser lentas y pesadas, y sus trabajadores tienden a tener la sensación de que si tuviesen que contestar a todos los correos electrónicos que reciben, no harían otra cosa en su día a día más que contestar correos electrónicos. Las excusas habituales no funcionan: el correo electrónico es un asesino de la productividad, y algo que sin duda define el nivel de modernidad y adaptación a los tiempos de las compañías.

Cuando además combinamos este tipo de entornos con malas prácticas, de esas a las que aparentemente nadie aplica la mínima inteligencia necesaria como para cuestionarlas, la situación se vuelve todavía más ridícula. En muchas organizaciones, el abuso del CC convierte el uso del correo electrónico en una trampa mortal acumulativa: cuanto más elevada es la posición de un directivo en la pirámide, más personas tienden a poner su dirección en el campo CC “para que esté informado” o “para que quede constancia”, lo que, lógicamente, termina por resultar en un absurdo e insostenible colapso de recursos. Si además añadimos el uso de email disclaimers, un vago conjunto de avisos legales, políticas de privacidad, avisos del uso de antivirus y exenciones de responsabilidad, añadidos de manera automática a todos los correos salientes, la cuestión se convierte en un absurdo conceptual, y en algo verdaderamente incómodo cuando intentamos revisar un hilo de conversación.

El uso de los email disclaimers ha sido discutido hasta la saciedad en numerosas ocasiones: además de resultar incómodos, su valor legal es completamente discutible y cuestionable. No se conocen prácticamente casos en los que el uso de un email disclaimer al pie de un correo haya servido para algo realmente importante en términos legales, y en general, se consideran una práctica molesta, incómoda y que simplemente se mantiene ahí por el exceso de celo de una serie de psicópatas en departamentos de asesoría jurídica. No sirven de nada, simplemente ocupan espacio, y cada vez más, transmiten la imagen de una compañía anticuada, envarada y ridículamente inadaptada al tiempo que le ha tocado vivir. Haz una prueba: si acudes a tu departamento de asesoría jurídica a preguntar por qué diablos se sigue añadiendo esa sarta de estupideces al final de cada maldito correo electrónico que sale de cada empleado de la compañía y te contestan argumentándote sobre su necesidad, cambia de asesores jurídicos. Ganarás mucho.

Otra práctica habitual, esta de cara al uso del correo electrónico en la comunicación externa, es el uso del no-reply. Envías un correo a un cliente o prospect, posiblemente parte de una campaña de email marketing, pero lo haces desde una dirección del tipo [email protected] Es decir, que tú molestas a quien está al otro lado enviándole tu mensaje, pero si esa persona resulta estar interesada o te quiere contestar con alguna pregunta, duda o cuestión, la obligas, en lugar de a hacer lo que sería natural en el uso del correo electrónico, que es utilizar el botón de responder, a ponerse a buscar cuál es la manera en la que tiene que proceder si quiere que le hagas caso y evitar que su mensaje termine perdido en el limbo. Ehhh… ¿perdón? ¿No hay algo completamente absurdo en todo esto? Vamos a ver: si me envías lo que sea, dame todas las facilidades que puedas para que conteste, sea de la manera que sea, y particularmente, no me prives de la que seguramente me resulta más cómoda. Eso de “te envío algo pero no me contestes”, cuando existen todo tipo de soluciones técnicas para evitarlo, no es que sea del siglo pasado y de empresas unidireccionales… es que es directamente del género idiota, una práctica que debería ser eliminada.

Añadir un logotipo en forma de fichero gráfico como firma al final de cada correo electrónico – o peor, un montón de botones sociales cada uno en su propio archivo de imagen –  es, como tal, otra mala práctica. Por mucho que, en general, el ancho de banda ya no sea un factor limitante, añadir un fichero gráfico es algo incómodo, que obliga al receptor a recibir unos bits completamente inútiles, y que además, confunde las posibles búsquedas posteriores cuando se intenta localizar algún documento adjunto. Lo correcto en la comunicación mediante correo electrónico es añadir al final, en modo texto, los detalles de contacto de quien envía el mensaje que se desea que el receptor pueda tener, sea el teléfono, la dirección u otros, pero sin más, sin lujos gráficos. Si el departamento de marketing insiste en que el logotipo es monísimo, que se han gastado una pasta en el diseño y que hay que sacarlo a pasear en todas las ocasiones posibles, diles que ese uso, el de añadirlo como fichero adjunto al final de todos los correos electrónicos corporativos, es sencillamente absurdo, y que piensen en mejores formas de hacer marketing. Y ten cuidado, no vayan a pretender tatuártelo en la frente, que ahí también se ve mucho.

El correo electrónico es una herramienta que se convirtió en ubicua en relativamente poco tiempo. Algunas de sus prácticas han persistido a lo largo de los años simplemente porque a alguien le dio por utilizarlas en algún momento, y pasaron a tener la categoría de estándares sin que nadie se cuestionase su utilidad real. En el momento actual, deberíamos ser muy críticos con el uso del correo electrónico: administrarlo con cada vez más cuidado, no utilizarlo en contextos donde no tiene sentido, y sobre todo, no incurrir en prácticas que no sirven para nada más que para molestar. Una pequeña repensada de nuestras prácticas en este sentido no viene mal a nadie.

 

El e-mail marketing es una de las herramientas de mayor recorrido en el marketing digital, y aunque hay algunos que piensan que está pasando de moda o ya no es funcional, 56 por ciento de 256 mercadólogos encuestados para el estudio “Selligent & StrongView 2016 Marketing Tends Survey”, realizado por Selliegen, consideran que está más vigente que nunca, debido a que permite mantener la relación cliente-marca o atraer nuevos públicos.

Además proyectan que esta herramienta es una de las que mayor inversión recibieron en marketing digital este año, pero ¿el próximo año se mantendrá su popularidad?

Cifras dadas a conocer por la EMBC refieren que en la actualidad más del 50 por ciento de las aperturas de mails ocurre desde dispositivos móviles, número que durante 2018 alcanzará el 75 por ciento.

De hecho, un país referencia es Estados Unidos, sobre todo por el tipo de cambio del que el marketing digital depende en gran medida. En la Unión Americana, el gasto en e-mail marketing será de 2.6 miles de millones de dólares, según datos de Forrester Research, proyectados por Statista.

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El e-mail marketing tiene distintos beneficios para las compañías que lo implementan, que de acuerdo con el estudio “Selligent & StrongView 2016 Marketing Tends Survey”, realizado por Selliegen, será una de las estrategias que mayor inversión reciban este año.

Sin embargo, como en toda estrategia, hay ciertas claves que te pueden ayudar a impulsarla, y no sólo eso, que específicamente te ayudarán a maximizar el Return On investment (ROI).

Frecuencia. No debes preocuparte de fastidiar a los internautas con contenido de tu marca, pues en realidad puede ser frecuente el envío de promociones, ya que MarketingSherpa, que indica que el 72 por ciento de los consumidores tiene preferencia por el correo electrónico como canal de comunicación con las marcas. Incluso, 61 por ciento señala que les gusta recibir promociones por esta vía.

Diseño. Los consumidores ponen especial atención a cómo les presentas en contenido, a la imagen, tal es el caso de la estrategia de Microsoft. La empresa reveló recientemente que al agregar colores y formas a su contenido, creció 325 por ciento el número de clicks. Así, sólo tienes que invertir un poco en el diseño para que genere un ROI efectivo.

Costo. Atiende el costo de tu estrategia, ya que en promedio el ROI de este tipo de marketing es de 3,800 por ciento, o sea que una empresa gana 38 dólares sobre cada dólar gastado, lo que hace de esta estrategia ideal para las compañías que buscan bajar costos.

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Pese a que las redes sociales se han convertido en un canal de comunicación óptimo con el consumidor, las estrategias de correo electrónico aún continúan siendo rentables, pues tan sólo el 62 por ciento de las compañías business to business las señalan como una de sus tácticas más efectivas, según estudios de Ascend2 Research-Based Demand Generation.

El  e-mail marketing resalta al momento de entablar relaciones personalizadas, así como para enviar comunicados publicitarios a diferente tipo de consumidores. Al considerar este último punto, las compañías deben tener en consideración la trayectoria del consumidor con el fin de enviar información de valor.

Sin embargo, lo anterior no siempre es posible, por lo cual los mensajes publicitarios no son bien recibidos por todos los consumidores. Al conocer el tema, estudios de Forrester Research y MarketingCharts proyectados por Statista revelan que ante una situación así el remitente tiende a borrar el e-mail sin haber leído la información.

Otro de los temas recurrentes en el envío de publicidad a través de correo electrónico es el poco interés que el consumidor tiene, pues el 38 por ciento revela que éstos no le ofrecen información acorde con sus intereses. Asimismo, se informa que, ante un acoso de este tipo, el lector opta por anular su registro.

Por lo contrario, y en un menor porcentaje, se indica que a través del envío de publicidad, los consumidores pueden enterarse de promociones en productos que tal vez no conocía, al mismo tiempo en el que éstos comparten la noticia con sus amigos.

Las estrategias de personalización resaltan en el tema, pues para obtener resultados óptimos las compañías deben apostar por estrategias de segmentación, tema en donde Miguel Baigts, CEO de Consulting Media México, revela que éstas son la base de las tácticas de e-mail marketing, pues ya es necesario saber a quién se le dirige un correo electrónico y el tipo de información que se le envía.

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A pesar de que continuamente surgen nuevas plataformas para comunicar y acercarse a los consumidores, el e-mail continúa como la principal herramienta de marketing digital, ya que el uso de correo electrónico es una de las actividades más utilizadas en dispositivos móviles, y es un canal de comunicación al que múltiples targets se encuentran vinculados de forma estrecha, incluyendo a los millennials.

Un gran porcentaje de la población revisa su correo electrónico de forma constante a lo largo del día, sin embargo, el gran enemigo del mailing es el spam, y para evitar que una campaña se convierta en correo no deseado, es necesario que los mercadólogos conozcan a consciencia cuáles son las buenas prácticas del e-mail marketing, así como las principales tendencias que pueden hacer sobresalir a una campaña de entre las toneladas de información que circulan a diario por correo electrónico.

Por ello, Merca2.0 ha preparado este estudio, en el que desglosamos cuál es el panorama actual del e-mail marketing, cuáles son las tendencias en materia de contenido, así como las principales directrices en cuestiones técnicas y creativas, con el fin de aprovechar la excelente herramienta que el mailing puede representar para la mercadotecnia.

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