IMAGES: Uber and Miso Robotics

Flippy, un robots diseñado por Miso Robotics para la manipulación de hamburguesas en cocinas de restaurantes, es “contratado” por una primera cadena de comida rápida, Caliburger, para dar la vuelta a sus hamburguesas en la parrilla. El robot, con visión térmica y tridimensional, es capaz de identificar cuándo las hamburguesas están hechas, de darles la vuelta mediante un brazo articulado, de sustituir la espátula utilizada para carne cruda por la de carne cocinada, e incluso de limpiar regularmente las espátulas y la parrilla, además de perfeccionar progresivamente sus lecturas e identificar mejor el punto de cocción a medida que trabaja.

Al día siguiente, las noticias dan cuenta de cómo Uber ha puesto en marcha ya su visión sobre el futuro del transporte de mercancías, basada en la adquisición de Otto, y cómo sus camiones autónomos están ya transportando carga de manera comercial en carreteras de Arizona.

Lo sé: las noticias hay que leerlas en su integridad. Si dejase mi entrada aquí, en cuanto le diese a publicar, los comentarios se llenarían de “aguafiestas” hablando de las limitaciones de esas tecnologías, del camino que les queda para ser verdaderamente interesantes, y de cómo de complicado resulta justificar la inversión necesaria para algo que, en realidad, es casi visto como anecdótico, como una demostración incompleta. En realidad, el robot que da vuelta a las hamburguesas puede hacer muchas cosas, pero lo tienen simplemente haciendo eso, dando vuelta a las hamburguesas. No es una sustitución del cocinero: este sigue ahí, llevando a cabo de manera perfectamente manual tareas como poner la loncha de queso sobre cada hamburguesa, depositarlas sobre el pan y añadir los condimentos. Lo que hace el robot es ayudarle en la tarea de voltear las hamburguesas, una tarea definida por la compañía como hot, greasy and dirty”, mientras asegura que sus planes no son sustituir a las personas, sino contribuir a mejorar sus condiciones de trabajo. El camión de Uber, en realidad, solo hace de manera autónoma la parte del trayecto que transcurre por autopista, lleva un conductor de seguridad supuestamente preparado para tomar los mandos en cualquier momento en caso de emergencia, y afirma que en realidad, genera un aumento de los puestos de trabajo necesarios, dado que los conductores siguen llevan sus camiones a un centro logístico de la compañía, intercambiando sus remolques para unirlos a las cabezas tractoras autónomas, y conduciendo en los trayectos hasta y desde la autopista, además de llevando a cabo tareas como la carga y la descarga. 

No, lo que cuentan las noticias no es en absoluto una sustitución. Es perfectamente posible que, en este momento, hacer las cosas de esta manera termine siendo sensiblemente menos eficiente en costes que hacerlo de la manera tradicional, o que las compañías que lo estén poniendo en práctica lo hagan mucho más por un interés de ganar visibilidad o imagen que por la esperanza de terminar ahorrándose una serie de costes. En los procesos de transformación digital, poner el foco en los costes es característico de compañías que carecen de una visión madura en el tema. Lo correcto no es poner el foco en los costes, sino hacerlo en cuestiones como el bienestar de los trabajadores, la mejora del producto o del servicio a los clientes, la mayor flexibilidad que puede permitir mejorar la propuesta de valor, etc. Muchos, cuando vean este tipo de noticias, les quitarán importancia, les parecerán absurdas y sin sentido, o las criticarán por su escasa ambición. Sin embargo, esta es la manera en la que los cambios tienen lugar: progresivamente, etapa por etapa, conquistando pequeños terrenos en cada movimiento, con cada desarrollo, con motivaciones que no siempre llegan hasta el final y que a muchos pueden parecerles limitadas.

No, la visión de un directivo no debería ser “esto no está maduro, le falta mucho, y en su estado actual no nos interesa por un criterio de costes”, sino “esto ya apunta maneras, y marca un camino que hay que explorar”. Mostrando este tipo de ejemplos a tus directivos puedes rápidamente descubrir cuáles son susceptibles de diseñar y liderar procesos de transformación digital, y quienes no poseen la mentalidad adecuada para ello, o precisan de más formación para poder hacerlo con la visión adecuada. Pon a un directivo que no crea en ello a liderar un proceso de transformación digital, y obtendrás un fracaso garantizado, porque la transformación digital no es tecnología, es liderazgo, son personas, es legitimidad y es gestión del cambio.

Uber con sus camiones y Flippy con sus hamburguesas no representan aún procesos de automatización completos, pero eso no representa en absoluto un fracaso o un problema. Es, simplemente, una fase de exploración, que como tal, proporcionará ventajas a las compañías que se atrevan a experimentar en ella, a ganar experiencia, a replantear sus procesos. O también, como no, a ofrecer una imagen moderna, que también es un objetivo válido. El camino a la robotización o a la transformación digital no pasa de cero a cien en menos de tres segundos ni tiene como finalidad sustituir a todos los humanos, enviarlos al paro y mejorar los costes hasta el límite. Si las ideas que te vienen a la cabeza cuando ves ejemplos de robotización son esas… vuelve a revisarlas.

 

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