IMAGE: _fla - 123RFEn tal día como hoy, 21 de febrero, hace trece años, en 2003, me levanté un sábado por la mañana más bien tarde, y en un rato perdido entre desayuno y almuerzo, hice la primera versión de esta página que tenéis delante y escribí sus dos primeras entradas, un Hello World! (uno siempre ha tenido su puntito de respeto a las tradiciones) y una pequeña reseña y análisis de la adquisición de Pyra Labs por parte de Google, que fue la noticia (ahora irrecuperable) que me decidió a empezar.

En un rato perdido de una mañana de sábado, armado únicamente con mis ganas de probar cosas nuevas, me monté una página que, un tiempo después, empecé a ver que tenía sentido actualizar todos los días. Efectivamente… todos. Los. Días. Lloviese o tronase, fuese entre semana o fin de semana, estuviese trabajando o de vacaciones. Buscar tiempo para dedicárselo a escribir en la página, analizando alguna noticia tecnológica o dejando caer algún pensamiento se convirtió en una constante en mi vida. Supongo que, aparte de que  el componente obsesivo-compulsivo sea de alguna manera un rasgo claro de mi personalidad, me di cuenta rápidamente de que podía hacerlo y de que, además, podía integrarlo en otras actividades como el dar clase o el hablar de los temas que cubría habitualmente en prensa (ya llevaba desde mi vuelta de California en el 2000 colaborando con algunos diarios y revistas) de una manera claramente ventajosa. Al cabo de unos años, me di perfecta cuenta de que me había tendido a mí mismo una trampa, y que ya no podía de ninguna manera interrumpir ese ritmo.

Un ritmo que, de hecho, llegó en algunos momentos a ser mucho mayor. Durante varios años, llegué a escribir dos y tres veces al día durante algunas temporadas, algo que hoy me parecería completamente imposible. Cuando mi empresa, IE, comenzó a considerar esta pagina como una parte integral de mi trabajo – os aseguro que yo nunca lo pedí – e insistió en que comenzase a publicarla también en inglés, el tipo de análisis que comencé a hacer cambió de manera completamente involuntaria, y empezó no solo a buscar más las temáticas que pudiesen tener algo más de trascendencia o generar más interés a nivel internacional, sino también a dedicar algo más de tiempo a cada entrada, que ahora tienden a ser más largas y elaboradas. El IE ha sido siempre absolutamente respetuoso con mis contenidos y mis formas, bebiendo de esa tradición de libertad de cátedra que es una parte inseparable de su filosofía, y su presencia en lo que escribo es evidente: no en vano aprendo constantemente de mi actividad como profesor y de mis compañeros o alumnos, sino que construyo constantemente puentes entre lo que escribo y lo que trato de enseñar o construir en clase. Con este decimotercer aniversario se cumple un hito interesante: llevo ya veintiséis años en el IE, desde 1990, y la mitad de esos años escribiendo en esta página.

Nunca he sido especialmente supersticioso, supongo que es lo que tiene la formación científica. El trece me parece tan buen número como sus vecinos doce o catorce, y llevar trece años escribiendo de una manera tan regular simplemente me inspira pensar en la cantidad de valor que he podido extraerle a ese hábito, en el archivo no solo de la evolución de la tecnología, sino de tantos aspectos de mi vida que contiene, y en la comunidad de lectores que con cierta regularidad se pasa por aquí y tiene el detalle de dar valor a la página, supongo que porque algún otro tipo de valor reciben de ella. Con el tiempo, he aprendido a reconocer a muchos de ellos, aunque no nos hayamos visto en la vida o en pocas ocasiones: muchas veces podría perfectamente atribuir un comentario sin necesidad de leer quién lo ha escrito, del mismo modo en que imagino que muchos de vosotros reconoceríais un texto escrito por mí si lo encontraseis sin firmar en otra publicación. Con algunos de vosotros, ya es una relación larga, de esas que muchos definen como “una relación seria o formal” ;-) Otros lleváis menos tiempo, pero también aportáis ideas, análisis, datos adicionales… o me dais collejas cuando me las merezco, que me consta que son unas cuantas veces… no se puede ser perfecto, y yo disto mucho de serlo o siquiera de pretenderlo!

Trece años, se dice pronto. Y además, me lo sigo pasando igual de bien y me sigue aportando tanto, si no más, que en los primeros años. Así que… vengan algunos años más!

Muchas gracias a todos.

 

This article is also available in English in my Medium page, “Thirteen years as a blogger

 

IMAGE: _fla - 123RFEn tal día como hoy, 21 de febrero, hace trece años, en 2003, me levanté un sábado por la mañana más bien tarde, y en un rato perdido entre desayuno y almuerzo, hice la primera versión de esta página que tenéis delante y escribí sus dos primeras entradas, un Hello World! (uno siempre ha tenido su puntito de respeto a las tradiciones) y una pequeña reseña y análisis de la adquisición de Pyra Labs por parte de Google, que fue la noticia (ahora irrecuperable) que me decidió a empezar.

En un rato perdido de una mañana de sábado, armado únicamente con mis ganas de probar cosas nuevas, me monté una página que, un tiempo después, empecé a ver que tenía sentido actualizar todos los días. Efectivamente… todos. Los. Días. Lloviese o tronase, fuese entre semana o fin de semana, estuviese trabajando o de vacaciones. Buscar tiempo para dedicárselo a escribir en la página, analizando alguna noticia tecnológica o dejando caer algún pensamiento se convirtió en una constante en mi vida. Supongo que, aparte de que  el componente obsesivo-compulsivo sea de alguna manera un rasgo claro de mi personalidad, me di cuenta rápidamente de que podía hacerlo y de que, además, podía integrarlo en otras actividades como el dar clase o el hablar de los temas que cubría habitualmente en prensa (ya llevaba desde mi vuelta de California en el 2000 colaborando con algunos diarios y revistas) de una manera claramente ventajosa. Al cabo de unos años, me di perfecta cuenta de que me había tendido a mí mismo una trampa, y que ya no podía de ninguna manera interrumpir ese ritmo.

Un ritmo que, de hecho, llegó en algunos momentos a ser mucho mayor. Durante varios años, llegué a escribir dos y tres veces al día durante algunas temporadas, algo que hoy me parecería completamente imposible. Cuando mi empresa, IE, comenzó a considerar esta pagina como una parte integral de mi trabajo – os aseguro que yo nunca lo pedí – e insistió en que comenzase a publicarla también en inglés, el tipo de análisis que comencé a hacer cambió de manera completamente involuntaria, y empezó no solo a buscar más las temáticas que pudiesen tener algo más de trascendencia o generar más interés a nivel internacional, sino también a dedicar algo más de tiempo a cada entrada, que ahora tienden a ser más largas y elaboradas. El IE ha sido siempre absolutamente respetuoso con mis contenidos y mis formas, bebiendo de esa tradición de libertad de cátedra que es una parte inseparable de su filosofía, y su presencia en lo que escribo es evidente: no en vano aprendo constantemente de mi actividad como profesor y de mis compañeros o alumnos, sino que construyo constantemente puentes entre lo que escribo y lo que trato de enseñar o construir en clase. Con este decimotercer aniversario se cumple un hito interesante: llevo ya veintiséis años en el IE, desde 1990, y la mitad de esos años escribiendo en esta página.

Nunca he sido especialmente supersticioso, supongo que es lo que tiene la formación científica. El trece me parece tan buen número como sus vecinos doce o catorce, y llevar trece años escribiendo de una manera tan regular simplemente me inspira pensar en la cantidad de valor que he podido extraerle a ese hábito, en el archivo no solo de la evolución de la tecnología, sino de tantos aspectos de mi vida que contiene, y en la comunidad de lectores que con cierta regularidad se pasa por aquí y tiene el detalle de dar valor a la página, supongo que porque algún otro tipo de valor reciben de ella. Con el tiempo, he aprendido a reconocer a muchos de ellos, aunque no nos hayamos visto en la vida o en pocas ocasiones: muchas veces podría perfectamente atribuir un comentario sin necesidad de leer quién lo ha escrito, del mismo modo en que imagino que muchos de vosotros reconoceríais un texto escrito por mí si lo encontraseis sin firmar en otra publicación. Con algunos de vosotros, ya es una relación larga, de esas que muchos definen como “una relación seria o formal” ;-) Otros lleváis menos tiempo, pero también aportáis ideas, análisis, datos adicionales… o me dais collejas cuando me las merezco, que me consta que son unas cuantas veces… no se puede ser perfecto, y yo disto mucho de serlo o siquiera de pretenderlo!

Trece años, se dice pronto. Y además, me lo sigo pasando igual de bien y me sigue aportando tanto, si no más, que en los primeros años. Así que… vengan algunos años más!

Muchas gracias a todos.

 

iPhone unlockMi columna en El Español de esta semana se titula “La seguridad como excusa“, y habla de las tensiones entre Apple y el FBI al hilo del requerimiento de la agencia de investigación a la marca para que colabore facilitando el acceso al iPhone 5S de Syed Rizwan Farook, uno de los autores de la masacre de San Bernardino

El enfado de Tim Cook es patente: lo que la agencia gubernamental le demanda no es que colabora permitiendo el acceso a unos datos que están en poder de la compañía, sino que desarrolle, con todas sus líneas de código, una solución nueva, un nuevo procedimiento para poder acceder a un iPhone reinstalando una nueva versión del sistema operativo en la que determinadas funciones de seguridad estén desactivadas. Y cuando, para exteriorizar su frustración ante la demanda del FBI, publica una carta abierta a sus usuarios explicándoles que no es que no quiera colaborar con la lucha antiterrorista, sino que lo que le piden es precisamente una amenaza a la seguridad y a la libertad, va la agencia y la acusa de poner el marketing por delante de la lucha antiterrorista en su escala de prioridades.

Tengo extraordinariamente claro con quien estoy en este caso. Desarrollar un producto para debilitar la seguridad de un producto y entregarlo a alguien que ha probado ser extraordinariamente negligente en su uso anteriormente es una barbaridad. Es poner a todos tus usuarios en situación de poder ser espiados sin ningún tipo de garantías. Ya ha aparecido algún periodista diciendo que Apple ya había desbloqueado anteriormente iPhones para otros casos en unas setenta ocasiones (falso), y jueces afirmando que si Apple desbloquea ese terminal, tienen muchos casos más en los que inmediatamente pedirán lo mismo. La petición del FBI sentaría un precedente peligrosísimo, una línea que no se puede cruzar.

Afortunadamente, los ciudadanos y la industria parece estar alineándose del lado de la compañía. Manifestaciones de apoyo a la decisión de Apple en sus tiendas, y múltiples cartas de la EFF, de ACLU de Google o  de WhatsApp alineándose con la decisión compañía hacen pensar que es posible que el gobierno pierda la importante batalla de la opinión pública y abandone sus pretensiones. Ni parece razonable pensar que vaya a extraerse nada de ese terminal (considerando que el terrorista destruyó minuciosamente todas las pruebas que podrían generar hipotéticas pistas sobre su actuación), ni tiene sentido pedir a los ingenieros que desarrollan la seguridad de un producto que diseñen una vía para debilitarla. Si añadimos además que la cadena de custodia del propio terminal fue defectuosa y que hubo un cambio de clave posterior al día de los hechos, todo indica que las pretensiones del gobierno norteamericano son simplemente jugar con las palabras para no llamar “puerta trasera” a lo que realmente lo es y utilizar la excusa del atentado terrorista para obtener un procedimiento que le permita su uso en otros casos. Como en otros casos, tener una opinión formada es fundamental: el argumento intuitivo de “si te lo pide el gobierno, hazlo, porque es por el bien de todos” no siempre funciona, y este es claramente uno de esos casos en los que no es así. 

 

Enrique Dans: ‘Muchos puestos directivos serán desarrollados por máquinas’ - Con Tu NegocioRaúl Salgado me entrevistó por teléfono hace un par de días para Con Tu Negocio, la página de contenidos para pequeñas y medianas empresas de Movistar, y el resultado, bajo el título “Enrique Dans: ‘Muchos puestos directivos serán desarrollados por máquinas’” (pdf), quedó creo que bastante provocativo.

Hablamos sobre los cambios que la tecnología genera en los entornos empresariales, la progresiva dinámica de sustitución de muchas tareas que hoy vemos como parte de nuestro trabajo diario por máquinas capaces ya no solo de manipular objetos en una cadena de fabricación, sino incluso de tomar decisiones manejando muchos más datos del entorno y de forma mucho más analítica y precisa que el directivo medio, sobre el cambio en la naturaleza del trabajo, sobre la incorporación de la empresa española a las tendencias, y sobre cómo muchos directivos, ante cuestiones y análisis complejos que pueden afectarles, tienden a sustituir procesos de pensamiento maduros con clichés simplistas que les permiten sentirse más seguros, a modo de auténticos placebos mentales…

 

 

Firefox OSMe llamaron de Dircomfidencial para hablar sobre el anuncio de Telefonica de retirar su apoyo al fallido proyecto Firefox OS de la Mozilla Foundation, apoyo que había sido anunciado en el Mobile World Congress de 2014 y que, tras el anuncio de suspensión de su desarrollo, ya no tenía ningún sentido.

Firefox OS era, como tal, uno de muchos proyectos iniciados por una fundación que ha llevado a cabo importantísimas contribuciones al desarrollo de la web, pero que, como todas las fundaciones de este tipo, está obligada a tomar decisiones y compromisos constantes en la forma en la que emplea sus recursos. Lanzarse a desarrollar un sistema operativo para smartphones, en un entorno de fortísima polarización entre dos plataformas elevadas a los cielos gracias, sobre todo, a la disponibilidad de aplicaciones en sus respectivas tiendas, era una tarea sumamente compleja. La idea de hacer innecesarias las apps mediante el uso de estándares y el recurso a aplicaciones web abiertas era sin duda retador, pero probó ser una apuesta imposible ante un conjunto de usuarios que, si veían que el sistema carecía de sus apps favoritas, dejaban de manifestar interés.

¿Qué llevó a Telefonica a apostar por el proyecto? Sencillamente, que Telefonica está dispuesta a apoyar prácticamente cualquier cosa que pueda influir en la ruptura del duopolio que hoy se vive en el entorno de la movilidad. A Telefonica, y a las empresas de telecomunicaciones en general, nada le interesa menos que un entorno fuertemente polarizado en el que el poder de negociación Google y Apple, convertidas en las dos empresas más valiosas del mundo por capitalización bursátil, no tenga ningún tipo de límites más que los del recurso a las autoridades antimonopolio. Telefonica estaba y estará dispuesta a apoyar cualquier iniciativa con aspecto de ser mínimamente viable que sea susceptible de minar ese duopolio, y así lo demostró con su apoyo a Firefox OS. Para Telefonica, todo el interés que podía tener en Firefox OS era una simple manera de apostar por terminales baratos y accesibles, y de tratar de disminuir el poder negociador de Apple y Google.

En el entorno de la movilidad, Google y Apple han conseguido alzarse con un control y un dominio omnímodo. Salvo en entornos de difícil control como China, en los que las ecuaciones de poder se encuentran sensiblemente distorsionadas, prácticamente nada se mueve sin su anuencia. Los fabricantes de dispositivos tienen, en general, poco que decir, y luchan por márgenes generalmente magros en dinámicas competitivas inestables, salvo una Apple que sigue manteniendo su iPhone como cimiento de su cuenta de resultados. Las empresas de telecomunicaciones se limitan a proporcionar una conectividad y a facturar unas tarifas que tienden a la baja y a convertirse en planas, al tiempo que van perdiendo la posibilidad de cobrar por patentes abusos absurdos como el roaming y que ven como su punto de control y contacto con el cliente, la tarjeta SIM, va siendo cada vez más amenazada. A medida que los usuarios demandan más ancho de banda y más ubicuidad, las empresas de telecomunicaciones van viendo su evolución hacia la comoditización, hacia el modelo dumb pipe, cada vez más cercana.

Para las telcos, la alternativa es o bien tratar de meterse en el negocio de contenidos y, vulnerando la neutralidad de la red, ser capaces de distorsionar el mercado para que sus ofertas lleguen al mercado como las más atractivas – algo que en los Estados Unidos tendrán mucho más difícil que en una Europa aparentemente dispuesta a darles lo que pidan – o tratar de buscar nuevos negocios en los que intentar proponer modelos atractivos, como el entorno de la IoT, o Internet of Things. Lo demás, es esperar a ver cómo dos gigantes, y posiblemente algún otro parecido que se pueda unir a la fiesta, van aplicando cada vez más presión con iniciativas de desarrollo de red propia como Google Fiber, de conectividad más barata como Google Loon, o de “MVNO con truco” como Project Fi. Y simplemente sentarse a esperar la comoditización, a ser simples operadores de infraestructuras, no parece que entre en los planes de nadie… aunque muy posiblemente, es lo que deberían ser. En un mundo cada vez más conectado, las empresas de telecomunicaciones no parecen ser precisamente las que tengan la sartén por el mango…