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Didi Chuxing, la compañía china creada en el año 2015 por fusión de las dos compañías de taxi más grandes del país, Didi Dache y Kuaidi Dache, cierra una ronda de financiación récord de 5,500 millones de dólares, la más grande en la historia de las compañías tecnológicas, y eleva con ello su valoración hasta los 50,000 millones de dólares, rivalizando con los 70,000 millones en los que se valora Uber. Ambas compañías mantienen un cruce accionarial a raíz del acuerdo que permitió a Uber abandonar China a cambio de una participación de un 20% en la operación conjunta, lo que reduce las posibilidades de dinámicas competitivas hostiles. 

¿Qué tiene la industria del transporte de pasajeros en ámbitos urbanos que le lleva a mover esas fastuosas inversiones, y qué negros presagios trae eso para los taxis tradicionales que hoy vemos en las calles? La cuestión está más que clara: hablamos de una actividad cuyo coste principal es el conductor, y de una tecnología en un estado ya muy avanzado de madurez que permite algo tan categórico como eliminar completamente a ese conductor. En el momento en que el conductor desaparece, la ecuación de rentabilidad de la actividad cambia, pasa a volverse automáticamente mucho más atractiva, y permite la entrada de nuevos competidores basados en ese nuevo modelo de explotación. La enorme ronda de financiación de Didi Chuxing no es “una apuesta”, ni “un capricho”, ni “una anécdota”, ni “una noticia más”: son nada menos que 5,500 millones de razones que nos demuestran que la tecnología que sustituye a los taxis tal y como los conocemos ya está aquí, y que varios inversores importantísimos y no del todo tontos ya apuestan claramente por ella.

¿Cómo de madura está la tecnología que permite eliminar al conductor? Waymo, la compañía creada por Google para el desarrollo de la tecnología de conducción autónoma, ya ha comenzado a ofrecer desplazamientos a familias en vehículos Chrysler Pacífica en Phoenix (Arizona), con cien vehículos en la ciudad y una expansión anunciada hasta quinientos. ¿Qué busca Waymo con este movimiento? Simplemente, acumular experiencia, aprender sobre las necesidades de los usuarios, seguir perfeccionando los sistemas de machine learning que posibilitan el funcionamiento autónomo de sus vehículos, y posicionarse como un pionero en una industria en la que prevé que muchos entrantes tendrán, forzosamente, que recurrir a su plataforma, del mismo modo que la inmensa mayoría de los fabricantes de smartphones se inclinaron en su momento por Android como opción razonable. Los vehículos de Waymo todavía llevan un conductor sentado ante el volante, pero son ya prácticamente autónomos: tras casi cinco millones de kilómetros de experiencia, sus vehículos ya solo precisan una intervención del conductor cada varios miles de kilómetros. El resto del tiempo, circulan sin que el conductor tenga que hacer absolutamente nada o nada relevante, como ocurría antiguamente con aquellos ascensoristas condenados a subir y bajar todo el día con la única función de apretar un botón. Y por supuesto, Waymo no es la única en madurar su tecnología de conducción autónoma: hasta Apple deja ya ver sus vehículos autónomos en la calle y solicita cambios regulatorios para que su tecnología llegue a tiempo a la cita.

La industria del transporte de viajeros en entorno urbano apunta a una enorme concentración, que de hecho está ya teniendo lugar. La inversión en la tecnología de conducción autónoma precisa de inversiones muy elevadas, que solo están al alcance de compañías altamente capitalizadas, que se definen a sí mismos no como compañías de transporte, sino como compañías tecnológicas. Por el momento, Didi Chuxing ha dado muestras de una política altamente expansiva, tomando participación en competidores en otros países, algo que Uber nunca parece haber tenido interés en hacer, optando en su lugar por el crecimiento orgánico. Tras la ronda de financiación recientemente anunciada, cabe esperar que Didi Chuxing dé un fuerte impulso a su tecnología de conducción autónoma, y posiblemente, que lleve a cabo más de estas adquisiciones y tomas de participación. Otros competidores más pequeños, para los que no resulta posible desarrollar su propia tecnología de conducción autónoma, es probable que acaben siendo adquiridos, dejando de ser competitivos, u optando por tecnologías de terceros como Waymo.

Uber ya ofrece a sus conductores en el Reino Unido un seguro de enfermedad y de accidentes a cambio de un pago de dos libras a la semana, varios meses después de la resolución que la conminaba a considerar a esos conductores como empleados y no como contratistas independientes, pero en realidad, la decisión tiene una importancia, en perspectiva, muy escasa: la compañía sabe que sus conductores serán completamente prescindibles en muy poco tiempo. Las cosas están cada vez más claras: la tecnología de conducción autónoma madura a gran velocidad amparada por fuertes inversiones y por el hecho de que el aprendizaje se produce de manera coordinada en toda la flota de vehículos, lo que deja cada vez menos tiempo a la actividad de taxi tradicional operada por personas. En el momento en que un taxi autónomo como los de Waymo que ya funcionan en Phoenix pasa a operar de manera habitual, todos los que operan mediante un conductor tradicional dejan automáticamente de ser competitivos en costes, y el proceso de sustitución de produce a gran velocidad. ¿Qué va a ocurrir con las licencias que los taxistas pagaban para llevar a cabo esa actividad, licencias que se concedían a un conductor en concreto, y que simplemente va a dejar de ser necesario? ¿Cómo será la nueva regulación de ese tipo de servicios?

Mientras algunos siguen considerando erróneamente la conducción autónoma como algo “de ciencia ficción” o directamente se equivocan de enemigo, la gran verdad es que cada día resulta más posible no solo que los taxis sean completamente autónomos en menos de tres años, sino incluso que vuelen: Uber ya ha anunciado planes serios para ofrecer taxis autónomos voladores en el año 2020 en las ciudades de Dallas y Dubai, Airbus ha anunciado un prototipo funcional para finales de 2017, y Dubai anuncia la disponibilidad de taxis voladores autónomos a partir de este próximo mes de julio. Un futuro ya prácticamente inmediato, que va a afectar enormemente la fisonomía y la movilidad en las ciudades, y que será fundamental tener en cuenta a la hora de replantear la regulación correspondiente. Un cambio de regulación y de planteamiento de la actividad de transporte de viajeros que se asoma ya a la vuelta de la esquina: antes del tiempo que algunos tardan en jubilar un taxi nuevo…

 

AbalobiLa naturaleza es un sistema increíble. En muchos ámbitos, la naturaleza se considera inmejorable, un diseño natural tiende a ser visto como perfecto, como insuperable, construido y moldeado a lo largo del tiempo y la evolución en torno a la idea de sostenibilidad. Sin embargo, un ecosistema es modificado por la acción de sus participantes, y todos sabemos que la especie humana se ha revelado como la fuerza más importante en la modificación de esos ecosistemas, para llevarnos cada vez más a situaciones no sostenibles.

Una de las tendencias más reveladoras que he visto en el Netexplo Forum de este año es, precisamente, la idea de plantear proyectos que trabajan con la naturaleza. El que he utilizado como ilustración, Abalobi, es un proyecto indudablemente próximo a mí y a mis intereses: es un proyecto sudafricano dedicado a la sostenibilidad de la pesca artesanal, que recuerda enormemente al que contribuí a poner en marcha hace nada menos que quince años en Galicia, Lonxanet. Pescadores coordinados en una red de información que les permite mejorar enormemente su propuesta de valor y sus condiciones de vida, en lo que supone una prueba de que no importa cómo de alejado de la tecnología pueda estar el colectivo al que pretendemos dar servicio, porque si la propuesta de valor es adecuada, se interesarán por él y participarán de manera entusiasta.

Pero Abalobi no es excepción en los proyectos de este año en Netexplo: la naturaleza, o “la naturaleza aumentada” juega, en muchos de ellos, un papel fundamental. Podemos hablar, por ejemplo, de la utilización de buitres equipados con cámaras y GPS para ayudar a descubrir la existencia de vertederos ilegales en Perú, con el proyecto Gallinazo Avisa. O de la posibilidad, evocando un episodio reciente de Black Mirror, de recurrir a abejas robóticas para polinizar cultivos, aunque aún falte un poco para llegar a un prototipo verdaderamente funcional. O collares para vacas en instalaciones productivas que prometen una monitorización capaz de mejorar las condiciones de explotación y la productividad: varios proyectos que pudimos ver este año en Netexplo tienen que ver con las vacas, sea para evitar el uso de su carne en una hamburguesa perfecta que no recurre a ella, para obtener leche sin molestar a ninguna vaca en el proceso, o para conseguir cuero sin que ningún animal se deje la piel en ello.

Podemos hablar de la reingenierización del vino, de la visión de una agricultura moderna pasada por el prisma de la explotación de datos, o de las formas más eficientes para explotar la producción de vegetales reutilizando recursos y buscando productividades antes inimaginables: de una u otra manera, hablamos de formas de mejorar nuestra relación con la naturaleza, de preocuparnos por criterios de sostenibilidad o de buscar una eficiencia no orientada necesariamente a maximizar el rendimiento económico, sino a otros fines. Si bien una gran cantidad de mentes clásicas y tradicionales se escandalizarán ante la posibilidad de beber vino reingenierizado, o de utilizar leche, cuero o carne que considerarán “artificial”, aunque no lo sea, creo que no cabe duda, sobre todo si preguntamos a personas jóvenes, que estamos ante el despertar de una verdadera tendencia. Y que, seguramente, son conceptos que merece la pena explorar.

 

El concepto de la autocompetencia. Igual no te suena y sinceramente tampoco tengo claro si existe como tal el término pero va básicamente de esto: hacerse competencia a sí mismo. Digamos que tienes una tienda online de relojes vintage y lanzas una segunda con una oferta muy parecida o incluso idéntica.

autocompetenciaDerechos de foto de Fotolia

Lo que te estoy comentando no es que sea algo totalmente rompedor y menos innovador. Hay mucha gente que ya lo está haciendo. La idea detrás es muy sencilla. Si una tienda ya está funcionando puede aumentar el trozo de la tarta lanzando un nuevo e-commerce. Puede que se pierda un poco en ventas por una parte (o no), pero si se sobrecompensa haciendo la suma puede dar mucho sentido dar el paso.

Esto son algunos aspectos a considerar.

Mejorar el SEO

No es únicamente el enlace más que puedes lograr para tu tienda. También es el hecho de acaparar más posiciones en el top 10 de Google con el objetivo de echar algún que otro competidor a la segunda página. Es un tema que ya comenté en uno de mis primeras entradas del blog cuando hablé sobre SEO al estilo marketing de guerrilla.

Hacer experimentos con gaseosa

¿Y si cambiamos el botón de color? Cuando tienes mucho tráfico y dependes de lo que sacas cada día puede dar miedo hacer demasiados experimentos. Con una segunda puedes hacer pruebas sin mucho riesgo ya que las posibles pérdidas serán muy pequeñas o nulas.

Lanzar una nueva marca low cost o premium

Tanto si quieres vender más barato o más caro sin dañar a una marca existen puedes hacer experimentos bajo un nuevo paraguas. No serías la primera empresa en funcionar así. Piensa únicamente en cadenas hoteleras o en el sector del automóvil donde es una práctica muy común.

Al final puede ser un paso para complicarse la vida. No creo que merezca mucho la pena si no estás ganando ya facturando una cantidad razonable con la primera tienda. En tal caso puede tener sentido dar el paso para seguir creciendo. Ya me irás contando qué tal te fue si decides hacerlo… ;)

Duopolio 2016: Facebook y Google se llevan el 90% del crecimiento de Denken Über

El IAB lanzó los números de inversión publicitaria de 2016 y los comparó con 2015 para ver el crecimiento del sector. Los datos confirman que hablar de duopolio es acertado pero muestran algo peor: Facebook y Google se llevan el 90% del crecimiento total.

Lo que implica esto es que el… resto de los jugadores crecieron menos que el mercado en sí mismo y, que las oportunidades en publicidad online están en la segunda ola que viene “a llevarse la inversión en TV” 

Y antes que me digas que “la TV está muerta” te cuento que hablo de la INVERSIÓN que se realiza en TV y que es plata que no va atrás de la medición constante que llevo al mercado de contenidos a ser Buzzfeed o morir.

Sinceramente espero ver esta nueva ola antes que FB/GOOG se coma los nuevos nichos que nacen y donde hay verdadera experimentación.

Peter Diamandis Twitter survey on innovationPeter Diamandis, fundador de la X Prize Foundation y de la Singularity University, lanzó una pregunta a sus casi cien mil followers en Twitter qué compañía consideraban más innovadora, con cuatro opciones: Amazon, Google, Facebook o Tesla. Obviamente, la encuesta no pretende tener valor científico ni ser exhaustiva, y de hecho, no añadió más compañías simplemente porque el formato de las encuestas en Twitter está limitado a cuatro opciones, pero los resultados, tras más de 1,600 votos emitidos dejan lugar a muy pocas dudas: Tesla gana por goleada. Prácticamente la mitad de los votos se inclinaron por la compañía de Elon Musk.

Como el propio Diamandis analiza, los resultados son sumamente interesantes: Google y Amazon invierten, según sus resultados de 2016, más de $50,000 millones cada uno en I+D, por encima de la totalidad del valor de mercado de Tesla, y sin embargo, en la encuesta, recibe más votos que la suma de los de Amazon y Google. ¿Qué lleva a semejante disparidad en la percepción de su contribución a la innovación? ¿Y qué pensar de una Facebook que es, posiblemente, uno de los mejores laboratorios del mundo a la hora de convertir ideas en código y que ha redefinido completamente el concepto de interacción social, pero que únicamente es percibida como innovadora por un escaso 3% de los participantes en la encuesta?

La respuesta, según el análisis de Peter, tiene que ver con elementos como lo que denomina el Massively Transformative Purpose (MTP), la percepción de la capacidad para provocar un cambio a un nivel elevado, una disrupción. Desde sus orígenes, Tesla, como el resto de las iniciativas de Elon Musk, no es una empresa orientada a maximizar sus resultados económicos, sino a provocar el cambio en la industria de la automoción. La forma de actuar de Tesla la convierte, de hecho, en el líder percibido de una industria centenaria en la que no es en absoluto ni la empresa más grande, ni la más rentable (pierde dinero, y no precisamente poco), ni muchísimo menos la que más vehículos vende. Sin embargo, y para desesperación de sus competidores, es la que marca claramente la agenda y el camino a seguir, la que condiciona el calendario para compañías mucho más grandes. A partir del momento en que Tesla no solo se convierte en protagonista mediática, sino que además, es capaz de poner vehículos en el mercado con notable éxito y de abrir sus patentes invitando a otras compañías a que las utilicen, se convierte en una verdadera fuerza transformadora que literalmente obliga al resto de compañías a emprender iniciativas centradas en el vehículo eléctrico y autónomo, quieran o no. La diferencia entre los calendarios de implantación que manejan las compañías tradicionales y Tesla es tan brutal, que evidencia claramente quién sigue a quién, quién lidera ideológicamente ese mercado.

Otras cuestiones están claramente relacionadas con la personalidad del fundador: Elon Musk no solo es un líder capaz de comunicar constante e incansablemente a través de Twitter y de entrar en conversación de manera constante, sino que además, consigue marcar también gracias a ello la agenda mediática. Para aquellos CEOs que piensan que Twitter o las redes sociales son de alguna manera “una pérdida de tiempo” que no se pueden permitir porque “están muy ocupados dirigiendo una compañía”, Elon Musk marca la contradicción absoluta, la evidencia de que su actitud es algo absurdo que deberían hacerse mirar, por el bien de su compañía y, sobre todo, de sus accionistas.

Finalmente, un detalle más, y no precisamente pequeño: Tesla no fabricas “ideas” ni “conceptos, sino vehículos. Automóviles. Máquinas grandes, con cuatro ruedas, que se mueven y son muy, muy tangibles. No, hacer un motor de búsqueda o construir la tienda más grande del mundo no es algo sencillo ni está al alcance de cualquiera, pero la percepción de innovación se incrementa con la tangibilidad, con la facilidad de comprensión del resultado, con la concreción, mientras que se difumina en compañías que “juegan a todo”. Hardware is hard, el hardware es difícil, y esa dificultad tiende a corresponderse con una valoración de la innovación más elevada.

Si quieres que tu compañía sea de verdad percibida como innovadora, no te preocupes por sus resultados económicos, preocúpate por la transformación que va a generar, por la manera en que tu idea va a cambiar el mundo. El dinero ya vendrá cuando lo hayas hecho. Preocuparse por el dinero… es de pobres.