Prueba superada. Hemos organizado y realizado mi primer casting para buscar el próximo modelo de Ebbelt. He estado más estresado de lo normal estos días porque una cosa es recomendarle a gente que salga de su zona de confort y otra es aplicarte el cuento a ti mismo… ;)

live streaming Gloria Ansell

Pues eso. Una cosa más que puedo añadir a la lista de experiencias. Como siempre te das cuenta que hay muchas cosas que puedes mejorar. Empezar es siempre lo más duro por lo que esa etapa ya está superada.

Realizar una emisión con Facebook Live dándole acceso a un tercero

Uno de los factores que añadió estrés al asunto era el hecho de combinar el casting con un streaming en directo de Gloria Ansell pinchando desde Hong Kong a través de la página de Facebook de Ebbelt utilizando Facebook Live.

A priori piensas que no puede ser tan complicado realizarlo pero si tienes que comunicar con una DJ que está 7 horas por delante de tu hora local ya tienes el primer reto. Luego está el hecho de que las emisiones en directo se tienen que realizar a través de un móvil (aunque hace poco vi la opción en una página mía desde escritorio). Con esto empiezan los problemas.

  1. Tienes que hacer admin a la persona que realiza el Facebook Live (en nuestro caso la DJ). Esto no fue tan sencillo como puedes pensar. Tuvimos que generar un enlace para darle los derechos de acceso.
  2. El admin necesita tener instalado la aplicación de Facebook en el móvil.
  3. Además hay que instalar la app de “Pages Manager” (administrador de páginas) para que la página de la que te han hecho administrador finalmente aparezca en tu móvil.

Sobre todo con el primer punto tuve que invertir bastante tiempo porque ni la vía de asignación desde la página ni desde el Business Manager aportó el resultado deseado. No es la primera vez que me ocurre esto. Facebook tiene muchos fallos sin resolver en ese sentido.

Cómo sacarle provecho al contenido generado con Facebook Live

Una de las grandes deficiencias que tiene el formato de Facebook Live es que no hay forma de enchufarle Facebook Ads. Imagínate el potencial que tendría esto si además de la viralidad que tiene el directo le podrías añadir más alcance con anuncios de pago.

Es como echar gasolina en el suelo y prender fuego. Igual por eso Facebook en este momento no te permite enchufar Facebook Ads a una emisión en directo. Aunque no tengas esa opción tienes muchas otras.

  1. Promocionar la grabación del Facebook Live con Facebook Ads. Lo ideal sería poder hacerlo en directo pero tampoco no es mala idea alargar la fase de “ruido” con una promoción de la grabación del evento.
  2. Publicar el vídeo en tu canal de Youtube. No todo el mundo está en Facebook en todo momento. Youtube es sin duda uno de los lugares más populares para ver vídeos por lo que es de sentido común que puedes captar más público haciendo uso de esta vía de forma adicional.
  3. Hacer uso del vídeo en un post del blog. Para posicionar un vídeo en Youtube hay que conseguir visualizaciones y embeds. Hay más factores pero con estos dos ya puedes ir sumando puntos. Además tienes un contenido de interés para personas que van cotilleando lo que haces y quien eres. Así quedó el post con el vídeo del streaming que hicimos en el blog de Ebbelt.

Ahora mismo todos están hablando sobre Facebook Live. O por lo menos eso es mi percepción cuando leo mi timeline de Twitter. Al final las reglas básicas del juego no cambian. Si no tienes algo relevante y entretenido para compartir Facebook Live tampoco va a ser la solución.

En cambio si tienes algo que tiene el potencial de captar el interés de mucha gente, entonces este canal (bien usado) te puede ayudar a lograr incluso mejores resultados.

IMAGE: Jiri Vaclavek - 123RF

Fede Durán me llamó para documentar su artículo en Actualidad Económica titulado “Obsolescencia programada: ¿está limitada la vida de los productos?” (pdf). Hablamos sobre hasta qué punto las marcas crean productos específicamente diseñados para durar un tiempo determinado, o si cada día más, el desarrollo tecnológico va a tal velocidad que sencillamente hay productos cuya vida no tiene sentido prolongar, porque han surgido nuevas prestaciones desde que llegaron a nuestras manos que hacen que prefiramos adquirir uno de fabricación más reciente.

En muchos sentidos, el modelo de negocio de Apple, compañia mencionada específicamente por Fede en el artículo, consiste en dar a sus clientes una razón para acudir a sus tiendas y gastarse dinero todos los años. En un cierto número de dispositivos, aunque no en todos, las prestaciones que ofrecen los modelos recién puestos en el mercado eclipsan de tal manera a los anteriores, que generan una especie de frustración en una buena parte del mercado en caso de no proceder a su actualización, lo que genera segmentos de mercado que, en función de su poder adquisitivo y de la criticidad que otorgan a la función, oscilan entre actualizar únicamente cuando el dispositivo antiguo sufre una avería u ofrece prestaciones ya inaceptables, frente a adquirir los nuevos modelos prácticamente en el momento en que están disponibles. De hecho, para marcas como Apple, los problemas pueden surgir si el diferencial en prestaciones del nuevo modelo es percibido como no suficientemente llamativo o convincente, como pueden ser los casos del iPhone 7 o de los últimos MacBook Pro.

¿Cuánto debe durar un dispositivo como un smartphone o un ordenador? Algunos de sus componentes, como las baterías, miden su vida útil en términos de ciclos de carga, lo que lleva a que prolongar esa vida media nos genere una clara incomodidad. Si la marca opta por convertir en su diseño esa batería en no reemplazable, está claramente optando por una obsolescencia programada y condicionada a la duración de uno de los componentes que más rápidamente deteriora sus prestaciones. Que esa limitación tenga o no sentido está en función del incremento de prestaciones que la marca prevea para el resto de los componentes del dispositivo: si en el supuesto momento de reemplazar la batería, el diferencial de prestaciones del resto de los componentes es notable, lo normal será que la marca opte por proponer un reemplazo completo. Que los consumidores lo acepten o no de buen grado, o reclamen la protección de las autoridades competentes en materia de consumo depende básicamente de lo mismo: si en el momento en que el terminal pierde prestaciones, los nuevos no son diferencialmente mejores, seguramente expondrán sus quejas por verse obligados a actualizar un producto que, a su juicio, aún funcionaba perfectamente. En este factor, obviamente, influyen muchos otros elementos vinculados a la marca, a la fidelidad de sus usuarios, al componente de imagen que el producto lleve aparejado, etc.

La idea de “bien de consumo duradero” se ha modificado de forma brutal a lo largo de todas las categorías de productos, y supone una fortísima presión en términos medioambientales que muchos consideran completamente insostenible. Aunque en la mayoría de los electrodomésticos aún esperamos a que se nos estropeen para sustituirlos a pesar del componente cada vez mayor de tecnología que contienen, en el caso de un smartphone, de un tablet o de un ordenador resulta cada vez más habitual ver duraciones sorprendentemente cortas para el precio que poseen y que llegan al punto de cuestionar su clasificación como bienes de consumo duradero, y resulta igualmente normal ver tanto a las marcas como a muchos usuarios argumentar esa corta duración en función del avance de la tecnología. En la industria del automóvil, en cierta medida, pasa lo mismo, y es esa concepción de obsolescencia lo que está detrás de tendencias como el vehículo conectado, que permite actualizar determinados componentes y sistemas en determinados momentos de la vida del producto en lugar de mantener la concepción original de bien cuyas prestaciones permanecen igual, o incluso se deterioran, desde el momento que lo compramos hasta que nos desprendemos de él.

¿Querríamos realmente seguir usando un smartphone tres o cuatro años después de haberlo adquirido, mientras vemos pasar varias generaciones de modelos nuevos con prestaciones de las que nos apetecería disfrutar? En la respuesta a esa pregunta está la clave que nos lleva a deducir si la responsabilidad de la obsolescencia programada está realmente en los fabricantes de dispositivos… o en nosotros mismos.

 

Será la costumbre digo yo. El hecho de que me pongan a parir y qué ya no esté una semana sin dormir. No te voy a mentir. Estas cosas siempre te van a afectar aunque no lo admitas. Puedes llegar a tener 100 comentarios. 99 positivos y uno negativo. Lo único que pensarás serás en aquel que se haya metido contigo.

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Criticar no es trolear

Parece que está en la naturaleza del ser humano de querer ser amado por todo el mundo. Sin excepción. Si lo piensas está claro que eso no es posible pero aun así la sensación del rechazo no es agradable.

Hoy en día la gente llama fácilmente troll y hater a todo el mundo que simplemente critica tus acciones de forma objetiva. Hay gente que no te quiere fastidiar sino que simplemente te ayuda a mejorar. Está claro que no es fácil tomarse este tipo de feedback constructivo bien si no lo hemos pedido. Aun así deberíamos escuchar estas voces críticas.

Incluso las más violentas te aportan valor. Hablemos de los haters. Típicamente son gente con mucho tiempo libre y con ganas de fastidiar. Te dicen todo aquello que no te gusta escuchar y mucho más.

El consejo típico es “bah, ignóralos, esa gente nada más quiere fastidiar”. Cierto, pero… ¿Y si les hiciéramos un poco de caso?

Buscando la excelencia con ayuda de los haters

En el mundo de la producción existe el concepto de Six Sigma. Se busca la excelencia reduciendo fallos en la producción a algo tipo 1 error sobre 1.000.000 de unidades producidas. ¿Y si buscásemos esta excelencia también en el marketing?

Al final cualquier crítica, justificada o no se basa en algún hecho por muy pequeño que sea que se puede mejorar. En vez de ignorar lo que nos dicen los haters podríamos utilizarlo para crear una versión mejor de nosotros o de nuestro producto.

Pensando en términos de venganza. ¿No te hace sentir mejor que en vez de hundirte te están ayudando a ser todavía mejor? No permitas que nadie tenga el poder de derrumbarte con palabras.

Puedes darle la vuelta a la tortilla. No faltes nunca el respeto. No actúes como quieren que lo hagas sino como nunca se lo esperarían. No tengas la esperanza de darle la vuelta a un hater. Son lo que son. Al final del día lo que importa eres tú y tu proyecto. Es lo único que te debe preocupar.

Chequeado y la distribución de noticias falsas de Denken Über

by @amartino [email protected]

Chequeado nació en su momento como una forma de validar qué noticias eran falsas o verdaderas. En un país donde parecen existir diferentes verdades y todas con el valor de un dogma, era una iniciativa que iba a ayudar y por eso muchos los promovimos, pedimos donaciones, etc. ¿Validar noticias te parece controversial? De acuerdo, pero lo de hoy con el tweet que figura acá arriba fueron un poco más lejos y apelaron al temor de la gente para impulsar una agenda que desconozco.

En el texto de la nota, los periodistas Ariel Riera y Martín Slipczuk utilizan:

  • Un link a nota de un medio fuertemente opositor
  • Tres links a otras tres fuentes similares que en sus titulares no hablan sobre “corralito”
  • Dos tweets al azar que hablan de un potencial corralito (de personas que en sus bios declaran ser opositoras al gobierno)
  • Aclaraciones varias que dan a entender que el título es mentira, pero sin decirlo de manera explícita.

¿Hubo información para “chequear”? Sinceramente no. Lo único que lograron fue que los tweets sobre el tema generen debate sobre si “el gobierno de Macri se quedará con la plata de los ahorristas” cuando claramente la nota original era falsa. Luego de una catarata de discusiones decidieron publicar un tweet diferente:

Fíjense en un par de detalles: ya no hablan del 2001 (que es la estrategia que están usando en la oposición para desgastar la imagen del gobierno), no usan más imágenes de la crisis del 2002 con el corralito, no hablan sobre “el gobierno de Macri” porque ya no es necesario el ad-hominem para desgastar luego del debate en Twitter y aclaran, finalmente, que “no es así” cuando eso es lo que deberían haber dicho desde el primer momento si la intención era chequear la veracidad de una noticia y no colaborar en instalarla.

La explicación oficial de la directora de Chequeado fue que poner un “falso” en el tweet o en el título no se hace debido a que ese no es el formato de #SeDicenEnLasRedes, pero “quizás la sensibilidad q genera este tema lo amerite”. No. No es eso.

Creo que el trabajo de Chequeado en muchas cosas es brillante, pero creo que en muchas otras cosas simplemente caen en validar y alimentar las noticias falsas como hacen tipos como Milo Yiannopoulos quien valida y alimenta la creación de falsas noticias para posicionar terror en el americano promedio y luego dice “pero hey el dato yo lo leí ahí”. No. No se hace así. O, lo que es igual de peor, acusan a quienes los critican de “no haber leído bien la nota”. O también: cayeron en el lastimoso clickbait.

Cuando uno se convierte en una fuente de verificación de Google News y lo logra gracias a su trabajo (y también porque no hay competencia) tiene claro cómo se generan temas y el proceso es simple:

  1. Publicá tres mentiras con fuentes varias [acá se usaron cuatro fuentes y dos tweets]
  2. Hablá, comenta y viralizá esos reportes [tirás muchos tweets]
  3. Cuando estén instalados, desviá la atención [hay mucha sensibilidad che!]

¿Qué lograron? Convertirse en tendencia, que varios se enojen y que otros dejemos de responder y hagamos esto que estamos haciendo: publicar una nota que de ahora en más van a usar para decir que “sos de la derecha que nos quiere robar como en el 2001”.

Nota al pie: el mejor filtro para las noticias falsas sigue siendo tu criterio y la validación con varias fuentes de tu confianza. A menos que, claro, quieras que otros decidan por vos qué información es de confiar y cuál corresponde a la era de la #postverdad.

Yahoo! finalmente pierde otro 10% de su valor de venta de Denken Über

Lo que parecía la destrucción final de Yahoo! al venderse a AOL por $4.400 millones terminó siendo peor y, por haber ocultado los hacks a su plataforma, termina teniendo que descontar $350 millones cash y asumir el 50% de algunos costos futuro generados por ese problema.

De una forma u otra Yahoo! termina perdiendo al menos un 10% ya que serán responsables al 50% de “responsabilidad no relacionadas con la SEC” o demandas colectivas; pero si hay una investigación de la SEC o de los accionistas que reclamen por el valor perdido en la venta… “continuará siendo una responsabilidad 100% de Yahoo!”.

Y así termina la vida independiente y original de uno de los iconos de Internet. Sinceramente no creo que Marissa hubiera podido hacer mucho más.